lunes, 25 de enero de 2016

Borgen

No creo ser un recién llegado en estos avatares de la política y, sin embargo, no puedo ocultar cierto grado de perplejidad ante lo que está ocurriendo. Empiezo a sentirme atónito.
Por consejo de un amigo muy querido, y aprovechando las nuevas posibilidades que me da la televisión de pago, único vicio que permito en estos tiempos, felizmente alejado, como estoy, de toda clase de substancias que pudieren afectarme negativamente, me descargué las tres temporadas completas de "Borgen", una serie danesa que describe las interioridades de la política parlamentaria de Dinamarca. Te gustará, me dijo, y a lo mejor comprendes lo que puede suceder en España. Esto me lo dijo, tras las elecciones del 20d, que tan embrollado resultado han tenido. A lo largo de las vacaciones de Navidad, que este año han sido inusualmente largas después de la "graciosa" devolución del gobierno de los dias de vacaciones y libre disposición, que graciosamente nos había robado a los funcionarios públicos don mariano Rajoy Brey, he podido ver todos y cada uno de los capítulos de cada una de las tres temporadas, y además en versión original subtitulada, lo que me ha servido para corroborar algo que intuía: el danés es un idioma dificilísimo y uno sentía alivio cuando por, la lógica del guión, la lengua el inglés, idioma que en Dinamarca, parece ser, que más o menos habla todo el mundo. De las dos predicciones de mi querido amigo la primera se cumplió absolutamente. La serie me ha gustado muchísimo y me enganché hasta la cuasi adicción con las andanzas y vicisitudes de Birgitte Nyborg, la líder del Partido Moderado, en las dos primeras temporadas, un partido ficticio, no existe ninguno con ese nombre en Dinamarca, de corte centrista que, sin tener mayorías, es esencial para la conformación estable de gobiernos. La serie, a mi juicio, es de excelente factura, con no demasiados medios, y un ritmo narrativo que engancha con facilidad. No puedo decir que la segunda predicción se haya podido cumplir por la sencilla razón de que Dinamarca no es España, ni siquiera se parece. Se trata de un sistema parlamentario que elige un cámara, El "Folketinget" de 179 escaños, de los que se reservan dos para Groenlandia y dos para las Islas Feroe, de manera casi absolutamente proporcional, la barrera para obtener representación es del 2%, lo que hace que, desde ¡¡¡1909!!! no ha habido un solo partido que haya podido gobernar sin el concurso de otros. Con una ley análoga en España los resultados e hubieran parecido a estos:
PP.........................................101
PSOE....................... ...........77
PODEMOS+confluencias.......72
Ciudadanos...........................49
UP-IU.....................................13
ERC-Catsi...............................8
DL...........................................8
PNV-EAJ..................................5
EH-Bildu..................................3
Otros......................................14
Lo cual hubiera dejado un escenario aparentemente análogo que no es tal, y que pone de manifiesto que la ley electoral solo perjudica a IU, como, por otra parte, ya sabíamos.
Por otra parte que España no es Dinamarca, la serie lo deja claro desde el principio ya que el primer ministro en el poder en el capítulo 1 pierde las elecciones porque, de manera un tanto abrupta, el líder de la oposición desvela que había habido un uso irregular de la tarjeta de crédito, oficial, del primer ministro en la compra de un bolso, mientras que aquí el PP, que no tiene sólo a un buen puñado de dirigentes implicados en tramas de corrupción, Gürtel, Púnica, etc sino que el propio Partido está procesado como tal, ha sido el partido más votado, y el segundo, el PSOE, tiene a sus espaldas una más que controvertida gestión en alguna de las comunidades que gobierna. ¿Dónde algo huele a podrido? ¿En Dinamarca o en España?.
Y una última reflexión al hilo de "Borgen", "El ala oeste de La Casa Blanca" o la propia situación española: Llamar a esto, en España o Dinamarca, en USA o en Filipinas, sistema democrático solo puede entenderse como un sarcasmo. Lo que votan los ciudadanos vale para poco.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Proceso Cerrado

A falta de poco más de un mes para tengan lugar las elecciones generales de diciembre de 2015, bien podríamos decir Alea jacta est. Todo lo que se podía hacer de cara a confluir en las próximas elecciones está, mejor o peor, hecho, el escenario es el que es y ahora lo que toca es trabajar para que las candidaturas de Unidad Popular, encabezadas por Alberto Garzón, obtengan el mejor resultado posible, dado que, a mi leal saber y entender, son la única izquierda consecuente que se presenta a las elecciones. Y si digo única puedo argumentarlo, digo única porque descuento:
-Al PSOE, porque siendo un partido con militantes de izquierda, y dirigiéndose a un electorado que sociológicamente podemos ubicar en la izquierda, nunca, ni en su programa ni en su acción de gobierno ha hecho política de izquierdas, al menos en el terreno de lo económico, abrazando con fe de carbonero el sistema capitalista. Aunque en el terreno de los derechos sociales ha propiciado avances significativos para mujeres, homosexuales y dependientes, estos avances no le caracterizan ni le ubican en la izquierda, y de hecho una parte significativa del electorado liberal-conservador, que hoy duda entre PP y C's, se siente cómodo con ese tipo de medidas.
- A las diversas izquierdas nacionalistas porque, y puede que aquí influya el haber nacido, crecido y educado en Madrid, lugar en el que el nacionalismo, cualquier nacionalismo, puede que de forma excesivamente simplista, se equipara con extrema facilidad a cualquier manifestación de paletismo. Sin llegar a tanto, e intentando ser un poco más riguroso, podría decir que se me hace muy cuesta arriba ubicar en la izquierda a quien pone en primer plano señas de identidad, indudablemente existentes, dejando como secundarias las contradicciones de clase. ¿Quiero decir con ello que dejo fuera de la izquierda a las CUP catalanas, el BNG o la Izquierda Abertzale? Ni mucho menos, simplemente me parece, y estaré equivocado como casi siempre, que pecan de inconsecuentes-
- A PODEMOS porque, sinceramente, no sé lo que es. En ese viaje, que iniciaron, que no se olvide, en Vista Alegre, en busca de la centralidad del tablero se han desdibujado de tal manera que es muy difícil reconocer en ellos señas de identidad, no ya de la izquierda, sino de nada. Por otra parte su política de fichajes mediáticos se está tornando en un dislate, un día entra uno que se va al día siguiente, otro día, y como consecuencia de algún paracaidista famoso, se descose una organización territorial. Desconozco, todos desconocemos, el resultado final, pero aun dando por supuesto que obtengan mejor resultado de los que, históricamente, han obtenido IU o el PCE, va a quedar muy lejos de sus perspectivas iniciales, esas que llevaron a Pablo Iglesias a iniciar una cuenta atrás Tic Tac, Tic Tac, Tic Tac...que iba a terminar con el régimen nacido de la Transición. Con ambiciosos objetivos iniciales que conducían inexorablemente a La Moncloa obtener una veintena de diputados no deja de ser un fracaso estrepitoso.
Nosotros, la pesada e indeseable mochila con la que cargamos a nuestro candidato, los pitufos gruñones , los acomodados al sistema conformes con las migajas institucionales que nos ha dejado el bipartidismo, tenemos un arduo y complejo trabajo a realizar. Nos enfrentamos a la enésima travesía del desierto y hemos de procurar que sea lo más rápida y cómoda posible.
Tenemos que dejar claro, porque es la pura verdad, que Unidad Popular no es Izquierda Unida con otro nombre, más allá de la evidencia de su importancia dentro de ella. La metodología utilizada tiene muy poco, a nada, que ver con la que tradicionalmente hemos venido trabajando. En efecto ¿Se imagina alguien, antes de las elecciones europeas, que el candidato iba a ser elegido mediante un mecanismo de elecciones primarias abiertas, en las que cualquier ciudadano que quisiera podía ser elector, elegible, o ambas cosas, proceso, a mi juicio, técnicamente muy mejorable, pero intachable desde el punto de vista de la calidad democrática? Ni de lejos, inimaginable, impensable. Ya solo por eso, afirmar que Unidad Popular no es más que IU con otro nombre es, como poco, una frivolidad. Porque no se ha tratado, en ningún momento se ha tratado, como en otras ocasiones, en abrir nuestras puertas para con generosidad incluir en nuestras listas a personas procedentes de el exterior de IU. No ha sido ni parecido. Entre todos, afiliados a IU, a otras formaciones, o a ninguna estamos participando en pie de igualdad en construir este espacio. Y adoptar esta metodología no ha sido fácil para IU, y muy singularmente en Madrid en el que la organización ha quedado, prácticamente, partida por la mitad. He aquí nuestra primera tarea, y no va a ser sencillo porque gran parte de la artillería de nuestros competidores, estoy seguro, va a apuntar en esa dirección.
La segunda tarea, puede que más importante, es postelectoral, y tiene que ver, independientemente de los resultados, y tenemos que pelear para que esos resultados sean óptimos, con la consolidación de este espacio, Unidad Popular, como un instrumento útil, no sólo para futuras confrontaciones electorales, sino tambien, y principalmente, para el conflicto social, convencido, y la historia y la experiencia me avalan, de que sólo en el conflicto se pueden modificar las condiciones subjetivas de la clase trabajadora, para que el avance hacia el socialismo deje de ser una utopía para convertirse en un objetivo alcanzable.



miércoles, 30 de septiembre de 2015

Confluir sin más, Decidir sin Mas

Casi siempre suelo tomarme un periodo razonable de tiempo antes de abordar el análisis de un suceso o evento político. Puede ser sano tomar una cierta distancia temporal que permita posar lo ocurrido y no caer en apasionamientos que impidan un análisis objetivo. El pasado domingo 27 de septiembre se celebraron unas elecciones en Cataluña que algunos quisieron, y en parte consiguieron, convertir en plebiscitarias, ante la imposibilidad constitucional de poder celebrar un plebiscito, con todas las garantías, que permitiera ejercer el derecho a decidir. 
Lo primero que tengo que decir, o escribir para ser riguroso, ya he comprobado que es poco, o nada popular, en los ámbitos políticos en los que me muevo, tiene que ver con las dudas que me provoca ese supuesto derecho a decidir, en este caso de los catalanes, lógicamente, extensible a otros lugares del Estado. No sé hasta que punto es legítimo que una parte pueda decidir por el todo, y me explico: Si los catalanes consiguieran conformar un estado soberano, Cataluña, España, inmediatamente deja de ser España, para ser otra cosa, aunque la siguieramos llamando España, sin que los que poblamos esa otra cosa hayamos tenido derecho a decidir absolutamente nada. A mi parece de lógica democrática que todos los que constituimos España, tal y como está concebida a día de hoy, tengamos el derecho a decidir sobre nuestro futuro, y por eso algunos, entre los que me incluyo, abogamos por un Proceso Constituyente que ponga, en cuestión todo, incluso la existencia misma de España como estado. Hay quien me contraargumenta con un derecho, el derecho a la autodeterminación, consagrado incluso por la mismísima ONU, sin tener en cuenta, voluntaria o involuntariamente, que ese derecho se consagra en un marco de descolonización, no aplicable a este caso, puesto que nunca Cataluña ha sido una colonia de España. No me duele reconocer que, en mi condición de marxista, el nacionalismo, cualquier nacionalismo incluyendo el español, me suena, un tanto, a marciano, y si además le añadimos mi condición de madrileño mi desconcierto crece exponencialmente. Por otra parte, desde el punto de vista de la izquierda revolucionaria, el eufemismo de izquierda transformadora empieza a cansarme, el proceso que se vive en Cataluña, y también en el País Vasco, es muy peligroso al establecer una división artificial, entre partidarios y contrarios a la constitución como estado, a la independencia, que sustituye, y ahí está el peligro, a la división natural de una sociedad en clases, atendiendo a su lugar en el proceso productivo: Clase Obrera, Burguesía, dueña de los medios de producción, Pequeña Burguesía, Latifundistas, Campesinos, pequeños propietarios o sin tierra alguna, etc. Esta división, para mi, artificial ni siquiera responde a criterios culturales y así podemos tener a un catalán, con veinte apellidos de origen catalán, con el catalán como lengua materna y de uso cotidiano, que se muestra partidario de continuar en España y a un catalán, fruto de la emigración castellana, extremeña, andaluza o murciana, con el castellano como lengua materna y de uso cotidiano, firme partidario de la independencia.
En cuanto a los resultados, voy a detenerme en el batacazo que se ha dado Catalunya Si Que es Pot, espacio en el que participa mi referente en Cataluña, EuiA. Hay que tener en cuenta dos datos muy importantes a la hora de intentar un análisis, mínimamente riguroso, de esos resultados: El primero, contundente y significativo, es que la coalición a la que concurrimos con ICV en 2012 obtuvo más votos y escaños. El segundo, los resultados, en Barcelona capital, de Catalunya Si Que es Pot, se alejan mucho de los que obtuvo Barcelona En Comù, en las recientes elecciones muncipales.
Podría entrar, y no lo voy a hacer porque lo considero estéril, en un debate de busqueda de culpables y o bien PODEMOS ha restado en el electorado tradicional de ICV-EUiA, o bien han sido las siglas de la izquierda las que han lastrado al emergente PODEMOS. Juan Carlos Monedero, con el tradicional escaso rigor científico que le caracteriza se ha apresurado a teorizar sobre lo segundo. Más riguroso y comedido aparece Alberto Garzón  al poner de manifiesto un hecho incontrovertible y es que Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante la campaña han intentado dejar claro que PODEMOS era el eje central de Catalunya Si Que es Pot y sólo cuando se han producido unos resultados desastrosos se han acordado de que había otras siglas ahí, y lo han hecho para poder hacerlas responsables del fracaso. Es una continuación del proceso, unas veces más sutil y otras menos, por el que, con la colaboración de un sector importante de la prensa escrita, radiada y televisada, se apropian de Ahora Madrid o Barcelona en Comù evitando, interesadamente, el hecho de que ni Manuela Carmena ni Ada Colau son militantes o afiliadas a PODEMOS.
Evidentemente yo puedo equivocarme, ni estoy en posesión de la ciencia infusa, obtenida por inspiración divina a través del Espíritu Santo, ni he estudiado Ciencias Políticas o Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Estoy lejos, muy lejos, de la verdad absoluta, pero en mi humilde análisis, los malos resultados obtenidos tienen mucho que ver con la progresión de una fuerza política, la CUP, que, más allá de su apuesta independentista, que creo haber dejado claro que no comprendo, se ha presentado con un programa neta, y nítidamente, de izquierda, probablemente discutible, posiblemente matizable, que llamando al pan pan y al vino vino, se aleja de toda centralidad al hablar del modo de producción capitalista, la Unión Europea o el euro. Puede que esta fuerza política haya recogido el voto de una parte significativa de la sociedad que se siente cómoda e identificada con los valores y mensaje de la izquierda de siempre por más que seamos pitufos gruñones con una mochila cargada de ideas viejas, y que sean viejas no implica que estén obsoletas. Puede también, y tengo que volver a insistir en que puedo equivocarme, que esa centralidad, esa ambigüedad calculada, ese extraño no se trata de izquierda o derecha sino de arriba o abajo, ese difuso llamamiento a la gente sin entrar a valorar a que gente, que supuso una parte muy importante del éxito de PODEMOS, hoy no sólo hayan tocado techo, sino que están francamente en decadencia. Puede que el magro resultado de PODEMOS en las autonómicas, no gobiernan en una sóla Comunidad Autónoma, en ninguna fueron la fuerza más votada, enmascarado por el éxito en las municipales, a las que no se presentaban, de espacios de Unidad que eran mucho más que PODEMOS, fuera un primer aviso, y el fiasco en las catalanas una confirmación de la tendencia. Pero solo puede, porque yo puedo equivocarme, y lo sé.
Ahora bien si no me equivoco, y a lo mejor no me equivoco, algo se está haciendo mal en Ahora En Común. Tanto el PCE como IU, las organizaciones en las que milito, han hecho una apuesta firme por este espacio, y yo no voy a remar en contra, ni mucho menos. Sin embargo no estoy participando activamente en él. Metodológicamente estoy más que a disgusto, desubicado. Más allá de unos códigos de comunicación manuales que no entiendo, el perro viejo no aprende trucos, se práctica un modelo de debate, físicamente incómodo por una especie de extraña necesidad de hacerlo al aire libre rodeados de ruidos e inclemencias climáticas, muy poco eficaz, como poco eficaces son, en general, los modelos asamblearios que no son especialmente democráticos por más que puedan parecerlo. Pero no son los aspectos metodológicos, aun siendo importantes, los que me echan para atrás porque, a la postre, pueden ser salvables sino la indefinición que nos marca una ruta que puede llevarnos a un modelo exactamente igual, o muy parecido, al que ha fracasado en Cataluña, fracaso especialmente duro para EUiA, que ha visto reducida su representación institucional a la mínima expresión . Corremos el riesgo de estar construyendo una especie de PODEMOS sin PODEMOS, con su metodología y su programa, pero sin sus dirigentes, como si el problema fueran sus dirigentes. Y ese no es, ni mucho menos, el problema. El problema no está en que puesto ocupan en la lista esté o aquel, al menos no es problema principal sino uno añadido que tiene que ver con cierta megalomanía y caudillismo de algunos dirigentes. El problema principal es programático porque no queremos lo mismo, ni mucho menos, aunque pueda parecerlo. Nosotros,  los pitufos gruñones, queremos acabar, sin matices, con el modo de producción de capitalista, no nos conformamos, como ellos, con gestionar lo público de manera limpia alejada de toda corrupción, y mitigar con medidas paliativas las injusticias del sistema, nosotros, y ellos no, o al menos no lo manifiestan, aspiramos a un modo de producción radicalmente diferente que ha de cuestionar necesariamente la propiedad de los medios de producción, de todos, no solo de los relacionados con la sanidad o la educación. Sin que ello quiera decir que no vamos a pelear por lo público u oponernos a los deshaucios.
 Por eso, algunos, yo desde luego, cuando hablamos de Unidad Popular, estamos hablando, se exprese explícitamente o no de Unidad de la Izquierda, y no solo de la Izquierda políticamente organizada, sino también de esa Izquierda social, que no milita en partido o movimiento alguno pero que es activa en mareas y movilizaciones y también ha de participar la clase obrera organizada, aunque pueda parecer una herejía dados los posicionamientos, en algunos momentos, de las direcciones de los sindicatos de clase, Toxo no es, ni mucho menos, CCOO por más que sea su secretario general.
Y en ese contexto, siempre corriendo el riesgo de equivocarme, en los espacios de Unidad Popular tiene muy poca cabida PODEMOS, no porque nos caiga mal Coleta Morada y su consejo de sabios, sino porque estamos, políticamente, muy alejados.
Es mi análisis, pero no hay que preocuparse, estaré equivocado.

martes, 15 de septiembre de 2015

In memoriam "Rompesuelas"

Desde hace tiempo decidí que jamás en mi vida pondría un pie Tordesillas, me dan asco sus habitantes, me dan asco sus tradiciones, me dasco su historia, me repugna su forma de ser, y si la ciclogénsis explosiva que amenaza la península Ibérica quisiera cebarse en Tordesillas y anegara sus campos y destrozara sus cosechas no encontarían en mi ni un ápice de solidaridad. Como no soy como ellos, como no disfruto de torturar a un ser vivo, no quiero que, físicamente, les ocurra nada a sus habitantes, básicamente por la misma razón que estoy en contra de que se aplique garrote o paredón a un genocida o a un asesino en serie.
Tener que compartir algo con esa gente me produce dolor, intenso dolor, y hoy que parece estar en cuestión la estructura misma del estado , a mí me gustaría que me preguntaran si quiero pertenecer al mismo Estado, Nación o País que Tordesillas para gritar alto y claro que no. Que si culturalmente no comparto nada con ellos, no se puede compartir lo que no se tiene, tampoco quiero compartir nada administrativamente.
Nunca iré a Tordesillas.

martes, 11 de agosto de 2015

Ahora en Común

Los resultados del último barómetro CIS han sorprendido a mucha gente, a mi no, para nada, y no porque sea yo un clarividente o un experto en el tema, no lo soy, simplemente he procurado, desapasionadamente, ir analizando lo que iba ocurriendo, ir siendo permeable a lo que me transmitían amigos y compañeros, y desde ahí no me sorprende, en absoluto, como va evolucionando la situación política, ¡ojo! en el ámbito electoral que no es, ni mucho menos, el único.
Que el régimen bipartidista, esa suerte de sagastacanovismo alumbrado en la transición,  no se iba a rendir sin lucha estaba cantado, y hoy, como era de prever, se está produciendo una recomposición del mismo.
La eclosión de un movimiento extraordinariamente ilusionante como fue el 15M , un movimiento que supuso la cristalización de un natural descontento provocado por una situación, descontento que, todo hay que decirlo, fuimos incapaces de canalizar desde la izquierda política, puso contra las cuerdas a todo el entramado urdido en 1978, independientemente de la valoración que haga cada cual de aquel proceso, y el régimen reaccionó cabalgando al tigre. Nada mejor para salvar al sistema que conseguir que aquellos que están, aparentemente de una forma radical, contra el sistema acaben participando en el sistema y aceptando las reglas del sistema.
El nacimiento e una superestructura política desde el 15M, innegablemente apoyado desde algunos medios de comunicación, tuvo dos efectos inmediatos:
-El derrumbe de las estructuras tradicionales de la izquierda transformadora. Algo que hemos sufrido en Izquierda Unida y muy especialmente en Madrid donde estamos intentando crear una federación tras habernos desvinculado de la estructura hasta ahora existente. Estoy convencido de que después de haber tocado, dramáticamente, fondo todo lo que venga ha de ser, necesariamente, positivo aunque no exento de dificultades.
- La desnaturalización del propio 15M. Y la consiguiente desmovilización. Es la consecuencia natural del, mil veces citado, ilusionismo electoral. Sirvan de ejemplos de esta desmovilización el paulatino desinfle de las mareas o la disminución de intensidad de la columnas del 22M.
Ambas cuestiones han supuesto un importante balón de oxígeno para el bipartidismo, sin olvidar la potenciación, también con innegable apoyo mediático, del instrumento canalizador del descontento del sistema sin cuestionar el propio sistema, Ciudadanos que no es sino la expresión política de aquellos descontentos que, ni de lejos, cuestionan al capitalismo como estructura básica.
¿Y ahora qué? ¿Qué hacer? ¿Está todo perdido? Sinceramente creo que no. Indudablemente hemos perdido mucho tiempo, y de esa pérdida tiempo alguno son más responsables que otros, pero estamos a tiempo. Hemos aprendido, o deberíamos haberlo hecho, de las diferentes experiencias de las pasadas elecciones municipales y autonómicas, y de esa experiencia, o experiencias, nace Alpedrete En Común, que se va construyendo poco a poco por todas partes. No podemos, no debemos, perder más tiempo, y a aquellos que ponen palos en las ruedas la historia no los absolverá.

jueves, 2 de julio de 2015

A vueltas con lo mismo

No quiero parecer un pesado, pero no soy el único en señalar el grave, y no quiero calificar de intencionado, error que comete al rechazarse de plano cualquier intento de conformar Unidad Popular (más allá de la simplemente electoral) y elegir  un método de selección de candidatos de más que dudosa calidad democrática.
Señala, a mi juicio muy acertadamente, el artículo que enlazo de El Diario que hay quien no puede, o trístemente no quiere, valorar todo lo ocurrido desde la irrupción electoral de PODEMOS, en las elecciones europeas de mayo de 2014, al día de hoy. Y no solo lo que ha ocurrido en Izquierda Unida, que es importante, sino en el conjunto de la sociedad.
Un militante de izquierda, y yo creo, y quiero, serlo, no debe tener reparo en ser crítico, sin la necesidad de la autoflagelación, con decisiones y estrategias adoptadas. Yo mismo, sin que ello me convierta en ejemplo de nada ni de nadie, he señalado los errores cometidos en mi pueblo, Alpedrete, que nos han conducido a quedar fuera del Ayuntamiento, por primera vez desde que los alcaldes no son Jefes Locales del Movimiento, y si bien hemos cometido errores en la campaña propiamente dicha, también podemos haberlos cometido antes, y muy señaladamente el que esto escribe, al haber minusvalorado el fenómeno político surgido al calor del 15M, más allá de la valoración que hagamos, tanto de él como de sus dirigentes. El resultado de las Elecciones Europeas, en Alpedrete, fue un serio aviso que no supimos, que no supe, valorar correctamente. Creemos haber aprendido.
La gran mayoría de Izquierda Unida hemos apostado por un importante cambio de rumbo al apostar por la Unidad Popular y si en Madrid el proceso está siendo complejo por la resistencia de la Vieja Guardia se debe, en gran medida, a la mala dinámica interna que arrastramos desde hace años y que ha llevado a la dirección federal a tomar drásticas decisiones más que al cuestionamiento general de la Unidad Popular (otra cosa es el como y el con quien)
Quienes siguen manteniendo, y repitiendo como un mantra, el discurso, que tan buen resultado les dió, de No queremos una sopa de siglas son los que parecen estar equivocándose ahora, y sigo hablando de error o equivocación porque no tengo pruebas de otra cosa, aunque indicios pueden no faltarme. Somos nosotros, y no solamente Izquierda Unida, los primeros en señalar que las viejas maneras a la hora de articular espacios de unidad, fundamentalmente electorales pero con vocación de desbordar ese ámbito, han muerto. Los acuerdos entre cúpulas parecen haber pasado, afortunadamente, a mejor vida. La acumulación de siglas en una papeleta no la quiere nadie. Apostamos, yo desde luego, decididamente por la construcción de espacios unitarios desde la misma base en que se produce, de facto, la unidad real generada en torno al conflicto social: en los pueblos y en los barrios, parando deshaucios, en las asociaciones de vecinos o en los mareas en defensa de lo público y por supuesto, porque la clase obrera, como tal, ha de ser el componente fundamental de todo lo que se construya, en las fábricas, los tajos, los centros de trabajo.Y desde ahí, desde la Unidad Popular construida en torno a la lucha, habrán de ver la luz las listas con los componentes de los que, en nuestro nombre, vayan a las instituciones.
No me resisto, por su claridad, a reproducir, la propuesta, en torno a la Unidad Popular, de la dirección federal de IU:

El llamamiento a la Unidad Popular 

Hemos visto que el momento del país es de emergencia social; que la crisis de la política ha abierto una sima entre representantes y representados y que hay que cerrarla si no queremos poner en crisis la democracia misma o cuanto menos, como sucede en Europa, que fuerzas reaccionarias, fascistas, xenófobas, nacionalistas, etc. sean las receptoras democráticas del descontento social creado por una política que sólo sirve a los intereses de los poderosos; que el espacio político para la ruptura democrática existe y es sólido en el tiempo; que necesitamos que las nuevas formas de hacer política regeneren todo el ciclo electoral y se asiente finalmente en una concepción democrática profunda sobre la que asentar la vida política en un nuevo país. Hemos visto, de otra parte, que hay energías sociales suficientes como para levantar la alternativa y que es un momento histórico decisivo para lograrlo. 

Es por todo ello que Izquierda Unida hace un llamamiento a las fuerzas políticas que están por la transformación social sin distinción alguna, a las sociales que están en la lucha cotidiana y en la alternativa, a sindicatos, colectivos, plataformas que han impulsado las CUP en municipios y comarcas, a las fuerzas de la cultura, etc. a explorar las bases de acuerdos de mínimos que permitan concretar esa convergencia social y política y que, en lo electoral, culmine con la conformación de plataforma electorales comunes para las próximas elecciones generales con el fin de desalojar a la derecha y a las políticas de derecha de las instituciones. 

Izquierda Unida ve esta cuestión como una tarea urgente en la que va a volcar todo su activo y toda su cultura unitaria, consciente de la complejidad del proceso y de sus dificultades pero convencida de que es el único camino posible y el que, en todo caso, ansían los ciudadanos. 

Izquierda Unida considera que los parámetros en los que debemos articular ese complejo proceso son : 

      1 .Es necesario conformarlo desde abajo, con pleno protagonismo ciudadano y con total horizontalidad. 

      2. Desde el reconocimiento a la diversidad del Estado y la diversidad de procesos en nacionalidades y regiones. Y valorar esta cuestión, no como un hándicap, sino como una enorme potencialidad de enraizamiento en el territorio y de perspectiva electoral misma.

      3. Desde la constatación de la urgencia y necesidad de rapidez del proceso dado el calendario electoral. 
     4. Igualmente poner en valor, las iniciativas desde abajo y la heterogeneidad de sujetos activos en el proceso de conformar la Unidad Popular. Así pues, que nadie deje sólo en manos de las formaciones políticas la tarea. Que nadie espere. Que todo el mundo se ponga en marcha desde ya. 

    5. Izquierda Unida ve este proceso de Unidad Popular como una tarea cooperativa, no uniformizadora y desde el reconocimiento evidente del protagonismo que la realidad da a cada partido y colectivo.

   6. IU quiere compartir esta tarea en pie de igualdad con partidos, colectivos, plataformas, y así lo entiende y encarga a Alberto Garzón como candidato a la Presidencia del Gobierno.

Frente a esta propuesta que no es generosa sino ambiciosa y ademas realista hay quien contrapone un método que, en el fondo, y casi hasta en la forma, busca lo mismo que perseguía nuestra vieja metodología de avales y familias, conseguir que sean los "padres fundadores" del instrumento los que velen porque el instrumento por ellos creado y  funcione como ellos creen conveniente. Para los que, poco a poco, pero con firmeza y determinación, estamos consiguiendo salir de llamamientos a la fidelidad a las siglas y al proyecto, que en el fondo, al menos en muchos casos, no era más que el intento de seguir sucediéndose a si mismos, esto nos suena excesivamente familiar y nos huele a casta y a caspa. Y todo ello, sin poner en valor, las coincidencias, para mí nada casuales, entre los que ayer, en el Club Siglo XXI, ensalzaban el papel de los mercados y los que hoy pretenden restarle protagonismo a la inevitable lucha de clases, para dárselo a un indefinido "tendremos hablar con los empresarios y los bancos".
Gran responsabilidad tienen aquellos que, desde muchos lugares políticos, están poniendo palos en las ruedas para que no se haga efectivo el fin del bipartidismo.  Puede que estemos ante una oportunidad histórica que tarde mucho en repetirse sino no somos capaces de aprovecharla. Si el PSOE de Pedro Sánchez se configura, por mor de la aritmética electoral, como la alternativa a la derecha, el bipartidismo se habrá salvado y habrá quien no pueda decir: La Historia me absolverá.
Ellos sin embargo parecen tenerlo claro

miércoles, 1 de julio de 2015

las primarias del César.

En la entrada anterior, y me autocito aunque sé de sobra que está muy feo hacerlo, alertaba un servidor sobre la posibilidad de que el importante movimiento de protesta contra el sistema nacido en 2011, y que conocemos como quinceme, hubiera sufrido su propio 18 de brumario con la aparición de PODEMOS, que a mi humilde entender consagra la hegemonía intelectual de la pequeña burguesía en ese movimiento, y la consiguiente transformación de su lider carismático en Cesar Imperator de manera análoga a como Buonaparte terminó siendo Sire, el emperador Napoleon.
En una reunión, o acto, o asamblea, que cada uno lo defina como quiera, que tuvo que ver con la situación que atraviesa en Madrid, IU y que no es objeto de esta entrada, un compañero, al que espero no importe que le cite, y con el que no siempre estoy de acuerdo, Alberto Arregui, se refirió a Gramsci para, al caracterizar a movimientos o partidos hegemonizados por la burguesía, destacar la necesidad, de estos movimientos, de tener un líder capaz de interpretar o explicar, en cada momento, el programa. Y se preguntaba el compañero, y yo con él, si no se trataba de una perfecta representación de Pablo Iglesias. No sé si el compañero citó concretamente la obra en cuestión, pero yo recordé que se trataba de algo relacionado con Maquiavelo y ya en casa me puse a buscarlo. Y lo encontré "Note sul Machiavelli, sulla politica e sullo stato moderno" y lo cito en italiano, porque en italiano lo tengo y en italiano intenté leerlo, por lo que está plagado de notas al margen que no son más que, supongo,  pésimas traducciones hechas a golpe de diccionario, y ello es una muestra de mi inconsciencia juvenil, dado que no he estudiado italiano en mi vida, y todo mi conocimiento de esa bendita lengua no va más allá de diversas alineaciones del Inter, el Milan o la Juve, cantar
Bella Ciao
(Una mattina mi son svegliato,
 o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
 Una mattina mi son svegliato
 e ho encontratto l'invasor.)

Bandiera Rossa 
(Avanti o popolo, alla riscossa
bandiera rossa, bandiera rossa;
avanti popolo, alla riscossa
bandiera rossa trionferà.
Bandiera rossa la trionferà
bandiera rossa la trionferà
bandiera rossa la trionferà
evviva il comunismo e la libertà!)

o las canciones, a veces sin entenderlas, de Ornella Vanoni, Gino Paoli o Domenico Modugno.

Afortunadamente existe Internet y nos podemos bajar una buena traducción , que es lo que he hecho yo.
Pero no me he planteado yo esta entrada para en un alarde de pedantería, tentación que siempre anida en mi interior, dejar constancia de lo mucho que he leido a Gramsci o mi conocimiento autodidacta del italiano. Entre otras cosas porque no es verdad y si bien es cierto que he leido al comunista italiano bastante más que muchos que lo citan con profusión, no está entre mis marxistas de referencia,  y de hecho en alguna ocasión he podido apreciar un cierto atisbo de eurocomunismo en algunos de sus análisis aunque mi admiración sobre su persona siempre fue grande y Manuel Sacristán ha conseguido acercarme intelectualmente, aunque no tanto de forma ideológica. En cuanto al italiano , baste decir que la letra de las canciones vienen en un viejo disco, de vinilo, que tengo en casa.
Esta entrada, y la anterior, vienen motivadas por la deriva, a mi juicio cada vez más autoritaria y antidemocrática, que estan adoptando el núcleo dirigente de PODEMOS y que queda claramente expuesto en la metodología con la que pretenden confeccionar su lista. Si se tratara de otro partido, el PSOE o cualquier otro, no me preocuparía demasiado, allá cada cual con su forma interna de hacer las cosas, pero al tratarse de PODEMOS, la cosa cambia, y lo hace radicalmente desde el momento que se consideran, y así lo manifiestan, ellos, en sí mismo, la Unidad Popular y lo único que tenemos que hacer los demás es, sin que nos pidan carnet de nada porque son así de generosos y con amplitud de miras, sumarnos a su democrática metodología, y...francamente, puede que seamos unos tristes, yo no me siento tal, y que nos conformamos, despues de 25 años, con unos más que mejorables resultados electorales pero lo que no somos es tontos de baba colgante, y cuando alguien nos la quiere dar con queso, por malo que sea el queso, nos damos cuenta. Al camarada Iósif Vissariónovich Dzhugashvili , y no manifiesto aquí mi opinión, ni personal ni política, sobre él, le hubiera costado horrores, incluso creo que le hubiera dado vergüenza, haber planteado un método análogo para elegir un Comité central del PCUS afín, incondicionalmente, a sus posiciones. La metodología, para elegir listas provinciales, que nos enseña Iñigo Errejón está pensada y diseñada para que la camarilla , y sé muy bien porqué empleo este término, dirigente de PODEMOS designe, a su antojo las cincuenta y dos listas provinciales. Y cuando el profesor (de sus alumnos que a mí poco me tiene que enseñar) Errejón dice que cualquiera se puede presentar en igualdad de condiciones demuestra tener una caradura, no sé si pétrea o marmórea pero de difícil, por su consistencia, ubicación en la escala de Mohs de dureza mineral. ¿Alguien puede creerse que en las primarias demócratas para las próximas elecciones presidenciales norteamericanas están en igualdad de condiciones Hillary Clinton y un granjero cualquiera de Iowa sin apenas aportaciones electorales? Cuando Barack Obama la derrotó hace ocho años siendo entonces, como ahora, favorita, era porque el actual Presidente tenía tanto dinero disponible como la ex-primera dama y el resto de sus cualidades estaba en segundo plano. Tampoco debe creerse nadie que están en igualdad de condiciones Pablo Iglesias y sus leales con cualquier militante de base que quiera competir. Y si alguien lo cree, que se lo haga mirar, tiene un problema.
Tanto dentro de IU como en nuestro entorno más cercano ha venido circulando una especie que no sé si calificar de leyenda urbana: PODEMOS existe porque antes de las elecciones europeas no se llegó a un acuerdo. No sé hasta que punto es verdad o mentira, pero si el acuerdo incluía la adopción de una metodología análoga a la que van a utilizar ahora tengo que, a fuer de ser coherente conmigo mismo, manifestar mi sintonía por los compañeros que no lo firmaron.
Sin embargo sigo apostando por la Unidad Popular como imprescindible para avanzar en la transformación radical de la sociedad. Pero si ayer no atisbabamos en una superestructura, al menos en Madrid, que, efectivamente conformista, ningún interés en avanzar hacia ninguna clase de unidad, y de la que estamos, acertada o erróneamente, intentando librarnos, en PODEMOS, y esto hay que empezar a decirlo alto y claro, se está generando, está ya generada, una estructura burocrática que se esclerotiza a gran velocidad. La estética puede parecer diferente pero detectamos comportamientos archiconocidos. Quizás de los muchos años que, según ellos mismos manifiestan, algunos compartieron con nosotros fueron a quedarse, precisamente, con lo peor. Por eso nuestra apuesta por la Unidad, y no solo electoral que no se olvide, tiene que venir desde la base, desde los distritos, las asociaciones de vecinos, los pueblos y, ¡como no!, desde los centros de trabajo. Con burócratas pendientes de encuestas y sillones poco podemos hacer. Nosotros ya lo sabíamos, ahora lo tienen que aprender otros.