Sin haberme ido de vacaciones,
sensu strictu, puesto que todos los días acudo a mi trabajo, ya saben esa actividad que me permite comer a diario, y cumplo con el horario que me asigna la administración, había dejado un tanto abandonada mi actividad en la
blogocosa. Han sido varias las razones, ninguna determinante, las que me han tenido, y mantenido, un poco al margen, pero sin duda un cierto hastío me ha embargado. No es novedoso, suele ocurrirme en los veranos, accedo al estío un tanto saturado y necesito cargar las pilas con actividades que no necesiten un excesivo consumo neuronal. Durante este periodo consumo prensa deportiva, ya que es el único momento en el que trae la información verdaderamente interesante para mí, luego ya comienzan las competiciones y rellenan sus páginas con informaciones intrascendentes sobre la utilidad del medio centro, doble pivote, los
carrileros o la posesión del balón. Los que me conocen ya saben que en lo que al deporte se refiere, además de detestar su práctica, sólo aguanto como espectador, sí y sólo sí, gana el Madrid, el como me importa poco. Recurro, en este periodo, a releer cosas que uno hace tiempo que leyó, supongo que con el fin de ahorrar memoria, y en concreto en estos momentos estoy siguiendo las desventuras de la mismísima
madame Bovary. Esta relativa
ralentización, no me ha apartado del todo de la actividad política y organizativa, y así desde la secretaría de economía del federal, en la que humildemente colaboro, hemos preparado una jornada sobre banca pública, que no salió del todo mal, si bien, tal y como señaló el propio
Cayo Lara, estamos todavía un tanto verdes a la hora de elaborar una propuesta para presentar a la sociedad. En la sesión no sólo participó gente de
Iu, y esa puede ser una pista de por donde puede ir nuestra
refundación, en lo que al exterior se refiere, y se aportaron ideas francamente interesantes. En lo local, en lo que se refiere a mi Alpedrete, disfrutamos ayer de un pleno municipal de doce horas largas, que, en cuanto me reponga intentaré relatar. Resumiendo, vamos volviendo, aunque a ritmo lento.