jueves, 29 de julio de 2010

Adios a Popular Maria+Visión

Me han dado el disgusto del mes, mucho mayor que la notable bajada en mis emolumentos producida por la cada vez más derechizada política del señor Rodríguez Zapatero: El proyecto Popular María+Visión se ha ido, literalmente, a hacer puñetas acabndo con uno de mis solaces televisivos más importantes. Desde tiempos de Tip y Coll no me reía con tantas ganas sentado delante de un televisor. De hecho, desde el pasado fin de semana, la mosca identificativa del canal, que recubría con un manto la original de la María+Visión mejicana, ha sido sustituida por la tradicional de la Popular TV, y tras unos días en los que han tenido que recurrir a la producción enlatada, comienzan a emitir su programación habitual, es decir la anterior al desembarco del capital mejicano de Emilio Burillo. Incluso la página web nos enlaza directamente a la tradicional de la cadena de televisión de la COPE. Se acaba pues un proyecto al que los obispos habían acudido por evidente necesidad económica dado que la COPE, desde la marcha de su estrella Federico Jimenez Losantos está pasando por momentos económicos complicados, a pesar de lo cual ha contratado, por cantidades suponemos que millonarias a la mayor parte del equipo de Paco González en el Carrusel Deportivo de la Cadena Ser y a Ernesto Sáez de Buruaga, periodsita que se ha hecho famoso, a parte de por sus más que reaccionarias posiciones, casi coincidentes con las de Curry Valenzuela, por unos pelotazos contractuales más que considerables. Volveran periodistas obsoletos y caducos como Ramón Pi, Jaime Peñafiel y su cruzada para que la futura reina de España no sea una divorciada de apellido Ortiz, la caspa rosa de Cuca García de Vinuesa y el rostro, siempre amable de Isabel San Sebastian, esa señora que transmite con su gesto paz y concordia. Y no olvidemos a don Benigno Aquino para quien toda pareja que tenga menos de dieciocho hijos, es una pareja depravada. No les ha gustado a los obispos el toque de ultracatolicismo americano, derivado de su competencia con el creciente teleprotestantismo. Así Popular María+Visión se presentaba en sociedad con una programación religiosa que recorría la parrilla con el rezo del santo Rosario y la coronilla de la Divina Misericordia, la retransmisión en directo de la Santa Misa y otros espacios como Palabra de Vida, Hora Santa y Palabras de nuestro Pastor, como ellos mismos comunicaron al firmar el acuerdo con Cope. Una programación que a los no creyentes, yo mismo pese a ser miembro, oficialmente, de la Iglesia, nos resultaba un auténtico, perdóneseme por la expresión, descojono. Lo del telepredicador laico de por las noches era para dar alaridos de risa. Los domingos por la noche una tal María Vallejo-Nájera, descendiente en no sé que grado del psiquiatra que en la posguerra recomendaba la separación de los hijos de las presas rojas, en un programa llamado luces de candela nos traia personajes de nula relevancia científica para hablar casi ex catedra de temas de los que no tenían, y vuelvo a pedir excusas, ni puta idea . Delicioso. Pero la joya de la programación, y la que lamentablemente yo tenía más dificultades para seguir, era la vespertina agrupada en un macroespacio llamado Megamisión y en la que unos jovencitos de no demasiadas luces y escaso vocabulario, hablaban de cualquier cosa poniendo siempre a dios por delante. No creo necesario reseñar que esta programación nunca debía verse más de cinco minutos y por personas formadas. En caso contrario los daños cerebrales podrían ser irreversibles. La audiencia de Intereconomía ha crecido espectacularmente en estos, escasos, cuatro meses, porque a la audiencia católica española, en el fondo, dios, los santos, la doctrina, el evangelio,...etc, les importa un rábano, y, aunque no lo reconozcan, a los obispos también. Lo suyo es dar caña al gobierno que ellos consideran de izquierda. El día que se encuentren con un gobierno verdaderamente de izquierda lo van a flipar. Además el modelo era económicamente insostenible puesto que se basaba en donaciones, y eso en América Latina puede funcionar pero no en España. Aquí los católicos ponen una X en la declaración de la renta porque no les cuesta un céntimo sino ya veríamos.
Resumiendo me han quitado un entrenimiento y me fuerzan a seguir el carrusel de mentiras en CNN+. ¡Que pena!

martes, 27 de julio de 2010

El 7 y el 14

El Espia Otomano opina:

Para un otomano, sea espía o cualquier otra cosa, la llegada del mejor catorce de la historia del fútbol, holandeses incluidos, al fútbol turco es una excelente noticia.


Se va del club blanco, con permiso de don Bolche, el jugador madridista de más calidad técnica desde la retirada de don Manuel Velázquez Villaverde. Si sumaramos lo recorrido, en metros, por estos jugadores a lo largo de su carrera deportiva el resultado sería inferior a lo que corre Usain Bolt en una tarde, en cambio si sumaramos, en kilómetros, lo recorrido por balones por ellos impulsados, siempre a los pies de un compañero o a un oportuno hueco, harían falta varios Tours de France. Cuando se habla, y probablemente con razón, del mérito de algunas canteras futbolísticas, se olvida que del paseo de la Castellana, ya veremos que ocurre con Valdebebas, a parte de los mentados artistas han salido cerebros como Vicente del Bosque, Ricardo Gallego o Rafael Martín Vázquez, jugadores que nunca dieron una zancada de más, si acaso varias de menos, y para los que el fútbol puede ser cualquier cosa pero nunca un deporte, jugadores capaces de llevar hasta sus últimas consecuencias la filosofía de Rogelio, un finísimo jugador bético de la decada de los sesenta que, increpado por su entrenador por su poco interés en un entrenamiento, respondió, casi sin inmutarse: "Correr es de cobardes". Nunca fue este tipo de artistas, lo siento Bolche pero es la cruda verdad, del agrado de la parroquia blanca que siempre, y eso demuestra una cierta incultura futbolística, ha preferido la testosterona a la inteligencia, a Pirri o Stielike, sin duda grandes jugadores y muy necesarios, a Michel o Juan Lozano, un extraordinario jugador español criado en Bélgica de efímera trayectoria madridista. Y es que el público que llena el Bernabeu, y vuelvo a pedir perdón, en general de fútbol entiende poco. De hazañas, épicas y remontadas mucho, y yo desde mi neutralidad profesional para estas cuestiones reconozco le emocion que producen esas gestas, pero de fútbol poco. Claro que tampoco entienden demasiado aquellos que, empezando por los que llenan el Camp Nou, consideran que el fútbol ramplón y soporífero del Barça en el que tras una centena de pases horizontales todo se resuelve con una genialidad de Leo Messi, es lo nunca visto, el dream team, lo mejor de lo mejor. Jugadores como Guti están condenados a no ¿triunfar? pero nunca a fracasar, porque están destinados a paladares delicados, que son, o mejor somos, muy pocos. Somos los que preferimos a J. S. Bach a los Rolling Stones, al Knockando de veinte años al Dyc segoviano, al caviar del Caspio a las huevas de mújol, a la Veuve de Clicquot a la del Gaitero, al jamón de pata negra a la mortadela con aceituna. La afición blanca pierde un jugador del que nunca supo disfrutar.
Tambien abandona la entidad un jugador de características completamente diferentes y al que la afición, y merecidamente, ha adorado y aún sigue adorando. Un auténtico profesional capaz de suplir sus deficiencias técnicas, que tampoco son muchas puesto que es un jugador que va bien con las dos piernas, aunque es zurdo, y se defiende bien con la cabeza, con un tesón envidiable y una capacidad de trabajo incontestable. Un jugador con una extraordinaria intuición que le ha hecho aparecer siempre en el lugar adecuado. El mítico Siete Raúl González Blanco
A mi jucio, sigue siendo un jugador necesario para los blancos, jugara muchos minutos o pocos, porque es de los jugadores que portan el ADN de los blancos, ese que les convierte en ganadores por encima de todo, ese que nunca, por más que lo lleva como nadie, podrá transmitir el catorce del que antes he hablado. Raúl ha sido objeto de una de las más abyectas campañas de la, siempre, mediocre prensa deportiva, se le ha culpado de los males de entrenadores incompetentes en su club y de seleccionadores, y en Turquía se conoce el paño, con un ego del tamaño de Santa Sofía de Estambul. Los números de este muchacho, al que su perfil discreto también ha perjudicado, son ya mareantes, pero sin la mezquindaz de algunos serían estratosféricos.
Se despiden del fútbol español dos jugadores que, sin duda, han hecho historia.

lunes, 26 de julio de 2010

26 de julio: Cuartel Moncada


Como cada 26 de julio el pueblo cubano celebra el asalto al Cuartel Moncada. Acción revolucionaria de indudable trascendencia que se produjo, tal día como hoy, en 1953. Un grupo de jóvenes en cabezados por el abogado Fidel Castro Ruz, intentan asaltar los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. El intento se saldó con un fracaso, gran parte de los asaltantes perdió la vida en el intento, otros fueron encarcelados. Entre estos últimos estaba el joven de 22 años Raul Castro Ruz, que fue condenado a 13 años de cárcel en el presidio de la Isla de Pinos, de los que cumplió tres tras ser amnistiado, exiliándose en México. Fue precisamente este joven revolucionario el que, ya como Comandante de la Revolución, a pesar de no ser barbudo, liberó el 1 de Enero de 1959 ese cuartel, posteriormente derribado para dar lugar a la Ciudad Escolar 26 de Julio


Mucho se ha escrito sobre aquella acción, y no pocos, desde una excesiva rigidez marxista, la calificaron como aventurera y necesariamente condenada al fracaso. De hecho, el inicialmente (1925-1935) llamado Partido Comunista de Cuba, posteriormente Partido de la Unión Revolucionaria Comunista y finalmente Partido Socialista Popular, no participa, en modo alguno en el asalto, Fidel pertenecía al Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), aunque, a pesar de su no participación, son acusados y detenidos Lázaro Peña y Joaquín Ordoqui como responsables intelectuales de lo ocurrido. El PSP ni siquiera tuvo noticias de los preparativos ni conocimiento de los componentes de los grupos de asaltantes. No mucho despues del asalto propondría un "acuerdo limpio" que permitiera unas mínimas garantías para celebrar las elecciones anunciadas para 1954. Y llegado el momento del jucio por el asalto, la defensa de los comunistas se basó en su no participación en los hechos. Todo el análisis,y la estrategia elaborada a partir de él, de los comunistas tendente a la convocatoria de elecciones democráticas, fue incorrecto. Nunca tuvo en cuenta la realidad cubana, realidad en al que se daban, sobradamente, las condiciones para el ejercicio de la lucha de armada. Con todo el PSP, un tanto forzadamente, va evolucionando en el sentido de ir abandonando la via institucional, entre otras cosas porque Fulgencio Batista no está dispuesto a suavizar la dictadura. En 1955 Anibal Escalante afirma que que la lucha guerrillera era importante para a continuación, desafortunadamente, matizar que pero constituía un fenómeno aislado que le daba mucho realce a las tácticas de sabotaje y la acción individual y traza un análisis estratégico definitivamente erróneo:
El objetivo estratégico del partido es la eliminación de la agresión imperialista y los rezagos feudales de la economía, el cumplimiento de un programa patriótico y revolucionario que diera soluciones de fondo a la crisis, a través un gobierno de Frente Democrático de Liberación Nacional. Las posibilidades tácticas convenidas fueron: movilización para la consulta pública con elecciones democráticas y garantías o si el gobierno bloqueaba la línea electoral ir a un levantamiento en base a una huelga general que incluía la posibilidad de una insurrección. De ellas el PSP estaría a favor preferiblemente de la primera opción.
El 14 de diciembre, Fidel Castro llamó a la oposición a discutir una plataforma de unidad en los campos de batalla. A finales de 1957, el PSP asignaba a Carlos Rafael Rodríguez y Jorge Risquet para hacer un periplo por América Latina para informar a los partidos comunistas del continente la decisión de incorporarse a la lucha armada, determinación que no se hizo pública hasta el 12 de marzo de 1958. Habían tenido que pasar casi cinco años para que los comunistas cubanos aceptaran de pleno la via armada contra la dictadura. Con todo esta aceptación no descartaba del todo la llamada via pacífica lo que generó más de una fricción entre los combatientes de Sierra Maestra y la dirección del PSP, y digo bien la dirección porque las bases comunistas se iban incorporando de forma paulatina e incesante al movimiento revolucionario armado.
Me parece importante reproducir el análisis de Caridad Massón:

El programa del
Partido Socialista Popular entre 1952 y 1958 pretendía, en el plano teórico, contribuir al desarrollo de un movimiento de liberación nacional que, en una fase posterior, se encaminara hacia el socialismo. Sin embargo, en su accionar diario no pudo dirigir la última etapa del proceso revolucionario que culminó con el triunfo del primero de enero de 1959.

¿Cuáles fueron las razones?

Primero: A consecuencia del aislamiento político en que se desenvolvía debido a la política anticomunista del imperialismo y las clases dominantes de Cuba; por sus propias posiciones sectarias y la desconfianza que habían mantenido hacia todos los sectores de la oposición nacionalista, especialmente, a aquellos provenientes de la pequeña burguesía; porque una parte de esos sectores tampoco confiaba en los comunistas por haber concertado una alianza política con
Batista; y porque el partido cifraba todas su esperanzas en el sector proletario, esencialmente urbano, cuando este no constituía la mayoría de la población económicamente activa y elementos anticomunistas habían logrado apoderarse de sus organizaciones sindicales.

Segundo: Porque si bien tenía un programa revolucionario de lucha, este era incongruente con los métodos reformistas desplegados y las tácticas basadas en los esquemas y orientaciones tácitas que regían dentro del movimiento comunista internacional a favor de la coexistencia pacífica y las vías parlamentarias. La aplicación de los principios marxistas que hizo el
PSP estuvo limitada por ópticas preconcebidas que no tuvieron en cuenta suficientemente las condiciones particulares de Cuba. Le faltó dinamismo para desprenderse de las tácticas legales por las que había transitado durante un largo período y asumir los métodos insurreccionales.

Tercero: La cercanía geográfica con los
Estados Unidos le hizo postergar el momento de una batalla efectiva por alcanzar el poder político, pues consideraba que si podía alcanzar el triunfo, el imperialismo no permitiría un gobierno dirigido por los comunistas y lo aplastaría.

Cuarto: Los
“fantasmas” derivados de la experiencia de la Revolución del 30 influyeron en sus análisis estereotipados sobre la situación económica (aparentemente más favorable en los 50), las fuerzas nacionalistas (con métodos de lucha similares y sin distinciones fundamentales entre ellas) y la correlación entre los factores objetivos y subjetivos (no existían suficientes elementos objetivos para desarrollar los aspectos subjetivos que condujeran al triunfo de la revolución). Ello le impidió ver las peculiaridades del Movimiento 26 de Julio, el rol de Fidel Castro y la importancia de la lucha guerrillera.

No obstante todos los factores mencionados, el
Partido Socialista Popular logró desarrollar una amplia propaganda a favor de las transformaciones urgentes que necesitaba la sociedad cubana a fin de lograr su liberación nacional y social, denunció y alertó sobre las maniobras del imperialismo, decidió apoyar la lucha guerrillera durante su última etapa; cientos de militantes y simpatizantes comunistas como Paquito Rosales, José María Pérez y Saturnino Aneiro fueron reprimidos, encarcelados, torturados y asesinados por la tiranía y, finalmente, contribuyó de modo esencial a cohesionar a las masas para lograr la unidad que consolidó el triunfo definitivo de la Revolución.

En definitiva, los comunistas erramos en nuestros análisis sobre el asalto al Moncada y en general sobre la acción armada en Cuba. Fueron definitivamente erróneos, sin embargo tuvimos la capacidad de rectificar, y no fuimos ajenos a la declaración, en 1961, del carácter socialista de la Revolución Cubana, y a su inequívoca alineación con la URSS y el conjunto del mundo socialista.

jueves, 22 de julio de 2010

Con respeto y afecto a Luis García Montero

Un tanto, a mi juicio, osadamente, el poeta, compañero y miembro de la dirección de de Izquierda Unida, Luis García Montero, califica, a los que defendemos, desde posiciones aparentemente acríticas, a la revolución cubana de estalinistas y, lo que es casi peor, neocolonolialistas. Yo no me considero, y no lo soy, ni una cosa ni la otra. Aún considerando como acertado, es más, muy acertado, el viraje estratégico impulsado, efectivamente, por Stalin en el VII Congreso de la Komintern, siempre he considerado negativo el hecho de que el dirigente soviético se constituyera en la única voz del Partido, y siempre me ha preocupado la gran cantidad de comunistas que fueron purgados y sufrieron persecución, cárcel y muerte. Lo de neocolonialista no lo considero más que una boutade, no le doy más importancia. Como quiera que mi secretario general ha contestado a lo escrito por el compañero, y yo, que estoy de acuerdo en casi todo lo que este manifiesta, no lo iba a expresar mejor, voy a limitarme a transcribir lo manifestado por el camarada secreteraio general.

José Luis Centella Gómez, Secretario General del Partido Comunista de España 16 de julio 2010

Permíteme querido Luis, que conteste a tu artículo en el que calificas a todo defensor de la Revolución Cubana como estalinista o neocolonialista. Quiero que me permitas explicarte por qué yo defiendo a Cuba sin fisuras, y por qué no me permito una crítica pública a su Revolución.

En primer lugar, porque no estamos ante un debate teórico académico en el que podemos situarnos por encima del bien y del mal, y repartir credenciales de demócratas desde nuestra torre de marfil, sino que estamos ante una realidad concreta, ante una situación en la que hay agresiones y agredidos y difícilmente permite la equidistancia.

Tú sabes que estamos ante un doble bloqueo y que, por una parte, Cuba sufre el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años, bloqueo carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñado para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana. Según cálculos muy conservadores, el daño directo a Cuba como resultado del bloqueo, hasta diciembre del 2008, supera los 96.000 millones de dólares, cifra que ascendería a 236.221 millones de dólares si el cálculo fuera realizado a los precios actuales del dólar norteamericano. No es difícil imaginar el progreso que Cuba habría alcanzado, y del cual se le ha privado, si durante estos años no hubiese estado sometida a esta brutal guerra económica.

Pero también sabes que existe un bloqueo mediático que manipula y distorsiona todo lo que se dice sobre Cuba y su Revolución. Por poner un solo ejemplo de los que hay miles, te recordaría que las declaraciones de Silvio Rodríguez las sacaron de contexto y las presentaron como un enfrentamiento del cantante con la Revolución. Y cuando Silvio Rodríguez puso las cosas en su sitio, dejando claro que no aceptaba esta manipulación de sus propias declaraciones…“curiosamente” ningún medio de los que publicaron la noticia inicial se hizo eco de estas puntualizaciones.

Podías preguntarte por qué en ningún medio de comunicación aparecen noticias sobre los mas de 70.000 médicos/as y maestros/as cubanos, dedicados a ayuda humanitaria en más de 90 países. Tal como suena. Mientras otros países envían soldados a Afganistán, Cuba manda médicos a Pakistán, por poner un solo ejemplo. Los primeros médicos en llegar a Haití fueron los cubanos, que se sumaron a los que ya estaban en la isla mucho antes del terremoto ayudando desinteresadamente al pueblo haitiano; o de que Cuba forma cada año en sus universidades a 1.500 alumnos/as internacionales, incluidos norteamericanos, que no podrían estudiar en sistemas educativos en los que los más pobres no tienen sitio. Tú sabes que no se publica que Cuba opera en sus hospitales a miles de enfermos/as que no tienen recursos para ser operados en sus países de origen y que mantiene los niveles más altos de protección de los derechos sociales, como demuestra, por ejemplo, la estadística de muerte infantil que iguala e incluso mejora la del llamado mundo desarrollado.

Pero, tú y yo sabemos que la Guerra del imperialismo contra Cuba utiliza los medios de comunicación como arma para confundir, manipular y tratar de minar la solidaridad internacional con la Isla. Por eso me niego a realizar criticas públicas a la Revolución Cubana y le presto mi apoyo sin fisuras porque sabiendo que Cuba no es el paraíso, que existen dificultades y problemas, prefiero plantear mis opiniones en el marco constructivo de relaciones entre Compañeros.

En este sentido, respetando que a tí no te importe quién y para qué utilice tus opiniones, lo que quiero pedirte es el mismo respeto a los que nos negamos a ser utilizados y por ello te pediría que defiendas tus ideas sin descalificarnos ni injuriarnos. Yo no te voy a llamar a tí lacayo del imperialismo, porque se que no lo eres. No nos llames estalinistas porque sabes que no lo somos y, tú como yo, sabemos que uno de los peores sectarismos es el que ejercen los que se proclaman antisectarios y ante cualquier debate, a falta de otros argumentos, recurren el viejo truco de descalificar o etiquetar al divergente.

Para terminar, te digo algo que seguro que tú sabes y, es que en Cuba se ejerce la crítica con bastante mayor amplitud que en sociedades que se proclaman campeonas de la democracia. Sabes que hace pocos meses han desarrollado en Cuba un proceso de debate popular con miles de asambleas y con más de dos millones de aportaciones de ciudadanos que han elevado sus críticas y propuestas a las más altas instancias del Estado. Sus críticas, para mejorar la revolución desde la base, están sirviendo de guía para las actuaciones del Gobierno cubano

En el mismo sentido, estoy seguro de que eres conocedor que en cualquier encuentro con dirigentes del Gobierno Cubano lo primero que te piden es sinceridad y claridad en lo que quieras criticarles, porque son conscientes de que la crítica enriquece la Revolución. Eso sí, el cubano es un pueblo que debate y critica sobre temas de su vida diaria, pero que está dispuesto a defender hasta las últimas consecuencias esa Revolución, porque sabe lo que se juega.

Por último. te dejo en el aire una pregunta ¿Después de haber visto cómo cayeron regímenes como el de la URSS, Yugoslavia o Albania, crees realmente que la Revolución Cubana hubiera resistido un sólo día sin contar con el mayoritario apoyo activo del pueblo Cubano?,

En definitiva, desde el respeto y el cariño que mutuamente sabes que nos tenemos, te pediría ese respeto, que yo te concedo a tí, a los que decidimos una defensa sin fisuras de la Revolución y que nos negamos a que nuestras opiniones sean puestas al servicio de la contrarrevolución. Y tú bien sabes que no somos estalinistas porque tienes que admitir que existen comunistas y no comunistas, que sin ser estalinista ni tampoco neocolonialistas, tenemos legítimamente opiniones distintas a la tuya, y apoyamos sin fisuras una Revolución que hoy es referente de millones de seres humanos de todo el mundo, porque en caso contrario el problema no lo tendríamos nosotros.

martes, 20 de julio de 2010

Otros Congresos de la Komintern


El espia otomano opina:

Aprovechando que el Egospótamos pasa por el Quersoneso Tracio, o que ayer fue 19 de julio, el dueño de este lugar Don Bolche, nos ilustró sobre las bondades de la existencia de una organización como la Komintern, III Internacional o Internacional Comunista, que de las tres maneras se la conoce. Y aprovecha, aunque disimula la intención, para descalificar de forma absoluta a los que tradicionalmente hemos dado en llamar Socialdemócratas, por más que el partido que protagoniza la Revolución de Octubre se llame Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (bolchevique) [POSDR(b)], aunque luego mudara su nombre, en virtud de una de las 21 condiciones, al de Partido Comunista Ruso (bolchevique) [PCR(b)], para terminar siendo el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Y aprovecha, con cierta sutileza inicial que acaba perdiendo al cerrar filas sin fisuras con todo lo que significó la URSS, para criticar, por supuesto izquierdismo pequeño-burgués a aquellos que, desde la izquierda, se opusieron a los excesos de lo que luego hemos conocido como estalinismo. Y deja caer, como que no quiere la cosa, que en 1920 Trotsky era un dirigente con mucho poder en el naciente Estado Soviético, dando a entender que de aquellos polvos nacieron estos lodos, que alguna responsabilidad tendría Lev Davidovich en lo que ocurrió posteriormente. Y lo da a entender, sin expresarlo de forma explícita, porque afirmarlo de forma categórica sería, como poco, arriesgado. Olvida, y es un olvido voluntario porque su cultura política impide el desconocimiento y su excelente memoria la amnesia, que los que luego, en 1938, fundaron la IV Internacional, asumen en su totalidad, y como propios, los cuatro primeros congresos de la tercera, siendo un elemento a destacar que en los III y IV congresos, y ante el cambio del escenario internacional, se adopta la estrategia del Frente Único, y sobre esta estrategia escribe Trotsky en 1922:
La tarea del Partido Comunista es dirigir la revolución proletaria. A fin de sumar al proletariado para que tome el poder y conseguirlo, el Partido Comunista debe tener el apoyo de la abrumadora mayoría de la clase obrera. De no poseer esta mayoría, el partido debe luchar por obtenerla.

Ganar el apoyo de la mayoría no se puede lograr si los
comunistas dan la espalda a los trabajadores no revolucionarios y a las organizaciones reformistas a las que se adhieren, o si los comunistas basan su acción solo en la propaganda.

El partido debe participar directamente en las luchas por reformas inmediatas y en la defensa de los intereses de la clase obrera en su conjunto; debe proponer frentes únicos, iniciativas junto a organizaciones reformistas para pelear por metas específicas y limitadas.

¿Por qué? Cuando las masas se lanzan a la movilización, ganan en confianza en si mismas, en la propia autodeterminación que la movilización tenga y más resuelta será su capacidad de marchar hacia adelante, por modestas que puedan parecer al principio las consignas para la lucha.

Los reformistas siempre tienen terror a que la lucha de masas pueda “salirse de madre”, en tanto que los comunistas acogemos con gusto cada iniciativa de las masas tratande de llegar lo más lejos posible. Dichas luchas tenderán por consiguiente a radicalizar a la clase obrera, creando
condiciones más favorables para las consignas, métodos de lucha y, en general, el rol de vanguardia del Partido Comunista.

Trotsky resume el frente único de esta manera:
Frente único... da por sentado nuestra buena disposición, dentro de ciertos límites y en asuntos específicos, a poner en práctica nuestras acciones junto con las de las organizaciones reformistas, al punto en que estas últimas todavía expresan la voluntad de importantes sectores del proletariado en lucha. El frente único no significa simplemente llevarse bien y marchar junto a los reformistas..Participamos en el frente único, pero ni por un instante nos disolvemos en él.Actuamos en el frente único como un destacamento independiente. Es precisamente en el transcurso de la lucha cuando ocurre que amplios sectores de masas comprenden que nosotros luchamos mejor que los otros, que vemos con más claridad que los demás, que somos más audaces y resueltos.

No nos cuenta Don Bolche, porque no le da la gana, porque ha decidido únicamente hablar del II Congreso de la Komintern, y está en su derecho que para eso la bitácora es suya, de lo que ocurre tras el relevo, en 1926 y tras el V Congreso de Zinoviev, culpabilizado por la derrota de la Revolución Alemana, por Bujarin,
por más que de este, Lenin, en su teórico testamento había escrito:





En lo que respecta a los miembros jóvenes del Comité Central, quiero decir unas palabras sobre Bujarin y Piatakov. Son , en mi opinión, los hombres más sobresalientes (entre los más jóvenes) y en relación con ellos no habrá que perder de vista lo siguiente:
Bujarin no es sólo el teórico más valioso y destacado del Partido, sino que además es considerado, merecidamente, el preferido de todo el partido. Sin embargo, sus conceptos teóricos sólo pueden ser considerados, desde todos los puntos de vista, marxistas con la mayor reserva, porque hay en él algo de escolástico, no ha estudiado nunca y pienso que jamás ha entendido del todo la dialéctica.
Tampoco hay, y este espía ha husmeado lo suyo, demasiada información sobre el VI Congreso, más allá de la aprobación de la consigna Clase contra clase que va a impregnar el Programa de la Internacional Comunista, un programa, y Don Bolche lo sabe, que recibe feroces críticas del entorno de Trotsky.
En primer lugar este programa, según Lev Davidovich, elaborado al alimón por Bujarin y el propio Stalin, no es, siempre Trotsky dixit, no es el programa del Partido Comunista Mundial, sino un mal programa de una sus secciones. En segundo lugar, y ya asumiendo que se trata de un programa nacional, no tiene en cuenta las nuevas condiciones emanadas del rápido crecimiento de la economía de los Estados Unidos. Y no asume una consigna muy querida por Trotsky, y ante la que Lenin se muestra reticente en 1915, Los Estados Unidos Soviéticos de Europa que serían:
“Los Estados Unidos de Europa constituyen, ante todo, una forma, la única que se puede concebir, de la dictadura del proletariado europeo”. (L. Trotsky, Programa de la paz, vol. III, I parte, pág. 92).
Aunque casi toda la crítica a este programa pretende hacerse desde posturas leninistas.

No puede este espía saber si este programa se confeccionó con la conformidad, al unísono, de Stalin y Bujarin, pero lo cierto es que antes de la convocatoria del VII Congreso Bujarin fue, casi literalmente, defenestrado, acusado de derechismo, acusación para la que se recordó su posición, junto a la de Zinoviev, reticentes en 1917 a que los bolcheviques tomaran el poder en solitario. Su sucesor Dimitrov, dará un importante giro en el VII Congreso giro al que, y a este espia no le extraña, no hace Don Bolche referencia alguna. Y es que el ascenso del fascismo provoca la reforma, más bien la retirada, de muchas de las políticas aprobadas por los cuatro primeros congresos de la Komintern, entre ellas la del frente único, e incluso alguna de las condiciones impuestas por el II Congreso queda en entredicho. Este séptimo congreso, y eso podría explicar, y acaso justificar, el abandono de la política de clase contra clase se celebra en condiciones convulsas con el nazismo en el poder y muy agresivo, que no ha dudado en incendiar el Reichstag para inculpar a los comunistas, lo que lleva a la detención de Thaelman y Dimitrov. Naturalmente este viraje, va a ser objeto de durísimas críticas por parte de los que, poco después, van a dar por muerta a la III Internacional dando lugar a la IV. No es quien este espía, que al fin y al cabo es un mero observador, para tomar partido por alguna de las diferentes vías adoptadas por el movimiento obrero, diferenciadas ordinalmente en las Internacionales, I, II, II y 1/2, III y IV, y las diversas variantes de esta última (secretariado unificado, posadistas, lambertistas, etc), por tanto que cada cual saque sus conclusiones.

lunes, 19 de julio de 2010

II Congreso de la Komintern




No está de más, de vez en cuando y sin ánimo de caer en esa excesiva erudición que puede confundirse con un cierto cretinismo de sabihondo, darse un paseo por nuestra historia, la del movimiento obrero y comunista. En muchas ocasiones, más de las deseables, uno se encuentra con honestos camaradas que no dudan en definirse como marxistas, o incluso marxistas-leninistas, incapaces de utilizar un análisis desde la perspectiva de la lucha de clases. Algunos de ellos ni siquiera se han acercado a leer, e intentar comprender, lo más basico de la literatura marxista, empezando por El Manifiesto Comunista. Otros han hecho el primer esfuerzo, la lectura, pero han quedado a medias en el segundo, la comprensión. Suelen ser camaradas muy válidos, con una alta capacidad de trabajo militante, y en general, esa dedicación al trabajo cotidiano, a lo concreto, es la que les impide tomar unos momentos para la reflexión y el análisis sosegado. Por eso, no está de más, de vez en cuando, darse un paseo por nuestra historia. Y una parte importante de nuestra historia, para lo bueno y para lo malo, la constituye la Komintern, abreviatura en ruso de la Internacional Comunista (Коммунистический Интернационал), tambien conocida como III Internacional , diferenciándose de la organización que quedó agrupando a los grupos socialistas y socialdemócratas que no fueron capaces de romper con sus correspondientes burguesías nacionales en la guerra imperialista europea (1914-1918) o no apoyaron la llegada al poder de los obreros rusos dirigidos por los bolcheviques, y que pasó a ser conocida como II Internacional, o incluso segunda y media, tal y como se conoció a la fusión de la segunda con la Unión de Partidos Socialistas para la Acción Internacional (UPSAI), también conocida como Internacional de Viena, que, entre 1921 y 1923, y con Friedrich Adler al frente, intento hacer evolucionar hacia la izquierda a los socialdemocrátas. La fusión de ambas organizaciones, con el nombre de Internacional Obrera y Socialista, funcionó hasta el comienzo de la II guerra mundial, siempre con Adler al frente. Su reconstrucción, tras la guerra, dio lugar en 1951 a la Internacional Socialista , una curiosa organización en la que junto al Frente Sandinista nicaragüense, el FRELIMO mozambiqueño o el SWAPO namibio, entre otros muchos movimientos de liberación nacional podemos encontrar a un partido tradicionalmente entusiasta con el genocidio palestino como es el Partido Laborista Israelí. Una muestra de la indefinición ideológica en la que se mueve esta organización supuestamente socialista.
Pero no es, este diecinueve de julio, del triste papel de los socialdemócratas del que queremos hablar. El 19 de julio de 1920 y hasta el 7 de agosto se reúne el II Congreso Mundial de la Internacional Comunista . Un Congreso con especial relevancia ya que de el van a salir las famosas 21 Condiciones a las que se van a agarrar los sectores más reformistas y burgueses del socialismo español, encabezados por Fernando de los Ríos, para justificar la no adhesión a la III Internacional. Las 21 condiciones fueron:

1. Toda la actividad de propaganda y agitación debe ser de naturaleza auténticamente comunista y conforme al programa y a las decisiones de la Internacional Comunista. Toda la prensa de partido debe estar bajo la dirección de comunistas de mucha confianza que hayan dado prueba de devoción a la causa del proletariado. La dictadura del proletariado no debe ser considerada simplemente como una fórmula de uso corriente para repetirla mecánicamente, hay que propugnarla de un modo que haga comprensible su necesidad a cualquier obrero u obrera común, a cualquier soldado o campesino, partiendo de los hechos de sus vidas cotidianas, los cuales nos tienen que servir continuamente como argumento en nuestra prensa.
Los periódicos y demás publicaciones, así como todas las editoriales del partido, deben estar completamente subordinadas al
presidium del partido, independientemente del hecho de que en un momento dado el partido sea legal o clandestino. No se puede permitir que las editoriales abusen de independencia y desarrollen una línea política que no esté en absoluta armonía con la línea política del partido.
En los artículos de la prensa, en las asambleas públicas, en los sindicatos y en las cooperativas, donde quiera que los adherentes a la
Internacional Comunista estén presentes, es necesario denunciar, sistemática e implacablemente, no sólo a la burguesía, sino también a sus servidores, los reformistas de cualquier tipo.

2. Cualquier organización que quiera adherirse a la
Internacional Comunista debe quitar por norma a reformistas y centristas de todos los cargos de responsabilidad dentro del movimiento obrero (organizaciones de partido, comités de redacción, sindicatos, grupos parlamentarios, cooperativas, órganos de gobierno locales, etc.) y sustituirlos con comunistas probados, incluso aunque, sobre todo al inicio, sea necesario sustituir oportunistas "expertos" por simples trabajadores de base.

3. En casi todos los países de Europa y América la lucha de clase está entrando en la fase de la guerra civil. En esta situación
los comunistas no pueden de ninguna manera depender de la legalidad burguesa. Estos están obligados a crear por todas partes una organización clandestina paralela que en el momento decisivo ayudará al partido a cumplir su deber con la revolución. En todos los países en los que los comunistas no están en condiciones de operar legalmente, a causa del estado de sitio o de leyes de excepción, es absolutamente necesario combinar la actividad legal con la clandestina.

4. Dentro del deber de divulgar las ideas comunistas merece mención especifica el
desempeño de dicho deber en el ejército, con una actividad de propaganda sistemática y enérgica. Allí donde tal labor de agitación se vea impedida por las leyes de excepción, hay que llevarla a cabo clandestinamente. El rechazo a desempeñar semejante tarea equivaldría a repudiar el deber revolucionario y es incompatible con la pertenencia a la Internacional Comunista.

5. Es necesario hacer un trabajo de agitación sistemático y programado en el campo. La clase obrera no puede consolidar su victoria si no se asegura, por medio de su propia línea política, el apoyo del proletariado rural y de al menos una parte de los campesinos más pobres, así como la neutralidad de parte de la población rural restante. Actualmente la actividad comunista en las zonas rurales está adquiriendo una importancia de primer orden. Es necesario llevarla a cabo principalmente con la ayuda de los trabajadores comunistas de la ciudad y del campo que tengan relación estrecha con éste. El descuidar este trabajo o abandonarlo en las manos de los nada fiables semireformistas equivale a renunciar a la revolución proletaria.

6. Todo partido que quiera pertenecer a la
Internacional Comunista tiene la obligación de desenmascarar no solamente al socialpatriotismo declarado, sino también la falsedad y la hipocresía del socialpacifismo, de hacer ver sistemáticamente a los trabajadores que sin el abatimiento revolucionario del capitalismo ninguna corte internacional de arbitraje, ningún acuerdo para la limitación de armamento, ninguna reorganización "democrática" de la Sociedad de las Naciones, podrá impedir nuevas guerras imperialistas.

7. Los partidos que quieran adherirse a la
Internacional Comunista tienen la obligación de reconocer la necesidad de una ruptura completa y absoluta con el reformismo y con la línea política de "centro", y de propugnar todo lo que se pueda esta ruptura entre los propios miembros. Sin esto no es posible ninguna línea política coherentemente comunista.
La
Internacional Comunista exige rotunda y categóricamente que tal ruptura se produzca lo antes posible. La Internacional Comunista no puede permitir que oportunistas tristemente famosos como Turati, Modigliani, Kautsky, Hilferding, Hillquit, Longuet, MacDonald, etc., tengan el derecho de pasar por miembros de la Internacional Comunista. Esto no podría dejar de llevar a la Internacional Comunista a un estado de ruina similar al de la Segunda Internacional.

8. Los partidos comunistas de países en los que la burguesía está en posesión de colonias y oprime otras naciones es necesario que tengan una actitud particularmente explícita y clara sobre la cuestión de las colonias y los pueblos oprimidos. Todo partido que quiera formar parte de la
Internacional Comunista tiene la obligación de desenmascarar los trucos y engaños de sus "propios" imperialistas en las colonias, de apoyar no solo de palabra sino con hechos todo movimiento de liberación en las colonias, de pedir que los imperialistas de su país sean expulsados de tales colonias, de infundir en los trabajadores de su propio país una actitud de verdadera fraternidad con los trabajadores de las colonias y los pueblos oprimidos, y de hacer sistemáticamente una labor de propaganda entre las tropas de su propio país para que no colaboren con la opresión de los pueblos coloniales.

9.Todo partido que quiera pertenecer a la
Internacional Comunista debe desarrollar una actividad sistemática y duradera en los sindicatos, en los consejos obreros y en los comités de empresa, en las cooperativas y en las otras organizaciones de masa de trabajadores. Se necesita constituir dentro de dichas organizaciones células comunistas que por medio de un trabajo constante e infatigable conquisten para la causa del comunismo a los sindicatos, etc. En su labor cotidiana las células tienen que dar a conocer en todas partes las traiciones de los socialpatriotas y la irresolución de los centristas. Las células comunistas deben estar completamente subordinadas al conjunto del partido.

10. Todo partido que pertenezca a la
Internacional Comunista tiene la obligación de entablar una lucha inexorable contra la "Internacional" de Ámsterdam de sindicatos amarillos. Debe difundir con todo vigor entre los sindicalistas la necesidad de una ruptura con la Internacional amarilla de Ámsterdam. Debe hacer todo lo posible por apoyar a la Asociación internacional de sindicatos rojos, asociada a la Internacional Comunista, actualmente en vía de formación.

11. Los partidos que quieran adherirse a la
Internacional Comunista tienen la obligación de someter a revisión los componentes de sus grupos parlamentarios y destituir a todos los elementos desleales, de hacer que tales grupos estén subordinados al presidium del partido no solo de palabra sino en los hechos, exigiendo que cada parlamentario individual comunista subordine toda su actividad a los intereses de una propaganda y una agitación auténticamente revolucionarias.

12. Los partidos que pertenezcan a la
Internacional Comunista deben basarse en el principio del centralismo democrático. En el momento actual de dura guerra civil el Partido comunista sólo podrá realizar su cometido si su organización está lo más centralizada posible, si se impone dentro de ella una disciplina férrea y si el centro dirigente del partido, apoyado en la confianza de sus miembros, tiene fuerza y autoridad y se le dota de los más amplios poderes.

13. Los partidos comunistas de los países en los que los comunistas operan en la legalidad de vez en cuando
deben emprender un trabajo de depuración (reinscripción) entre los miembros del partido para desembarazarse de todos los elementos pequeños burgueses que se hayan infiltrado.

14. Todo partido que quiera adherirse a la
Internacional Comunista tiene la obligación de apoyar incondicionalmente todas las repúblicas soviéticas en la lucha contra las fuerzas contrarrevolucionarias. Los partidos comunistas deben llevar a cabo una propaganda explícita para impedir el envío de municiones a los enemigos de las repúblicas soviéticas; además deben realizar una labor de propaganda, con todos los medios, tanto legales como ilegales, entre las tropas enviadas a sofocar las repúblicas obreras.

15. Los partidos que todavía mantienen los viejos programas socialdemócratas tienen la obligación de someterlos a revisión lo antes posible, y de redactar, teniendo en cuenta las condiciones particulares de su país, un nuevo programa comunista que esté en conformidad con las decisiones de la
Internacional Comunista.
Como norma el programa de cada partido perteneciente a la
Internacional Comunista debe ser ratificado por un congreso regular de la Internacional Comunista o por el Comité Ejecutivo. Si el programa de un partido no obtuviese la ratificación del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, el partido en cuestión tiene el derecho de apelar al congreso de la Internacional Comunista.

16. Todas las decisiones de los congresos de la
Internacional Comunista, así como las decisiones de su Comité Ejecutivo, son vinculantes para todos los partidos pertenecientes a la Internacional Comunista. La Internacional Comunista, que opera en una situación de dura guerra civil, debe tener una estructura mucho más centralizada que la de la Segunda Internacional. Naturalmente la Internacional Comunista y su Comité Ejecutivo deben tener en cuenta en todas sus actividades la diversidad de situaciones en las que se encuentra cada partido para luchar y actuar, y deben tomar decisiones vinculantes para todos únicamente cuando tales decisiones sean posibles.

17. En este sentido, todos los partidos que quieran adherirse a la
Internacional Comunista deben cambiar de nombre. Todo partido que quiera pertenecer a la Internacional Comunista debe llamarse: Partido Comunista de tal o cual país (sección de la Internacional Comunista). El hecho del nombre no es solamente una cuestión formal, sino una cuestión exquisitamente política y de gran importancia. La Internacional Comunista ha declarado la guerra a todo el mundo burgués y a todos los partidos de la socialdemocracia amarilla. La diferencia entre los partidos comunistas y los viejos partidos "socialdemócratas" o "socialistas" oficiales, que han traicionado la bandera de la clase obrera, debe hacerse comprensible para cualquier simple trabajador.

18. Todos los principales órganos de prensa de partido de todos los países tienen la obligación de publicar todos los documentos oficiales importantes del
Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.

19. Todos los partidos pertenecientes a la
Internacional Comunista y los que han hecho la petición de admisión tienen la obligación de convocar lo antes posible, y en cualquier caso dentro de los cuatro meses siguientes al segundo congreso de la Internacional Comunista, un congreso extraordinario para examinar todas estas condiciones de admisión. Por este motivo todas las centrales de partido deben comprobar que las decisiones del segundo congreso de la Internacional Comunista han sido comunicadas a todas las organizaciones locales.

20. Los partidos que ahora quieren entrar en la
Internacional Comunista, pero que no han cambiado todavía radicalmente su vieja estrategia, antes de entrar en la Internacional Comunista deben hacer que su comité central y todos los organismos dirigentes centrales estén compuestos por no menos de dos tercios de compañeros que ya antes del segundo congreso propugnaran públicamente e inequívocamente la entrada de su partido en la Internacional Comunista. Se pueden hacer excepciones con el consenso del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. El Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista también tiene el derecho de hacer excepciones en el caso de los representantes centristas mencionados en el párrafo 7.

21. Los miembros del partido que rechacen como principio las condiciones y tesis elaboradas por la
Internacional Comunista deben ser expulsados del partido.
Lo mismo es válido en especial para los delegados a los congresos extraordinarios.


Pretender, exactamente noventa años despues, aplicar la literalidad de estas condiciones de ingreso, sería políticamente absurdo, y además ajeno a los análisis marxistas. En estos momentos no hay un naciente poder soviético en peligro, y en gran medida esas condiciones, que hoy calificaríamos como cohesionadoras buscaban defender ese poder revolucionario, la primera revolución en la que la clase obrera, como fuerza hegemónica, se hace con los resortes efectivos del poder en todos los sentidos. Hoy ese poder no existe en Europa. Y ese poder se derrumbó, probablemente debido a grandes errores, pero, sin duda y es, a mi juicio, lamentable, con la complacencia, cuando no abierta colaboración de cierta izquierda un tanto deslumbrada por las libertades formales del sistema económico capitalista. Y no me estoy refiriendo, solo, a los socialdemócratas, con los que estas 21 condiciones pretende fijar unas nítidas fronteras, las que separan a los revolucionarios de los vulgares reformistas, entre los que entrarían como miembros de pleno derecho los padres del eurocomunismo. Ya en los años veinte del siglo pasado estos progresistas de mesa camilla y té de las cinco habían abrazado la fe en el capitalismo, al ser este el sistema que les permitía mantener esas libertades formales, tras las que se esconden la desigualdad, la insolidaridad y la injusticia. El argumento principal del ya citado Fernando de los Rios en su panfleto Mi Viaje a la Rusia Soviética, es una continua confrontación entre los valores individualistas burgueses que emanan de la Revolución Francesa, valores traicionados, según él, por el mismísimo Robespierre y el marxismo que inspira la revolución de Octubre en Rusia, miembro al mismo tiempo del PSOE, entonces un partido definido como marxista y revolucionario, y de la masoneria, tiene más peso esta segunda adscripción que la primera y tomando como arranque un párrafo del prólogo del propio Karl Marx al primer tomo de El Capital:

Dada mi concepción, según la cual la evolución de la formación económica de la sociedad es considerada como un proceso de la historia natural,no puedo hacer al individuo responsable de situaciones de las que él es un producto social, aun cuando se eleva subjetivamente sobre ellas

Y desde ahí, aunque todo el panfleto es un recurrente vuelo sobre el mismo argumento, proclama la superioridad de las libertades individuales:

¡no puedo hacer al individuo responsable de situaciones de las que él es un producto social!
Y ¿cómo puede dejarse a salvo el individuo, sino reconociéndole un valor de esencia,un valor en sí que necesitará ser traducido en el reconocimiento de su derecho inmanente, y, por tanto, de su derecho al amparo contra la arbitrariedad de la autoridad? Robespierre también llegó a decir:
Il n'y a de citoyens das la République, que les républicains....Pero esto engendró el terror....Mas el terror no crea ni consolida, sino, a lo sumo, paraliza; y esta actitud del ánimo es la negación de aquella ansia creadora y ambición de poderío espiritual que es cualitativa de toda gran revolución.
¡Acabáramos!, este era, y en muchos casos es, el argumento principal de la socialdemocracia para oponerse a la Revolución Bolchevique, su falta de carácter espiritual, la imposición dictatorial sobre las antiguas clases dirigentes. Pero desenmascarar a estos progresistas de salón que pretenden, como hizo el Espíritu Santo con la Vírgen María, actuar sin dejar mácula en el proceso revolucionario, es razonablemente sencillo, basta recordar que un poco menos de espiritualidad y un poco más de firmeza, con los que, en algunos casos abiertamente, conspiraban contra la República Española, probablemente, hubiera ahorrado años de dictadura fascista. Más difícil, casi imposible, fue, y aun lo es, confrontar con aquellos que desde posturas, en principio, más a la izquierda se colocaron en posturas, abiertamente antisoviéticas. Y es más difícil porque algunos de los argumentos estaban basados en elementos objetivos incontestables. Pero convendría hacer algunas precisiones, al menos, cronológicas. Cuando se celebra este Segundo Congreso de la Komintern, 1920 el máximo dirigente de la misma era Grigori Zinoviev, Lev Davidovich Bronstein (Trotsky) era Comisario de Guerra, de hecho lo fue hasta 1925 y Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), era presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, con, aparentemente, buena salud.
La aparición, como dirigente de primera fila, de Jossif Vissariónovich Dzhugashvili (Stalin) es posterior a este congreso. La principal crítica que se le puede hacer, a Stalin ,la sustitución de la democracia socialista, que poco, o nada, tiene que ver con la democracia burguesa, por la voluntad personal del principal dirigente, el comunmente llamado Culto a la Personalidad, no responde, al menos en la letra, a las 21 condiciones de ingreso en la Komintern por más que haya quien quiera ligar ambos fenómenos. En todo caso jamás se debió combatir al llamado estalinismo, fenómeno inexistente como doctrina o ideología política, desde posiciones coincidentes con las reformistas socialdemocrátas. Y el apoyo y solidaridad con la política internacional de la URSS debió ser sólido, sin embargo fue acusada, la URSS, de socialimperialista e incluso de socialfascista. Hoy, sin nostalgia por la, hoy, probablemente, inviable, Komintern, y asumiendo, analizando y procurando no repetir, los muchos errores de la URSS, puedo, sin vergüenza de ningun tipo, recordar como siempre he estado del lado de la URSS y sus aliados. Y para nada me arrepiento.

jueves, 15 de julio de 2010

Examen en Septiembre

Parece ser que la acción política no esta afectada por el llamado modelo Bolonia , de manera que, para los que hayan, o hayamos, suspendido en Junio, tenemos la posibilidad de aprobar en Septiembre . Sé que hay compañeros y camaradas más optimistas que yo, con una cierta facilidad para ver líquido en un vaso prácticamente vacío, yo creo, y quiero, ser ecuánime y objetivo y veo el vaso con agua, pero no con la suficiente que me permita decir que está, al menos, medio lleno. En definitiva creo que, desde los parámetros de la izquierda, hemos supendido, al haber sido incapaces, y la huelga de empleados públicos fue sintomática, de movilizar a unos segmentos sociales claramente agredidos por políticas neoliberales propias del capitalismo más rancio, al tiempo que se han movilizado, junto al conjunto global de la población, para celebrar, de forma, a mi juicio, desmesurada, la consecución del Campeonato Mundial de Fútbol. Nos bajan el sueldo y nos callamos, mete un gol Andrés Iniesta y nos volvemos locos de alegria. Lamentable. Patético. Y sintomático de la situación de desmovilización que padecemos, situación en la que, alguna, responsabilidad hemos de tener la izquierda política y social. No basta, a mi, dede luego, no me basta con echar balones fuera y culpabilizar alegremente a los sindicatos por no haber sabido cumplir con su papel. En la deriva de los sindicatos, cierta, evidente y que nadie niega, hacia posiciones, ni siquiera reformistas, que les convierten en superestructuras altamente funcionarizadas dedicadas, esencialmente, a prestar servicios, con mayor o menor fortuna, alguna responsabilidad tenemos los comunistas. En primer lugar, los que han conducido a las organizaciones sindicales hacia esas posiciones tan poco edificantes, proceden, en el caso de CCOO, en gran medida de nuestras propias filas. En segundo lugar, los que no hemos seguido esa senda ultrarreformista hemos sido incapaces, en ocasiones si ni siquiera intentarlo, de reconducir las posiciones sindicales. No tengo que ir muy lejos, me pongo como ejemplo, desde hace años no asisto a una reunión de mi sección sindical, no participo en sus debates. Es cierto que me lo ponen cada vez más difícil, y mi sección sindical, que ya no es la de mi centro de trabajo, el INE, sino una más grande la del Mº de Economía y Hacienda, que me pilla muy lejos, de hecho ni siquiera sé donde está, pero si hubiera tenido verdadero interés en dar la batalla ideológico, sabría donde está y acudiría, al menos de vez en cuando, a las reuniones. Y esta actitud es impropia de un comunista y habrá que corregirla. Hemos dejado a CCOO en manos de burocrátas desideologizados, que respondieron a la consigna de sindicalizar el sindicato, y ahora tenemos la obligación de rearmar ideológicamnete el sindicato, y en este sentido el escenario, y las posibilidades, han mejorado con la salida de José María Fidalgo, de la dirección de CCOO, y la llegada de Ignacio Fernández Toxo. Sin que sea como para echar las campanas al vuelo, este ligero cambio permite ver un poco más lleno el vaso del optimismo. Y también la modesta, pero muy importante cualitativamente, movilización que, en solitario y de ahí su importancia cualitativa, protagonizó Izquierda Unida en Madrid el pasado 27 de junio, nos permite ir ganando confianza. Sin olvidar la respuesta de los trabajadores de Metro por más que un dato a retener, y muy significativo porque nos da una idea de como están las cosas, es el notable grado de impopularidad, convenientemente manipulado, todo hay que decirlo, obtenido entre el conjunto de la ciudadanía que pone el acento en el derecho individual de ir a trabajar olvidando el papel de la solidaridad de clase. Proletarios de todos los paises, ¡uníos!, parece que ser que recomendó alguien allá, a mediados, del siglo XIX.
Tenemos un examen en Septiembre, la Huelga General, que tenemos que aprobar a pesar de que las condiciones no son, subjetivamente, idóneas. En el pasado Comité Ejecutivo del P.C.M., celebrado el martes 13, además de elegir la Comisión Permanente, de la que formo parte en mi condición de responsable del Frente de Comunicación, se aprobó toda una estrategia de movilizaciones, con un calendario que da mucha importancia a la Fiesta del Partido, el 17, 18 y 19 de septiembre en San Fernando de Henares . Los comunistas madrileños deberemos contribuir al éxito de esa movilización. Tenemos que aprobar los exámenes de septiembre.

martes, 13 de julio de 2010

Son Errores


El espía Otomano opina:

Se congratula este humilde espía de que lo acontecido con la flotilla humanitaria que pretendía, horrible crimen, romper el bloqueo, de cariz únicamente defensivo, que el Estado de Israel, oasis democrático del desierto dictatorial oriental, mantiene a la franja de Gaza, nido de peligrosos terroristas, algunos de ellos lactantes, se haya tratado, lisa y llanamente, de un error.
No me dejaría el dueño de esta bitácora hacer propaganda antijudía, al fin a y al cabo, el Estado heredero de la Revolución Bolchevique, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mucho tuvo que ver en la creación del moderno estado de Israel en 1948, quizás porque la experiencia de la República Hebrea Autónoma de Birobidzhán,
hoy convertida en Oblast constituyó un fracaso, y el estado soviético se sentía incómodo, a lo mejor con alguna razón de peso, con sus ciudadanos de religión y/o cultura, lo de la etnia es más que discutible, de origen hebreo. Y valga como paréntesis el señalar que a pesar del notable grado de autonomía política que tuvo esa República Autónoma, con un uso generalizado y oficial de la lengua yiddish, una lengua básicamente alemana en cuanto a sintaxis, con léxico aleman, eslavo y hebreo, y con el alfabeto de esta última lengua , y que era de uso común entre los askenazíes. El fracaso de esta experiencia se debió en gran medida al convencimiento de su carácter de pueblo elegido por Dios, y no cualquier dios, sino el único dios, y repetido en cada celebración el l'shanah haba'ah birushalayim (el próximo año en Jerusalén) termina por convertirse en un mantra contra el que la racionalidad y el debate nada pueden. Cerca del 80% de los judios del mundo entero son askenazies, instalados en centroeuropa desde hace muchas generaciones, con lazos históricos con el Israel Bíblico más que discutibles , y sin embargo esos derechos históricos son los que se imponen, se impusieron en 1948, a los descendientes de los que permanecieron secularmente en Palestina, tan semitas, si admitimos ese tipo de clasificación, como los que protagonizaron la supuesta Diáspora, son los derechos que llevan a justificar, desde hace decenios, acciones que en otros escenarios se calificarian como criminales y genocidas, pero que en este moderno y democrático Estado de Israel se califican como errores, mientras que los que se resisten a esos errores, son calificados, sin matices, como terroristas. Perversiones del lenguaje, ¡que le vamos a hacer!
No es por barrer para casa, que también, pero fue con el Imperio Otomano (entre 1516 y la I guerra europea), con el que Jerusalén tiene su mayor época de tranquilidad, aunque desde finales del XIX se percibe una invasión ¿pacífica? de judios europeos, financiada, inicialmente, por el Barón de Rostchild . El atribuir el carácter de pacífico a este desembarco en toda regla se debe, a que no cometieron errores tan claros como el cometido con el barco turco, pero escrito está, y pruebas hay de sobra de como adquirieron las tierras, originalmente propiedad de la población autóctona, mediante métodos que no descalificaría Tony Soprano.
Los errores que hoy, impunemente, comete el moderno Estado de Israel no son una novedad si atendemos a su milenaria historia. Al fín y al cabo la tierra prometida Canaán no estaba inicialmente poblada por hebreos que llegan allí, siempre dando por veraces sus libros sagrados, de la mano de Abraham, expulsando a cananeos y filisteos, de hecho Jerusalén (Ursalim está fundada por una tribu cananea, los jebuseos. Y los expulsan con total naturalidad y con un argumento incontestable. Ellos son el pueblo elegido por Dios, y esa es la Tierra Prometida por ese mismo Dios a su pueblo. Esos argumentos parecen grabados a fuego en una especie de ADN cultural colectivo, porque sin grandes diferencias son los que esgrimen hoy para justificar el intento, indisimulado, de genocidio de los nativos del lugar: los árabes-palestinos, sean musulmanes, cristianos, indiferentes o ateos.
Mientras, ese eufemismo que dice llamarse Comunidad Internacional mira para otro lado, y teiene la poca vergüenza de considerar como terrorista a una de las partes mientras legitima de facto el terrorismo de estado que practica la otra.
Claro que alguna ventaja tiene que reportar el tener a Dios de tu parte. Sobre todo si se trata, tal y como lo muestra la Torah o Pentateuco, de un dios caprichoso, iracundo y parcial. Dios, por otra parte, que es el mismo de Cristianos y Musulmanes. Dios en el nombre del cual se han cometido toda clase de genocidios y tropelías.
Algun día, espero, dejaran de cometerse ese tipo de errores, será porque ya no exista el Estado de Israel, y Palestina se haya convertido en un espacio ce convivencia alejado de toda intolerancia religiosa

lunes, 12 de julio de 2010

Fin de fiesta: Hablamos de fútbol

¡Estamos de fiesta!


Gloria a Dios en las alturas,
recogieron las basuras
de mi calle, ayer a oscuras
y hoy sembrada de bombillas.

Y colgaron de un cordel
de esquina a esquina un cartel
y banderas de papel
verdes, rojas y amarillas.

Y al darles el sol la espalda
revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea,

en la noche de San Juan,
cómo comparten su pan,
su tortilla y su gabán,
gentes de cien mil raleas.

Apurad
que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.

Vamos subiendo la cuesta
que arriba mi calle
se vistió de fiesta.

Hoy el noble y el villano,
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha.

Juntos los encuentra el sol
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
abrazando a una muchacha.

Y con la resaca a cuestas
vuelve el pobre a su pobreza,
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.

Se despertó el bien y el mal
la pobre vuelve al portal,
la rica vuelve al rosal,
y el avaro a las divisas.

Se acabó,
el sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.

Vamos bajando la cuesta
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta.


En realidad la fiesta, lo que podríamos llamar el mundial emotivo o emocional termina hoy con el paseo por Madrid. Los gladiadores triunfantes recibiran el reconocimiento del César y la aclamación de la plebe. Toca hablar de fútbol. Pero antes de empezar quería comentar dos cosas. Una se refiere a la profesión periodística, que ha incumplicado todas las normas básicas de la deontología, intentando deformar la realidad que todos hemos visto inventándose inexistentes superioridades manifiestas cuando la selección española ha ganado todos los partidos, excepto Honduras, por la mínima. La otra, y está relacionada con la primera, es la hipocresía mostrada ayer por las televisiones que ignoraron, casi censuraron, la imagen de Puyol y Xavi portando una senyera en la apoteosis final.

Evidentemente los cientos de miles de catalanes que el sábado manifestaron su disgusto por su inclusión en una España que a muchos, catalanes o no, nos desagrada pesaron mucho a la hora de decidir no comentar, y la medida de lo posible censurar, esas imágenes, y ahora al fútbol.
Si a un desconocedor absoluto, bien pudiera ser un extraterrestre, de las reglas y usos del fútbol, se le hubiera aleccionado, durante el tiempo necesario, para que tuviera un conocimiento suficiente de este deporte, y si este individuo además, lo ideal sigue siendo el extraterrestre, no estuviera sujeto a las pasiones y subjetividades derivadas de su adscripción tribal o nacional, tras contemplar los partidos de este mundial de Sudáfrica, recien finalizado, hubiera sacado dos conclusiones principales:
I) El justo vencedor de este torneo es la Selección Española. No sólo porque ha ganado los partidos necesarios, lo cual ya sería una razón de peso, la razón más importante, sino porque además ha sido la más fiel al reglamento, la que, con mucha diferencia, menos infracciones ha cometido, la que más se ha ajustado a las normas.
II) Su absoluta incompresión del fenómeno que permite que este deporte sea el más popular del mundo, desatando pasiones, amores, simpatías, animadversiones y hasta odios, porque nuestro objetivo espectador se hubiera aburrido mortalmente.
El fútbol que ha practicado la Selección Española, y no dejo de insistir en que ha sido la justa vencedora, es soporíferamente monótono, reiterativo hasta el hastío y con una falta de mordiente goleadora alarmante. Es cierto que esta manera de practicar el fútbol, es preferible, yo al menos la prefiero, a la que muestra un fútbol ramplón y defensivo que con frecuencia, y fue el caso de la Selección Holandesa, recurre a lo que, eufemísticamente, llaman los límites del reglamento y que a mi no me importa llamar, directamente, violencia. Querer comparar, y hay ¿periodistas? deportivos que, probablemente bajo la influencia de alguna sustancia que nubla su entendimiento, lo han hecho, esta selección con Brasil del 70 o la propia Holanda del 74, la Holanda de Johann Cruyff, tiene que ser un chiste. Aquellos equipos, y recordar a la delantera Jairzinho, Gerson, Tostao, Pele y Rivelino me llena la boca de agua, por más que la altura de México D.F. produjera cierta lentitud. Tampoco eran cojos Krol, Rijsbergen, Van Hanegem, Neeskens>, Rep, Rensenbrink y, como no, Cruyff con un juego vibrante y directo que sólo la potencia de Breitner, Schwarzenbeck, Beckenbauer, Overath, Netzer, Müller, etc...Hay quien intenta deslindar la calidad del juego del resultado, no es mi caso, juega mejor el que gana, porque el objetivo es ganar, que no se olvide que no estamos ante una competición de patinaje artístico o gimnasia rítmica, pero si nos fueramos a supestos patrones estéticos, la Selección Española de México'86, basada en la Quinta del Buitre hubiera sido mejor que esta, pero no lo fue, y no lo fue porque cayo eliminada en cuartos, no por otra razón. El fútbol que ha propuesto la Selección Española, y Del Bosque me ha parecido impecable haciendo el cesto con los mimbres posibles, se basa, en definitiva es igual de aburrido y soporífero, en el del Barça, pero sin Messi que, inexplicablemente, juega con Argentina. Xavi e Iniesta serán grandes jugadores, que lo son, pero en el Barça quien marca la diferencia es Leo Messi, un jugador de una escala superior, por más que Maradona lo haya desubicado.
Para terminar, España ha ganado merecidamente, y yo me alegro aunque no me sumo al papanatismo patrioteril generado. Pero han sido los mejores de un Mundial futbolísticamente muy ramplón, y que a mi me ha aburrido soberanamente.

domingo, 11 de julio de 2010

En Capilla

Desde el lugar de mi casa en el que está instalado el ordenador, y que yo,un tanto pretenciosamente llamo mi despacho, puedo observar como muchos de mis vecinos, algunos de ellos extranjeros, han colgado de sus ventanas ese símbolo que, incorrectamente, denominan bandera constitucional y que no es más que la versión, escasamente evolucionada, de la que los españoles mandaron a la basura en 1931, rescatada por el fascismo español como enseña nacional. La gran mayoría de los que exhiben ese símbolo no tienen conciencia política de lo que significa, una España que, entre todos debemos contribuir a enterrar. La España que se felicita de las heroicidades genocidas de los Reyes Católicos y, también para que conste, de que los peces del Mediterráneo, por mor de Els Almogavers llevaran impresas las cuatro barras de la senyera.
Mientras la prensa, además de dar cuenta de que "España se encuentra ante una de las citas más importantes de su historia", que manda carayo, informa de que cientos de miles de catalanes, el número es lo de menos, y en cualquier caso muchos, muchísimos, mostraron ayer como de a disgusto se sienten en esta España casposa que el Tribunal Constitucional y, a tenor de lo manifestado, el presidente Rodríguez Zapatero, dan por cerrada, puede que con el cerrojo de Joaquín Costa, al menos en lo que a la organización territorial del Estado se refiere. La gran mayoría de los catalanes no se siente a gusto en España que tan acertadamente definió el añorado Pepe Rubianes, y yo, que presumo de madrileño y madridista, tampoco.
Con todo, mi tribalidad me puede, y el entusiasmo, infantil y políticamente inculto, me contagia. Quiero que gane la Selección Española, no lo oculto. He pensado en sacar al balcón mi bandera tricolor, pero a lo mejor era peor, puede que no entendieran nada. En cuanto al fútbol, mañana publicaré, lo que en gran medida ya tengo escrito.
Para atemperar la ola de nacionalpatrioterismo, que más que probablemente nos invada, a las 18:00 del domingo 11 me voy a poner un excelente disco, en vinilo, de Marina Rossell que se llama Rosa de foc

viernes, 9 de julio de 2010

A veces, veo muertos

Puede que la, por otra parte natural, llegada de los rigores del estío, cuando me pongo cursi, me pongo de verdad, esté provocándome alucinaciones. Pero, a veces, veo muertos. Y debo haber desarrollado con gran eficacia los órganos extrasensoriales, puede que sea un salto evolutivo, que permiten que estas visiones paranormales las perciba en multicolor, tres dimensiones y con olor, un intenso olor a muerto, olor característico que emana de los cuerpos en descomposición, sean animales o vegetales. No se trata de alucinaciones argumentalmente incoherentes. No. Existe, en todas ellas, un cierto hilo argumental, una determinada secuencia de acontecimientos, con su lógica narrativa que siempre, indefectiblemente, termina en un entierro. Un momento conflictivo, este del entierro, porque el muerto, por más que está definitivamente muerto, por más que sabe, porque este muerto sabe y conoce, que su resurrección no es solo improbable, sino imposible, se resiste a ser definitivamente sepultado. Esta resistencia a la inhumación puede hacer creer a alguien aquello de Los muertos que vos matais gozan de buena salud, afirmación que se atribuye a don Luis Mejía sin que aparezca, en ningún momento en el Tenorio de José Zorrilla. No es el caso, la muerte de los muertos de mis macabras alucinaciones no está provocada por mí, no son, por tanto, los muertos que yo mato, su muerte está, casi completamente, causada por ellos mismos y, ni mucho menos, gozan de buena salud, su salud es inexistente. La resistencia a ser enterrados no procede de ellos, sino más bien de los organismos, larvarios o bacterianos, que van contribuyendo a su putrefacción. En esa resistencia al sepelio, la cause quien la cause, intentan a arrastrar a otros, algunos puede que enfermos, y en ese intento reciben la colaboración, nunca desisenteresada, de enterradores y sepultureros. Estas alucinaciones que narradas pueden asemejarse a pesadillas y que vividas como si fueran reales, lo son, me producen un comprensible desasosiego, una razonable inquietud. Suelo afirmar, de forma a todas luces incorrecta, que yo nunca sueño. De forma más rigurosa debería afirmar que nunca recuerdo lo que sueño, y esta falta de costumbre de recordar lo soñado hace que la sensación que me produce ver, a veces, estos muertos y su entierro sea particularmente intensa, agobiante y angustiosa. Todos los muertos que aparecen en mi otro consciente, llamarlo subconsciente me parece impropio, acaban de la misma manera, y es un final que, en medio de la desazón, produce cierto alivio. Todos esos cadáveres son introducidos en ataúdes cerrados por una tapa en la que el tradicional cucrifijo mortuorio es sustituido o acompañado por el puño y la rosa y en el frontispicio del monumento funerario, destino final de las cajas fúnebres, se lee en diversos idiomas la palabra SOCIALDEMOCRACIA.
No hace falta ser Sigmund Freud, ni mucho menos José, undecimo hijo de Jacob y esclavo de Putifar para interpretar correctamente estos sueños, pesadillas o alucinaciones, al fin y al cabo no hay ocultos mensajes encriptados, estos están muy claros.
La socialdemocracia ese movimiento que lleva desde 1917 actuando como la quinta columna del movimiento obrero ofreciendo las migajas del Estado del bienestar, ha dejado de ser útil, y ha dejado de ser útil , entre otras cosas, porque ese estado de bienestar, desde los actuales parámetros del capitalismo especulativo, que ha terminado por imponerse como modelo, es, sencillamente, insostenible. Durante décadas, y como contrapunto a las penurias, desabastecimientos y colas que sufrían los trabajadores de los países del socialismo real, nos han mostrado los idílicos modelos de capitalismo renano, en Dinamarca, Noruega, Suecia o Alemania, olvidando, de forma consciente, que ese bienestar se sustentaba sobre una injusticia a nivel global, la explotación inmisericorde de recursos humanos y materiales de lo que se dió en llamar el Tercer Mundo.
El derrumbe del Telón de Acero, el crack del mundo socialista, fue el momento en el que la socialdemocracia comenzo a dejar de ser útil como muro de contención frente al fantasma que recorre el mundo. Los propios teóricos, de alguna forma habrá que llamarlos, de la socialdemocracia dejaron de creer en su modelo, produciéndose situaciones paradójicas como el hecho, en parte chusco sino fuera dramático, de que somos desde IU desde donde defendemos las conquistas que forjaron ese estado de bienestar en el que, definitivamente, no creemos, mientras desde el PSOE con un fatalismo que le costaría firmar al mismísimo Ángel de Saavedra Duque de Rivas , intentan apuntalar, apuñalando rastreramente, a los trabajadores, un modelo de capitalismo claramente lesivo para la mayoría de la población.
El propio fluir del discurso modifica la hipótesis inicial. Efectivamente, a veces, veo muertos, y cada vez con más frecuencia, pero no proceden de alucinaciones o espejismos, son muertos reales, políticamente reales, socialmente reales, y aunque su corazón siga latiendo y fluya sangre por sus venas, están definitivamente muertos. Muertos con cara y gestos, los de Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba o Pepiño Blanco, pero también los de Patxi López, o el inefable Tomás Gómez. Están muertos y comienzan a oler, lo mejor es que los entierren, y aunque acudamos a su sepelio, y aunque derramemos corteses lágrimas de despedida, tenemos que tener cuidado de no ser ni contaminados con su olor ni arrastrados a su tumba. Me asusto cuando escucho a compañeros que denuncian lo lamentable de la situación de nuestra Comunidad de Madrid, con Esperanza Aguirre, la derecha de la derecha, al frente, pero que no dejan claro que la alternativa no es, ni puede ser, Tomás Gómez. Me asusto cuando compruebo que alcaldes, con políticas ladrilleras y especuladoras, cuentan con miembros de IU en su equipo de gobierno. Me asustan algunas colaboraciones en gobiernos autonómicos. La oposición exigente e influyente fracasó. Ahora apoyamos la Huelga General.
Y allá los muertos que entierren, como dios manda, a sus muertos

jueves, 8 de julio de 2010

Presentación y el Tour de Francia

Tras el breve esbozo que ha hecho de mí el dueño del lugar, más de uno habrá sacado conclusiones equivocadas ó erróneas. No soy un sanguinario y torvo oriental que busca incansablemente el socavar los principios de la sociedad occidental. Aunque algunos de ellos me choquen, otros me parecen curiosos e incluso divertidos, entre ellos su particular afición a lo que llaman deporte, afición que se centra, básicamente, en la contemplación del esfuerzo físico que hacen otros. No voy a hablar de fútbol, ese entrenimiento que ha conseguido encontrar utilidad para su bandera, más allá de su uso en movilizaciones en favor de la vida, concebida esta como una potestad única y exlusiva de Dios Todopoderoso o de los valores de la familia tradicional lo cual implica negar el intrínseco carácter de familia a la que no es al modo tradicional, empezando por las que están compuestas por parejas del mismo sexo. El fútbol es territorio exclusivo del dueño de este lugar, y en estos momentos está sumido en sesudos, e interesados, análisis que corroborarán su tesis principal, sea cual sea el resultado del próximo domingo. Voy a intentar expresarme sobre un deporte tan susceptible de ser sillonboleado como el fútbol, el ciclismo. Aunque su hora de emisión tradicional, justo después de una nada frugal colación, lo convierte a veces en un potente narcótico. Y estamos en pleno Tour de Francia .
Parte este deporte, fundamentalmente el lo que se refiere a las denominadas Vueltas de una inexactitud manifiesta. Ni el Tour da una vuelta a Francia, ni el Giro a Italia, ni la Vuelta Ciclista a España hace lo propio con la península ibérica excluido Portugal. Se trata de una denominación un tanto simbólica que ni siquiera respeta el ámbito geográfico de forma estricta. Este año la prueba francesa ha empezado en Holanda para continuar en Bélgica, pero podría haber empezado en el Quebec canadiense, idea que no hubiera disgustado al, por muchos, añorado general Charles de Gaulle , añoranza que se justifica simplemente observando los modos y maneras del actual presidente de la República. Hubiera sido curioso, de haberse ajustado rigurosamente a su denominación, seguir una Vuelta Ciclista a la Unión Soviética respetando, por supuesto, el calendario de tres semanas. Estoy convencido de que las etapas, con recorridos superiores a los mil kilómetros para respetar el calendario, solo estarían al alcance de gloriosos atletas forjados en la disciplina socialista. Los ciclistas capitalistas poco tendrían que hacer debido a su escasa motivación, al fin y al cabo pedalean por dinero.
Dicen, y debe ser verdad, que el Tour, es la más importante de las carreras por etapas, algo así como un oficioso campeonato del mundo de la especialidad. Y el máximo favorito es un español, Alberto Contador, por más que haya tenido un principio un tanto decepcionante, no en el terreno estrictamente deportivo, sino con su actitud. En una etapa, puede que la del lunes, tras una caida que, en la práctica, eliminaba a varios de sus más directos rivales, en una incomprensible decisión, ordenó, parece ser que tiene autoridad moral para hacerlo, parar el pelotón para que pudieran incorporarse los damnificados. Incomprensible para un profesional. Espero que haya aprendido la lección, porque al día siguiente, uno de sus indultados Andy Schleck le atacó, metíendole más de un minuto de diferencia. Si no se asume que lo importante es ganar y que el como es secundario, poco porvenir le espera la de Pinto. Espero seguir dando mis impresiones sobre este evento.

El Espia Otomano

Comienza a colaborar en esta bitácora un personaje que, desde hace mucho tiempo, vigila mis pasos velando porque los objetivos últimos de mi acción política, definitivamente secretos lleguen a buen puerto. Desde que inicié esta bitácora el espia otomano ,pseudónimo tras el que se encuentra este más que maquiavélico personaje, ha insistido no sólo en husmear en lo que escribo, sino también en participar de forma directa. Ahora que, probablemente, puede que me vea obligado a ser cuidadoso con lo que escribo, he accedido a que dé sus opiniones y haga sus análisis de forma directa, sin la servidumbre que supone la militancia y la responsabilidad política libremente asumida. Pero quiero aclarar que no se trata de mi otro yo, es un personaje con personalidad, ideas, análisis y opiniones propios, que en ocasiones, espero que no muchas, puede estar en desacuerdo con las mías. Como le conozco bien, y sé que no es muy partidario de ir en corto y por derecho, ya advierto que para llegar, o intentar llegar, al fondo, a lo que realmente quiere decir, habrá que recurrir al arte de leer entre líneas. Hay que saber también que carece de escrúpulos morales que pueden acercarle a la incorrección política al menos desde los parámetros del mayoritario buenismo progresista, y vuelvo a insistir en que cuando ocurra eso puede pasar que esas posiciones no sean, exactamente, las mismas, aunque nunca lo haré explicito. Por otra parte, hay que tener en cuenta su orígen oriental a la hora de interpretarle.
Con todo, espero que disfruteis de su colaboración.