Mostrando entradas con la etiqueta Partido Comunista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido Comunista. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de junio de 2012

Ayer contrarios, Hoy camaradas

El espía otomano escribe:
Parece que ha pasado un siglo, y aunque efectivamente hemos cambiado de siglo no hace tanto que este espía auscultaba las relaciones entre dos Partidos, el PCE y el PCP, que por razones diversas, ademas de su proximidad geográfica ambos eran el máximo exponente de la resistencia al fascismo, parecían condenados a entenderse. Y sin embargo no era así. Eran los años setenta del siglo pasado. Eran los años en los que el dueño de esta bitácora, mi anfitrión, estaba fuera de la organización oficial del PCE, harto del antisovietismo militante de la dirección del Partido, con Santiago Carrillo a la cabeza, junto con otros comunistas peleó al mismo tiempo, contra el revisionismo carrillista y contra el franquismo desde el PCE (VIII-IX) , que no eran demasiados, más bien eran muy pocos, pero con una incuestionable formación teórica aunque, a veces su excesiva ortodoxia marxista-leninista, les llevara a posiciones en exceso maximalistas, sirva como ejemplo su llamamiento a la abstención para las elecciones del 15 de junio de 1977, las que dieron lugar a las Cortes Constituyentes .

Con todo, este núcleo de comunistas participó activamente en el proceso que acabó, ya en los años ochenta con la unificación de la práctica totalidad de los comunistas que por diversas razones se habían ido oponiendo a la deriva ideológica y política que había supuesto el eurocomunismo en el PCpunto (posteriormente PCPE). El alejamiento de Santiago Carrillo de la dirección, que terminó siendo expulsado del Partido, y el cambio de estrategia que supuso el abandono de sus posiciones, facilitó que muchos comunistas se integraran, de forma natural, en el Partido del que se sentían, desde siempre, parte a todos los efectos, el Partido Comunista de España.
En esta deriva, sin sentido, por las aguas del eurocomunismo, el PCE no iba solo, a su lado comenzaban a naufragar el PCF de Georges Marchais, que lentamente parece recuperarse, y el PCI de Enrico Berlinguer, finalmente desaparecido como tal, aunque en parte el Partido de la Refundación Comunista recoge el testigo. Alvaro Cunhal y el Partido Comunista Portugués no les  acompañaron en ese viaje, se mantuvieron firmes en sus posiciones internacionalistas firmemente alíneados con la URSS y el campo socialista. Y con esas posiciones firmes, y fundamentalmente, a juicio de este espía, gracias a ellas, su protagonismo durante el periodo revolucionario iniciado el 25 de abril de 1974 le llevó a estar a punto de dar impulso definitivo a Portugal en el camino del socialismo real.
Durante este periodo, las relaciones entre ambos Partidos Comunistas ibéricos fue tensa, cuando no hostil, y de hecho en el proceso que había de dar lugar al PCpunto los comunistas portugueses no ocultaron sus preferencias.
Hoy las cosas han cambiado, las relaciones son fluidas, aunque el PCP no está, formalmente, en el Partido de la Izquierda Europea , si lo está la la coalición que impulsa, junto al Partido Ecologista "Os Verdes" (PEV) e Intervención Democrática  (ID),  la CDU, mientras que el KKE griego es radicalmente contario a esa estructura europea.
Si los Partidos Comunistas del Sur de Europa fueran capaces de elaborar una estrategia común, a juicio de este espía habrían dado un paso de gigante en el camino de Europa diferente de la que se está construyendo ahora.

miércoles, 15 de abril de 2009

15 de Abril:Nuevo aniversario



Un año más, y tras los fastos del catorce de abril, que yo no celebro en la bitácora porque creo que son suficientes las celebraciones del resto de la blogosfera izquierdosa, me dispongo a recordar que hace 89 años el PCE echó a andar. En el recuerdo del año pasado hice un relato más o menos exacto de como se llegó al momento exacto de la fundación. Este año quiero, al mismo tiempo que a su partido, para él el PCE y el PSUC eran hermanos siameses imposibles de separar, homenajear al recientemente fallecido (noviembre 2008) camarada Miguel Nuñez
reproduciendo un artículo publicado en Nous Horitzons , en 1970 y coincidiendo con el quincuagésimo aniversario del Partido:
El 15 de abril de 1920 se creaba en Madrid el Partido Comunista de España. La heróica historia del PCE se funde, desde su nacimiento, con la clase obrera de nuestro país. Nacido al calor de la Revolución de Octubre, de las ideas de Lenin, el Partido Comunista de España afirma, desde el primer momento,su carácter de clase, de fuerza política independiente, auténticamente nacional y revolucionaria, consecuentemente internacionalista.
De los cincuenta años de existencia del Partido Comunista de España , cuarenta y cinco han transcurrido en la más dura clandestinidad, muy particularmente durante los treinta años de dictadura franquista. La autoridad, influencia y prestigio del PCE, la rica experiencia que ha acumulado en este dramático medio siglo de luchas ininterrumpidas , son el resultado de la participación decidida de los comunistas españoles en el combate contra la monarquía borbónica y la dictadura primorriverista, de su actitud consecuentemente democrática y revolucionaria en la agitada época de la II República, durante la cual se van a desarrollar grandes luchas de masas y una intensa actividad política de múltiples significados, y, muy particularmente, de la relevante participación de los comunistas en toda suerte de actividades durante los treinta y dos meses de guerra nacional-revolucionaria.
Para Cataluña y para su clase obrera , uno de los acontecimientos principales de este periodo fue la creación del Partido Socialista Unificado de Cataluña al comienzo mismo de la guerra. El papel jugado por el Partido Comunista de España, por sus más prestigiosos dirigentes, como José Díaz y Dolores Ibárruri , en la creación del Partido Socialista Unificado de Cataluña y en la adopción de una más justa política del Gobierno español para con las instituciones del pueblo catalán, va a ser decisivo. este es, sin duda, otro mérito indiscutible del PCE.
Miles de comunistas españoles van a participar en la lucha contra el fascismo durante la II guerra mundial, como combatientes de vanguardia en diversos paises, en los campos de exterminio nazi, en las filas del Ejército Rojo, en las guerrillas antifascistas. Comunistas españoles exiliados han participado en el trabajo político y en la lucha revolucionaria en diferentes paises, desde la URSS a Cuba, desde China a Checoslovaquia, desde Francia hasta Méjico, tanto en paises capitalistas como socialistas. despues de la implantación de la dictadura franquista, el PCE desarrolló su política de unión nacional, de lucha armada y de masas para impedir que España fuese arrastrada a la II Guerra Mundial, al lado de la Alemania de Hitler y de la Italia de Mussolini, con los que Franco estaba comprometido.
En 1948, cuando los imperialistas ingleses y norteamericanos se mostraron decididos mantenedores de la dictadura franquista, y ésta, con su ayuda, se recuperó del golpe sufrido con la derrota del hitlerismo, el PCE elaboró una política más a largo término, de repliegue de la lucha de guerrillas y de pasar a la utilización de formas legales de lucha, de modo particular, dentro de los sindicatos verticales, para conseguir ligarse a las amplias masas trabajadoras obligadas a encuadrarse en la CNS y desarrollar allí -según la orientación leninista- la lucha de los trabajadores por sus derechos. Esta justa política permitirá conseguir en poco tiempo un nuevo auge de las acciones obreras que se manifestó con fuerza visible en la huelga general de Barcelona de 1951.
Más tarde, en 1954-55, avanzando en el planteamiento de esta línea de masas, rompiendo con los restos de concepciones sectarias que todavía existían dentro de las fuerzas democráticas y dentro de las mismas filas del Partido, se elabora y plantea, la política de Reconciliación Nacional, de profundo contenido democrático y revolucionario, de aislamiento del régimen franquista, de entendimiento y unidad entre todas las fuerzas populares. Al liquidar todas las falsas barreras entre vencedores y vencidos, mostrando que los "vencidos" eran los trabajadores, los obreros y campesinos, el pueblo de uno y otro lado de las trincheras, y los vencedores los capitalistas y terratenientes beneficiarios del régimen de dictadura y los burócratas fascistas a su servicio, el PCE replanteó el problema político al país en la perspectiva justa de la lucha de clases.
En el desarrollo de la lucha de masas, las importantes huelgas y acciones de masas de 1958, 1959 y 1962, la creciente participación de los estudiantes e intelectuales en este combate, su apoyo a la clase obrera, crean una nueva situación concreta en nuestro país, lo que llevó al PCE a formular la noción de Alianza de las Fuerzas del Trabajo y de la Cultura, integrada en la concepción estratégica de la conquista de la democracia antifeudal y antimonopolista en marcha hacia el socialismo, nueva formulación de la consigna leninista de alianza obrera y campesina , extendida ahora a los estudientes e intelectuales progresistas que pasan a formar parte de las fuerzas motrices de la revolución española. Los hechos están confirmando la justeza de esta política revolucionaria.
El Partido Comunista de España es un partido leninista que, teniendo en cuenta las experiencias positivas y negativas del campo socialista y del movimiento revolucionario internacional; teniendo presentes sus aciertos y errores como Partido en estos cincuenta años de lucha , se esfuerza por ser la vanguardia de la clase obrera, de las fuerzas democráticas y revolucionarias, de las fuerzas del Trabajo y de la Cultura, y por elaborar la estrategia y la táctica que corresponden en nuestro país al objetivo revolucionario de implantar el poder socialista en España.
(NOUS HORITZONS , nº 21, Quart trimestre 1970, pp 29-31 "En el 50 aniversari del Partit Comunista d'Espanya:Un Partit autenticament revolucionari". Miguel Nuñez, traducido del catalán)

martes, 3 de febrero de 2009

El Viernes 6 en Villalba


Ya sé que a muchos la sierra de Madrid le parece que está en medio del inframundo , pero en realidad está muy cerca de la capital, y en concreto Villalba, excelentemente comunicada en tren y autobús. Por tanto os invito, iba a decir os conmino pero me parece fuerte, a un acto que organiza la agrupación de Villalba del PCE, sí sí de los comunistas, los malos de toda maldad ,sobre la crisis y sus salidas. El acto lo presentaré yo, y si consigo no enrollarme, algo que los que me conocen saben que es difícil, intervendrán también Ismael González (PCM) y Juan Iglesia (UJCM), en definitiva tres jóvenes bolcheviques.
Viernes 6 de febrero 19:00 horas
Cl Real 36 1º E
Collado Villalba
Pasaré lista, lo juro.

martes, 15 de abril de 2008

15 de Abril:Importante Aniversario

No me he equivocado de día, el 15 de Abril se conmemora el octagésimo octavo aniversario del nacimiento del primer Partido Comunista en la historia de España. En efecto tal día como hoy de 1920 fue fundado el Partido Comunista Español. El impulso creador surgió en nuestro país de la Federación de Juventudes Socialistas. La mayoría del Partido Socialista, aun respetando profundamente a sus viejos líderes, especialmente a Pablo Iglesias, que aparecía como la personificación del período heroico del movimiento obrero y socialista, no aceptaba la orientación liberal y pequeño-burguesa impuesta por Julián Besteiro , Francisco Largo Caballero, Fernando de los Ríos, Andrés Saborit o Indalecio Prieto. En la propia dirección del PSOE se habían delimitado claramente dos tendencias: la revolucionaria y la reformista.La crisis que se desarrolló en el Partido Socialista fue laboriosa y prolongada. Fueron necesarios tres Congresos extraordinarios para determinar cual era la definitiva línea que iban a adoptar los marxistas revolucionarios españoles.
El primero, celebrado en diciembre de 1919, acordó por 14.000 votos contra 12.500, esperar, antes de pronunciarse definitivamente, a que se celebrase en Ginebra un Congreso de la II Internacional, asistir a él y "procurar que la II Internacional se penetrase del espíritu de la III para conseguir la unión de las fuerzas obreras".
Ante las dilaciones de la Ejecutiva del Partido Socialista y las vacilaciones incluso de los sinceros partidarios de la III Internacional, komintern, la Federación de Juventudes Socialistas, que ya durante la guerra mundial había apoyado a los bolcheviques rusos, acordó en su V Congreso, en diciembre de 1919, adherirse a la III Internacional. El 15 de abril de 1920, en la Casa del Pueblo de Madrid, se reunió en Asamblea Nacional, con un solo punto en el orden del día: Necesidad de transformar la Juventud Socialista en Partido Comunista. La mayoría aplastante de los delegados aprobó, tras apasionados debates, la histórica decisión de convertirse en el Partido Comunista Español.
Renovación, el periódico de la Juventud Socialista, se transformó en El Comunista, primer órgano de prensa del Partido Comunista Español, en el que apareció el Manifiesto fundacional del Partido:
Los cuatro años de guerra y la revolución rusa –decía el Manifiesto– han modificado profundamente la ideología, el punto de vista, la táctica y los fines del proletariado en la lucha social. La II Internacional ha fracasado. ... Los socialistas rusos, acérrimos enemigos de la guerra imperialista y ardientes marxistas, han roto en la teoría y en la práctica con los socialistas europeos traidores y enterradores de la II Internacional y han fundado la Internacional Comunista ... Durante la guerra, el Partido Socialista español se colocó abiertamente al lado de los aliados, a quienes suponía defensores de la democracia, de la libertad y de la justicia. Este profundo error doctrinal, de tanto bulto por tratarse de una guerra imperialista tan descarada y manifiesta, patentiza en seguida la ideología de pequeña burguesía de sus líderes... Hemos llegado a un momento en que seríamos cómplices de tal estado de cosas si titubeásemos en dar el paso que hoy damos.
El Manifiesto de constitución del Partido Comunista Español subrayaba la necesidad de la lucha contra el reformismo y del reconocimiento de la dictadura del proletariado como único medio para la realización del socialismo.
Entre los fundadores del Partido Comunista estaba Dolores Ibárruri, que se integró en sus filas con la Agrupación Socialista de Somorrostro.
El Partido Comunista envió una delegación, encabezada por Merino Gracia al II Congreso de la l.C. reunido en Moscú a finales de julio de 1920. Fue reconocido como sección española de la III Internacional y se le concedió un puesto en el Comité Ejecutivo. El Primer Congreso del Partido Comunista Español celebrado en marzo de 1921, eligió un Comité Central integrado, entre otros por por Vicente Arroyo, Rafael Millá, y Merino Gracia. El partido marxista de nuevo tipo, desde el primer día se reveló como una fuerza política dotada de un claro contenido no reformista, como un partido inspirado en los métodos y principios leninistas de organización, como un firme partidario del internacionalismo y un amigo fiel del primer Estado de los obreros y de los campesinos, del primer Estado Socialista. Su constitución no fue obra del azar. En la situación concreta de nuestro país, la creación de un partido de la clase obrera, levantado sobre una nueva base revolucionaria para la lucha por el Poder, se imponía como algo inaplazable. Sólo un partido así podía fundir en un único torrente revolucionario el movimiento de la clase obrera por el socialismo, la lucha por la tierra de los campesinos y de los jornaleros, la lucha de las nacionalidades españolas por la autodeterminación y el movimiento popular por la democracia. Pero hubiera sido un sueño ingenuo suponer que con la constitución del Partido Comunista, el anarquismo y el oportunismo socialdemócrata quedarían desplazados automáticamente, anulados por la propia fuerza de las nuevas ideas, de las nuevas formas de organización, de los nuevos métodos de lucha. La Historia es más compleja; y, cuando ya ha surgido lo nuevo y existen condiciones para su desarrollo, lo viejo continúa tirando hacia atrás y empeñándose en sobrevivir. Lo nuevo no se impone de golpe por la fuerza de la necesidad, sino que se abre paso a través de una lucha larga y difícil contra lo viejo. La constitución del Partido Comunista Español aceleró el deslindamiento de las diferentes tendencias que luchaban en el seno del Partido Socialista Obrero Español. En el segundo Congreso extraordinario del PSOE, reunido en julio de 1920, la mayoría aplastante de los delegados se pronunció por el ingreso en la III Internacional y por el envío a Moscú de dos delegados, al objeto de entrevistarse con el Comité Ejecutivo de la I.C. Pero los líderes reformistas supieron desvirtuar la resolución del Congreso, condicionándola con tres cláusulas que, de hecho, anulaban su valor.
Los dirigentes de la Internacional Comunista, y Lenin personalmente, dedicaron muchas horas a los delegados socialistas españoles, Daniel Anguiano y Fernando de los Ríos, esforzándose en esclarecerles todos los problemas que éstos suscitaron. El Comité Ejecutivo de la I.C. rechazó las 3 condiciones del PSOE, proponiéndole en cambio la aceptación de las 21 condiciones aprobadas en el Il Congreso de la III Internacional. Estas condiciones eran necesarias en aquellas circunstancias para ayudar a la formación y desarrollo de los partidos comunistas y también para impedir la penetración en la I.C. de elementos derechistas y centristas que pugnaban por transformarla en otra edición de la II Internacional.
De vuelta a España, y al informar ante el III Congreso extraordinario del Partido Socialista, Fernando de los Ríos puso de manifiesto su mentalidad liberal burguesa, que le impedía comprender el significado y la grandeza de la revolución socialista y las difíciles condiciones en que el pueblo soviético se veía obligado a luchar por defenderla y consolidarla. Fueron los momentos del demagógico y descontextualizado Libertad ¿para qué? En definitiva, se pronunció contra las 21 condiciones y propuso la adhesión del Partido Socialista a la llamada Internacional Segunda y Media, que aparecía como la heredera de la Internacional Socialista enterrada vergonzosamente, por la traición al socialismo de sus dirigentes, en los campos de batalla de la primera guerra imperialista.
El camarada Anguiano, en cambio, abogó por el ingreso en la Internacional Comunista, por la aceptación de las 21 condiciones. En el mismo sentido se manifestaron muchas agrupaciones socialistas, sobre todo las de los centros industriales más importantes del país, tales como Asturias, el País Vasco, Río Tinto y otros. La moción reformista obtuvo mayoría –8.858 contra 6.094–, sin entrar a valorar la pureza del sistema de votación. Al conocerse los resultados de la votación, Antonio García Quejido, miembro de la Comisión Ejecutiva, fundador del Partido Socialista y de la Unión General de Trabajadores, y uno de los líderes más prestigiosos del movimiento obrero, declaró que los vocales de la Ejecutiva partidarios de la III Internacional se separaban del Partido Socialista para constituir el Partido Comunista Obrero. La declaración de los delegados partidarios de la Internacional Comunista, leída ante el Congreso, decía:
La terminación del debate acerca de la adhesión a la Internacional Comunista nos exige imperiosamente la manifestación pública de nuestra incompatibilidad con los elementos que se han pronunciado en favor de las tesis sostenidas por la Comunidad del Trabajo de Viena. No podemos ni debemos colaborar con ellos ni aun pasivamente asistir a su obra, que consideramos contrarrevolucionaria y antisocialista. ... Hay un divorcio evidente o irreductible entre la doctrina de Viena y la doctrina de Moscú; entre los métodos fácticos de la Internacional Comunista y los de la Comunidad del Trabajo de Viena; entre la manera de entender y aplicar una y otra la utilidad de la Democracia, la aplicación y desarrollo de la dictadura del proletariado y las condiciones precisas de la Revolución social. Y nosotros seríamos traidores a nuestras más íntimas convicciones, si por rendir culto al falso ídolo de una falsa unidad de partido, unidad que los reconstructores estaban resueltos a romper desde el momento en que los aludidos líderes afirmaron su propósito de abandonar el Partido; unidad que, si no está en los corazones y en las conciencias, es inútil que se simule con vituperable farsa en las apariencias, sacrificáramos el deber en que estamos de anteponer a todo género de consideraciones la causa del Comunismo revolucionario. Con la serenidad de quienes cumplen un deber de conciencia, nos retiramos de este Congreso en el que ya nada tenemos que hacer. Queremos incorporarnos de hecho, espiritualmente ya lo estamos, a la Internacional Comunista, que –inseparable de la Revolución rusa, a pesar de todas las sutilezas y argucias dialécticas que intentan distinguir entre ésta y aquélla– trata de acelerar el derrumbamiento de la sociedad capitalista. No queremos permanecer más en las perezosas y cansadas legiones que parecen esperar del tiempo la consumación de una obra para la que no se sienten capaces. Queremos estar en la Internacional de la acción, que no mide la magnitud de los peligros ni la dureza de los sacrificios al emprender el camino de la Revolución social. Recabamos, pues, nuestra íntegra libertad de movimiento. Quedan rotos los vínculos que, sólo materialmente, nos mantenían aún junto a los que habéis rechazado la adhesión a la Internacional Comunista. Entre vosotros y nosotros ha cesado de existir la comunidad de pensamiento. No puede continuar la comunidad de esfuerzos. Unos y otros vamos a comparecer ante la clase trabajadora. Ella nos juzgará. Desde ahora decimos que nuestro anhelo es hermanarla en la acción, unificar sus esfuerzos para la lucha decisiva, formar con ella el bloque revolucionario único. Y nosotros creemos, con fe inquebrantable, que el proletariado español no irá con vosotros por los plácidos caminos que parten de Viena, sino por la senda áspera, pero senda de salvación, que se llama Internacional Comunista, bajo cuya bandera nos acogemos desde ahora.
Firmaban esta declaración, fechada el 13 de abril de 1921, Oscar Pérez Solís y Facundo Perezagua, delegados de Bilbao, Eibar e Irún; Isidoro Acevedo y Lázaro García, de la Federación Socialista Asturiana; Virginia González, de Begijar, San Julián de Musques y Puebla de Cazalla; Pedro García, de Alcira y Villanueva de Castellón; Mariano García Cortés, de Sestao, Torres, Herrera, Vitoria, Jodar y Novelda; Eduardo Torralva Beci, de Buñol, Valmaseda, Motril (Sociedad de agricultores y Agrupación), Gallarta, Marsella (Federación de Grupos españoles) y Pontevedra; Exoristo Salmerón, de Deusto; José L. Darriba, de Ribadeo; José L. Martínez Ponce, de Motril (Sociedad de agricultores y Agrupación); Luis Mancebo, de Santiesteban del Puerto; Lorenzo Luzuriaga, de Begoña; José. López y López, de Ortuella, Baracaldo y Villacarrillo; Gonzalo Morenas de Tejada, de Burgo de Osma; Roberto Alvarez, de Santander y Camargo; Severino Chacón, de La Coruña; Manuel Pedroso, de Crevillente, Puertollano y Mataró; Antonio Fernández de Velasco, Carlos Carbonell y Marcelino Pascua, de la Escuela Nueva; Manuel Martín, de Chamartín de la Rosa; Evaristo Gil, de Herrera y Puente de Vallecas; Feliciano López y Luis Hernández, de Nerva; Eduardo Vicente, de Palma de Mallorca; Francisco Villar, de Torredonjimeno; Angel Bartol, de Vicálvaro; Vicente Calasa, de Lancey, y José Rojas, de la Federación de Juventudes Socialistas.
Los delegados de izquierda abandonaron el Congreso y se trasladaron a los locales de la Escuela Nueva, declarando constituido el Partido Comunista Obrero Español. Nacía por consiguiente el segundo Partido Comunista de España, adherido a la III Internacional. El Comité nacional, designado allí mismo, quedó integrado por García Quejido, Núñez de Arenas, Anguiano, Virginia González y Perezagua. Fundadores del nuevo Partido Comunista fueron, por lo tanto, prestigiosos dirigentes socialistas, entre los que destacaban, al lado de Antonio García Quejido, Facundo Perezagua, uno de los primeros propagandistas del socialismo en el País Vasco; lsidoro Acevedo, corrector de imprenta y veterano propagandista de la causa obrera en Asturias; Virginia González, guarnicionera, dirigente de la UGT y del Partido Socialista; Nuñez de Arenas, profesor de Historia; Torralva Beci, periodista, y tantos otros, hombres y mujeres que habían colocado las primeras piedras del Partido Socialista Obrero Español. La incorporación al comunismo de estos hombres significaba la continuidad de las mejores tradiciones del movimiento obrero y socialista español, de las tradiciones de la Internacional de Marx y Engels y del primer período de la II Internacional.
A pesar de la mayoría obtenida por los reformistas, la simpatía de las masas socialistas hacia la Revolución de Octubre era tan grande y tan patente su disgusto por el resultado del Congreso, que el Partido Socialista se vio ] obligado a publicar un manifiesto firmado por Pablo Iglesias y todos los componentes de la nueva Ejecutiva, que decía lo siguiente:
No estamos conformes con las condiciones que impone la Tercera Internacional de Moscú; pero afirmamos hoy, como lo hicimos desde el primer día de la revolución rusa, que estamos, sí, plenamente identificados con aquella revolución; con ella principia la era del desmoronamiento capitalista y la de las realizaciones socialistas; por ella, por su esfuerzo y gracias a su sacrificio, los demás pueblos recogerán beneficios que se han de traducir en una renovación de sus instituciones sociales; con la revolución rusa estamos y a nuestro Partido le decimos, como siempre, que nos consideramos obligados a su defensa.
De la irresistible atracción que las ideas comunistas ejercían sobre las masas socialistas españolas es testimonio el hecho de que la nueva Federación Nacional de Juventudes Socialistas, creada después que la anterior se transformara en Partido Comunista Español, decidiese en abril de 1921 convertirse en Federación de Juventudes Comunistas adherida a la III Internacional.La existencia de dos partidos comunistas creaba una situación confusa y del 7 al 14 de noviembre de 1921 se celebró en Madrid la Conferencia de fusión de los dos Partidos Comunistas. Desde aquella fecha existe un solo Partido Comunista, el Partido Comunista de España. Se acordó editar, como órgano central del Partido, La Antorcha, mientras continuaban editándose Aurora Roja en Asturias, Bandera Roja en el País Vasco, El Comunista Balear en Palma de Mallorca, Nueva Aurora en Pontevedra y otros periódicos. Al mismo tiempo que el Partido, se fusionaron las dos Juventudes Comunistas, quedando constituida la Federación de Juventudes Comunistas de España. Su órgano de prensa era El Joven Comunista.
Desde entonces, los caminos de los reformistas y los revolucionarios han sido diferentes, y a menudo contrarios, aunque a veces, sobre todo como estrategia defensiva en los momentos de avance del fascismo , hayan podido superponerse.
No es el caso de nuestros días, los llamados Partidos Socialistas, el nombre debe ser una especie de homenaje a su origen, puesto que en ningún caso aspiran al socialismo, se han convertido de forma declarada, sin pretender engañar a nadie, en firmes defensores de la economía de mercado, de la economía capitalista, aspirando, si acaso a reformas de índole coyuntural que puedan mejorar la distribución de la riqueza. Y siempre refiriéndose a sociedades capitalistas avanzadas, cerrando los ojos y tapándose las narices ante los abusos y atropellos de esta fase superior del capitalismo, en terminología leninista, el imperialismo, aunque ahora prefiramos el término globalización.
Tan necesario como lo fue en 1920 es hoy el Partido Comunista. Un Partido cohesionado, con unos firmes principios ideológicos que le permitan elaborar una estrategia para avanzar en lo que son sus objetivos que no son otros que el Socialismo y el Comunismo. El socialismo entendido como la apropiación de los medios de producción por parte del conjunto de la clase trabajadora a través de los mecanismos democráticos de los que ella misma se dote, el socialismo a de servir, y para ello ha de progresar en cada lugar en función del desarrollo y la capacidad organizativa de las fuerzas productivas, para ir sentando las bases de la sociedad comunista, la sociedad sin clases, y sin necesidad, por tanto, de mecanismos estatales que aseguren el dominio de una de ellas. El indudable revés que para los revolucionarios supuso la derrota de la URSS en la guerra fría, no debe llevarnos a extraer conclusiones precipitadas y falsas, la peor de ellas el considerar el capitalismo como un mal necesario, susceptible de ser modifcado hacia una sociedad más justa, más igualitaria y, por tanto, más libre. El defender el llamado capitalismo de Weimar o el estado del bienestar puede tener sentido en Paris, Berlín, Estocolmo o Madrid, hacerlo en Nairobi, Lusaka, Guayaquil o Delhi puede ser considerado un chiste de mal gusto cuando no directamente humor negro. La derrota de la URSS debe servirnos, y creo que nos está sirviendo, para aprender de sus muchos aciertos, el primero de ellos que el objetivo, alcanzable, de todo Partido Comunista es el poder, y para alcanzarlo no es desdeñable ningún método, ninguna táctica, ninguna estrategia; y tambien muchos otros, los innegables avances de la URSS en los terrenos sociales y económicos con relación a la Rusia semifeudal que encontraron los bolcheviques están ahí y nadie puede negarlos, la contribución de la solidaridad internacionalista de la sociedad soviética tampoco es desdeñable, difícilmente hubiera triunfado Vietnam en su guerra contra el imperialismo sin la ayuda de la URSS, e igualmente hubiera sido difícil la consolidación del socialismo en Cuba sin la portación humanitaria, económica e ideológica de lo soviéticos. Los indudables avances, las indudables conquistas de los trabajadores del mundo entero hubieran sido menos y más lentas de no haber existido el fantasma que recorre el mundo en palabras de Marx y Engels, escritas en el Manifiesto Comunista. Y de los errores, que tambien han sido muchos y algunos muy grandes, tambien hemos de aprender, sobre todo para no repetirlos.
Hoy, tanto como entonces, el Partido Comunista es una organización imprescindible para el progreso de la sociedad.

miércoles, 27 de febrero de 2008

¡Viva Chipre!

Más que otra cosa puede parecer un triunfo moral, y alguien argumentará de que se trata de una pequeña isla del Mediterráneo, y que además se trataba de elecciones en aproximadamente la mitad de la isla, la de los grecochipriotas, los otros, los turcochipriotas que componen la República Turca del Norte de Chipre, entidad sólo reconocida por Ánkara, no votaban en estas elecciones y de hecho ni siquiera forman parte de la UE. Desde tiempos de arzobispo Makarios los chipriotas siempre nos cayeron bien, y los comunistas chipriotas del AKEL, colaboraban siempre con sus gobiernos, bien participando directamente bien con apoyo exterior. Además sus equipos de fútbol, recuerdo perfectamente al Limassol y al Olympiakos (no confundir con el griego de mismo nombre), cuando jugaban en Copa de Europa pedían jugar los dos partidos en Chamartín y llevarse una de las taquillas. Y junto con la recaudación correspondiente se llevaban una bonita colección de goles. ¡Ahhhh...!( suspiro) ¡Que tiempos aquellos! Por otra parte un análisis exhaustivo de la realidad chipriota nos ha llevado a poder afirmar, sin ningún género de dudas, y puede que esta sea de las pocas verdades absolutas que salvan de la ola de relativismo moral que nos asola. En Chipre, atención, ojo al parche, el Partido Popular nunca va a tener, en Chipre, en la isla de Chipre, nueve millones de votos, nunca. Ana Botella nunca será tenientesa de Alcalda del ayuntamiento de Nicosia, o de Larnaca, nunca podrá, por tanto machacarles cruelmente las meninges con una macedonia infernal de las frutas del lugar. Martínez-Pujalte no denigrará el dignísimo oficio de payaso, con remedos vergonzosos. Y sobre todo don Rajoy no podrá contarles nunca la edificante historia de una niña, que adoptada por unos depravados homosexulaes, acba su vida de depravación en el harén personal de la alcaldesa de Valencia. Si a la gran superioridad de índole ético y moral que estos hechos reportan, añadimos el hecho de que el AKEL, el Partido Comunista, ha ganado las elecciones y que Dimitris Christofias, el nombre ya tiene autoridad por si mismo, va a ser el presidente, tenemos como resultado que Chipre es, definitivamente, un lugar donde merece la pena vivir. Cantando, si es menester, YO SOY del AKEL.
Viva Chipre