Tenía miedo, y con razón. Los hechos han justificado mis temores, nos pasaron por encima y no hay más que hablar. No está en mi ánimo felicitar al Barça, ni a sus seguidores, no se si me cae peor la institución, un reflejo de lo peor de Cataluña o quienes la sustentan, muchos de ellos sin saber que están apoyando el discurso de una burguesía que busca la independencia para poder ejercer, sin trabas, su dominio sobre la clase trabajadora. Ese es el discurso del señor Laporta, que lo expresa de forma explícita, sin ambages, y también del señor Mas, tácticamente más moderado. Las senyeras esteladas no son más que un brindis al sol. No vi el Partido (no quiero correr riesgos cardiovasculares absurdos) y mientras transcurría me puse un musical: La Trinca, biografia no autoritzada quizás para reafirmar que mi aversión a lo azulgrana, nacida visceralmente al calor del buenismo guardiolero, nada tiene que ver con mi afecto con lo catalán, y muy especialmente con ese ese sentido del humor tan mediterráneo, a veces con brocha gorda: el número con el que reivindican que la evolución está equivocada y el hombre no procede de los micos sino de la patata, es genial, incluso lo es la versión posterior que hicieron en español. Como no ví el partido, y tengo poco de masoquista, he procurado, y conseguido, no enterarme de lo ocurrido más allá del resultado. Ahora toca intentar ganar en Sevilla para hacer como si este desgraciado día no hubiera ocurrido.
Otro 25 de abril
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En la constancia está el secreto de la mayoría de las victorias. Lo más
habitual es darse por vencido, pero lo más rentable es seguir empeñado en
lo que...
Hace 5 días

1 comentario:
Y además os dimos (el estu) pana en Baloncesto. Un finde para olvidar. XD
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