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lunes, 5 de julio de 2010

ESPAÑA vs ESPANYA



Parece ser que la actual bandera monárquica, impuesta a sangre y fuego tras una cruenta agresión militar, fue ideada o inventada por el rey de la casa de Borbón, Carlos III, y procede de la cuatribarrada de la Corona de Aragón, que hoy, con matices diferenciadores un tanto absurdos desde el punto de vista histórico, es la bandera oficial de las tres comunidades autónomas catalanófonas, Cataluña, Islas Baleares y Pais Valenciano y una, Aragón, mayoritariamente castellanófona, si bien con zonas en las que usa el catalán cotidianamente tal y como lo recoge la ley de lenguas de Aragón en su Anexo II. No sé hasta que punto se trata de una afirmación históricamente exacta, y si efectivamente la una deriva de la otra, pero la similitud cromática es evidente.
Pero lo que ha quedado claro, tras la decisión del Tribunal Constitucional de España es que la una (en lo que se refiere a la señera catalana) es incompatible con la otra . Como lo es, igualmente, la ikurriña , tal y como puso de manifiesto el abrumador rechazo de los parlamentarios españoles , no recuerdo el voto de IU, pero a pesar de la participación de Ezker Batua en el ejecutivo vasco, el EPK-PCE nunca estuvo de acuerdo con la propuesta del lehendakari, la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, más conocida como plan Ibarretxe.
Este auténtico engendro político que es la Constitución Española, y en lo que se refiere al caso con especial relevancia el Título VIII ha conseguido confrontar a unas Comunidades con el Estado, provocando una más que evidente inseguridad jurídica. Porque hay una cuestión que, aunque se quiera, no se puede obviar, y es que tanto la propuesta vasca como el estatuto catalán fueron, mayoritariamente, aprobados en los parlamentos vasco y catalán, y en el caso del estatuto de Cataluña, además lo fue por el Parlamento español y por los ciudadanos de Cataluña en referendum, y que la participación en este referendum fuera escasa no le resta un ápice de legitimidad, de nada valen los argumentos torticeros basados en sumar la abstención al voto negativo, para así poder afirmar que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña no dió su respaldo al Estatuto, porque sensu contrario y sumando la abstención al sí, podríamos afirmar que la mayoría de los ciudadanos de Cataluña no rechazó el Estatuto, votaron los que votaron, y los que no lo hicieron es porque no consideraron la cuestion como prioritaria, y eso debería dar lugar a otro tipo de reflexiones y análisis.
Todavía estoy en disposición de poder verter, en esta bitácora, opiniones y análisis personales, algo que en el futuro, si se confirma que asumo nuevas responsabilidades en la dirección del PCM, me va a ser difícil cuando no coincidan mis análisis con la posición mayoritaria del Partido, se producirá una censura que me impongo a mi mismo, libremente, por coherencia con mi modo de entender la militancia comunista. Pero como no ha llegado ese momento me expreso libremente. Mi concepción federal del Estado choca abiertamente con el Estado de las Autonomías, cuya asimetría nos acerca más a un estado confederal tutelado, que a un un estado federal imperfecto como defienden algunos, y aquí conviene recordar que el TC, efectivamente se ha cargado una parte importante de la esencia del Estatuto, pero la misma instancia se cargó en su día la Ley Orgánica Armonizadora del Proceso Autonómico (LOAPA), quitándole su carácter orgánico y armonizador. Mi rechazo a una organización territorial asimétrica, más allá de la evidente asimetría que produce la existencia de una lengua propia, es total. Y si, como inicialmente decía una parte derogada del Estatuto, Cataluña tiene derecho a un poder judicial propio, todos los demás tambien, otra cosa es que renuncien a ello. Y llama la atención, a mí desde luego me da muchas pistas, el grado de notable incoherencia que puede suponer que sean constitucionales, porque nadie los ha recurrido, aspectos del Estatuto de Andalucía, por ejemplo, que siendo idénticamente iguales son declarados inconstitucionales, porque sí hay quien los ha recurrido, en el Estatuto de Cataluña. Sin entrar a valorar, porque es motivo de otra reflexión y otro debate, el grado de validez, que no de legitimidad que no tuvo ninguna, de la Constitución de 1978, podemos afirmar, yo, desde luego, afirmo, que en 2010 no sirve, está, en el mejor de los casos y suponiendo que en algún momento sirviera para algo, más que amortizada, hoy es un texto obsoleto por muchas razones y la organización territorial del estado es una de ellas. La apuesta por la República Federal es clara, una organización territorial con igualdad de derechos y deberes para todos, pero para que esa apuesta sea limpia, sea honesta y todos nos podamos sentir cómodos, tiene que venir precedida del ejercicio del Derecho de Autodeterminación. Y aquí hay que alejarse de los argumentos que demagógicamente utilizana los contrarios al ejercicio de ese derecho: ¿Quien va a tener derecho a eejercerlo?. Aqui el sentido común y el análisis, aunque sea somero, de la realidad cotidiana tienen mucho que decir. No soy yo quien, ni ahora ni el futuro, para decidir si el Pais Valenciano, o Baleares, toman decisiones por si mismos, o si lo hacen de forma conjunta con Cataluña, decidiran ellos. O si la Rioja Alavesa se integra en el Pais Vasco, o si lo hace Navarra, o parte de ella, o es el Pais Vasco el que entra a formar parte de Navarra. Que sabe nadie si Asturias querrá recomponer su histórica unidad con León. Son muchas las posibilidades, y serán los propios ciudadanos los que tengan la última palabra. Y cuando los que queramos la federalidad, que sinceramente espero que sean todos, avancemos hacia la III República mucho trecho habremos recorrido. No será un camino fácil, la II República fue incapaz de entrar en él, aunque no sabemos cuanto hubiera avanzado. Pero la España Una, Grande y Libre tiene, necesariamente, que desparecer.

jueves, 2 de agosto de 2007

Y León que

En un, a mi juicio, interesante artículo Julio Llamazares (nada que ver con el compañero Gaspar) se pregunta porque repetimos, y repiten, con rotundidad aquello de que Navarra será lo que los navarros quieran, mientras que esa facultad limitadamente autodeterminativa (si los navarros quisieran ser independientes del estado español nanay que se ha muerto pichi), ni se aplica ni se aplicó en su día a León, región que en su día estudiabamos que estaba compuesta de tres provincias: León, Zamora y Salamanca, e incluso en un libro de texto anterior a mi, supongo que de mi hermano, que circulaba por mi casa incluían en León a Valladolid y Palencia. Parece ser que Rodolfo Martín Villa, leonés él, sempiterno funcionario con da lo mismo quien gobierne alegó unas misteriosas razones de estado que nunca aclaró, para justificar la unificación manu militari de Castilla la Vieja con León, al tiempo que a la primera se la amputaban sin razones históricas de peso Santander y Logroño, para crear las, más que artificiales, comunidades de la Rioja y Cantabria.
La división administrativa de España siempre ha sido un problema, los decretos de nueva planta , suprimiendo las legislaciones de los reinos de la península, excepto la de Castilla, no contribuyó a arreglar el problema, más bien lo acentuó, los intentos de modernización de la administración de Bonaparte y los liberales también fracasan y es por fin Javier de Burgos en 1833 quien divide España en 52 provincias atendiendo a principios de población, extensión y coherencia geográfica, dando escasa importancia a la historia.
Con la Constitución de 1978 no se modifican ni un ápice las provincias, y en base a ellas se construyen las actuales Comunidades Autónomas. Es decir sobre una arquitectura, la de Javier de Burgos, que no había tenido en cuenta la historia, se construye un edificio con aspiraciones de reflejar la historia. Resultado: Una chapuza de tomo y lomo, de la que parece ser encima tenemos que estar contentos, porque este Estado de las Autonomías no responde a:
Criterios históricos: Las únicas entidades con personalidad administrativa a lo largo de la historia han sido los reinos de: Castilla, Aragón, León y Navarra, aunque efímeramente existieron los de Galicia Y Asturias, integrados en seguida en León.
Criterios culturales o idiomáticos : En ese camino iba la II República, en la que solo aspiraban a autonomía política Cataluña, País vasco y Galicia, la primera lo obtuvo en 1932, la segunda en 1936 y la tercera estaba en vías de obtenerla, uno de sus impulsores era el abuelo de Mariano Rajoy, cuando se sublevaron los fascistas. La actual división es tan incoherente que la cuna del Castellano está fuera de Castilla.
Criterios de coherencia económica : Son los menos justificables pero tambien existen, son los que unirían a Murcia con el País Valenciano, o a León con Asturias y Galicia.
La Constitución de 1978, tan magnífica ella, fue chapucera en muchos aspectos, pero el título VIII se lleva la palma, y sería más que necesaria su reforma a fondo. De paso a por la República.