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martes, 17 de agosto de 2010

De vuelta a casa

Incluso los que denostamos el sistema capitalista, democrático-burgués, entre otras cosas por su evidente decadencia moral, intentamos aprovechar alguna de sus escasas ventajas, y una de ellas es el periodo de solaz que conocemos como veraneo, por ser el verano el periodo en que habitualmente se disfruta o, según que casos, se padece. El descanso anual es una conquista relativamente reciente de los trabajadores de las sociedades capitalistas avanzadas y no de todas. Era tradicional que las familias burguesas, o que aparentaban serlo, iban a tomar las aguas, en parte acompañadas por el cabeza de familia, bien al Mediterráneo, bien al Cantábrico, aunque las verdaderamente bien acomodadas utilizaban ambos litorales. Describe estupendamente el maestro Berlanga este tipo de veraneo acomodado en el Novio a la Vista . Un servidor, y familia, han optado este año por seguir el modelo de las familias burguesas acomodadas de principios del siglo pasado, o finales del anterior, y hemos disfrutado tanto de la calidez del Meditérraneo en Alcoceber, Castellón, como de la belleza cantábrica en Pravia, Asturias, histórica capital del primer reino postvisigodo, con los reyes Silo y Adosinda que si bien no tiene playa propiamente dicha tiene varias suficientemente cercanas, puede que la más conocida sea la Playa del Aguilar en Muros de Nalón , aunque nosotros hemos utilizado la llamada de los Quebrantos, o tambien de la Arena, precisamente en San Juan de la Arena, concejo de Soto del Barco , una excelente playa con el inconveniente de que, situada en la desembocadura del Nalón, otrora rio destinado a lavar el carbón, conserva una arena oscura.

Con todo, con su mar y su playa, no han sido unas vacaciones destinadas exclusivamente a la holganza, el relajo y el papeo, si bien, y sobre todo en la etapa levantina este último ha tenido suficiente notoriedad como demuestra la caldereta de langosta que nos apretamos sin ninguna clase de remordimiento. No le dedicamos ni un segundo a plantearnos la desigualdad universal, evidente, que determina que no todo el mundo, ni siquiera nosotros si hubieramos sido los paganos del evento, se puede permitir estos dispendios solo posibles gracias a una familia económicamente poderosa. Cumplimos con el ritual de engullirla sin contemplación alguna.
No solo hemos cuidado los más aspectos más lúdicos, al bogavante que liquidamos en otro momento no le hice foto, tambien hemos intentado cuidarnos espiritualmente, de manera que aprovechamos la relativa cercanía del Maestrazgo para acercarnos a Morella, capital de la comarca de Els Ports, y de la que uno había oido hablar gracias al inmortal Vázquez Montalban:
“…Se puso Fuster a la tarea mientras Beser les daba a picar migas de pan fritas con chorizo y butifarras de sangre de Morella. Sacó una garrafa de vino de Aragón, y los vasos parecían una cadena de cubos de agua en el trance de apagar un incendio. Fuster había traído del coche una caja de cartón aceitosa a la que trataba como si guardara un tesoro. Curioseó Beser el contenido y gritó:
-¡Flaons! ¿Tú has hecho esto por mí, Enric?
Se abrazaron como dos paisanos que se encuentran en el Polo y explicaron al avinado Carvalho que los flaons son el escalón superior del pastisset, de todos los pastissets dels Països Catalans. En todo el Maestrazgo se hacen con harina amasada en aceite, anís y azúcar, y se rellenan de requesón, almendra molida, huevo, canela y raspadura de limón.
-Mi hermana me los trajo ayer. El requesón es una cosa muy jodida y se estropea en seguida….”


Ni que decir tiene que compramos unos flaonscomo recuerdo de la visita morellana. No nos arrepntimos de la visita, tiene el enclave toda una historia que conviene conocer, llena de conquistas, reconquistas y contraconquistas. Y es que su situación invita a ello con el castillo dominando toda la comarca , quiere decirse que el dominio de ese castillo era militarmente determinante. Esa situación en otros tiempos determinante es la que hoy marca su relativo declive al haber quedado reducida a una localidad exclusivamente turística, lo cual por otra parte no deja de ser una ventaja, porque al menos en
tranquilidad los morellanos han salido ganando. Con el final de la primera guerra carlista, 1840, en la que el general Ramón Cabrera, adquiere gran notoriedad. Es tal importancia que alcanza Morella, que se configura de hecho como la capital del carlismo de los Países Catalanes. Y por no desmerecer tan gloriosa historia paso por alto como fue tomada la ciudad por los carlistas, tal y como, nos lo relató el guía que nos mostró el castillo.
empeñado en borrar todo rastro de posible heroicidad en el bando de los de la boina. No solo el castillo morellano es digno de mención, el pueblo en su conjunto es muy agradable. cabe destacar la Iglesia arciprestal de Santa María con la particularidad de dos puertas en la misma fachada.


Estando en Alcoceber nos pareció obligado conocer su madre que no es otra que Alcalá de Chivert, encontrando allí un auténtico monumento de esos que le reconcilian a uno con la humanidad
Despues de unos días en el Pais Valenciano disfrutando de la hospitalidad de una parte de la familia, y es que en tiempo de crisis no hay nada como la familia, teniendo en cuenta el precio, nos dirijimos, como ya he anunciado al principio, a Asturias. E hicimos un viaje de lo más turístico huyendo de autovías, y, sobre todo, de peajes. Atravesamos cinco Comunidades Autónomas: Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla y León y Cantabria, además de las de origen y destino, con diversas paradas, como Alcañiz

O Cenicero del que misteriosamente he perdido las fotos. la parte más espectacular del viaje, y sin duda la más cansada para el conductor, o sea yo, es la que va desde el desfiladero de Pancorbo hasta el Puerto del Escudo atravesando las Merindades de Castilla. Luego ya desde Santander la única parte de autovía, la A8, exceptuando el tramo entre san Vicente de la Barquera y Llanes, para llegar a El Caliero, en Selgas, concejo de Pravia donde está el refugio familiar.


No somos los únicos en veranear en Pravia, parece ser que una señora muy importante en la Comunidad de Madrid lo hace en esta casa. Sin que ello tenga por que desmerecer, para nada, tan preciosa localidad.Franco veraneó durante años en San Sebastián supongo que a pesar de los donostiarras, aunque las enfervorizadas muestras de afecto pudieran hacer pensar lo contrario. Al fin y al cabo los lugares son neutrales y Pravia está muy por encima de sus visitantes. Solo la iglesa de Santianes lo demuestra
En cualquier caso hay visitantes y visitantes y algunos somos más importantes que otras

Además de la playa, con el agua gélida todo hay que decirlo, tambien tuvimos nuestras escapadas culturales a Oviedo para ver la catedral




Sin olvidar a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo auténticos hitos del prerrománico


Y de vuelta en Alpedrete, a continuar con el Censo Agrario, que en España hay muchas plantas, y de muchas clases

viernes, 18 de diciembre de 2009

Vacaciones

Es sabido que los funcionarios cobramos bastante menos que los que, con igual cualificación, trabajan en le empresa privada. Solemos además, es una generalización que no siempre se cumple, acceder al puesto trás un competitivo proceso conocido como oposiciones. Por más leyendas urbanas que nos acusen de no cumplir con nuestras obligaciones, puedo asegurar, que se me crea o no es otra cuestión, que los empleados públicos, en general, trabajamos, y trabajamos bien, aunque haya excepciones, algunas muy llamativas, que dejan malparado nuestro prestigio. Entonces, podría preguntarse algun sagaz seguidor, de inteligencia probada, al ser lector de esta bitácora, si cobrais menos, trabajais igual y teneis que estudiar con firmeza para acceder al puesto, sobre todo si es un puesto de cierta cualificación profesional, ¿Porqué hos haceis funcionarios? ¿tanto es vuestro amor por lo público? Acaso ¿Sois masoquistas o sufrís algún tipo de disfunción o parafilia?. Hay dos cuestiones fundamentales. La primera, y seguramente más importante, es la seguridad en el empleo, algo muy querido para todo el mundo, por más que algunos socioantropólogos modernos prediquen los beneficios de una sociedad menos segura, más cambiante. La segunda, puede que menor para algunos pero para mí de notable importancia, son las vacaciones, benditas vacaciones, maravillosas vacaciones. Ese bendito periodo de tiempo en el que uno, incluso estando más atareado u ocupado, puede intentar hacer lo que más le plazca. A medida que uno acumula antigüedad, y yo camino, inexorablemente hacia el décimo trienio, acumula, igualmente, días libres para asuntos propios y vacaciones. A estas alturas tengo derecho a veinticinco días laborables de vacaciones y a diez días libres por asuntos propios, mejor conocidos como moscosos, haciendo referencia a Javier Moscoso, quien, siendo ministro de la Presidencia, intentó introducir una cierta racionalidad destinando seis días al año para que cada empleado pudiera atender obligaciones ineludibles, que podían ir: desde tener que quedarse en casa porque el niño se había puesto malo, o porque se estaba esperando al fontanero después de haberle provocado una gotera la vecino de abajo, hasta tener que ir al notario para hecerse heredero de un tio millonario fallecido en el Perú al que ni siquiera conocías. Fracasó en el empeño, los seis moscosos se convirtieron en vacaciones, con la única salvedad, que terminará desapareciendo, de que no se pueden unir a las vacaciones normales , y acabaron siendo pieza de trueque en las conversaciones entre gobierno y sindicatos, más o menos el ritual negociador es: "Seguireis perdiendo poder adquisitivo pero tendreis más tiempo libre para gastaros el dinero que no teneis". Toda esta farragosa entrada, y es que me encanta enrrollarme, para terminar declarando que después de mis vacaciones en Motril, de mi semana zamorana y de haber disfrutado de varios puentes y acueductos, tengo derecho aún a seis moscosos y cinco días de vacaciones, lo cual es traducible en que empiezo hoy mi merecido descanso, lo interrumpo, por aquello de no poder unir los dos conceptos vacacionales, los días 4 y 5 de enero, en los que espero estar solo, y hasta el 13 de enero no disfrutan de mi presencia en el INE. No he de permanecer ocioso pues mis obligaciones no remuneradas han de ocuparme tiempo, sin ir más lejos mi muy querida petarda me ha colocado un pleno extraordinario mañana ,sábado, a las ocho de la mañana, y el día 22, por ejemplo, tengo comida corporativa del consistorio, presidencia extraordinaria de IU (dichoso tema Velilla), a las siete de la tarde y cena de la agrupación del PCE por la noche. A parte de eso, necesito reflexionar sobre algunos temas, pensar con cierta calma mi futuro organizativo, tanto en IU como en el PCE. Ello no será óbice, cortapisa ni valladar para, en la medida de lo posible, seguir aburriendoos, de vez en cuando, con los temas de siempre: Las mentiras de Obama, la ineficacia del PSOE, el extremo radicalismo derechoso del PP, como me aburre el fútbol tedioso, monótono y rutinario del Barça. Pero por si me diera un ataque de vagancia, y teniendo en cuenta que lo del solsticio de invierno, me parece un tanto artificial os deseo:
¡Feliz Navidad! y ¡Próspero 2010!
y por supesto:
¡Salud, República y Socialismo!

viernes, 28 de agosto de 2009

Intermedio

Estoy haciendo un breve paréntesis en mis vacaciones. Despues de un par de semanas repartidas entre la Costa Tropical Granadina, es decir Motril y alrededores, y lo que algunos cursis, de extraordinaria cursilería, han bautizado como Costa del Azahar, y más concretamente Alcoceber, Alcossebre si utilizamos la toponimia autóctona en catalán. Entre ambas estancias un periplo de 711 km por la A7 (excepto en la provincia de Granada, provincia que parece carecer de derecho a tener autovía), de la que se pueden extraer, entre otras, dos conclusiones: La primera es que respetando los límites de velocidad que marca la DGT, se conduce más tranquilo, se corren menos riesgos y se llega al destino, porque habitualmente se llega, aproximadamente a la misma hora que si se va haciendo el gilipollas, intentando emular a Fernando Alonso sin tener, ni su coche, ni su pericia. La segunda es, a tenor de lo que se puede apreciar desde la carretera, la consideración de objetivo a corto plazo la demolición, sin paliativos, de Benidorm y Oropesa, por constituir su mera existencia, un atentado contra el género humano. No quiero decir que no haya otros puntos en la costa que puedan ser susceptibles de crítica, incluso de durísimas críticas, pero lo las dos ¿poblaciones? citadas clama al cielo:

Clamé al cielo y no me oyó,
y si la especulación no cesa,
de Benidorm y Oropesa
responda el cielo yo no.






















En Motril gobierna el PP, lo cual queda patente a la vista del inmenso trapajo con el que nos topamos según se entra desde el sur, en una plaza muy cercana a nuestro alojamiento. Lo malo no es que gobierne el PP, sino que además lo hace colaborando con el Partido Andalucista (PA), que otrora se llamó PSA, partido que reclama para sí las esencias del nacionalismo andaluz, y francamente se le hace a uno difícil compaginar las proclamas de Blas Infante, con tamaña exhibición de nacionalismo español casposo. Alguien mal intencionado, que no es mi caso, podría pensar que es peor aún que el referente mayoritario de la izquierda sea el PSOE. Cualquiera que me conozca sabe que ardo en deseos de colaborar con el PSOE en Alpedrete y donde sea menester, a pesar de que algunos opinen que se trata de una organización de marketing socioelectoral en la que junto a una minoría de gentes bienpensantes de talante progresista con escasa capacidad de influencia dentro del aparato hay una enorme maquinaria burocrática compuesta por arribistas, chorizos, oportunistas, delincuentes y caciques que no dudan en utilizar a una extensa gama de mentecatos, botarates, cuentavotos, pegacarteles y, en general, memos afectados por algun virus que, habiéndoles privado de gran parte de la inteligencia y de la práctica totalidad del sentido común, hace que crean que el PSOE es un partido de izquierda. Cualquiera que me conozca conoce mi opinión sobre el PSOE. Y en cualquier caso, es algo que no sólo ocurre en Motril, ocurre en toda Andalucia, y en toda España. Quería decir, y como siempre he acabado liándome, que en Motril se pueden pasar unos agradables días de vacaciones a pesar de que a la hora de votar los Motrileños anden un tanto despistados. Y no sólo por las playas, hemos visitado no sólo las de Motril, o más propiamente las del Puerto de Motril, sino también Salobreña y Calahonda, la mejor de las visitadas, que sin ser las más maravillosas del mundo, cumplen de sobra con su cometido, si acaso echaría uno en falta un poco más de limpieza en Salobreña, se puede tambien, aplicando el horaciano delectando pariterque monendo, hacer un hueco para ampliar, o completar, la cultura gastronómica, dando cumplida cuenta de gazpachos de diversas texturas, colores y sabores y de una notable variedad de pescados en fritura o a la plancha. Primum vivere deinde philosophare , por más que en algún momento de mi pasado sustituí las uves por bes, con funestas consecuencias. Incluso tiene sitio la cultura sin apellidos, el museo preindustrial de la caña de azúcar nos enseña que el desarrollo insostenible no es patrimonio de los siglos XX y XXI, y que los llamados ingenios encargados de transformar la caña en azúcar propiamente dicha consumían ingentes cantidades de madera lo que produjo una rápida deforestación de la zona.






Y es que puede que alguno de mis muy cultos seguidores no sepa que la caña de azúcar no es originaria de las Indias Occidentales, sino de las Orientales, que llegó a la Costa Granadina de la mano de los árabes, que de allí saltó a Canarias y Madeira, como escala para llegar a las Américas en un viaje paralelo al del café e inverso al del tabaco, la patata o el tomate.





Son cosas que se aprenden, o se recuerdan, cuando uno está de vacaciones, con las preocupaciones, el que las tenga, en el fondo de la mente, y con esta abierta.






Relativamente cerca de Motril se encuentra, pero ya en la provincia de Málaga, Nerja que además, y por lo que es más conocida, de ser el escenario de la muerte de Chanquete, tiene unas cuevas que merece la pena conocer.








Este fue el único día en que unas gotas cayeron, a pesar de que en los telediarios daban espectaculares noticias sobre riadas e inundaciones en el sureste de España, justo donde estábamos nosotros












Por aquí corría Pancho : "¡Ha muerto Chanquete! ¡Chanquete ha muerto!"










Mentira podrida, al verano siguiente la simplona sintonía de Carmelo Bernaola nos anunciaba que el verano volvía ser azul y tanto el viejo pescador como la archicursi pintora volvían a ofrecernos un acelerado cursillo de filosofia barata y simplona.




Y que conste que a mí, a pesar de que el dichoso Verano Azul me pilló talludito, la dichosa serie me enganchó lo suyo, y más que la serie en sí las sucesivas reposiciones, sobre todo a partir de que las pude ver en color.



Estando tan cerca de Granada hubiera sido un crimen de lesa cultura, no acercarse no solo por visitar la Alhambra, algo siempre recomendable a pesar de las innumerables colas que uno debe soportar. Tanto los palacios Nazaríes como el Generalife, en contraposición a las estancias, me resisto a llamarlo Palacio, que adosó Carlos I de Austria, invita a reflexionar sobre la cantidad de pasos atrás que ha dado la cultura islámica desde entonces ahora. Cuesta reconocer como del
mismo tronco cultural a los que gozaban de esos
palacios y de su entorno y a los que condenan a las mujeres a quedar enterradas en vida bajo un pesado burka con la complacencia armada del vigilante, progresista y moderno occidente cristiano, un occidente que no dudó, en su momento, en entregar Afganistán a lo más reaccionario del integrismo islámico con tal de alejar la influencia soviética. Pero esa es otra historia. Ahora estamos en la Alhambra, aunque me cueste reprimir al prosoviético que llevo, con orgullo, dentro.


Mi muy querida compañera alma, despues de unos días de cierta incertidumbre, se mostraba radiante en el Generalife.


Los dos gaznápiros que la acompañabamos a lo nuestro, a hacer el imbécil.





















Con todo lo que tiene de espectacular el Generalife, para mi la cumbre de la sofisticación está en los Palicios Nazaríes por más que el Patio de los Leones se haya quedado sin ellos.


En conjunto, Granada, es una de las más atractivas ciudades de Andalucia y de España, sin desmerecer a Córdoba o a Sevilla, si nos circunscribimos a las andaluzas .

La Catedral no tiene, probablemente, el encanto de las grandes joyas del gótico o el románico, ya que su construcción es posterior pero tiene mucha dignidad.




Y no deja de ser un placer, aunque no dejen hacer fotos, contemplar el féretro de Isabel I de Castilla, uno de los personajes, a mi juicio, más detestables y funestos de la historia de España y el mundo, comprobando que está definitivamente muerta, aunque haya quien, a estas alturas, agita su legado y su espíritu.




Después de estos días de playa, con su pequeña dosis de cultura, tranquilo periplo hasta Alcoceber, y allí unos días comprobando que vivir como un auténtico millonario es algo muy recomendable y una aspiración legítima.



El como puedo permitirme el lujo de disfrutar de un barco de diecisiete metros y medio de eslora y cinco de manga (un barco de verdad no una mierda de evelero), con una nevera repleta de caviar (ningún sucedáneo de mújol o lumpo), diversas botellas de Moët Chandon y la veuve de Glicôt (por más que yo no lo cate) y otras refinadas muestras de lujo es algo que no desvelo aquí, los que me conocen conocen el porqué. Nada tiene que ver, pero nada, con la concejalía de Alpedrete, con los trajes del señor Camps ni con los bolsos de esa supuesta señora que con voz de camionero y ademanes de estibador rige los destinos de la ciudad de Valencia. Y es que un servidor, y su familia,
vive de puta madre en este sistema capitalista. Desde luego muchísimo mejor que la inmensa mayoría de los millones de patanes, analfabetos funcionales, gazaparullos, cretinos, bobos de diferente especie, memos y estúpidos de variada condición que apoyan con su voto cualquiera de las dos patas del sistema.
Tras una breve reincorporación a la asistencia al trabajo (puesto que todo parece indicar que me van a congelar el sueldo, con la anuencia y satisfacción de los ¿sindicatos?, yo voy a ralentizar mi actividad) me voy unos días a Zamora. Ya os contaré

martes, 2 de septiembre de 2008

cap10. Regreso y Conclusiones

De regreso a Europa, con nuestros buenos amigos bretones Raymond y Marie Christine, padres de nuestra Sandrine, y también con Nelly y Jean-Claude, sus suegros, padres por tanto de Christophe, dedicamos un día entero a reciclarnos haciendo lo que más le puede gustar a los bretones: comer, beber, si hace falta cantar y sobre todo reir. Sin duda cuando Uderzo y Goscinny idearon las aventuras de sus galos más célebres (no os perdais tampoco las aventuras del visir Iznogoud que quiere ser califa en lugar del califa de forma compulsiva) , pensaron en ellos y nosotros tenemos incluso localizado el bosque de los carnutes.

He traido la portada de estas aventuras de Astérix, porque uno de los deportes nacionales de Bretaña consiste en contar chistes de belgas. A mi me es sencillo seguirles el rollo traduciendo los chistes sobre leperos como si fueran belgas y en algunos casos tengo hasta éxito. Nosotros procuramos comportarnos como se espera de nosotros al estilo de Soupalognon y Crouton (Sopadelajo Arriérez y Torrezno en las geniales traducciones de Victor Mora o de Jaume Perich ) padre de Pepe (Pericles) en Astérix en Hispania. De hecho cuando aparecemos por Bretaña (con menos frecuencia de lo que nos gustaría) como presentes llevamos aceite de oliva, y vino, a Jean-Claude, bordelais de nacimiento y buen connaisseur de caldos de calidad, que ha venido múltiples veces de vacaciones a España, pero que siempre ha debido probar el vino que compone esa especie de atentado a la salud , la educación y el buen gusto llamada sangría (prohibida junto al tinto de verano cuando ganen los mios por crimen contra los placeres del cuerpo), se asombra el buen bordelais, de los excelentes vinos que se hacen en España, lo que a mí, que hace años que no los cato, me llena de orgullo. Y es que en eso sí me siento patriota, no solo en el vino y el aceite: desafío a cualquier galo, suizo u holandés a que me presente un queso mejor que un buen manchego curado (los habrá muy buenos y también excelentes y distintos pero no mejores); el jamón ibérico de bellota no tiene parangón en el mundo entero, pero es que el de cerdo blanco de Teruel o Granada no queda muy atrás. Lo que nunca me verá defender es la muy sobrevalorada paella ( debería decirse arroz en paella, pues paella es sartén en catalán y sin embargo se ha acuñado el absurdo término de paellera, que supongo estará contemplado por esa venerable panda de inútiles que componen la Real Academia Española de la lengua) de la que lo mejor que se me ocurre decir, recordando a José María Pemán, es que se trata de un plato liberal :
¡Oh insigne sinfonía de todos los colores!
¡Oh ilustre paella
por fuera con su blusa de colores,
quemadita por dentro con ansias
de doncella!
¡Oh policromo plato colorista
que antes que con el gusto se
come con la vista!
Concentración de glorias donde
nada se deja.
Compromiso de Caspe entre el
pollo y la almeja.
¡Oh plato decisivo:
gremial y colectivo!
¡Oh plato delicioso
donde todo es hermoso
y todo se distingue,
pero nada está roto!
¡Oh plato liberal donde un grano
es un grano
como un hombre es un voto!
Es una pena que tan buenos ingredientes queden estropeados por un cereal causante de malnutrición, atraso y tercemundismo como es el arroz.No cabe duda que una civilización milenaria como la china estaría hoy muy por delante de la sociedad occidental, llegaron antes a la brújula, la pólvora u otros inventos, sino hubieran castrado sus sentidos e inteligencia por los granitos de tan maldito cereal, estarían hoy a la cabeza del mundo, se lo digo yo, sino fuera por el arroz. De hecho la variante de sustuir el arroz por fideos, la llamada fideuá, gana notablemente en calidad, pero sin duda la mejor variante de la paella es aquella en la que las cigalas se han comido previamente los granitos de arroz.
Pero dejemos mis opiniones sobre este plato que de sobra sé que son minoritarias y casi siempre polémicas y continuemos con el viaje de regreso que tuvo este pequeño relax bretón en el que comimos como cerdos, si bien fue fundamentalmente este animalito, con todo su colesterol, la base de la comida. También se bebió a modo, sobre todo vino Bourdeaux y Bourgogne y también Champagne y comenzando por el aperitivo con Pastis. Como conocen mis costumbres necesariamente abstemias, tenían para mí los equivalentes sin alcohol, que en cuanto a sabor no desmerecen demasiado, y en cuanto a los efectos la práctica me ha enseñado a ponerme igual de contento, de manera que acabamos cantando parte del repertorio de Edith Piaff (rien de rien varias veces) con Jean-Claude al piano. Y no acabamos bailando la conga de chiripa.

Escenas bretonas
Por fin dejamos Bretaña con nuestra ya tradicional tristeza, dejabámos a nuestros amigos, nos ibamos sin volver a ver a nuestras niñas. ¿Cuando podremos volver? Espero que pronto
Y bueno del viaje de vuelta poco hay que contar, pierden mucho los viajes, en cuanto a anécdotas si uno no tiene que tomar aviones. Llegamos a Alpedrete sin novedad, bueno sin novedad es mucho afirmar por cuanto nos quedamos estupefactos cuando por la radio escuchamos que la Sra. alcaldesa de Alpedrete había mandado a la puta calle a los concejales de la oposición (de los cuales formo parte).
Y despues del viaje, accidentado viaje, llega el momento de reflexionar y sacar conclusiones. La primera conclusión, el primer resultado, que me llena de satisfacción (Es para mí motivo de orgullo y satisfacción..., repite con cierta frecuencia nuestro inelecto jefe del estado) es la cohesión que tenemos los tres miembros de esta sociedad con sede en mi (nuestra) casa. Es en los momentos difíciles, y risas a un lado ha habido más de un momento complicado, donde uno percibe las cosas realmente importantes y claramente mi familia es algo muy importante para mí. Una vez hecha esta lacrimógena confesión, impropia por otra parte de un bolchevique templado como el acero que forjó a Pavel Korchaguin
Por otra parte en los viajes lo mas importante es aprender, no sé quien fue el que dijo que el nacionalismo se cura viajando y puede que tuviera parte de razón y aunque es verdad que desde fuera también se aprecia más lo que uno tiene, no es menos cierto que convivir, aunque sea temporalmente, con otras gentes de otros usos y costumbres es tan enriquecedor que si uno no es de esos botarates que piden fabada en un restaurante de tapas en Escocia, fabada que naturalmente no le gusta, relativiza cosas que aparentemente pueden parecer importantes. En ese sentido el propio viaje es más importante que el destino. Traduce muy bien Carles Riba a Kavafis para que Lluis Llach nos lo canté como sólo sabe él:
Quan surts per fer el viatge cap a Itaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats per aprendre dels que saben.
Tingues sempre al cor la idea d'Itaca.
Has d'arribar-hi, és el teu destí,
però no forcis gens la travessia.
És preferible que duri molts anys,
que siguis vell quan fondegis l'illa,
ric de tot el que hauràs guanyat fent el camí,
sense esperar que et doni més riqueses.
Itaca t'ha donat el bell viatge,
sense ella no hauries sortit.
I si la trobes pobra, no és que Itaca
t'hagi enganyat. Savi, com bé t'has fet,
sabràs el que volen dir les Itaques.
Y desde luego muchas son las cosas que hemos aprendido en este viaje, no sólo que circular por la izquierda es una extravagancia sin más importancia, sino el sentido de autodeterminación ante Europa que tienen los británicos. No consiste la autedeterminación en depositar un voto en una urna un día determinado por más que se empeñe el señor Ibarretxe, también es una actitud y , porque no, una aptidud. Y no quieren los británicos formar parte de Europa, y tampoco son aptos para serlo. Y no me refiero a esta Europa de mercaderes que nos están construyendo y de la que yo tampoco quiero formar parte, es la cultura europea la que rechazan en cada uno de sus actos, en los que, deliberadamente y con un estúpido orgullo, proclaman su diferencia, además tampoco son aptos para poder subsumir su propia cultura en una más amplia. De manera que cuando no existe diferencia la crean, cuando es pequeña la engradecen, y cuando ya es grande la magnifican hasta hacerla insalvable. Para la Europa social, para la Europa de progreso a la que muchos aspiramos no son más que una rémora de la que sería conveniente irse desprendiendo. Y es una lástima, porque tienen virtudes destacables, entre las que no están las artes culinarias, pero que quedan empañadas por un exagerado provincianismo que quieren cubrir con el manto de un Imperio hoy trasladado al otro del Atlántico y del que ellos son una pequeña provincia con valor más simbólico que estratégico.
Y yendo a lo más concreto, y por razones que no hace falta explicar, va a ser muy difícil que esta mi familia, y al menos en viajes de placer, utilice el transporte en aeroplano:
Es incómodo, con los aeropuertos lejísimos de las ciudades, y mil y una trabas para acceder al aparato, lo cual le hace lento en comparación con otros medios cada vez más extendidos como los trenes de alta velocidad. Si algún día el chache tiene pasta y puede se irá a conocer las Américas en un transatlántico a todo plan, a pesar del riesgo de icebergs.
Y nada más que dar las gracias a los que se hayan interesado por las andanzas, venturas y desventuras de esta familia. Volveré a la rutina bloguera con la crisis, el PP,...lo de siempre.
See you later

viernes, 29 de agosto de 2008

Cap. 9 El paraguas de Edimburgo, volvemos a casa

No me he equivocado, confundiéndome con la película de Jacques Demy, en la que siendo un mocoso me enamoré por primera vez de Catherine Deneuve , a lo largo de mi vida me habré enamorado de ella unas ocho o diez veces pero siempre fue conmigo fría y distante llegando a preferir a tipejos como Roger Vadim (el tipo que más odio del mundo, sin discusión, la Bardot ,la Deneuve y la Fonda ¡hay que joderse!) o Marcello Mastroianni (del mindundi con el que estuvo casado no recuerdo ni el nombre). Pero no estamos ahora, igual algún día os cuento algo sobre los mitos eróticos de mi infancia o adolescencia) en esos temas, ni adolescencia, ni cine. Estamos en Edimburgo, y como intenté reflejar en el capítulo anterior pasándolo francamente bien, después de haber tenido algún que otro contratiempo de índole casi anecdótica. Y no sólo porque disfruté de los encantos de la ciudad y sus habitantes, claramente diferentes de los londinenses, sin tener nada que reprochar a estos ciudadanos, sino porque también disfruté de mi familia, algo que, por razones fácilmente imaginables, es más difícil de conseguir en la rutina diaria. Así pues pasaron los dias, que se hicieron cortos, y tuvimos que comenzar el camino de vuelta, es decir el tour de force que había de conducirnos a Bretaña, al mundo civilizado. Y después de despedirnos de nuestros hospederos, de volver a Edimburgo, que volveremos, y si podemos, es más que probable que repitamos alojamiento, volvimos a nuestra primera residencia en Escocia, el aeropuerto, y como en este aeropuerto, en general en cualquier aeropuerto, puede pasar de todo creíamos llevar todo previsto, con el trinitrotolueno que yo utilizo como aftershave y el tytadine que utiliza Olga como desmaquillador, debidamente empaquetados en bolsas herméticas, y además, por si acaso ,lo incluímos en el equipaje a facturar, de manera que si estallaran, algo difícil porque los detonadores camuflados como cargadores de móvil los llevabamos encima, lo harían en la bodega del avión con lo cual los cadáveres serían mucho más reconocibles, ¡donde va a parar!, y el triste, penoso, lamentable y repugnante espectáculo que nos han ofrecido los medios de comunicación escritos y audiovisuales , incluidos los llamados "serios", despues de la reciente tragedia de la T4 de Barajas tendría que mitigarse un poco, aunque... ¡habría que verlo!. Una vez efectuado el cheking y facturados los bultos gordos nos dispusimos, con sonrisa suficiente, a traspasar el control de entrada y...Para empezar la imbécil que miró si el careto que figuraba en el pasaporte concordaba con el que llevabamos correctamente colocados sobre los hombros, nos hizo quitarnos los zapatos, no sólo a nosostros sino everybody, algo que hoy sé que es ilegal y que afortunadamente no sabía entonces, porque de saberlo la nueva actuación del cónsul de España hubiera sido para sacarme de la Royal jail of Scotland , como llevábamos los explosivos facturados pasamos, descalzos pero pasamos, Álvaro y yo, sin embargo Olga fue retenida porque...¡el paraguas no tenía las medidas reglamentarias! Para cargarse de razón la uniformada estúpida nos mostró una buena cantidad de paraguas, que sin duda aspiraban a vender en el mercado negro como sofisticadas armas de ataque, a pesar de lo cual, y en una arbitraria decisión del COI, el paraguas no ha sido incluido junto al florete, la espada y el sable como especialidad de esgrima para Londres 2012, ya que para PEKIN 2008 ( y pongo PEKIN por que me sale de mis santos cojones) es demasiado tarde. Por más que lo intento mi calenturienta, a veces, imaginación no consigue construir en la mente el videoclip que representaría un comando feyadin, formado por una pareja corta estatura, entrada en años y en kilos, que acompañada por un preadolescente con brackets y granos, intenta secuestrar un avión a paraguazos, para instalar en él una bomba compuesta por Gel de baño accionada por el cordón de un zapato. La cara de mi socia era un poema, yo que la conozco bien, en aquel momento no me habría atrevido a dirigirle la palabra ni para decirle lo guapa que estaba. Le preguntó al vejestorio que guardaba los paraguas requisados, si podría un vez facturado el equipaje gordo, facturar también el paraguas y el carcamal, triste destino el suyo: a su provecta edad en lugar de haber alcanzado un merecido retiro se encontraba en el turno de las cuatro y media de la mañana requisando paraguas, respondió que sí, en vista de lo cual mi socia regresó a facturación, donde le dijeron que sí, pero como equipaje suplementario al precio de 20 £. Volvió y consiguió hacer corro, porque a la vista de todo el mundo y mientras en correcto inglés se acordaba de los ancestros del personal del aeropuerto destrozó con un refinamiento propio de Fu-Manchú el paraguas que con tanta ilusión había comprado. Había sido aquella una compra sentimental que la había transportado a los tiempos en los que, algo más joven, había vivido en Edimburgo.
A partir de ahí, comenzo nuestra carrera contra reloj. El avión nos depositó en Gatwick a las ocho en punto de la mañana, de manera que a las ocho y diez estabamos en la cinta de equipajes, y los nuestros, sin paraguas, salieron los primeros. La primera etapa del viaje había transcurrido conforme al mejor de los horarios previstos, algo que yo no tenía muy claro después de haber visto la cara del piloto, con naricilla roja y una pinta sospechosa de que automóviles, al menos, no debería manejar. Además antes de despegar tenían la cabina abierta, y yo observaba que tanto el sobrecargo como una azafata intentaban que se encendiera una luz que no lo hacía, y que no sé si se terminó encendiendo porque cerraron la antecabina (no sé si llama así) donde se encontraba el citado panel de luces y se pusieron a hacer las estupideces gestuales de rigor antes de despegar.
Una vez en Gatwick, con el equipaje recogido( salió el primerito) y tras esperar aproximadamente diez minutos, hicimos nuestra segunda etapa, en taxi. Como el taxi driver , a través del espejo retrovisor, veía mi cara de preocupación, estábamos en los momentos críticos (alguien con escaso dominio del español diría álgidos) , nos preguntó a la hora que salía nuestro tren (gesto de amabilidad impropio de un londinense de pura cepa) y al contestarle que que a las 10:06 dijo que no habría problemas, y efectivamente no los hubo porque antes de las 9:30 estábamos en London Paddington, claro que antes de tomar el tren teníamos que sacar el billete de Álvaro, los nuestros los habíamos sacado de ida y vuelta en Plymouth, y había una cierta cola, no sabíamos, nos enteramos ya en marcha, que al tratarse de billetes sin reserva, lo que hizo que el viaje lo hicieramos separados, los podíamos haber adquirido, sin recargo, en el mismo tren.
El tren de vuelta, repitió los paisajes del tren de ida, pero a diferencia de aquel tuvo el detalle no acumular retraso alguno. Para que el viaje no fuese excesivamente monótono, la divina providencia, recuérdese que estaba en Inglaterra y allí soy ferviente anglicano, nos surtió de unos más que maleducados, impresentables , naughty children, que pedían a gritos que alguien, preferiblemente sus padres o tutores, le aplicaran la famosa, pero me temo que en desuso en cuanto a niños se refiere, disciplina inglesa en cualquiera de las modalidades de soplamocos, sopapo, sornavirón o más escuetamente un par de hostias bien dás. Pensé, en hacer voluntariamente tan agradable tarea pero o bien un sexto sentido, o directamente el sentido común hizo que, para evitar más lios, me lo acabara tomando con paciencia.
Llegamos a Plymouth a las 13:10, cumpliendo rigurosamente el horario previsto, todo parecía indicar que nada podía interponerse en nuestro camino. De nuevo un taxi, este de los de 6 £ nos depositó en la términal de Brittany Ferries. Pudimos, con toda tranquilidad, sacar nuestra tarjeta de embarque y comer antes de embarcar, algo que hicimos con toda tranquilidad porque a diferencia del avión, al barco puedes acceder si quieres con un AK-47, acrónimo de Avtomat Kalashnikov modelo 1947 (del ruso Автомат Калашникова образца 1947 года), que absolutamente nadie va a decirte nada. Mucho más cómodo, además de más romántico, ser pirata de barco que de avión. Además el pirata de barco tiene grandes posibilidades de sobrevivir si la cosa se pone chunga. Una vez dentro del barco e instalados, mis socios no, pero yo sí, me fui a cubierta y desde allí contemplé el desatraque y la salida del puerto, algo que no había visto nunca porque el viaje de ida fue de noche y no era plan, y despues me retiré a mis aposentos donde, por fin, desacansé tranquilo. A las 22:00 atracamos en Roscoff donde nos esperaban nuestros queridos amigos Raymond y Marie Christine, cuando vimos sus caras supimos que habíamos vuelto al siglo XXI, estábamos en Europa, en nuestra civilización.

jueves, 28 de agosto de 2008

Cap. 8 Edimburgo

Entrada de nuestro alojamiento en Edimburgo (East Clearamont Street)

Una vez duchados , dormidos, es absurdo intentar el expresar el placer con el que tomamos la parte bed de nuestro alojamiento, y debidamente desayunados, la parte breakfast ( beans, sausages,bacon, toasts, butter, jam, eggs,etc...) tampoco estaba nada mal y echados los pelillos a la mar en cuanto a la incidencia sufrida, con el ánimo a tope nos preparamos para visitar la ciudad, ciudad que la socia conocía sobradamente y que estaba deseosa de enseñarnos. Como nuestro alojamiento no estaba lejos del Jardín Botánico hacia allí encaminamos nuestros primeros pasos. Y digo bien pasos porque fuimos caminando y tomando conciencia de lo que nos esperaba. El Royal Botanic Gardens Edinburgh, su nombre oficial, está en Inverleith (uno de las zonas en las que podemos dividir Edimburgo ) . Es un lugar muy popular entre los nativos , que se refieren a él como 'The Botanics'.


Mi ossaposa todavía presentaba signos de cansancio.


Es un lugar que merece la pena visitar y del que destacaría la ladera china y los invernaderos:



Como se puede ver las palmeras buscan desesperadamente el sol, algo que no conseguirán, por más que crezcan, jamás, como el pobre rey Arturo no consiguió ver jamás Camelot por más que con encomiable tozudez se sentara en su silla (Arthur'seat) , una de las siete u ocho colinas Pentland sobre las que se asienta Edimburgo , porque para poder verlo se exigía un día absolutamente despejado, y eso es algo que nunca se produjo, y parece ser que sigue sin producirse.

Esta falta de sol, junto a su cercanía al mar, más bien a Firth of the Forth o Ría de Forth, (para los puristas Firth es "ría" en gaélico), conforman lo esencial del clima , nublado, húmedo y de temperatura suave (al menos en verano) lo que nos hacía sentirnos muy a gusto teniendo en cuenta que las noticias que nos llegaban (El País con cuarenta y ocho horas de retraso) hablaban de cuarenta grados en Madrid. Sin embargo, la ciudad se presenta absolutamente cálida, con unos pobladores muy acogedores (en la entrada de ayer dejamos claro que los bordes con los que nos encontramos al llegar pasaban a la consideración de ingleses a todos los efectos), que no dudan en intentar ayudarte, sin que se lo pidas, en cuanto te ven, dudando, con el plano en la mano.

Obsérvese el paraguas recien comprado
Por otra parte es una ciudad que enamora, a mi al menos me ha enamorado, con una incesante actividad en la calle, actividad de todo tipo, comercial, cultural, etc..., al menos en las dos zonas fundamentales que hemos frecuentado (Old Town y New Town) que conforman el nucleo duro de la ciudad. La ciudad nueva (en realidad lo es en relación con la llamada vieja ) se estructura alrededor de Princess Street, una calle que podría parecerse a la Gran Vía madrileña, ahora que de ésta van desapareciendo los cines, y en la que se encontraban los artefactos que nos proporcionaron la primera alegría monetaria desde que pisamos Escocia:


Por fin cobramos.



Esta arteria además esta separada del casco viejo por unos impresionantes jardines, impresionantes por verlos tan verdes a finales del mes de julio, del majestuoso castillo




En cuanto a la ciudad vieja su arteria principal es la llamada Royal Mile, una calle que tiene varios nombres, y que está llena de gente y sobre todo de actividad de todo tipo, en ella hay comercios dedicados a la venta de whisky, pequeños museos, francamente interesantes, donde conocer como era la vida en la antigua Escocia, cuales eran sus oficios,
en uno de ellos, con orgullo y agradecimiento, contemplamos un mapa elaborado por los brigadistas en la guerra de España, era el segundo recuerdo que nos encontrabamos (Vease la entrada previa al serial ). Debe ser que los escoceses tienen más respeto por la memoria histórica que algunos españoles.


Conecta la Royal Mile el castillo de Edimburgo (construido sobre un volcán extinguido en el siglo VI) con el Palacio de Holyroodhouse

Este palacio, al que me negué a entrar porque cobran un pastón, es la residencia oficial de la reina de Inglaterra cuando se deja caer por allí, sóla o acompañada del McArra , que lleva por título, de forma incomprensible, el ducado de tan digna ciudad. Justo allí, frente al palacio se encuentra el scotch parliament, del que en algún momento hemos hablado
Y para finalizar, podía eternizarme hablando de mis numerosos paseos vespertinos que me llevaron hasta Portobello , donde pude ver el negocio montado alrededor del Britannia, yate real, incluso del paseo en autobús que nos llevo a conocer a Bobby de Greyfriars,uno de los símbolos de la capital escocesa


Y para finalizar, repito que no quiero eternizarme pero la ciudad me ha impactado, algo sobre Escocia y los escoceses. Cuando por fín conseguimos dinero nos percatamos, e incluso bromeamos con la posibilidad de que no fueran de curso legal en Inglaterra, de que los billetes no llevaban la leyenda "Bank of England" sino Royal Bank of Scotland", por otra parte yo no esperaba ver por la calle hombres con falda, con kilt para ser rigurosos, más que por motivos de índole folklórico, sin embargo, sin ser una enormidad, se ven bastantes hombres, sobre todo jóvenes, que van así ataviados a trabajar. Incluso vimos un indostaní con turbante y kilt. Da la sensación de que es una forma de reivindicar el ser diferentes de los ingleses. En los edificios públicos, prácticamente en todos, ondea la bandera escocesa, y solo la escocesa, sin que se escandalice absolutamente nadie, que Escocia es una nación diferente de Inglaterra, Pais de Gales o Irlanda del Norte, es algo que tienen claro los escoceses, pero también ingleses, galeses y norirlandeses, y no existe ningún drama . Incluso el partido mayoritario del parlamento el Scottish National Party (Pàrtaidh Nàiseanta na h-Alba, en gaélico), es partidario de romper lazos con el Reino Unido y no ocurre nada. Alguien debería tomar nota.

Mañana, comenzamos el retorno, y....recordad el paraguas