martes, 11 de agosto de 2015

Ahora en Común

Los resultados del último barómetro CIS han sorprendido a mucha gente, a mi no, para nada, y no porque sea yo un clarividente o un experto en el tema, no lo soy, simplemente he procurado, desapasionadamente, ir analizando lo que iba ocurriendo, ir siendo permeable a lo que me transmitían amigos y compañeros, y desde ahí no me sorprende, en absoluto, como va evolucionando la situación política, ¡ojo! en el ámbito electoral que no es, ni mucho menos, el único.
Que el régimen bipartidista, esa suerte de sagastacanovismo alumbrado en la transición,  no se iba a rendir sin lucha estaba cantado, y hoy, como era de prever, se está produciendo una recomposición del mismo.
La eclosión de un movimiento extraordinariamente ilusionante como fue el 15M , un movimiento que supuso la cristalización de un natural descontento provocado por una situación, descontento que, todo hay que decirlo, fuimos incapaces de canalizar desde la izquierda política, puso contra las cuerdas a todo el entramado urdido en 1978, independientemente de la valoración que haga cada cual de aquel proceso, y el régimen reaccionó cabalgando al tigre. Nada mejor para salvar al sistema que conseguir que aquellos que están, aparentemente de una forma radical, contra el sistema acaben participando en el sistema y aceptando las reglas del sistema.
El nacimiento e una superestructura política desde el 15M, innegablemente apoyado desde algunos medios de comunicación, tuvo dos efectos inmediatos:
-El derrumbe de las estructuras tradicionales de la izquierda transformadora. Algo que hemos sufrido en Izquierda Unida y muy especialmente en Madrid donde estamos intentando crear una federación tras habernos desvinculado de la estructura hasta ahora existente. Estoy convencido de que después de haber tocado, dramáticamente, fondo todo lo que venga ha de ser, necesariamente, positivo aunque no exento de dificultades.
- La desnaturalización del propio 15M. Y la consiguiente desmovilización. Es la consecuencia natural del, mil veces citado, ilusionismo electoral. Sirvan de ejemplos de esta desmovilización el paulatino desinfle de las mareas o la disminución de intensidad de la columnas del 22M.
Ambas cuestiones han supuesto un importante balón de oxígeno para el bipartidismo, sin olvidar la potenciación, también con innegable apoyo mediático, del instrumento canalizador del descontento del sistema sin cuestionar el propio sistema, Ciudadanos que no es sino la expresión política de aquellos descontentos que, ni de lejos, cuestionan al capitalismo como estructura básica.
¿Y ahora qué? ¿Qué hacer? ¿Está todo perdido? Sinceramente creo que no. Indudablemente hemos perdido mucho tiempo, y de esa pérdida tiempo alguno son más responsables que otros, pero estamos a tiempo. Hemos aprendido, o deberíamos haberlo hecho, de las diferentes experiencias de las pasadas elecciones municipales y autonómicas, y de esa experiencia, o experiencias, nace Alpedrete En Común, que se va construyendo poco a poco por todas partes. No podemos, no debemos, perder más tiempo, y a aquellos que ponen palos en las ruedas la historia no los absolverá.

jueves, 2 de julio de 2015

A vueltas con lo mismo

No quiero parecer un pesado, pero no soy el único en señalar el grave, y no quiero calificar de intencionado, error que comete al rechazarse de plano cualquier intento de conformar Unidad Popular (más allá de la simplemente electoral) y elegir  un método de selección de candidatos de más que dudosa calidad democrática.
Señala, a mi juicio muy acertadamente, el artículo que enlazo de El Diario que hay quien no puede, o trístemente no quiere, valorar todo lo ocurrido desde la irrupción electoral de PODEMOS, en las elecciones europeas de mayo de 2014, al día de hoy. Y no solo lo que ha ocurrido en Izquierda Unida, que es importante, sino en el conjunto de la sociedad.
Un militante de izquierda, y yo creo, y quiero, serlo, no debe tener reparo en ser crítico, sin la necesidad de la autoflagelación, con decisiones y estrategias adoptadas. Yo mismo, sin que ello me convierta en ejemplo de nada ni de nadie, he señalado los errores cometidos en mi pueblo, Alpedrete, que nos han conducido a quedar fuera del Ayuntamiento, por primera vez desde que los alcaldes no son Jefes Locales del Movimiento, y si bien hemos cometido errores en la campaña propiamente dicha, también podemos haberlos cometido antes, y muy señaladamente el que esto escribe, al haber minusvalorado el fenómeno político surgido al calor del 15M, más allá de la valoración que hagamos, tanto de él como de sus dirigentes. El resultado de las Elecciones Europeas, en Alpedrete, fue un serio aviso que no supimos, que no supe, valorar correctamente. Creemos haber aprendido.
La gran mayoría de Izquierda Unida hemos apostado por un importante cambio de rumbo al apostar por la Unidad Popular y si en Madrid el proceso está siendo complejo por la resistencia de la Vieja Guardia se debe, en gran medida, a la mala dinámica interna que arrastramos desde hace años y que ha llevado a la dirección federal a tomar drásticas decisiones más que al cuestionamiento general de la Unidad Popular (otra cosa es el como y el con quien)
Quienes siguen manteniendo, y repitiendo como un mantra, el discurso, que tan buen resultado les dió, de No queremos una sopa de siglas son los que parecen estar equivocándose ahora, y sigo hablando de error o equivocación porque no tengo pruebas de otra cosa, aunque indicios pueden no faltarme. Somos nosotros, y no solamente Izquierda Unida, los primeros en señalar que las viejas maneras a la hora de articular espacios de unidad, fundamentalmente electorales pero con vocación de desbordar ese ámbito, han muerto. Los acuerdos entre cúpulas parecen haber pasado, afortunadamente, a mejor vida. La acumulación de siglas en una papeleta no la quiere nadie. Apostamos, yo desde luego, decididamente por la construcción de espacios unitarios desde la misma base en que se produce, de facto, la unidad real generada en torno al conflicto social: en los pueblos y en los barrios, parando deshaucios, en las asociaciones de vecinos o en los mareas en defensa de lo público y por supuesto, porque la clase obrera, como tal, ha de ser el componente fundamental de todo lo que se construya, en las fábricas, los tajos, los centros de trabajo.Y desde ahí, desde la Unidad Popular construida en torno a la lucha, habrán de ver la luz las listas con los componentes de los que, en nuestro nombre, vayan a las instituciones.
No me resisto, por su claridad, a reproducir, la propuesta, en torno a la Unidad Popular, de la dirección federal de IU:

El llamamiento a la Unidad Popular 

Hemos visto que el momento del país es de emergencia social; que la crisis de la política ha abierto una sima entre representantes y representados y que hay que cerrarla si no queremos poner en crisis la democracia misma o cuanto menos, como sucede en Europa, que fuerzas reaccionarias, fascistas, xenófobas, nacionalistas, etc. sean las receptoras democráticas del descontento social creado por una política que sólo sirve a los intereses de los poderosos; que el espacio político para la ruptura democrática existe y es sólido en el tiempo; que necesitamos que las nuevas formas de hacer política regeneren todo el ciclo electoral y se asiente finalmente en una concepción democrática profunda sobre la que asentar la vida política en un nuevo país. Hemos visto, de otra parte, que hay energías sociales suficientes como para levantar la alternativa y que es un momento histórico decisivo para lograrlo. 

Es por todo ello que Izquierda Unida hace un llamamiento a las fuerzas políticas que están por la transformación social sin distinción alguna, a las sociales que están en la lucha cotidiana y en la alternativa, a sindicatos, colectivos, plataformas que han impulsado las CUP en municipios y comarcas, a las fuerzas de la cultura, etc. a explorar las bases de acuerdos de mínimos que permitan concretar esa convergencia social y política y que, en lo electoral, culmine con la conformación de plataforma electorales comunes para las próximas elecciones generales con el fin de desalojar a la derecha y a las políticas de derecha de las instituciones. 

Izquierda Unida ve esta cuestión como una tarea urgente en la que va a volcar todo su activo y toda su cultura unitaria, consciente de la complejidad del proceso y de sus dificultades pero convencida de que es el único camino posible y el que, en todo caso, ansían los ciudadanos. 

Izquierda Unida considera que los parámetros en los que debemos articular ese complejo proceso son : 

      1 .Es necesario conformarlo desde abajo, con pleno protagonismo ciudadano y con total horizontalidad. 

      2. Desde el reconocimiento a la diversidad del Estado y la diversidad de procesos en nacionalidades y regiones. Y valorar esta cuestión, no como un hándicap, sino como una enorme potencialidad de enraizamiento en el territorio y de perspectiva electoral misma.

      3. Desde la constatación de la urgencia y necesidad de rapidez del proceso dado el calendario electoral. 
     4. Igualmente poner en valor, las iniciativas desde abajo y la heterogeneidad de sujetos activos en el proceso de conformar la Unidad Popular. Así pues, que nadie deje sólo en manos de las formaciones políticas la tarea. Que nadie espere. Que todo el mundo se ponga en marcha desde ya. 

    5. Izquierda Unida ve este proceso de Unidad Popular como una tarea cooperativa, no uniformizadora y desde el reconocimiento evidente del protagonismo que la realidad da a cada partido y colectivo.

   6. IU quiere compartir esta tarea en pie de igualdad con partidos, colectivos, plataformas, y así lo entiende y encarga a Alberto Garzón como candidato a la Presidencia del Gobierno.

Frente a esta propuesta que no es generosa sino ambiciosa y ademas realista hay quien contrapone un método que, en el fondo, y casi hasta en la forma, busca lo mismo que perseguía nuestra vieja metodología de avales y familias, conseguir que sean los "padres fundadores" del instrumento los que velen porque el instrumento por ellos creado y  funcione como ellos creen conveniente. Para los que, poco a poco, pero con firmeza y determinación, estamos consiguiendo salir de llamamientos a la fidelidad a las siglas y al proyecto, que en el fondo, al menos en muchos casos, no era más que el intento de seguir sucediéndose a si mismos, esto nos suena excesivamente familiar y nos huele a casta y a caspa. Y todo ello, sin poner en valor, las coincidencias, para mí nada casuales, entre los que ayer, en el Club Siglo XXI, ensalzaban el papel de los mercados y los que hoy pretenden restarle protagonismo a la inevitable lucha de clases, para dárselo a un indefinido "tendremos hablar con los empresarios y los bancos".
Gran responsabilidad tienen aquellos que, desde muchos lugares políticos, están poniendo palos en las ruedas para que no se haga efectivo el fin del bipartidismo.  Puede que estemos ante una oportunidad histórica que tarde mucho en repetirse sino no somos capaces de aprovecharla. Si el PSOE de Pedro Sánchez se configura, por mor de la aritmética electoral, como la alternativa a la derecha, el bipartidismo se habrá salvado y habrá quien no pueda decir: La Historia me absolverá.
Ellos sin embargo parecen tenerlo claro

miércoles, 1 de julio de 2015

las primarias del César.

En la entrada anterior, y me autocito aunque sé de sobra que está muy feo hacerlo, alertaba un servidor sobre la posibilidad de que el importante movimiento de protesta contra el sistema nacido en 2011, y que conocemos como quinceme, hubiera sufrido su propio 18 de brumario con la aparición de PODEMOS, que a mi humilde entender consagra la hegemonía intelectual de la pequeña burguesía en ese movimiento, y la consiguiente transformación de su lider carismático en Cesar Imperator de manera análoga a como Buonaparte terminó siendo Sire, el emperador Napoleon.
En una reunión, o acto, o asamblea, que cada uno lo defina como quiera, que tuvo que ver con la situación que atraviesa en Madrid, IU y que no es objeto de esta entrada, un compañero, al que espero no importe que le cite, y con el que no siempre estoy de acuerdo, Alberto Arregui, se refirió a Gramsci para, al caracterizar a movimientos o partidos hegemonizados por la burguesía, destacar la necesidad, de estos movimientos, de tener un líder capaz de interpretar o explicar, en cada momento, el programa. Y se preguntaba el compañero, y yo con él, si no se trataba de una perfecta representación de Pablo Iglesias. No sé si el compañero citó concretamente la obra en cuestión, pero yo recordé que se trataba de algo relacionado con Maquiavelo y ya en casa me puse a buscarlo. Y lo encontré "Note sul Machiavelli, sulla politica e sullo stato moderno" y lo cito en italiano, porque en italiano lo tengo y en italiano intenté leerlo, por lo que está plagado de notas al margen que no son más que, supongo,  pésimas traducciones hechas a golpe de diccionario, y ello es una muestra de mi inconsciencia juvenil, dado que no he estudiado italiano en mi vida, y todo mi conocimiento de esa bendita lengua no va más allá de diversas alineaciones del Inter, el Milan o la Juve, cantar
Bella Ciao
(Una mattina mi son svegliato,
 o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
 Una mattina mi son svegliato
 e ho encontratto l'invasor.)

Bandiera Rossa 
(Avanti o popolo, alla riscossa
bandiera rossa, bandiera rossa;
avanti popolo, alla riscossa
bandiera rossa trionferà.
Bandiera rossa la trionferà
bandiera rossa la trionferà
bandiera rossa la trionferà
evviva il comunismo e la libertà!)

o las canciones, a veces sin entenderlas, de Ornella Vanoni, Gino Paoli o Domenico Modugno.

Afortunadamente existe Internet y nos podemos bajar una buena traducción , que es lo que he hecho yo.
Pero no me he planteado yo esta entrada para en un alarde de pedantería, tentación que siempre anida en mi interior, dejar constancia de lo mucho que he leido a Gramsci o mi conocimiento autodidacta del italiano. Entre otras cosas porque no es verdad y si bien es cierto que he leido al comunista italiano bastante más que muchos que lo citan con profusión, no está entre mis marxistas de referencia,  y de hecho en alguna ocasión he podido apreciar un cierto atisbo de eurocomunismo en algunos de sus análisis aunque mi admiración sobre su persona siempre fue grande y Manuel Sacristán ha conseguido acercarme intelectualmente, aunque no tanto de forma ideológica. En cuanto al italiano , baste decir que la letra de las canciones vienen en un viejo disco, de vinilo, que tengo en casa.
Esta entrada, y la anterior, vienen motivadas por la deriva, a mi juicio cada vez más autoritaria y antidemocrática, que estan adoptando el núcleo dirigente de PODEMOS y que queda claramente expuesto en la metodología con la que pretenden confeccionar su lista. Si se tratara de otro partido, el PSOE o cualquier otro, no me preocuparía demasiado, allá cada cual con su forma interna de hacer las cosas, pero al tratarse de PODEMOS, la cosa cambia, y lo hace radicalmente desde el momento que se consideran, y así lo manifiestan, ellos, en sí mismo, la Unidad Popular y lo único que tenemos que hacer los demás es, sin que nos pidan carnet de nada porque son así de generosos y con amplitud de miras, sumarnos a su democrática metodología, y...francamente, puede que seamos unos tristes, yo no me siento tal, y que nos conformamos, despues de 25 años, con unos más que mejorables resultados electorales pero lo que no somos es tontos de baba colgante, y cuando alguien nos la quiere dar con queso, por malo que sea el queso, nos damos cuenta. Al camarada Iósif Vissariónovich Dzhugashvili , y no manifiesto aquí mi opinión, ni personal ni política, sobre él, le hubiera costado horrores, incluso creo que le hubiera dado vergüenza, haber planteado un método análogo para elegir un Comité central del PCUS afín, incondicionalmente, a sus posiciones. La metodología, para elegir listas provinciales, que nos enseña Iñigo Errejón está pensada y diseñada para que la camarilla , y sé muy bien porqué empleo este término, dirigente de PODEMOS designe, a su antojo las cincuenta y dos listas provinciales. Y cuando el profesor (de sus alumnos que a mí poco me tiene que enseñar) Errejón dice que cualquiera se puede presentar en igualdad de condiciones demuestra tener una caradura, no sé si pétrea o marmórea pero de difícil, por su consistencia, ubicación en la escala de Mohs de dureza mineral. ¿Alguien puede creerse que en las primarias demócratas para las próximas elecciones presidenciales norteamericanas están en igualdad de condiciones Hillary Clinton y un granjero cualquiera de Iowa sin apenas aportaciones electorales? Cuando Barack Obama la derrotó hace ocho años siendo entonces, como ahora, favorita, era porque el actual Presidente tenía tanto dinero disponible como la ex-primera dama y el resto de sus cualidades estaba en segundo plano. Tampoco debe creerse nadie que están en igualdad de condiciones Pablo Iglesias y sus leales con cualquier militante de base que quiera competir. Y si alguien lo cree, que se lo haga mirar, tiene un problema.
Tanto dentro de IU como en nuestro entorno más cercano ha venido circulando una especie que no sé si calificar de leyenda urbana: PODEMOS existe porque antes de las elecciones europeas no se llegó a un acuerdo. No sé hasta que punto es verdad o mentira, pero si el acuerdo incluía la adopción de una metodología análoga a la que van a utilizar ahora tengo que, a fuer de ser coherente conmigo mismo, manifestar mi sintonía por los compañeros que no lo firmaron.
Sin embargo sigo apostando por la Unidad Popular como imprescindible para avanzar en la transformación radical de la sociedad. Pero si ayer no atisbabamos en una superestructura, al menos en Madrid, que, efectivamente conformista, ningún interés en avanzar hacia ninguna clase de unidad, y de la que estamos, acertada o erróneamente, intentando librarnos, en PODEMOS, y esto hay que empezar a decirlo alto y claro, se está generando, está ya generada, una estructura burocrática que se esclerotiza a gran velocidad. La estética puede parecer diferente pero detectamos comportamientos archiconocidos. Quizás de los muchos años que, según ellos mismos manifiestan, algunos compartieron con nosotros fueron a quedarse, precisamente, con lo peor. Por eso nuestra apuesta por la Unidad, y no solo electoral que no se olvide, tiene que venir desde la base, desde los distritos, las asociaciones de vecinos, los pueblos y, ¡como no!, desde los centros de trabajo. Con burócratas pendientes de encuestas y sillones poco podemos hacer. Nosotros ya lo sabíamos, ahora lo tienen que aprender otros.

  
 
 

viernes, 26 de junio de 2015

El 18 de Brumario de Pablo Iglesias

Hay quienes considerándonos marxistas no hemos renunciado a leer e intentar comprender al propio Karl Marx, pero no debemos ser muchos. Como muchos de mi generación, una generación necesariamente precoz en lo político, fruto del momento que vivíamos, me acerqué al marxismo más desde el sentimiento, desde la visceralidad, que desde la reflexión y el análisis. Sin embargo, creo que no hemos sido demasiados los que hemos intentado profundizar en el estudio de lo escrito por el pensador alemán. Y desde luego uno de ellos no ha sido Pablo Iglesias por más que una significativa entrevista se considere, al menos en el plano teórico, como marxista, si bien el mismo califica esa consideración como pretenciosa y lo es. Nunca, ni en lo que he podido leerle, no demasiado, ni en lo que ha dicho en sus abundantes apariciones televisivas, le he oido hacer análisis desde una perspectiva de clase, no pareciendo tener la lucha clases, como elemento esencial del materialismo dialéctico, la importancia que tiene para Karl Marx a la hora tanto de explicar el desarrollo social producido, como para influir positivamente en el que ha de producirse. El análisis de Iglesias, y es legítimo, está en su derecho, nadie se lo niega, se basa no en la posición de cada cual dentro del modelo productivo sino en su poder adquisitivo, y de ahí el hablar de la gente y con dificultad de los trabajadores o la clase trabajadora y, menos aún, la clase obrera. En ese análisis es más lógico hablar de arriba y abajo sin tener para nada en cuenta quien genera plusvalía y quien la disfruta o aspira a disfrutarla y la coyuntura de crisis se lo impide. Efectivamente no es marxista, lo cual no constituye ni pecado ni delito, además de dar lugar a buenos resultados electorales,  y puede ser pretencioso considerárselo. Y que conste que para un marxista el análisis de clase no puede ser un corsé que esquematice, casi caricaturice, la sociedad hasta hacerla irreconocible. Nadie, en su sano juicio, puede obviar los condicionantes que marca la situación material de un individuo o una clase social, y muy especialmente a la hora de establecer una política de alianzas, y nadie, en su sano juicio, puede no tener en cuenta que las condiciones y características de la propia clase obrera tambien cambian, han cambiado, con el tiempo y hoy es dificil encontrar un modo de producción fordista. Es muy interesante el artículo que, en el mismo medio pero con mucha menos difusión, publica Alberto Garzón, con el que básicamente estoy de acuerdo y que diferencia entre lo que él llama la sociedad fordista , con una clase obrera con derechos y conquistas consolidados y la posfordista con la precariedad como característica principal. La terminología me chirría un poquito pero el fondo es, a mi entender, correcto.
Los marxistas, y a mi me gustaría serlo, solemos tener en nuestra humilde biblioteca, alguna que otra obra del propio Marx y no sé que mecanismo interno me ha llevado al 18 de brumario de Luis Bonaparte, que tengo, por cierto, lleno de subrayados y notas al margen, lo que me lleva a pensar que en algún momento de mi vida anterior he debido estudiarlo a fondo. Simplificando mucho, y toda simplificación conlleva un riesgo, se viene a deducir en esa obra que el golpe de estado de Napoleón Bonaparte es el resultado, como consecuencia de lucha de clases, de la hegemonización de la burguesía, como clase, del proceso revolucionario iniciado en 1789, el cesarismo que va a venir a continuación, y que lleva a la entronización como Emperador del general corso, tiene que ver, en gran medida con la personalidad del individuo, pero también con la gran cantidad de poder acumulado. Sin querer, y soy sincero, encuentro paralelismos evidentes, en cuanto a comportamientos no a capacidad ni brillantez, entre Bonaparte e Iglesias. También el 15M como la Revolución Francesa, con otras dimensiones y consecuencias, por supuesto, ha significado una fuerte sacudida, en este caso para la sociedad española y  muy significadamente para las organizaciones de la izquierda transformadora que hemos tenido que replantearnos muchas cosas, y también el 15M ha tenido su 18 de brumario con la aparición de PODEMOS, como consecuencia del triunfo de la pequeña burguesía como clase hegemónica, con el clásico lenguaje izquierdista cargado de propuestas regeneradoras del sistema y, como mucho, vagamente socialdemócratas o keynesisanas. Que Iglesias esté afectado por el cesarismo que padeció Bonaparte es algo que veremos si se produce con el tiempo, pero a día de hoy hay algún síntoma sospechoso, como el gestual, esa posición de piernas ligeramente abiertas con las manos separadas del tronco mirando desafiante al público que le aclama, y el verbal, diciendo lo que dice y como lo dice. Sirva de paradigma la entrevista en la que, aparentemente, nos pone pingando.
En relación con esa dichosa entrevista, que enlazo al principio del post, tengo que decir, y me preocupa, que es muy peligrosa. Y lo es más allá de la sarta de tópicos insultos que nos dedica: tristes, conformistas, nostálgicos, perdedores,etc..., porque puede que en algo acierte. Es peligrosa, fundamentalmente, porque busca dinamitar cualquier posibilidad de encontrar espacios unitarios en los que ellos, ¿o directamente ÉL ? no sean el elemento sobre el que, con una generosidad que no agradezco, pivote cualquier atisbo de unidad, y lo hace fortaleciendo, en ambos campos, las posiciones de los más refractarios: dentro de ellos da alas a aquellos que nos consideran uno más de la casta y que somos un lastre para avanzar, dentro de los nuestros, fortalece, ¡y cómo!, las posiciones de aquellos que defienden que la pretendida Unidad Popular, consiste, básicamente, en entregar IU, envuelta en papel de regalo a PODEMOS.
Quedamos en una posición difícil los que abogamos por generar esos espacios de Unidad Popular manteniendo de forma clara y contundente nuestro perfil político como lo que somos izquierda transformadora, republicana, anticapitalista y laica manteniéndonos como sujeto político activo, porque solo así conseguiremos que esos espacios sean realmente útiles para la transformación de la sociedad, y es perfectamente lógico que a Iglesias no le gusten los espacios así configurados porque él no busca la transformación de la sociedad sino su regeneración. Que nadie busque paralelismos anacrónicos, ni estamos en 1917 ni estamos en Rusia, pero si los Soviets de soldados, obreros y campesinos, hubieran estado hegemonizados por los mecheviques, en lugar de por los bolcheviques no hubieran sido un instrumento útil para la Revolución.
La cuestión de la política de alianzas no es nueva está en debate desde siempre, en el pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista de marzo de 1922 Trotsky afirma:

Si el Partido Comunista no hubiese roto drásticamente y en forma irrevocable con los socialdemócratas, si no se hubiese convertido en el Partido de la revolución proletaria. No hubiese podido dar los primeros pasos serios en el camino de la revolución. Hubiese permanecido como una válvula parlamentaria de seguridad bajo el Estado burgués.
Quién no comprende esto, no conoce la primera letra del ABC del Comunismo.

Y a continuación

Si el Partido comunista no procurase construir un camino organizativo, al final del cual fuesen posibles en cualquier momento acciones coordinadas conjuntas entre las masas comunistas y las no-comunistas (incluyendo a las que apoyan a la socialdemocracia), pondría al descubierto su incapacidad para ganar -sobre la base de acciones de masas- a la mayoría del proletariado. Degeneraría en una Sociedad de propaganda comunista, nunca se desarrollaría como un Partido que lucha por la conquista del poder.
No es suficiente contar con una espada, tiene que tener filo; no es suficiente el filo: hay que saber usarla.
Luego de separar a los comunistas de los reformistas, no es suficiente fusionar a los comunistas entre sí por medio de la disciplina organizativa; es necesario que esa organización aprenda a guiar todas las actividades colectivas del proletariado en todas las esferas de la lucha de clases.
Esta es la segunda letra del ABC del Comunismo.

Pero hasta ahí estamos hablando del Frente Único de Clase, no de Unidad Popular y no es hasta el VII Congreso de la Internacional Comunista, y por el auge del fascismo, que no se acuña el concepto de Frente Popular que desborda el marco de la clase obrera incorporando sectores antifascistas de la burguesía y pequeña-burguesía.

A día de hoy, en España, no tenemos un amenazante fascismo político, pero tenemos una situación de emergencia económica, con un sistema capitalista en crisis. Crisis que ha afectado no solo a la clase obrera, Fordista o posfordista, continuando con la terminología empleada por Alberto Garzón, sino tambien a otros sectores de la sociedad, con los que parece deseable llegar a construir espacios unitarios que permitan superar el principal problema de la crisis del sistema: El propio sistema. Por eso no es ninguna locura, ni significa entregar nada a nadie que generemos, con clara voluntad de intentar dirigirlos, espacios de unidad útiles.

Pero la Unidad Popular se construye no se impone, y si hay Napoleoncillos que no ven más allá de sus encuestas, que no comprenden la importancia del momento, nuestra obligación es seguir avanzando al margen de ellos. Es nuestra obligacion y seguiremos adelante.
 

martes, 23 de junio de 2015

Dignidad

Desconozco, todos desconocemos, como acabará el durísimo trance que se está obligando a pasar al pueblo griego. No sabemos hasta que punto tendra que rebajar Syriza sus posiciones, en una lucha desigual ante los poderosos del sistema. Sabemos, eso sí, que dentro de la propia Syriza hay un vivo debate, en el que yo no voy a entrar, no tengo ni elementos de juicio ni autoridad moral para hacer juicio alguno.
Lo que tengo es envidia, no de las penalidades de los trabajadores griegos sino de su capacidad para haber escogido un gobierno capaz de pelear con dignidad por sus intereses, sin arrastrarse ante los todopoderosos. Cada vez que un banquero frunce el ceño o se le abre la úlcera gastroduodenal, el pueblo griego triunfa, cada vez que un inversionista en un fondo buitre deja de conciliar el sueño vuelve a triunfar el pueblo griego. Como muchas veces afirmamos de la Revolución y el pueblo cubanos, pueden no ser nuestro modelo, porque las condiciones son muy diferentes, pero siempre serán nuestro ejemplo, ejemplo de dignidad y resistencia.
¡Qué diferencia con nuestros patéticos gobernantes! Ayer José Luis Rodríguez Zapatero, al que Mariano Rajoy Brey calificó de bobo solemne para ser luego, él mismo, más solemnemente servil ante quienes realmente detentan el poder.
Me gustaría ser griego y poder ir a manifestar el apoyo a mi gobierno a cualquier plaza. Pero no puedo, soy español y estoy condenado a ver como quien me gobierna se arrastra con los deberes hechos, recordándome al niño pelota, rastrero y chivato, que había siempre en cualquier aula de nuestra infancia, que se lanzaba en plancha para dejar constancia ante el maestro que el había hecho los deberes, buscando las migajas de que le dejara al cargo de la clase, cuando el maestro se ausentaba. Cada vez que oigo a Rajoy o a De Guindos recordarle a Grecia que ellos han hecho los deberes, recortando las pensiones y los derechos de los trabajadores y liquidando conquistas sociales que nos costaron años de lucha, y que los acuerdos hay que cumplirlos,  recuerdo al Gustavín de turno baboso y pelota hasta la naúsea.  Y lo que se vislumbra al lado no es más reconfortante: La exhibición, con el más puro american way of life, del candidato Pedro Sánchez, lo de la bandera casi es lo de menos, en el Circo Price con un mensaje que, pese a sus esfuerzos, no es ni siquiera socialdemócrata es para echarse a llorar.
Solo la Unidad Popular puede terminar con este estado de cosas mandando a los dos al banquillo , algunos nos hemos empeñado en ese objetivo y haremos lo posible para lograrlo. Otros bizquean, con un ojo miran encuestas con el otro su propio ombligo. En su alero está la pelota. Así lo señala Alberto Garzón en un artículo con el que, en líneas generales, estoy de acuerdo aunque matizaría, entrando más a fondo en algunas cuestiones como la hegemonía de la pequeña burguesía aparentemente izquierdista en las nuevas organizaciones políticas.

jueves, 18 de junio de 2015

Lo Importante

Anda el dueño de esta bitácora, en la que da cabida a este humilde aprendiz de espía, sumido en profundas meditaciones sobre cuestiones accesorias, como:
¿Que va a pasar con IU en Madrid?
¿Vamos, como en Italia, hacia la disolución de la Izquierda?
¿La Unidad Popular puede, y debe, hacerse sin PODEMOS?
Y otras igualmente secundarias, que le mantienen seriamente preocupado, y no está prestando atención a lo verdaderamente importante: Ni liga, ni copa, ni champions. Dramático.
Habrá, porque hay gente pa tó, quien se consuele con los triunfos en baloncesto, a falta de lo que ocurra en la liga, y yo no voy a decir que no me alegro, pero he de decir que se trata de un deporte que no acabo de entender después de haber espiado miles de partidos, y cuando creo haber comprendido alguna de sus intrincadas reglas, van y la cambian. Sirva como ejemplo que cuando, allá por los años sesenta del pasado siglo, comencé a interesarme por el baloncesto había una infracción llamada cámino que sancionaba el exceso del número de pasos, quizás por eso pasó a llamarse pasos, que se dan sin botar el balón, y que se sanciona a criterio absolutamente subjetivo de algún árbitro y que no tiene nada que ver con el número real de pasos dado, y la cosa se convierte en delirante si el partido es de la competición norteamericana llamada NBA, allí un fulano coge un rebote en su canasta, da cinco o seis saltos, dignos de una competición de salto de longitud, y sin que nadie pite ná de ná se planta en la canasta contraria sin que el balón haya tocado el suelo. Hay, o había, otra infracción curiosa, la llamada zona y que hace referencia al tiempo que puede estar un atacante, sin balón, en una determinada parte acotada de la canasta contraria, que los entendidos suelen llamar bombilla, y en la que la subjetividad arbitral vuelve a ser determinante, porque da la sensación de que hay jugadores que viven allí, que casi pueden inscribir, como lugar de residencia habitual, la bombilla en el Registro de la Propiedad sin que nadie diga ni mú. Mundo aparte son las llamadas faltas personales, supongo que llamadas así por contraposición a posibles faltas impersonales, cometidas por algún ente ignoto. Diferenciar las llamadas de ataque , de las otras, que habrá que suponer que son de defensa, es altamente complicado y no es difícil, incluso en el mismo partido, ver como dos acciones aparentemente análogas, con el atacante encarando la canasta y el defensor que se interpone yéndose al suelo, se pitan en sentido contrario con el curioso argumento de si tenía o no tomada la posición. No menos estupefactante es aquello de ...y vale la canasta tras una falta personal y llegaba al delirio,  con vale la canasta y personal en ...¡¡¡ataque!!!, aunque parece ser que, como tantas, la regla ha cambiado, lo hizo en los años ochenta,  y sólo se concede cuando la falta es claramente posterior a la canasta. Por no hablar de los tiros libres, ¿que ha sido del uno más uno, o del tercer tiro cuando se fallaba uno de los dos primeros? ¿Y las faltas intencionadas? Cuando faltaba poco tiempo, con el marcador ajustado, el equipo que perdía recurría a hacer falta en la esperanza de recuperar el balón en el menor tiempo posible, sensu stricto eran todas intencionadas pero no se sancionaba, posesión de balón tras los tiros libres, prácticamente ninguna, y quizás por eso, por presunta coherencia, han pasado a llamarlas antideportivas por más que estamos en lo mismo, toda falta hecha a próposito es, por defnición antideportiva. En definitiva, es un deporte que no me engancha, porque no acabo de entenderlo, más allá de que celebre con jolgorio los triunfos de los míos, porque cuando, allá por los años setenta era asiduo asistente a los partidos de voleibol , con un equipo que, literalmente, se había construido, a golpe de talonario, con los jugadores del equipo, o lo que sea, rival: los indios rojiblancos, no era  porque fuera el voleibol un deporte, para mí atrayente.
Quiero decir que bienvenido sea el triplete de baloncesto, si se consigue, pero eso no amortigua ni un ápice la preocupación por la sequía futbolera. Los que conocen a este espía saben de sobra que el hecho de que haya sido el Barça quien haya conseguido los tres títulos me importa más bien poco, no sufro, desde hace muchísimos años, de antibarcelonismo de ningún tipo, es más me divierte contemplar el profundo disgusto que producen las victorias blaugranas en la caverna más profundamente reaccionaria, que gusta de envolverse en la bandera, presuntamente española, puesto que hay españoles, y este espía ha pododo comprobarlo, que no la sienten como tal. Diferente, muy diferente, hubiera sido el, improbabílisimo, caso de que se lo hubieran llevado los indios metropolitanos que acampan al sur de Madrid. Además han ganado los tres títulos, prácticamente, sin entrenador, y de hecho el equipo empezó a mejorar cuando los jugadores pasaron, olímpicamente, de las absurdas e incoherentes decisiones de quien, teóricamente, les dirigía. Y por otra parte tienen en sus filas un jugador, Neymar, por el que no ocultó mi debilidad, más allá del costo real de su traspaso, y que ha sido, junto con Luis Suárez, determinante a la hora de obtener los títulos, sin olvidar la contribución de otros como Piqué, Mascherano o Dani Alves, que ha hecho una de las mejores campañas desde que aterrizó en Can Barça. Sinceras felicitaciones, pues, al Barça y sus seguidores.
La de los blancos ha sido una temporada extraña, tras un incio titubeante, encadenó una racha de victorias, y,  lo que es más importante, una altísima calidad de juego. Sin embargo ha habido una no óptima gestión de la plantilla. Por un lado, se han sucedido lesiones de índole muscular que no dejan en muy buen lugar la preparación física del equipo, y puede haber sido determinante para que Ancelotti no continúe, por otra parte la plantilla, además de parecer descompensada, ha parecido no estar bien gestionada, con jugadores, como puede ser el caso de Illarramendi, a los que se les ha negado la posibilidad de asentarse en el equipo. Traer a Lucas Silva a media temporada, para luego no jugar, tuvo que ser un duro golpe para el guipuzcoano, que parece de moral frágil, jugador que debió tener un papel más importante tras la inesperada huida de Xabi Alonso. Tampoco el resto del segundo escalón de la plantilla Jesé, Chicharito, etc. han tenido el peso necesario, más allá de algunos minutos de la basura. Todo ello, trás la inexplicable alineación de Bale, en un lugar que no es el suyo ¿alguien recuerda, Bartra desde luego, cómo y desde donde, se coció el gol que les dió la Copa del Rey? El equipo llegó a final de temporada fundido y despistado.
No lo va a tener fácil Benítez, en primer lugar, y a pesar de la etiqueta de hombre de la casa, al madridismo le va a costar olvidar cuando, siendo entrenador del Valencia y en una liga que acabó ganando, espetó la desafortunada frase de : Aquí hay que hacer el doble para llevarse la mitad, después de un penalty dudoso con el que fue castigado, además fue el segundo de Del Bosque, una de las personas que, a pesar de ser también hombre de la casa, concitan menos simpatías dentro del madridismo, entre otras cosas porque, equivocadamente, el seleccionador ha equivocado al Presidente, al que tiene explicable rencor, con la Institución misma. Ese mismo madridismo con memoria no le perdona a Casillas su ya famosa llamada a Xavi, poniendo los intereses de la Selección por encima de los del equipo, por más que la llamada fuera todo lo tensa que el capitán merengue quiera, y ese va a ser un incendio que el nuevo entrenador va a tener que sofocar y Ancelotti, hombre conciliador donde los haya, no lo consiguió.
Estas cuestiones son las que, a jucio de este Espia Otomano, son realmente importantes.
 

miércoles, 17 de junio de 2015

Sectarismo viene de Secta

En su segunda acepción la RAE define al Sectario como intransigente o fanático. Por otra parte un sectario, por lógica, es el componente de una Secta, vocablo que, para la citada RAE, corresponde a tres definiciones:
1. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia o independiza de otra
2. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica
3.Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que se considera falsa 
Descartaremos la tercera porque en estos asuntos la consideración de verdadero o falso no es objetiva, a mí la Religión Católica, y las religiones en general, me parece falsa,  mientras que para un creyente sus dogmas son verdad revelada. Con ese descarte y tomando como base lo que dice nuestra Real Academia Española bien podíamos definir a un sectario como a aquel seguidor intránsigente, o fanático, de una parcialidad religiosa que se ha diferenciado o independizado de otra.
Con esta definición en la mano, y cada vez más reforzado por el éxito en las urnas,  se va apreciando un cada vez más acusado sectarismo en el núcleo dirigente, y que dirige con mano férrea, ese nuevo partido llamado PODEMOS. Que los dirigentes de PODEMOS, muchos o algunos de ellos, proceden de Izquierda Unida es archiconocido, no solo Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero han tenido diversos grados de vinculación con Izquierda Unida, sino que otro destacado dirigente, Rafael Mayoral, ha formado parte, conmigo, del Comité Central del Partido Comunista de Madrid hasta poco antes del último Congreso del mismo, órgano desde el cual nos regalaba estupendos, y muy bien construidos, discursos a los que solo les faltaba la conclusión, que posteriormente conocimos: cerremos este Partido y fundemos otro. La otra condición de sectario, la del fanatismo y la intransigencia nos retrotrae, al menos a mí que tengo edad para ello, al principio de los años ochenta, cuando el PSOE, despues de haber laminado electoralmente a los comunistas, a todos los comunistas y no solo a los del PCE, lanzó la idea estratégica de la casa común de la izquierda casa que era, naturalmente, ellos mismos. Y lo hacía desde unos supuestos regeneradores de la sociedad , el cambio, y con una actitud que oscilaba entre el menosprecio y la benevolencia piadosa: Los comunistas habeis luchado mucho y se os agradacen los servicios prestados, pero ahora las cosas son de otra forma y aquí [en el PSOE] nadie os va a preguntar de donde venís. Exactamente los mismos argumentos con los que, a día de hoy, los máximos dirigentes de PODEMOS intentan justificar, sin demasiado éxito, su afirmación de que la Unidad Popular son ellos, y sólo ellos. Si aquella posición del PSOE nos pareció, a mi me pareció, sectaria y prepotente, a día de hoy, en este aspecto, no he cambiado de criterio.
Sin embargo soy consciente de la realidad circundante, y en ese contexto, en la necesidad de configurar una alternativa viable al sistema, apuesto, decididamente  por la Unidad Popular. Y en esa Unidad, sin apriorismos, hemos de caber todos, con nuestros análisis y nuestra mochila, y quien, sea quien sea y, a lo mejor, en algún momento, lo hemos sido nosotros, pretenda constituirse como epicentro mismo del proceso estará dando muestras de un irresponsable e insoportable sectarismo.