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lunes, 3 de marzo de 2014

Ucrania

No me importa reconocer, casi me gusta hacerlo, que hay cuestiones, la de Ucrania es una de ellas, en las que me encuentro mediatizado por mis lecturas de tardoniñez y adolescencia. El título con que bautizé esta bitácora, en contra de lo que algunos creen, no hace referencia a personaje alguno de la revolución bolchevique, sino a una novela "Así se templó el acero" escrita por el héroe socialista ucraniano Nikolai Ostrovski, prematuramente muerto a causa de una enfermedad, que hoy conocemos como espondilitis anquilosante, que le redujo a la paralisis y la ceguera. Ostrovski, crea un personaje, Pavel Korchaguin, con características claramente autobiográficas, a través del cual, el autor nos relata los primeros tiempos de la Revolución y la Guerra Civil. No quedan muy bien parados los independentistas ucranianos, opuestos al Poder Soviético, comandados por el Atamán Petliura, a quien el autor no duda en calificar como bandido, y a sus seguidores como unos facinerosos, portadores de la bandera azul y amarilla, responsables de mil y un desmanes. Quiere decirse que, desde siempre, los partidarios de la independencia de Ucrania no han sido santo de mi devoción y, a día de hoy, ver como se celebra como un triunfo el derribo de una estatua de Lenin no contribuye, precisamente, a que me identifique, o al menos tenga algo de simpatía, por unos manifestantes capaces de arriesgar su vida por conseguir un mayor acercamiento a una estructura, la de la Unión Europea, que a juicio de muchos, entre los que me encuentro, ha contribuido decisivamente al empeoramiento de nuestras condiciones de vida. Cabe preguntarse ¿Qué les han dicho que es la Unión Europea? Tambien marcó mi juventud la lectura de "El Don apacible" , de indudable calidad literaria, de Mijail Sholojov, comunista y escritor, que ganó el premio Nobel de 1965, que narra las aventuras y desventuras de Gregori Panteleivich Melejov, personaje literario, no sé si tiene correspondencia con algún personaje real, que alcanza el grado de general de los Cosacos blancos, es decir, opuestos a la Revolución Bolchevique, a diferencia de los Cosacos rojos. Tampoco esta novela estimula las simpatías por los partidarios de una Ucrania independiente del Poder Soviético. Y aprovecho aqui para hacer un inciso y recomendar, también de Sholojov, Tierras roturadas, novela que puede ayudar a comprender el fenómeno conocido como stalinismo.
Se deduce, fácilmente, mi escasa simpatía por los opositores de Yanukovich, y como es este un personaje que tampoco me produce un especial simpatía voy a limitarme a reproducir el comunicado del Partido Comunista de Ucrania



Queridos camaradas comunistas,
Me dirijo  a vosotros en uno de los momentos más dramáticos en la historia de nuestro país. Durante los trágicos acontecimientos de los últimos tres meses, se ha derramado sangre, ha muerto gente. La integridad territorial de Ucrania se ha visto amenazada, su existencia misma como Estado soberano, independiente y unido.
Estos acontecimientos tienen un carácter ambiguo. La participación en ellos de gran cantidad de gente refleja el profundo descontento en la sociedad con la política del régimen de Yanukóvich y de su entorno, que han mostrado su incapacidad a la hora de gobernar el país, engañando al pueblo, incumpliendo todas sus promesas preelectorales y abandonando cobardemente su puesto en el momento más difícil.
La desvergüenza con la que se ha enriquecido el clan formado en torno a Yanukovich, que recibió el nombre de “Familia”, ha alejado de ellos a la mayoría de sus partidarios y electores.
Pero las manifestaciones de protesta de las masas no adquirieron el carácter de confrontación de clases. Esa lucha cruenta se ha producido entre los dos grupos de la misma clase de explotadores, la burguesía oligárquica, de los cuales la mejor preparada ha resultado el grupo que ha unido a las fuerzas proocidentales, nacionalistas de ultraderecha. Estas fuerzas han sabido hábilmente utilizar el descontento de la gente y con su ayuda consumar un golpe de Estado.
Al mismo tiempo, Occidente abiertamente, sin ceremonias, se ha inmiscuido en los asuntos internos de nuestro país, apoyando al actuación de las fuerzas ultraderechistas, por cuanto están encaminados a una profunda transformación de la situación geopolítica en Europa y el mundo, a destruir los lazos de varios siglos, económicos, culturales y espirituales de los pueblos ruso y ucraniano y de los demás pueblos hermanos de la antigua Unión Soviética, entregando a Ucrania  como protectorado de los EEUU, la UE y la OTAN, del FMI y de varias multinacionales.
La actuación de los grupos ultraderechistas, encabezados por fuerzas abiertamente neonazis, surgidas al calor del régimen de Yanukovich, y herederas ideológicas de los ocupantes hitlerianos, van acompañados por un nuevo y extremadamente peligroso resurgimiento de la histeria anticomunista, que se manifiesta en la destrucción generalizada de los monumentos a Lenin, a los héroes de la Gran Guerra Patria, por asaltos criminales a las sedes de nuestro partido, en Kiev y en otras ciudades del país, por el terror moral y físico contra los comunistas y en las exigencias de prohibir la actividad del Partido Comunista.
Todo esto deja bien a las claras, que las fuerzas que se han hecho con el poder, pueden recurrir a cualquier acto ilegal, sin detenerse ante posibles represalias, no solo contra los dirigentes del partido, sino contra los comunistas de base. Hay que estar preparados para eso.
En la situación que se ha generado, la más importante de las tareas que tenemos por delante, es mantener la estructura del partido, sus cuadros, estar alerta y no caer en provocaciones.
Es vital utilizar todas las posibilidades para explicar a los trabajadores el sentido del golpe que se ha dado y el peligro de las consecuencias que acarreará para las gentes sencillas: un dramático empeoramiento de la economía, crecimiento del desempleo, impago de salarios y pensiones, subida de precios y tarifas, el desenfreno de la delincuencia y el empobrecimiento de la gente.
La dirección del partido, nuestro grupo parlamentario en la Rada, va a hacer todo lo posible, para en estas dificilísimas condiciones, defender los intereses de los trabajadores, conservar el partido y defender la unidad del país.
Querido camaradas, ante el partido, ante cada uno de nosotros, se presentan nuevos y difíciles desafíos. Unamos nuestras filas, multipliquemos los esfuerzos en la lucha por una causa justa, como es el socialismo.
Piotr Simonenko


No he cambiado una coma de lo que dicen los camaradas ucranianos, ellos son de allí, están allí y tienen elementos de jucio que nosotros, que solo recibimos opinión sesgada , no podemos tener. Y que nadie se equivoque, mi opinión sobre Putin y lo que representa dista mucho de estar cercana a la simpatía
 

lunes, 15 de octubre de 2012

Si fuera catalán

Tengo que empezar diciendo que no me importaría, en absoluto, ser catalán, o vasco, o extremeño, o francés, o de cualquier sitio. Mi afección por las patrias es nula, y en general tengo afecto por sus componentes, sobre todo si comparten mi adscripción social. Soy un trabajador, hijo de obreros y nieto de campesinos, Me siento más unido, y comparto más intereses, a un trabajador catalán o gallego que a un capitalista madrileño por más que pueda ejecutar un schotis a la perfección o se sepa de memoria romanzas completas de la Verbena de la Paloma, La Revoltosa o El Santo de la Isidra. Por otra parte ser catalán me añadiría un morbo especial, convencido como estoy de que mi madridismo, en estos momentos extremadamente mourinhista, es absolutamente independiente del lugar de mi nacimiento, y aunque fuera, que no lo soy que yo sepa, descendiente directo de Guifré el pilós, defendería, igualmente, que Cristiano Ronaldo es, neta y objetivamente, superior a Leo Messi. Pero una vez asumido que el fútbol es la cosa más importante de las que no tienen importancia ninguna, continuo con mi razonamiento.
Al igual que millones de catalanes, cientos de miles lo expresaron públicamente el 11 de septiembre, yo no me siento a gusto encuadrado en esto que algunos llamamos España, y otros prefieren Estado Español. Detesto su bandera, que fue impuesta por la fuerza despues haber sido repudiada democráticamente, independientemente del escudo que la adorne.
Detesto su himno por las mismas razones que su bandera, añadiendo que hiere mi sensibilidad musical por más versiones sinfónicas que intenten hacerlo asumible.
Detesto la familia que detenta, y utilizo bien el verbo detentar, la jefatura del estado. Ya es el colmo que, adentrándonos en el siglo XXI, los ciudadanos no podamos elegir al jefe del estado y esa responsabilidad sea hereditaria. Pero es que además la familia en cuestión es cualquier cosa menos ejemplar. Dejando de lado su vida privada, que a mi personalmente me importa un bledo, la trayectoria de esta familia ha sido funesta para nosotros. Y no sólo porque ahora descubramos que el jefe, según desvela acreditada prensa extranjera, ha acumulado un patrimonio inexplicable a tenor de sus ingresos procedentes del erario público, o que alguno de sus yernos haya actuado de manera poco ejemplar. Sus antepasados han dejado, igualmente, mucho que desear.
Al igual que esos millones de catalanes yo suspiro por ser independiente de esa España que me encorseta. Y he sido muy consciente de esa desafección en el marco, que se prolonga ya desde hace años, de la celebración de los triunfos de la selección española de fútbol que he vivido como ajenos a mí.
Pero mi independentismo tiene un componente importante al que hacía referencia al comienzo de mi perorata, la componente de clase, el mío es un independentismo obrero, de clase trabajadora. Si yo fuera catalán, e insisto en que no me importaría serlo, querría ser independiente de una España, que pretende españolizarme, desafortunado término que no ha gustado, ni siquiera, al señor Borbón, pero igualmente independiente de lo que representa el señor Mas y lo que representa, que no es otra cosa que el capitalismo catalán. Y, a mi juicio, no existe capitalismo bueno. Y, volviendo al inicio, si yo fuera catalán estoy seguro de que mi independentismo sería esencialmente anticapitalista.
Desde la izquierda, la de verdad, no la que olvida ahora quien, al dictado de los mercados,  comenzó este sin sentido de política de ajustes, desde la izquierda, repito, llevamos mucho tiempo propiniendo una solución federal  en un un marco republicano y, muy importante, anticapitalista. Y creo, si yo fuera un trabajador catalán, que me sentiría a gusto en ese proceso de construcción de una España, en pie de igualdad con  los trabajadores de las  diversas naciones que, una vez resuelto su legítimo derecho a la autodeterminación. entrarían a formar parte de ella.
Hoy la República Federal, lejos de ser una utopía. es una necesidad.

lunes, 5 de julio de 2010

ESPAÑA vs ESPANYA



Parece ser que la actual bandera monárquica, impuesta a sangre y fuego tras una cruenta agresión militar, fue ideada o inventada por el rey de la casa de Borbón, Carlos III, y procede de la cuatribarrada de la Corona de Aragón, que hoy, con matices diferenciadores un tanto absurdos desde el punto de vista histórico, es la bandera oficial de las tres comunidades autónomas catalanófonas, Cataluña, Islas Baleares y Pais Valenciano y una, Aragón, mayoritariamente castellanófona, si bien con zonas en las que usa el catalán cotidianamente tal y como lo recoge la ley de lenguas de Aragón en su Anexo II. No sé hasta que punto se trata de una afirmación históricamente exacta, y si efectivamente la una deriva de la otra, pero la similitud cromática es evidente.
Pero lo que ha quedado claro, tras la decisión del Tribunal Constitucional de España es que la una (en lo que se refiere a la señera catalana) es incompatible con la otra . Como lo es, igualmente, la ikurriña , tal y como puso de manifiesto el abrumador rechazo de los parlamentarios españoles , no recuerdo el voto de IU, pero a pesar de la participación de Ezker Batua en el ejecutivo vasco, el EPK-PCE nunca estuvo de acuerdo con la propuesta del lehendakari, la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, más conocida como plan Ibarretxe.
Este auténtico engendro político que es la Constitución Española, y en lo que se refiere al caso con especial relevancia el Título VIII ha conseguido confrontar a unas Comunidades con el Estado, provocando una más que evidente inseguridad jurídica. Porque hay una cuestión que, aunque se quiera, no se puede obviar, y es que tanto la propuesta vasca como el estatuto catalán fueron, mayoritariamente, aprobados en los parlamentos vasco y catalán, y en el caso del estatuto de Cataluña, además lo fue por el Parlamento español y por los ciudadanos de Cataluña en referendum, y que la participación en este referendum fuera escasa no le resta un ápice de legitimidad, de nada valen los argumentos torticeros basados en sumar la abstención al voto negativo, para así poder afirmar que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña no dió su respaldo al Estatuto, porque sensu contrario y sumando la abstención al sí, podríamos afirmar que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña no rechazó el Estatuto, votaron los que votaron, y los que no lo hicieron es porque no consideraron la cuestion como prioritaria, y eso debería dar lugar a otro tipo de reflexiones y análisis.
Todavía estoy en disposición de poder verter, en esta bitácora, opiniones y análisis personales, algo que en el futuro, si se confirma que asumo nuevas responsabilidades en la dirección del PCM, me va a ser difícil cuando no coincidan mis análisis con la posición mayoritaria del Partido, se producirá una censura que me impongo a mi mismo, libremente, por coherencia con mi modo de entender la militancia comunista. Pero como no ha llegado ese momento me expreso libremente. Mi concepción federal del Estado choca abiertamente con el Estado de las Autonomías, cuya asimetría nos acerca más a un estado confederal tutelado, que a un un estado federal imperfecto como defienden algunos, y aquí conviene recordar que el TC, efectivamente se ha cargado una parte importante de la esencia del Estatuto, pero la misma instancia se cargó en su día la Ley Orgánica Armonizadora del Proceso Autonómico (LOAPA), quitándole su carácter orgánico y armonizador. Mi rechazo a una organización territorial asimétrica, más allá de la evidente asimetría que produce la existencia de una lengua propia, es total. Y si, como inicialmente decía una parte derogada del Estatuto, Cataluña tiene derecho a un poder judicial propio, todos los demás tambien, otra cosa es que renuncien a ello. Y llama la atención, a mí desde luego me da muchas pistas, el grado de notable incoherencia que puede suponer que sean constitucionales, porque nadie los ha recurrido, aspectos del Estatuto de Andalucía, por ejemplo, que siendo idénticamente iguales son declarados inconstitucionales, porque sí hay quien los ha recurrido, en el Estatuto de Cataluña. Sin entrar a valorar, porque es motivo de otra reflexión y otro debate, el grado de validez, que no de legitimidad que no tuvo ninguna, de la Constitución de 1978, podemos afirmar, yo, desde luego, afirmo, que en 2010 no sirve, está, en el mejor de los casos y suponiendo que en algún momento sirviera para algo, más que amortizada, hoy es un texto obsoleto por muchas razones y la organización territorial del estado es una de ellas. La apuesta por la República Federal es clara, una organización territorial con igualdad de derechos y deberes para todos, pero para que esa apuesta sea limpia, sea honesta y todos nos podamos sentir cómodos, tiene que venir precedida del ejercicio del Derecho de Autodeterminación. Y aquí hay que alejarse de los argumentos que demagógicamente utilizana los contrarios al ejercicio de ese derecho: ¿Quien va a tener derecho a eejercerlo?. Aqui el sentido común y el análisis, aunque sea somero, de la realidad cotidiana tienen mucho que decir. No soy yo quien, ni ahora ni el futuro, para decidir si el Pais Valenciano, o Baleares, toman decisiones por si mismos, o si lo hacen de forma conjunta con Cataluña, decidiran ellos. O si la Rioja Alavesa se integra en el Pais Vasco, o si lo hace Navarra, o parte de ella, o es el Pais Vasco el que entra a formar parte de Navarra. Que sabe nadie si Asturias querrá recomponer su histórica unidad con León. Son muchas las posibilidades, y serán los propios ciudadanos los que tengan la última palabra. Y cuando los que queramos la federalidad, que sinceramente espero que sean todos, avancemos hacia la III República mucho trecho habremos recorrido. No será un camino fácil, la II República fue incapaz de entrar en él, aunque no sabemos cuanto hubiera avanzado. Pero la España Una, Grande y Libre tiene, necesariamente, que desparecer.

lunes, 14 de diciembre de 2009

La Autodeterminación y la Constitución

Excelente análisis sobre lo acontecido en Cataluña nos hace Rafa García Almazán desde su Kabila. Si profundizamos, desde ese análisis de lo concreto que hace el kabileño con su correspondiente, y a mi juicio acertada, predicción de lo que nos espera, nos encontramos con una situación que desde el punto de vista jurídico tiene mala, por no decir ninguna, solución. No fueron pocos los expertos en derecho constitucional, que, incluso desde las filas progresistas, tenían serias dudas sobre el encaje que podía tener el aprobado Estatuto de Cataluña en el actual marco constitucional, y una vez que el PP decidió poner el palo más gordo que pudo en la rueda constitucional, sin importarle que pudieran verse afectados artículos de Estatutos que él mismo había impulsado, apelaron, estos expertos constitucionalistas, a una lectura generosa de la Constitución de 1978. Estrategia esta, de poco calado jurídico, más bien chapucera, que intentaba ocultar una verdad objetiva, esta Constitución, la de 1978, no sirve, es inútil para representar la realidad española en lo que respecta a su ordenación territorial. Por más que quieran, los que participaron activamente en aquel proceso, la Transición, de la cual la Constitución es una de las manifestaciones más claras, fue fruto de un consenso entre dos partes: Los herederos, evolucionados a demócratas, del tardofranquismo que acudían a negociar poniendo la pistola encima de la mesa, o si se quiere decir más sutilmente con el argumento de que el ejército, franquista sin matices, trazaba fronteras que no se podían traspasar, y una oposición democrática ansiosa por pactar, y que hacía tiempo, aunque no lo reconocía, había abandonado la estrategia de la ruptura democrática. Sería intersante hacer un análisis de porqué la oposición democrática, y muy significativamente la dirección del PCE, adoptó una postura tan entreguista, desmovilizadora y desmoralizadora, no es el objetivo de esta entrada aunque no me resisto a poner de manifiesto que entre los negociadores de la oposición había algunos con muchos años de exilio a sus espaldas, y otros con muchos años años de duras cárceles. Puede que todos con necesidad de una salida que les reportase un cierto descanso. Lo cierto es que el texto que se aprobó el 6 de diciembre de 1978, con las formaciones políticas estrictamente republicanas silenciadas aunque no prohibidas, es el caso de A.R.D.E., y los partidos políticos a la izquierda del PCE ilegales aunque tolerados, consagra un modelo de estado basado en la unidad de la nación española, que no sólo conculcaba un legítimo derecho, el de autodeterminación, sino que además se ha mostrado incapaz de articular la realidad española. Con el fin de desactivar las posiciones independentistas de parte, nunca nos han dejado saber si mayoritaria o minoritaria, de las sociedades catalana, vasca, y en menor medida gallega, se acude a la fórmula del café para todos que terminará dando lugar a esto que se ha dado en llamar Estado de las Autonomías, y que tiene una dificil definición, yo al menos me siento incapaz de definirlo. Un servidor, acaso porque es marxista, está acostumbrado a analizar la historia en el marco de la lucha de clases, en eso que solemos llamar materalismo histórico, y la historia nos muestra que la nación, el sentimiento nacional, nace con la burguesía alcanzando el papel de clase dominante. Son la revoluciones democrático-burguesas, utilizando una terminología, para algunos obsoleta, pero indudablemente eficaz, las que van a dar lugar a las naciones como algo diferente de estados propiedad del rey y sus nobles. El ejemplo de los ejemplos es la Revolución Francesa pero no cabe desdeñar los procesos unificadores de las naciones alemana e italiana como casos de revoluciones burguesas que van a dar lugar a estados-nación, si bien, en estos casos, van a a aparecer monarquías de nuevo cuño, capaces de convivir, razonablemente, con la burguesía como clase dominante. Caso también singular es el inglés, en el que es la propia monarquía tradicional la que, sin demasiados problemas, se adapta a los tiempos que va marcando el desarrollo social, que va a tener un gran impulso con la revolución industrial. Esa burguesía, como clase revolucionaria, que va a terminar con la organización feudal, tiene una gran homogeneidad cultural, y la lengua, el idioma, es parte importante de esa cultura. Si bien no es exacto el establecer una correspondencia biunívoca nación-idioma, la nación alemana se constituye como tal al margen del imperio austrohúngaro, la revolución americana da lugar a una nación, inmensa, que habla inglés. La mayoría de las repúblicas latinoamericanas hablan español. En definitiva el factor cohesión lingüística tiene indudable importancia pero no es esencial.
En España, la revolución democrático-burguesa se ha frustrado en diversas ocasiones: guerra de independencia/constitución de Cádiz, levantamiento liberal con Fernando VII, deposición de Isabel II, monarquía liberal de Amadeo de Saboya, I y II Repúblicas, etc... Solo en Cataluña y las Vascongadas, la burguesía alcanza un importante control del poder económico, lo que le lleva a intentar obtener el poder político, le lleva al nacionalismo. Esa era la situación en 1931, que lleva a la II República a reconocer los estatutos de autonomía de Cataluña (1932) y País Vasco(1936), quedándose en puertas el de Galicia, región en la que la burguesía no había alcanzado, ni mucho menos, el desarrollo catalán y vasco, pero que tiene un idioma propio de indudable implantanción. Esa es la situación que no se quiere reconocer de forma explícita en 1978, para la cual se inventa un nuevo uso del término nacionalidad, que comienza a usarse como sinónimo de nación sin estado. Si en 1978, se hubiera procedido a la autodeterminación de los pueblos de España que la querían realmente, y que no eran más que dos, con toda seguridad no tendríamos ahora estos problemas. Ahora tenemos un Estado extraño que no es ni unitario, ni federal, ni confederal, con diecinueve entidades jurídicas, diecisiete Comunidades y dos Ciudades, Autónomas, con muy diferente grado de cohesión interna. No podemos volver atrás, los errores de 1978 son irreversibles. Nosotros proponemos la República Federal para intentar remediar el centrifuguismo nacionalista, que crece día a día merced a los errores del pasado, del franquismo y la transición. Pero no sé si ya es demasiado tarde. Desde mi punto de vista sería un tremendo error, para ellos y para nosotros, la constitución de Cataluña y País Vasco como estados independientes, pero yo no soy quien para hurtar ese derecho. En un proceso de autodeterminación los republicanos federalistas podríamos defender las ventajas de mantenernos juntos, así es imposible. Con la República Federal habría alguna posibilidad de mantener esa unidad que, por la fuerza, mediante la imposición, pretende preservar, grandilocuentemente, la Constitución de 1978. Con la situación actual el proceso es imparable, a pesar de la irrupción de personajes de comedia bufa como Joan Laporta