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miércoles, 19 de mayo de 2010

Libertad de mercado, Dictadura del proletariado

Contraponer libertad a dictadura, y preferir esta última, es un ejercicio teórico complicado, y su praxis, a la vista del derrumbe del campo socialista europeo, con la URSS a la cabeza, tampoco parece sencilla.
¿Dictadura? ¡Ni la del proletariado! exclamó más de un dirigente de aquel PCE de la transición, deseoso de que el sistema, y el que no sepa a que o quien me refiero es mejor que no siga, le concediera la etiqueta de "demócrata". Una etiqueta a la que, ni por asomo, podría acceder Leonid Ilich Brezhnev, pongamos por caso, pero tampoco Ho Chi Minh , fundador del Partido Comunista de Indochina , máximo inspirador de la guerra antiimperialista que dió lugar a la reunificación vietnamita en un Estado Socialista, guerra que supuso la mayor, en realidad casi la única, derrota de la prepotencia gringa desde que en Little Big Horn el general George A. Custer, gran demócrata que respetaba la Constitución de los EEUU, fue aplastado por una conjunción de 7 tribus:
Unkpapas Lakota, Oglala Sioux, Pies Negros, Cheyenne, San Arc, Miniconjou y Brule, incomprensiblemente, molestos porque el Gobierno Federal Norteamericano, elegido democráticamente, como todo el mundo sabe, o debería saber, había tomado la más que democrática decisión de no respetar los acuerdos firmados con ellos, sin darse cuenta de que, al fin y al cabo, eran unos salvajes de tomo y lomoy ni Tasunka witko, (Caballo Loco), ni Tatanka Iyotake, (Toro Sentado) ni Makhpyia-luta, (Nube Roja) fueron elegidos de acuerdo a las normas vigentes en cualquier sociedad aseada y pulcra que se precie.
Tiene muy mala prensa la palabra dictadura, en cambio la palabra libertad se vende sola.La Verdad os hará libres, gritan aquellos que vitorean a Presbíteros, Obispos, Cardenales y Papas, olvidando, sin duda involuntariamente, que se refieren a su verdad , y ésta, que es suya porque está revelada por Él
es incompatible con cualquier otra verdad subjetiva, relativismo moral, lo llaman. No es baladí la libertad de enseñanza, que suelen reclamar los mismos aclamadores de vestiduras talares, tras la que hay un objetivo ni siquiera oculto: que entre todos paguemos la educación privada de algunos. Desde nuestro inefable Partido Popular madrileño nos ofertan ahora una libertad más, ¡están que lo tiran!, la de elección de nuestro médico, y algunos mal pensados, entre los que, ¡como no!, me encuentro, piensan, pensamos, que no se trata más que de la antesala a la privatización, al menos parcial de la sanidad. Pero la libertad por antonomasia, la que defienden a capa y espada, a la que bajo ningún concepto están dispuestos a renunciar es la libertad de mercado, elemento básico del sistema capitalista. Es hasta tal punto importante, que incluso aquellos, como el dirigente rumano Nicolae Ceaucescu , que en principio se podrían asimilar al soviético de pobladas cejas,comenzaron a ser vistos con cierto grado de simpatía, porque junto a un distanciamiento político del mundo socialista, se producía una conveniente apertura económica. Esta simpatía acabó no sirviéndole de mucho a Nicolae y Elena, y es que, al fin y al cabo, Roma no paga traidores. En estas sociedades, tan democráticas ellas, tan respetuosas ellas con los derechos humanos, esas libertades y, repito, sobre todo el libre mercado, adquieren tal magnitud que pueden, si la necesidad, su necesidad, lo exige, llegar a conculcar los mecanismos, supuesta y formalmente democráticos, con los que ellos mismos, y a estas alturas quienes no sepan quienes son ellos pueden irlo dejando, nos venden las maravillas de un sistema que es "el peor, si exceptuamos todos los demás", en originalísima ocurrencia del ultrarreaccionario militarista británico Winston S. Churchill que tambien definió a la democracia como el sistema en el que "si llaman a la puerta a las seis de la mañana, se trata del lechero". El gobierno títere de Rodríguez Zapatero, plegándose a las exigencias del FMI y otras instancias económicas , ha puesto de manifiesto hasta que punto el libre mercado no es más que la dictadura de la clase dominante, detentadora absoluta de los medios financieros y de producción. Algo más que formulado y reformulado por aquellos que analizamos los fenómenos y estructuras sociales desde la perspectiva de la lucha de clases, al considerar ésta como la contradicción principal de la sociedad, mientras la sociedad esté dividida en clases, es decir por los marxistas.
En efecto a la dictadura de la burguesía, dictadura que puede ir, perfectamente, revestida de métodos, aparentemente, democráticos Marx opone la del proletariado como una forma avanzada de democracia, la democracia socialista, y podemos considerar a la Comuna de Paris, como el primer ensayo de democracia proletaria, de dictadura del proletariado, y V. I. Ulianov (Lenin), deja claro que la clase obrera sólo puede ejercer el poder del estado en el marco de instituciones estatales de un tipo diferente a las del estado burgués, es decir, instituciones fundadas en consejos de trabajadores (soviets) soberanos y democráticamente elegidos y centralizados. En opinión de Lenin los intentos de avanzar hacia el socialismo utilizando, exclusivamente, la ocupación pacífica, mediante elecciones celebradas con sus reglas, de áreas de poder democrático-burguesas, son infructuosos. Lo afirmaba el dirigente ruso a principios del siglo XX, y sin grandes modificaciones podríamos reafirmarlo ahora. Conviene relativizar la importancia de los resultados electorales, sin negarla de modo absoluto. Quizás por ello me muestro, al mismo tiempo, tranquilo y escéptico a medida que los institutos demoscópicos dan un 6 , un 7 o un 8 por ciento a Izquierda Unida , porque para los comunistas, conocedores y sabedores de que con sus reglas es imposible ganar, y si ganaramos, como ellos siguen detentando el poder fáctico, las dificultades serían de tal calibre que sólo con una gran movilización popular se podría mantener lo conquistado en las urnas, y los ejemplos de Venezuela, o Bolivia, están en la mente de todos, el recuerdo de Chile también. Los comunistas no despreciamos las urnas, las utilizamos, conocemos su importancia tanto para dar a conocer nuestro mensaje, como para minimizar, en lo posible, las agresiones de la burguesía monopolista, pero sabemos que es imposible crear islas de sostenibilidad o socialismo en el marco del sistema capitalista. La transformación de la sociedad exige un cambio, no solo del sistema económico capitalista sino también de sus estructuras políticas.
Termino con la definición de dictadura del proletariado que aparecía en la Enciclopedia Soviética:

Poder estatal del proletariado; se establece como resultado de liquidar el régimen capitalista y destruir la máquina del Estado burgués. La dictadura del proletariado constituye el principal contenido de la revolución socialista, de cuya victoria es condición necesaria y principal resultado. De ahí que la teoría de la dictadura del proletariado forme una parte capitalísima del marxismo-leninismo. El proletariado hace uso de su poder para aplastar la resistencia de los explotadores, consolidar la victoria de la revolución, conjurar a tiempo las tentativas de restaurar el poder de la burguesía y defenderse contra las acciones agresoras de la reacción internacional. Sin embargo, la dictadura del proletariado no significa solamente violencia; por el contrario, no es éste su significado esencial. Su función principal es creadora, constructiva. La dictadura sirve al proletariado para atraer a su lado a las amplias masas trabajadoras e incorporarlas a la edificación socialista, para transformar revolucionariarnente todas las esferas de la vida social: economía, cultura y género de vida, para educar en un sentido comunista a los trabajadores y establecer una sociedad nueva, sin clases. La dictadura del Proletariado constituye el instrumento capital para la edificación del socialismo, es la condición necesaria de la victoria de éste. Su base y principio supremo radican en la alianza de la clase obrera con el campesinado, bajo la dirección de la primera. En el transcurso de la edificación socialista, la base social de la dictadura del proletariado se amplía y se fortalece, se forma la unidad política, social e ideológica de la sociedad. La principal fuerza rectora y orientadora en el sistema de la dictadura del proletariado es el destacamento avanzado de la clase obrera: el partido de los comunistas. En el sistema de la dictadura del proletariado entran distintas organizaciones de masas de los trabajadores: órganos de representación popular, cooperativas, asociaciones juveniles y otras agrupaciones sirven de eslabones de unión entre el Estado socialista y las masas trabajadoras. Históricamente, la primera forma de dictadura del proletariado fue la Comuna de París, la cual enriqueció al marxismo con una experiencia valiosísima, que permitió a Marx llegar a una conclusión acerca de la forma estatal de la futura sociedad socialista. Los soviets constituyen una nueva forma de dictadura del proletariado, descubierta por Lenin al estudiar la experiencia de dos revoluciones rusas. Finalmente, la novísima experiencia revolucionaria, ha dado origen aun a otra forma de aquella dictadura: la democracia popular. La dictadura del proletariado no es un fin en sí mismo, sino el medio históricamente necesario y el único posible para pasar a la sociedad sin dictadura y sin clases. «Después de haber asegurado la plena y definitiva victoria del socialismo –primera fase del comunismo– y el paso de la sociedad a la amplia edificación del comunismo, la dictadura del proletariado –se señala en el programa del P.C.U.S.– ha cumplido su misión histórica y desde el punto de vista de las tareas propias del desarrollo interno, ha dejado de ser necesaria en la U.R.S.S. («Documentos del XXII Congreso del P.C.U.S.», pág. 396). La conclusión en el sentido de que el Estado de la dictadura proletaria se ha transformado en Estado de todo el pueblo, constituye una relevante aportación al desarrollo creador del marxismo-leninismo, a la doctrina que trata de las leyes de la transformación de la sociedad al pasar del capitalismo al comunismo.

El debate sobre la evolución de la URSS y su derrumbe, junto con el conjunto del campo socialista, para otra entrada, pero no lo rehuyo, que conste.

lunes, 8 de marzo de 2010

Las Mentiras del Sistema: Estamos Tocando fondo

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

Recientes acontecimientos ocurridos al otro lado del Atlántico, y que yo personalmente siento, y así lo he manifestado, porque la muerte de un ser humano, a estas alturas de mi vida, no es para mí motivo de regocijo, han puesto en cuestión la calidez democrática del estado nacido de la revolución que impulsó el Movimiento 26 de Julio, y aquí no está de más recordar que los comunistas cubanos, organizados en el Partido Socialista Popular (PSP), hasta 1958, en que la URSS, expresa a Ernesto Che Guevara su inequívoco compromiso con la Revolución Cubana, y, en términos coloquiales, pone las pilas a los ortodoxos, los comunistas cubanos, repito, habían considerado a los barbudos como oposición burguesa.
En demasiadas ocasiones he defendido, y por tanto no lo voy a repetir ahora, que el sistema político cubano es, en cuanto a calidad, más democrático que cualquiera de los países del ámbito económico capitalista, bien sea parlamentario o presidencialista . Ya sé que autocitarse
no es la mejor de las prácticas pero a veces puede servir por un lado para no repetir argumentos, por otro para no contradecirse.
Pero siempre que he afirmado, y afirmo, y no me cansaré de hacerlo, que este ordenamiento constitucional que padecemos es escasamente democrático he afirmado, y ahora empiezo a cansarme de hacerlo, que este mismo ordenamiento nos permite, me permite, una serie de libertades que, de forma notoria, parecen no existir en los regímenes que aspiran a construir el socialismo. Así pues, frente a la libertad de expresión y asociación que parecen, e insisto en lo de parecen, consolidadas en nuestro país, en Cuba parece complicado manifestarse en contra del sistema y como partido político solo existe el Partido Comunista. E incluso me he preguntado en alguna ocasión, haciendo paralelismo con el sistema político mayoritario, existente en el vigente sistema económico del capitalismo monopolista de estado, que otrora llamabamos democracia burguesa, si ellos, si no amenazamos de forma efectiva su sistema económico porque si lo hacemos nos podemos encontrar con Chile-73 u Honduras-2009, nos permiten asociarnos como queramos e incluso decir lo que queramos ¿porqué no podemos, o pueden los compañeros cubanos, hacer lo mismo? La pregunta cade vez me la hago menos, cada vez tengo más certezas, y tristemente en sentido contrario de lo que me gustaría. Porque me gustaría decir que sí, que hay compatibilidad absoluta. Que las ventajas que, al conjunto de los ciudadanos y muy especialmente a los trabajadores y asalariados, ofrece el socialismo son tan obvias que no importa que los enemigos del socialismo se organicen y digan lo que quieran. Nunca podrán amenazar de forma efectiva el socialismo. Pero tengo que decir que no, a mi pesar, pero tengo que decir que no. En primer lugar conviene desmontar una leyenda urbana: En nuestro ordenamiento, y con la lógica excepción del insulto, la infamia o la calumnia y, por supuesto, sin recurrir a la violencia, uno puede decir lo que quiera, expresar líbremente sus ideas. Es mentira, radicalmente mentira. Lo estoy viviendo en mi pueblo, en Alpedrete, con toda su crudeza. Nosotros, los concejales del grupo municipal de IU, no estamos pudiendo decir, con toda la libertad que se exige para los opositores cubanos, lo que pensamos. Sobre nosotros pesa una querella criminal que algunos creeran que es pecata minuta pero que, vistos los antecedentes con el alcalde de Seseña o el más reciente de Marina Albiol, y a pesar de que la querella parece un sinsentido nos sentimos coartados y amenazados. Y hay más, porque el anterior concejal de IU fue agredido por exigir el cumplimiento de la ley, de su ley, y le abrieron la cabeza y el agresor se pasea por Alpedrete con toda tranquilidad despues de abonar una multa de menos de 3000 €. Y sin salir de Alpedrete, ¿Hay libertad de expresión, si lo que expresamos, es sistemáticamente censurado por los medios de comunicación? De todos los medios de la sierra, muchos de ellos propiedad de constructores, sólo uno se hace eco de nuestras posiciones. Y ni siquiera este medio destaca el incontrovertible hecho de que está siendo IU, y sólo IU quien está cargando con el peso, prácticamente en solitario, de la denuncia del PGOU. Y si el escándalo ha salido en un periódico de tirada nacional como EL PAIS ha sido costa de evidentes concesiones en este sentido. No voy a hacer referencia a la ley electoral, porque tan atrabiliario sistema lo que pone de manifiesto es el carácter no democrático, o mejor abunda en él, y yo lo que cuestiono, o pretendo poner en tela de juicio, es el carácter, presuntamente garante de libertades, de este sistema, insisto, antidemocrático desde su misma raiz. La existencia de un poder judicial, uno de los tres poderes básicos el sistema según Charles Louis de Secondat barón de Montesquieu, de forma ampliamente mayoritaria, conservador, cuando no abiertamente reaccionario, pone en tela de juicio el equilibrio que propone el noble, porque pertenecía a la nobleza, pensador francés, que también proponía, y esto se ignora o se oculta deliberadamente, que la nobleza, en esa organización que el consideraba ideal del estado, debía tener una representación exclusiva en el Parlamento. Con un poder judicial que transitó incólume desde su abierta colaboración con el fascismo al régimen parlamentario, hablar de respeto a las libertades es un sarcasmo. La persecución de que esta siendo objeto Baltasar Garzón, es buena prueba de ello. Porque este juez está siendo encausado porque se atrevió a procesar y se las hizo pasar putas a Augusto Pinochet, aunque ahí no pudieron hacer nada, y con los mismos argumentos ha pretendido procesar al franquismo, y eso sus herederos, con toga y puñetas, no pueden consentirlo. Porque está siendo procesado por atreverse a investigar los trapicheos de Gürtel y ahí podía caer algún amiguito del alma. Porque no es ajena, la animadversión de algunos elementos presuntamente progresistas como Margarita Robles, de que la instrucción que hizo en su día sobre el terrorismo de estado, sobre los GAL, terminara con una X, que identifico, sin acritud, hasta el más idiota. Y no es garante de ninguna clase de libertad un sistema que encarcela por delitos de opinión. Y cuando Arnaldo Otegi ingresa en prisión por hacer un homenaje un militante de ETA, ya muerto, está ingresando por un delito de opinión. Por más que sea una opinión que yo no comparto en absoluto.
Este sistema ni es democrático, ni es garante de libertades. Y los que critican el socialismo que lo hagan, si quieren, yo no comparto esas críticas pero que no lo hagan desde los parámetros de este sistema porque estarían siendo hipócritas. ¿En aquel sistema se cercenan libertades básicas? ¿Y en este?
Por otra parte la beligerante actitud de los medios de comunicación venezolanos contra la revolución bolivariana, todos ellos en manos de veteranos grupos oligárquicos que durante decenas de años han detentado el poder económico y polítco del país llevándolo, literalmente, a la ruina pone de manifiesto la necesidad de poner coto a las intoxicaciones y desinformaciones de estos medios. No tengo más remedio que citar a mi calvo favorito cuando preguntó a algún chupatintas con ínfulas de pensador progresista :¿Libertad, para qué?. yo en mi modestia, añadiría ¿Libertad, para quién?

viernes, 13 de febrero de 2009

¿Qué ocurriría si....?

El haberse unido, adherido, asimilado, o como mejor proceda definirlo, a este mundillo de la blogosfera progre, en mi caso a través de I Love Iu y Red Progresista tiene algunas desventajas, quizás la más importante el tiempo que te roba por el grado de adicción que produce, y muchas ventajas, una de ellas es la posibilidad que oferta, de leer, y en muchas ocasiones aprender de ellas y ellos, a compañeros y compañeras (nótese que me voy contagiando de este tipo de lenguaje que a fuer de huir del sexismo lingüistico, algo muy loable y necesario, cae en lo farragoso y extrañamente barroco) que en otras circustancias serían unos perfectos desconocidos , así me ha ocurrido con la bitácora de Fernando Martínez Hinojal , un arquitecto vasco que nos propone un futuro en el que, y en Euskadi, el sentido común ha decidido hacer acto de presencia en el momento en el que los ciudadanos depositan su voto en la urna. Tremendamente envidioso, como soy por naturaleza, y dedicado profesionalmente al mundo de la estadística, actividad que, en el fondo, no busca otra cosa que predecir el futuro analizando, de forma pretendidamente científica, los datos que poseemos del pasado, no he podido resistir la tentación de extrapolar lo que nos propone Fernando Martínez Hinojal para el País Vasco, al conjunto del Estado. Y, a diferencia de lo que ocurre al compañero vasco, que nos presenta un futuro en el que, al haberse cumplido, al menos en gran parte, el programa que EB-B presenta a la sociedad vasca, esa sociedad vasca ha progresado notablemente,sobre todo en aspectos sociales, un servidor se ha planteado el futuro desde otra óptica, la que, resumiendo, mostraría la reacción de los poderes reales, fácticos decíamos en otra época. Y el futuro deja inmediatamente de tener color, ni rosa ni ninguno, para teñirse si no de negro, sí al menos de un profundo gris, ese de las películas en blanco y negro de trama policiaca que tanto me gustan. Puede que mediatizado por la súbita necesidad que han tenido los medios de comunicación públicos de resaltar el papel, a su juicio claramente en defensa de la legalidad, del ciudadano Juan C. de Borbón, conocido en familia como Juanito, en el golpe de Estado del 23-F, y mal tienen que ir las cosas para tener que volver a exhibir ese espantajo que mi amigo Antonio califica como Publirreportaje , 'ad maiorem gloria rei' y que el compañero Grosske desnuda sin contemplaciones resaltando lo malamente explicado que queda el silencio del ciudadano Borbón durante toda la tarde del 23. En mí, estos recuerdos que no sólo no agrandan la figura real, muy deteriorada en estos momentos debido Mitrofanes, negocios poco claros, ausencias no justificadas y declaraciones poco afortunadas de la señora con la que se casó dos veces en el mismo día, demostrando, ella, arraigados principios religiosos que le permitieron cambiar de culto por un futuro trono (¿recuerdan lo de Paris bien vale una misa ?), sino que me ponen de manifiesto que hay poderes, que voy a volver a llamar fácticos por muy en desuso que esté el término, a los que la obediencia constitucional les viene, o les podría venir, bien en tanto en cuanto no, hablando alto y claro, les toquen los cojones ( o los ovarios siguiendo con el lenguaje políticamente correcto). Vayamos a lo concreto:
En el hipotético caso de que nosotros, y me estoy refiriendo a IU, consiguieramos una representación parlamentaria que, con un programa netamente transformador, anticapitalista, republicano y federal, nos permitiera formar un gobierno que, aún acatando todos los mecanismos legales, abordara los cambios legislativos y económicos, la resistencia de esos poderes, representativos de las clases sociales más potentes, se podría calificar de numantina, si Numancia hubiera estado armada hasta los dientes. Y se pasarían, como ha hecho siempre la burguesía, siento utilizar un lenguaje que algunos califican como obsoleto y que es tan obsoleto como la ley de gravitación universal, la legalidad que hoy veneran , festejan e idolatran por el arco del triunfo. Es fácil deducir, para mi lo es, que aquellos que apuesten por la vía institucional-parlamentaria, como única vía para transformar la sociedad, para avanzar hacia el socialismo, deberían irse pasando por la calle Ferraz, y agachando la cabeza debajo del cartel que, aunque probablemente no haya debería haber, pone 'Abandonad toda Esperanza' (sin doble sentido) pedir la afiliación al PSOE que, al fín y al cabo,es la organización de los que han renunciado a transformar la sociedad y se gratifican con reformarla a trozos. Los optimistas, los que estamos esperanzados en un futuro mejor y posible, y no con una esperanza revelada al modo paleocristiano o utópicamente socialista, sino con la que se deriva del análisis de los procesos históricos y sociales utilizando el potentísimo instrumento que es el materialismo dialéctico, que en definitiva determina, y es que el marxismo es, en muchos aspectos, determinista, que es la lucha de clases la que marca los avances , o retrocesos, socioeconómicos. Y una verdad de Perogrullo es que mientras haya clases habrá lucha entre ellas, sobre todo entre las que tienen intereses antagónicos. Los optimistas, repito, sabemos que, en última instancia, las conquistas habrá que imponerlas en la calle, y en muchos casos a sangre y fuego. La visión que nos ofrece Fernando Martínez , es muy buena, porque ofrece el resultado de llevar a la práctica nuestras ideas, y de hecho me parece muy recomendable difundirla, pero debemos saber que para llegar a ella el camino es difícil, y que no bastará con un triunfo electoral. Si alguien deduce, por lo expuesto, que desprecio el trabajo en las instituciones, es que me he explicado mal. Es un trabajo muy importante y de él dependen muchas cosas, nuestra supervivencia económica es una de ellas, pero es que además es un potentísimo altavoz que nos permite llegar a muchos sitios. Lo que ocurre es que si no va acompañado de un continuo esfuerzo de agitación, propaganda, lucha y movilización, sirve para muy poco, es más tiene un indeseado efecto perverso: el de servir de coartada al sistema para publicitar sus maravillosas libertades (las más importantes las de explotación y manipulación). El ejemplo del PCI y el PCF, es ilustrativo.Y el PCE, mi partido, todavía está pagando los excesos revisionistas, oportunistas y neomencheviques, del eurocomunismo, el "Socialismo en Libertad" y la "Reconciliación nacional" que Santiago Carrillo impuso utilizando los aspectos más negativos de lo que se dió en llamar stalinismo.

¡A la calle, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
Y decir que, pues vivimos
anunciamos algo nuevo
!

miércoles, 20 de febrero de 2008

Democracia en Cuba

En diversos momentos, tanto en entradas propias como en comentarios a las de otros, he manifestado, no sé si de forma convincente, que, a mi juicio y aunque no porque sí, el sistema político que disfrutamos, o padecemos según se mire, no es un sistema democrático, si nos atenemos a la semántica y etimología de la palabra. Hasta el punto de que ni siquiera en la Atenas de Pericles (siglo V a.C.) cumplían con rigor con el término que ellos mismos habían acuñado. Se tiende, yo me excluyo, a identificar régimen democrático con un sistema respetuoso con una gran cantidad de libertades individuales, yo diría que en detrimento de libertades colectivas pero eso sería objeto de debate a parte. Los sistemas políticos occidentales se parecerían más a una República , independientemente de quien ostente formalmente la jefatura del estado, en la que, o bien los ciudadanos, todos los ciudadanos, no sólo el pueblo, y entraríamos a definir que es el pueblo, y eso también sería objeto de otro debate, eligen una aristocracia (parlamento) que a su vez elige a la persona que va a ejercer el poder ejecutivo siempre controlado por esa aristocracia, o bien esos ciudadanos electores eligen directamente el Poder ejecutivo y también eligen directamente a la aristocracia, que tiene como misión ejercer de contrapoder del Ejecutivo. En ambos casos el parlamento tiene la misión añadida de elaborar las leyes o validar, modificar o rechazar las que elabore o proponga el ejecutivo. Gran Bretaña, Suecia o España serían ejemplos de monarquías que utilizan el primer sistema, Alemania o Italia repúblicas tambíen del primer sistema, y Estados Unidos y Francia repúblicas presidencialistas del segundo tipo.
Llegados al punto en que cualquiera puede definir su régimen como democrático, con un una importante falta de rigor. En algún momento el régimen anterior se definió como una democracia orgánica, basada en la elección de los órganos intermedios en base a los grupos naturales de organización social, que para el régimen anterior eran la familia, el municipio y el sindicato, claro que, en la práctica estos órganos intermedios de poder no ejercían poder alguno quedando todo al arbitrio de El Caudillo. Pues llegados a este punto, repito, tambien los sistemas socialistas han tenido, y tienen en el caso de la República de Cuba, todo el derecho del mundo a definir su organización política como democrática. Y no está demás, en este punto, reiterar que estamos hablando del ejercicio del poder, no de las libertades de los ciudadanos. El que quiera abrir ese debate está en todo su derecho de hacerlo en su bitácora, pero para mí es, en estos momentos, un debate muy secundario. Y es que la libertad mientras para algunos sigue siendo el Facultas electiva mediorum servato ordine fines de los escolásticos medievales, para otros es el concepto de niñato pequeñoburgués, que no admite que nadie conduzca por él, en palabras de nuestro, en mi caso, nada querido ex-presidente. Pocas veces he oído entre los adalides de la defensa de las libertades hablar de la libertad de educación igual para todos, sanidad igual para todos, igualdad de oportunidades para todos, etc... Insisto es un debate que no me interesa sobre un concepto difuso y subjetivo. Ya le he dedicado demasiado tiempo. Una vez dejado claro que estoy hablando del ejercicio del poder, y de como llegar a ejercerlo, puedo afirmar, y afirmo, que calificar el régimen cubano como no democrático es un aserto, como poco, falso, cuando no torticero y mal intencionado. En España, en las elecciones que vamos a celebrar, se nos obliga a escoger entre unos candidatos que no conocemos, seleccionados por las cúpulas dirigentes de unas instituciones llamadas partidos políticos con un funcionamiento interno que dista mucho de ser claro y que a su vez elaboran un programa de actuación que, absolutamente, nadie está obligado a cumplir. Por contra en Cuba, puede presentarse como candidato a la Asamblea Popular cualquier ciudadano, si bien son las Asambleas de Barrio o Cuadra y la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) las que han elaborado las listas del Voto Unido, proceso en el que los candidatos han tenido que entrar en contacto con cerca de millón y medio de electores. Es decir la participación popular, a través de los órganos de participación popular, de la elección de los candidatos ha sido decisiva.
Comprender el sistema político cubano presupone remontarse a la Primera Asamblea Legislativa celebrada el 10 de Abril de 1869, pocos meses después del inicio de la guerra contra la metrópoli española, y desde ahí al 1º de enero de 1959, en que triunfa la revolución de los barbudos de Sierra Maestra. Esos derechos, no pocas veces escamoteados, hallaron entonces el camino expedito. La consulta con las masas sentó precedentes, si bien, durante los primeros quince años la lucha por la supervivencia concentró los mayores esfuerzos antes las constantes agresiones del imperialismo gringo. Tras esa etapa pudo plantearse la institucionalización, para , en 1976, aprobarse la creación de los órganos de Poder Popular y la primera Constitución Socialista en cuyo preámbulo se dice:
Cuba, Estado Socialista de trabajadores, organizado por todos y para el bien de todos...
Estas son las premisas que han guiado al pueblo cubano, convocado al voto unido, a las urnas de unos treinta y nueve mil colegios activos en la isla.
Lo trascendental de este sistema, en cuanto a diferencia ética con el capitalismo recae en la elección del candidato, que no gasta un céntimo en propaganda, exponiendo únicamente su retrato y biografía. Ahora mismo estamos viendo el proceso de selección de los candidatos a la presidencia de los EEUU, las llamadas primarias, y en ellas el primer corte no lo producen los ciudadanos con su voto, sino el dinero que los candidatos poseen para hacer campaña, bien propio bien procedente de las grandes empresas o corporaciones, que con la lógica del sistema capitalista favorecera a aquellos que mejor vayan a proteger a sus intereses. Y sin ir a EEUU, en España, Iu tiene grandes problemas para conseguir financiación bancaria algo que no le ocurre a los demas. ¿Porqué será? La irrupción del dinero como algo fundamental en los procesos electorales de la sociedad capitalista anula cualquier intento ejemplarizante de los procesos electorales de esel sistema . Por otra parte Cuba ha planteado el Voto Unido no como un movimiento de falsa unanimidad, sino como el resultado de las propuestas de la comisiones de candidatura compuestas por las organizaciones sociales y de masas, presididas por la CTC. En definitiva, nacieron del pueblo.
Este proceso electoral ha tenido una especial significación en el contexto en el que se han celebrado, con el enemigo alerta intentando, por todos los medios, erosionar el consenso popular, y frente a estos intentos desestabilizadores ha respondido con los pilares de Independencia, Soberanía, Patria, Revolución y Socialismo, y no se han tratado de meras consignas sino un acto de conciencia y la prueba la ha constituido la posibilidad de votar por uno, por varios, por todos o por ninguno, según decisión personal. En ningún momento se han restringido las libertades cívicas de un pueblo con una altísima escolarización, con unos ochocientos mil licenciados universitarios y con sedes de estudios superiores en cada municipio, y con una cultura política muy superior a la de la mayoría de las sociedades occidentales avanzadas. Una cultura política capaz de poder escoger candidatos en virtud de méritos propios, no por las influencias derivadas de oligarquías partidarias, o de campañas de marketing obtenidas a golpe de talonario.
Esa es la democracia cubana, sin duda imperfecta, pero no la que desde los medidos de comunicación capitalistas o paracapitalistas nos quieren vender.

martes, 12 de febrero de 2008

De Democracia a Demagogia

El bueno, en cuanto a su calificación intelectual, de Aristóteles definió la democracia, δημοκρατία, como el gobierno del pueblo, δημος (pueblo) κρατω (gobierno o poder) calificándola de forma gobierno justa, su corrupción como forma de gobierno injusta, sería la demagogia a la que podríamos definir como gobierno que tiende a satisfacer los bajos deseos del pueblo. Quedarían por fijar criterios claros sobre quien compone el pueblo, y quien fija si un deseo puede considerarse bajo o elevado. Ha llovido mucho desde entonces y aunque el sentido inicial de la democracia sigue siendo aproximadamente el mismo, su aplicación, históricamente ha dejado bastante que desear. Tomemos por ejemplo los EEUU, en 1863 ,Abraham Lincoln, antes de la batalla de Gettysburg, define el sistema político norteamericano como "the government of the people, by the people, for the people". Y sin embargo estamos hablando de un sistema esencialmente monárquico, en el sentido aristótelico de gobierno de uno solo, aunque electivo, diferente por tanto de las monarquías tradicionales de carácter hereditario. En Europa, y como consecuencia de la Revolución Francesa,que entrega el poder político a una clase, la burguesía, que ya había obtenido el económico por el maquinismo y la Revolución Industrial, se ha consolidado una forma de estado basada en el parlamentarismo, es decir en la elección de unos ciudadanos que además de tener como misión la elaboración de las leyes que han de administrar la sociedad, tienen la capacidad de elegir quien va a ejecutar su cumplimiento, de ahí su denominación de poder ejecutivo. En algunas Constituciones, la española por ejemplo, se afirma que es ahí, en el parlamento, donde reside la soberanía del pueblo. Lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que sea el pueblo, aún sin entrar a definir que es el pueblo, el que tenga el poder real. Tanto el modelo americano, como el europeo, tienen el calificativo de democráticos de forma casi unánime, sin cumplir las condiciones que acuñaron el término en la Atenas del siglo V a.c., y no esta demás recordar que para los atenienses el demos lo componían demiurgos y geomoros (artesanos y agricultores) en oposición a los eupátridas, la nobleza. Por tanto hablar de democracia como el poder de los obreros y campesinos no es, al menos en sentido histórico, ninguna barbaridad. Y como no conviene decir verdades a medias porque antes se coje a un mentiroso que a un cojo, tambien hay que decir que la democracia ateniense excluía expresamente a metecos, ilotas y mujeres. Los extranjeros, siguen siendo excluídos, en la actualidad, en la mayor parte de las sociedades occidentales como electores y elegibles, los esclavos suponemos que no existen, o al menos tienen derecho al sufragio y las mujeres han tardado lo suyo en acceder al derecho al sufragio, y despues de una lucha dura y tenaz. Y si seguimos poniendo las cosas en su sitio, tenemos que afirmar con rotundidad que podemos poner en cuestión el carácter más o menos democrático de los sistemas occidentales a este o aquel lado del Atlántico, pero lo que no cuestionamos, yo al menos no lo hago, es que se trata de sistemas en los que los individuos gozamos de unas libertades importantes, sobre todo en lo que se refiere a reunión, expresión, manifestación y respeto a los derechos humanos, por más que lugares como Guantánamo sean un baldón, que es imprescindible eliminar cuanto antes.
Habrá quien se pregunte, de los que me lean, el porqué de este inicio, entre cursi y repipi, por más que algunas de las cosas que he escrito, están, sin ir más lejos en Wikipedia. Esencialmente las razones son dos:
La primera, la más obvia, es que estamos en periodo electoral, y si bien es verdad que en este sistema parlamentario siempre estamos en periodo electoral, no es menos cierto que estas elecciones parecen revestir una especial importancia puesto que van a dar lugar a un nuevo ejecutivo, bien del mismo signo que el actual bien de signo contrario. Y conviene que nadie vaya a votar engañado pensando que del resultado pueden derivarse grandes transformaciones sociales, el sistema está lo suficientemente defendido para que ni siquiera un triunfo incontestable de Iu podría poner en peligro la esencia de la economía de mercado, del sistema capitalista en definitiva. Sin embargo no podemos dejar de lado la extraordinaria importancia que tendría un buen resultado de Iu, más allá de obtener o no grupo parlamentario, que la tiene y para ello hay que obtener un 5% de los votos y al menos cinco diputados, y si se pudiera obtener al margen de ICV mejor todavía, un buen resultado de Iu supondría comenzar a dinamizar sectores y movimientos sociales que pongan en cuestión la esencia capitalista de este sistema. Votar a Iu, es el único voto útil de la Izquierda que no se conforma con ir reformando poco el sistema, que quiere superarlo, respetando, como no, a todos aquellos que opten por un voto posibilista ,que no útil.
La segunda razón que justifica la introducción es un tanto personal. Tengo dos amables participantes en mi bitácora Dardo y Spook, que desde posiciones distintas, incluso antagónicas, ponen en duda mis ideas a cerca de la democracia. El primero insiste en repetirme, una y otra vez, que Lenin no respetó los resultados de la Asamblea Constituyente que dierón la mayoría de la cámara a los socialistas revolucionarios (eseristas) de Kerenski, los cuales con la anuencia y colaboración de los mencheviques pactan con la burguesía partidaria de continuar la guerra. Al mismo tiempo, los soldados, obreros y campesinos, es decir los demiurgos y geomoros del momento, habían constituido sus propios órganos de poder, los soviets, en los que inicialmente participan los propios eseristas y mencheviques obteniendo mayoría en algunos soviets importantes, pero retirándose al exigir los partidos burgueses, fundamentalmente los kadetes, su disolución. Se produce, pues, lo que Lenin, en las Tesis de Abril define como dualidad de poderes. Cual es el poder demócratico y cual no lo dejo a la perspicacia del propio Dardo, pero la toma del poder por los soviets, no por ninguna élite, sino por los trabajadores mismos, junto a campesinos y soldados fue radicalmente democrática.
Spook, por otra parte, pregunta de forma continuada cual es mi modelo democrático perfecto, puesto que no creo que el sistema parlamentario sea el mejor. Y tengo que empezar diciendo que perfecto no hay nada salvo la desparición misma del estado, que solo será posible cuando se produzca la desaparición de las clases sociales en el mundo, y eso, hoy por hoy, es política ficción cuando no mesianismo. Tenemos entonces que irnos conformando con sistemas que vayan avanzando en esa dirección. Y desde luego va más en la dirección adecuada Cuba, con todos sus defectos que son muchos, que los Estados Unidos. Es obvio que los países de lo que llamábamos el socialismo real (URSS incluida)tenían un importante deficit de libertades que, entre otras cosas, dieron lugar a una excesiva burocratización del sistema y a la generación de élites poco respetuosas con los objetivos del socialismo, élites, por otra parte, que aparecen ahora gobernando vestidos de demócratas en muchos casos. A esto no es ajeno el proceso que llevó a la guerra fría y la enloquecedora carrera de armamentos, que no inició la URSS, por más que se quiera torcer la historia, el miedo a lo que las potencias aliadas llamaban el ejército occidental de la URSS, y que no eran otros que los fortísimos partidos comunistas occidentales PCI y PCF, fundamentalmente, fue lo que llevó a occidente a iniciar una agresiva política antisoviética.Sin ella, Francia e Italia, primero y el resto de Europa despues hubieran ido entrando en la senda del socialismo sin que la URSS hubiera movido un dedo. Fue necesaria la creación del peligro rojo de la amenaza soviética, para estimular lo peor que las sociedades tienen dentro de sí el patrioterismo. Por otra parte nunca sabremos como habría evolucionado el régimen soviético, en la cuestión de las libertades, sino se hubiera visto agredido en 1921 por potencias extranjeras. Quizás no se hubiera visto forzado a fortalecer los mecanismos de represión contra el enemigo interior colaboracionista con la agresión externa. Pero ¡ojo! cuando Lenin contesta al enviado del PSOE, Fernando de los Ríos, el célebre Libertad ¿para qué? sabía muy bien lo que estaba contestando y quizás habría que continuar:
Libertad ¿para que los propietarios vuelvan a ocupar sus tierras? Nunca
¿Para que los obreros devuelvan las fábricas? Nunca,
¿Para que los aristócratas sigan gozando de privilegios? Nunca.
Salud, República y Socialismo.