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viernes, 17 de agosto de 2007

Las catástrofes y la sociedad liberal

Estaba yo aún un poco indignado por las estupideces liberales que algunos mentecatos se habían dedicado a poner en la bitácora de Antonio cuando me llegó la noticia del terremoto en Perú. No conviene repetirse cuando otros, como el kabileño Rafa, han escrito mejor que tú sobre el drama, pero ello, ligado al rescate, comentado por Arbillas ,de una patera, llevado a cabo por un crucero, me indignó sobremanera y sentí la necesidad de hacer una reflexión sin caer en el terreno de la demagogia y el sensacionalismo sensiblero. Debo ser como las fieras, la música me relaja, sobre todo el piano, así que para escribir esto , y para admiración de Freia que continuamente se asombra de mis condiciones de trabajo, si conociera mis emolumentos su asombro evolucionaría a estupefacción, me he colocado a un volumen más que respetable, lo de los auriculares no acaba de convencerme, las Suites Inglesas de JSB con Glenn Gould al piano, que el mozo parece que entiende de darle a la tecla.
Una vez convertida mi indignación iracunda en una objetiva preocupación recordé un párrafo escrito por uno de los adalides del ciberliberalismo bloggero que se autonombra como Egócrata :
"...pero me importa un comino si Paco Edelmiro Ruiz,de Wyoming, pierde su casa. Lo que realmente me importa es el efecto agregado que miles de situaciones como esta puede causar en 325 millones de americanos,500 millones de europeos, y en el mundo entero en general."
Porque encierra el meollo de la cuestión, Paco Edelmiro Ruiz, de Wyoming, no es nada, lo importante es lo que le ocurra, al mundo entero en general y tampoco son nada los centenares de muertos, y miles de damnificados, física y materialmente, de Pisco o Ica, comparados con los miles de millones que componen el mundo, porque entre esos de miles de millones que componen el mundo, estoy yo que ni soy Paco Edelmiro Ruiz, de Wyoming, ni soy un damnificado peruano, y en realidad a mí, como buen liberal que soy, la vida de los demás, sus venturas y desventuras , me importan literalmente un bledo, "Vive y deja vivir" "Laissez faire, laissez passer, le monde va de lui-même". ¿Obligué yo a Paco Edelmiro Ruiz, de Wyoming, a comprarse una casa? Si han aumentado los tipos de interés y no puede pagar la cuota hipotecaria que se aguante, ¡Que hubiera alquilado! Ahora bien, si las entidades bancarias que emitieron las hipotecas empiezan a tener falta de liquidez, y eso influye en la bolsa norteamericana, que baja y produce bajas en las bolsas europeas, entre ellas la española donde yo, siempre yo, que soy un previsor ahorrador, no un pringao como Paco Edelmiro Ruiz, de Wyoming, he invertido mis recursos finacieros, ganados o heredados. Y no venga hablarme de las circustancias personales de Paco Edelmiro Ruiz, de Wyoming, y a compararlas con las mias. El porqué yo puedo ahorrar mientras él no puede ni pagarse la vivienda en la que vive, eso, son novelas, las historias personales son novelas nos dice el tal egócrata, lo importante es la política, la política tal y como la entiende el sistema liberal-capitalista. ¿Y el terremoto? ¿He tenido yo la culpa de que haya habido un terremoto en Perú? ¿Porqué de mis impuestos tiene que salir una ayuda destinada a los damnificados? Ya haré yo, si quiero, caridad, ingresando dinero en una de las múltiples cuentas que diversas ong's han abierto. Al fin y al cabo la caridad no deja de ser una inversión, por si es verdad que somos trascendentes y al morir tenemos que dar cuenta de nuestros actos. En cuanto a los cayucos, y las pateras nadie les obliga a venir, ¡más les valdría quedarse en su tierra y colaborar a su progreso! Porque...al fin y al cabo, las sociedades occidentales hemos progresado mientras que ellos no, teniendo, en muchas ocasiones, terrenos fértiles y ricos en minerales. ¿Qué envidian ahora? Intentamos por todos los medios que adopten nuestro sistema democrático-capitalista, y en seguida llega al poder algún dictadorzuelo corrupto, o son democráticamente elegidos gentes corruptas o corrompibles. De nada sirve intentar hacer comprender a los liberales la aberración que supone trasladar a una sociedad que apenas ha salido de una organización basada en el tribalismo, aproximadamente nuestra prehistoria, los usos y costumbres de una sociedad capitalista avanzada, eso también es historia, no es política.
La esencia del capitalismo exige una sociedad meritocrática, como corresponde al luteranismo del que procede, bien los méritos sean adquiridos por uno mismo o por su linaje. En esa concepción de la vida los mediocres, aquellos a los que el trabajo nos parece una condena que tenemos que sufrir para subsistir, los que no estamos dispuestos a abrirnos paso a codazos para alcanzar el triunfo, los que buscamos una vida sosegada y tranquila disfrutando de pequeños placeres. En definitiva los que no hacemos de nuestro eje de vida el trabajo, el esfuerzo, en definitiva el MÉRITO , no tenemos derecho a nada, y los que trabajan y se esfuerzan pero no tienen capacidad intelectual, tampoco, a no ser que generaciones anteriores hayan hecho ese esfuerzo, hayan tenido ese mérito. Es una sociedad para los más listos, los más inteligentes, los más trabajadores o los más luchadores, en definitiva es una mierda de sociedad.
Afortunadamente, muchos creemos que la utopia existe , y llegará un día en que la sociedad se compondrá de individuos esencialmente libres que ocuparan su lugar teniendo en cuenta su capacidad, y vivirán de acuerdo con sus necesidades materiales y morales. No será mañana, ni el mes que viene, tardará años, siglos o milenios, depende de nosotros, de la intensidad que pongamos en trabajar por ella. Por lo demás es dialécticamente inexorable: La lucha de clases existirá mientras haya clases. Y será innecesaria cuando hayan desaparecido. ¡Ah! y no sé si fue Bakunin o Kropotkin el que dijo: La propiedad privada es un robo, sobre los medios de producción añado yo.