jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Proceso Constituyente?

Hay días, no demasiados, que me levanto socialdemócrata keynesiano y me pongo como loco a defender el estado de bienestar, luego se me va pasando, sobre todo cuando recuerdo que ese supuesto estado fue el fruto de la necesidad del sistema capitalista de asegurar un cierto consumo interno, por un lado, y de neutralizar la amenaza social que suponía el telón de acero, el socialismo real, por otro. Inmediatamente me doy cuenta de que ese bienestar, por otra parte, se basaba, en gran medida en el saqueo inmisericorde de lo que hoy llamamos economías emergentes, antes el tercer mundo y siempre los pobres. Por resumirlo para que lo pueda entender, incluso, una alcaldesa del Partido Popular, los obreros suecos u holandeses tenían una calidad de vida suficiente como para poder consumir cosas, necesarias o no, y no hacerse seguidores de la hoz y el martillo. Si para ello se tenían que expoliar los recursos de Nigeria o Uganda ¡mala suerte!. Profundizo un poco y me percato, gracias a mi natural prespicacia, que todo ese entramado, que incluye la integración europea que hoy padecemos, es, políticamente hablando, el fruto de un pacto entre democristianos y socialdemócratas, y para el reinante neoliberalismo, a dia de hoy, ni la doctrina social de la Iglesia, que es la base teórica de unos, ni el buenismo keynesiano, que parece ser la de los otros, constituyen marco adecuado. Una vez tomada conciencia de la situación recurro a un proceso autopsicoanalítico de urgencia, y, sin demasiadas dificultades, descubro que lo que realmente me ocurre es que ganoalrededor de 400€ menos al mes que hace dos años, la matrícula universitaria de mi hijo cuesta un dineral, las medicinas, y soy un enfermo crónico, me cuestan más, me han quitado una paga extraordinaria y  gran parte de mis vacaciones, el abono transporte está a un precio como para sustituir los autobuses por Haigas con chófer, .... Mi relativo bienestar, y digo bien lo de relativo, se ha deteriorado mucho y muy deprisa.
Otros dias, puede que tampoco demasiados, me levanto ultraizquierdista ortodoxo, defensor de la pureza revolucionaria, con ganas de proclamar la Huelga General Indefinida (Revolucionaria si se da el caso), la toma de la Moncloa (o la Zarzuela, o las dos), la guerra popular prolongada o lo que sea menester. Aquí no me hace falta autopsicoanalizarme, me basta con relacionarme con mis vecinos, mis compañeros de trabajo, mis amigos, para darme cuenta de que muy pocos me acompañarían en tan ilusionantes aventuras revolucionarias, por más que haya razones más que sobradas para plantearselas. Debe ser cosa del desarrollo de la conciencia  social, o mejor de clase, que dirían nuestros veteranos, y vigentes, teóricos revolucionarios.
Pero otros días, afortunadamente los más, me levanto con la necesidad de hacer un análisis de la  correlación de fuerzas desde la clase a la que pertenezco, siempre teniendo en cuenta que la única forma de transformar la realidad es conociéndola previamente. Hay quien dice que esa es una premisa básica del análisis marxista. Probablemente.Y puede que hoy sea uno de esos días. Independientemente de como caractericemos la crisis, que parece ser algo más que una simple crisis financiera, una crisis sistémica, que ha podido poner de manifiesto las diferencias de competitividad entre las potencias centrales, me encanta esa terminología, muy especialmente Alemania.y la periferia, los PIGS, independientemente, insisto, de esa caracterización parece que, al menos en España, esa crisis ha dado lugar a una crisis política. Que decenas, o centenares, de miles de ciudadanos salgan a la calle cuestionando las reglas del juego del sistema político vigente parece significativo. Incluso en la masiva manifestación del 11 de septiembre en Barcelona reclamando la independencia la crisis, o mejor los efectos de esta, ha tenido importancia, no están siendo pocos los que estan siendo convencidos de que una Cataluña independiente saldría con mayor facilidad de la crisis, una vez libre la remora que le supone su pertenencia a España. Hay quien, incluso dentro de IU, considera que podemos estar inmersos en  un Proceso Constituyente, una crisis de Régimen, dicen otros. Creo que están cometiendo un error de análisis que puede ser disculpable en quien no se considere marxista pero imperdonable en quien se defina  como tal.. Ningún Proceso Constituyente, absolutamente ninguno, ha ha sido y así sera, puede iniciarse ni desarrollarse sin un cambio en la correlación fuerzas, sin un cambio político de fondo. Ese cambio en la correlación de fuerzas, en resumen esa toma del poder, imprescindible para iniciar ese proceso constituyente puede conseguirse de muchas formas, la Unidad Popular  chilena o el Frente Popular español llegaron al poder por las urnas, y los  procesos fueron abortados por las armas, los barbudos entraron en La Habana con las armas en la mano, los Bolcheviques con una insurrección popular aprovechando una impopular guerra, los Bolivarianos de Venezuela combinando la acción de una parte de la oficialidad militar, que impidió una respuesta de la oligarquía castrense, con un incontestable triunfo en las urnas. La forma de llegar al poder viene determinada por las condiciones objetivas, que se cumplen sobradamente: cinco millones de parados, recortes de todo tipo, etc, y las condiciones subjetivas que no dejan de ser otra forma de llamar a la conciencia social. Y yo, a lo mejor es que me relaciono con gente muy pusilánime, no veo condiciones ni para insurrección popular, ni mucho menos para insurrección armada, de hecho no tenemos ni armas. ¿Quiero decir que nuestra acción política debe circunscribirse a lo institucional? No. Nuestra acción política debe darse en las instituciones del sistema y también en la calle, buscando, trabajando para, profundizar y avanzar en el desarrollo de esa conciencia que facilite la toma del poder político. ¿Son importantes las movilizaciones ciudadanas que hoy cuestionan el sistema?. Lo son, y deberíamos trabajar en ellas, y yo no soy un ejemplo de lo que predico, para fortalecerlas, extenderlas, y lo que es más importante, hacer hegemónica a la clase trabajadora en ellas. Puesto que ha de ser la clase trabajadora la que protagonize el cambio de correlación de fuerzas que nos permita avanzar hacia el socialismo. De no ser así, de ser las clase medias, o pequeño-burguesas, efectivamente muy perjudicadas por los ajustes, las hegemónicas en las movilizaciones, el cambio político será, a mi juicio, estéril . Y hoy, se diga como se cuente, no está siendo la clase trabajadora la hegemónica . Prueba de ello son las consignas antisindicales y antipolíticas que tras un aspecto ultravanguardista, esconden un profundo reaccionarismo pequeño-burgués. La mejor forma de cambiar la dinámica sindical es afiliándose a los sindicatos, la mejor forma de dinamizar la izquierda política es militando en ella.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ha muerto Santiago Carrillo

Me he resistido a escribir algo sobre Santiago Carrillo, fallecido ayer plácidamente mientras dormía la siesta, sin caer en la incoherencia y, desde luego, sin caer en la miserabilidad en la que lo han hecho algunos voceros de los medios de comunicación favorecidos por la designación digital de Esperanza Aguirre, de cuya marcha no he querido escribir nada porque todo lo que pienso de ella, incluida su situación personal, sería susceptible de ser considerado delito por el vigente Código penal.
Amigos muy queridos para mí insisten en que debo escribir algo y ello me lleva a hacerlo.
Desde los inicios de mi acción política, allá por los primeros años setenta del pasado siglo, me sitúe en las antípodas, dentro de la familia comunista heredera de la tradición de la III Internacional, de lo que representaba el carrillismo, que acababa de condenar la intervención del Pacto de Varsovia en Checoslovaquia. De hecho, con poco más de quince años comencé a militar en el prosovietismo, muy minoritario, que dirigía quien hasta hacía poco había sido en secretario de Organiación Eduardo García. Y he sido extraordinariamente crítico con la política del PCE durante la transición, valgan como ejemplos: la asunción de la bandera bicolor monárquica, la firma de los Pactos de la Moncloa, el Si a la Constitución. En definitiva el Eurocomunismo. Todo aquello por lo que hoy es alabado Santiago Carrillo es , para mí, su aspecto más negativo para el Partido.
Sin embargo, ayer, cuando tuve conocimiento de su fallecimiento, me llené de tristeza. Primero, por encima de todo, había muerto un comunista, con el que algunos discrepamos, pero un comunista. Un camarada que había dedicado gran parte de su vida al Partido que dirigió durante un larguísimo periodo, y en una situación de resistencia y lucha muy difícil. Además, y eso hay que decirlo hoy en que se desacredita la actividad política con excesiva facilidad, el camarada Carrillo, como otros muchos camaradas, ha vivido, hasta el fin de sus días, modestamente con su compañera de toda la vida Carmen Menéndez, y estoy seguro de que no le han faltado oportunidades de haber llevado un tren de vida diferente.
Por otra parte, se nos va, quizás, el último representante de toda un generación de comunistas sin los cuales no se podría entender la historia del Partido Comunista de España. Participó activamente en la defensa de los valores republicanos que supuso Octubre 1934. Protagonizó el intento más serio de reconstrucción de la izquierda con el nacimiento de la JSU. Y aún muy joven tuvo que asumir tareas de gran responsabilidad en la defensa de Madrid, durante la agresión fascista de 1936, y si tuvo alguna resposabilidad de lo ocurrido en Paracuellos, y él siempre lo negó, no seré yo quien se lo eche en cara. Ese Santiago Carrillo es el que voy a echar de menos
Ha sido una generación de comunistas, ellos sí, templados por el acero bolchevique, irrepetibles, capaces de  poner su militancia en primer plano. Los comunistas de hoy,  puede que porque las circunstancias no nos han empujado, no estamos, ni de lejos, a su altura.
No recuerdo ahora quien lo cantaba, era desde luego un homenaje al revolucionario chileno Manuel Rodríguez, y de repente me ha venido a la memoria.
Como fue Manuel Rodríguez
debiera de haber quinientos
y no hay ninguno que valga
la pena en este momento.

jueves, 12 de julio de 2012

Yo soy español, español, español

A los que han saltado con alegria.
A los que han cantado con emoción
A los que han colgado el trapajo en su ventana.
A los que han tarareado el chundachunda
A los que han vibrado con los goles de Torres
A los que se han estremecido con las paradas de Casillas.

A todos ellos una recomendación : VASELINA

Para mi desgracia yo tambien soy español y tambien tengo que aplicarmela sin haber saltado, ni cantado, ni colgado, ni tarareado, ni vibrado ni haberme estremecido.

lunes, 25 de junio de 2012

Patriotismo

Alonso ganando en Fórmula 1 , prácticamente saliendo desde su casa, el otro Alonso metiendo dos goles que dejaban fuera de combate al finisecular enemigo (de quien lo sea), Nadal ganando, hace no mucho, su séptimo Roland Garros. El país teñido de rojo, y yo como si nada, sin emocionarme lo más mínimo, incluso siendo crítico , y por tanto mal visto, al afirmar que el partido del sábado, el 2-0 contra Francia fue un infumable pestiño, que si se hubiera tratado de un partido de balonmano el árbitro hubiera pitado pasivo en más de una ocasión, que el fútbol de la selección española aburre mortalmente, como aburre el Barça , sin Messi o con él en baja forma, como aburría el Madrid Galáctico con Del Bosque, lo siento señor marqués pero su pasado familiar republicano, que  le otorgaba, a mís ojos, un plus de respeto, ha desparecido, siempre a mis ojos, con la aceptación del nobiliario título y, sobre todo, con la exhibición de la pulserita con los colores de la España vencedora, la que reprimió a sus antepasados.
Necesito un plus de patriotismo, es urgente.
El viernes asistí, en el Cuartel de Conde Duque, a un mitin conjunto del PCP y del PCE. Jeronimo de Sousa, secretario general del hermano Partido portugués, calificó al PCP como el único partido patriótico de Portugal, y a mí un escalofrio me recorrió la espalda. No consigo ligar los términos patria e izquierda, patria y progreso, patria y decencia. ¿Seré un antipatriota? Algo debe haber. Incluso siendo un fervoroso prosoviético, lo he sido, lo soy y, creo que, lo seré, la definición oficial soviética de la II guerra mundial como gran guerra patria contra el fascismo, nunca acabó de gustarme. Incluso recuerdo una ácida discusión en Paris, en los años setenta, con unos militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) por el término a que hacía referencia la P. "Para patriota Franco " creo que llegue a afirmar en medio de la discusión.
Todavía tengo pesadillas con la fotografia en la que aparecia la dirección de lo que yo entonces denominaba, de forma despectiva , Agrupación carrillista, aceptando la bandera de los vencedores como la bandera de todos. Causó esa foto, y esa toma de posición, fuertes discusiones en mi ámbito familiar, que llegaron a su punto culminante cuando en el balcón de la casa de mis padres, el 6 de diciembre de 1978 apareció una bandera, de papel, pidiendo el voto afirmativo para la Constitución. Una Constitución que, pudiendo hacerlo, yo no voté, y cada día me siento más orgulloso de ello. Puede que si los símbolos fueran otros mi absoluta falta de patriotismo quedara mitificada. Entiendo, asumo y comprendo plenamente al camarada de Sousa calificando al PCP como partido patriótico, lo es, es el único que defiende, en estos momentos la plena soberanía del pueblo portugués. Comprendo, perfectamente, que incorporen los colores nacionales portugueses a su simbología
Pero, en lo que a mi respecta, y en referencia a España, no puedo, y lo peor es que tampoco quiero, asumir y sentir como propios los símbolos representativos, no ya del fascismo español, al fin y al cabo la bandera bicolor es anterior al fascismo, sino de lo peor de la historia de nuestro pais: Los Borbones
Ya sé que me situo, yo solito, en fuera de juego. Ya sé que mi postura es más testimonial que práctica. Ya sé que tiene más de infantilismo pequeño-burgués que de posición revolucionaria. Lo sé. He acabado asumiendo, y por tanto me he derrotado, el papel de antiespañol que se me ha asignado desde mi más tierna infancia. Un papel injusto a todas luces, pero en el que me siento muy a gusto. No puedo dejar de reconocer que mi posición ante el nacionalismo, cualquier nacionalismo, puede llegar a ser excesivamente sectaria, llegando al desprecio en el caso del nacionalismo español. Pero que le voy a hacer  nunca he sido un patriota, ni he tenido ganas, no voy a cambiar ahora.
Rectifico pues lo escrito más arriba. No quiero un plus de patriotismo. me sobran las patrias. Todas.

jueves, 21 de junio de 2012

Acojonante

Lo que está pasando en nuestro país, o lo que sea si es que es algo, sólo se puede calificar como acojonante, si lo entendemos como con capacidad de acojonar, y a su vez empleamos acojonar como sinónimo de asustar. Lo que está pasando en nuestro país es acojonante. Desde la izquierda transformadora o revolucionaria o real o como queramos llamarla hemos sido críticos, muy críticos, con el gobierno anterior, y lo hemos sido con justicia, con objetividad. Y, al menos yo, no retiro ni uno solo de los calificativos dedicados a la administración del señor Rodríguez Zapatero. Han sido inútiles e ineficaces. Intelectualmente pobres y vagos. Políticamente corruptos y ladrones. Moralmente despreciables. Mercedores de acabar en el estercolero de la historia como una de las peores administraciones que ha sufrido este sufrido pueblo. Con el agravante, y es un agravante muy importante, de que se reclamaban progresistas y de izquierda mientras llevaban a la práctica una política que, siendo benévolos, no era más que un indisimulado neoliberalismo con el claro objetivo de perpetuar, sino aumentar, las diferencias de clase. En definitiva la administración del señor Rodríguez Zapatero no ha sido lo peor, ha sido lo siguiente.
Y llegados a este punto, con la misma objetividad, habría que analizar y calificar al señor Rajoy Brey. No puedo. No sé hacerlo. Rebuscando en diccionarios de uso del castellano, María Moliner por ejemplo, del propio de la Real Academia de la Lengua, de sinónimos y antónimos, etc..., no he sido capaz de encontrar términos adecuados que se ajustasen a una definición, aunque fuera aproximada, de Rajoy Brey y su equipo, o su tropa o su banda. Puede que no existan. La lengua española, o castellana, es muy rica en términos y matices, puede que más que ninguna otra, pero tiene límites y la acción de este gobierno debe haberlos traspasado. Todos. El país, la nación, el estado o lo que sea esto, se está yendo, literalmente, a la mierda mientras este señor nos mira con cara de gilipollas pensando que todos lo somos. Su única esperanza, y no exagero un ápice, está en que España gane la Eurocopa. ¿Dónde están los ingeniosísimos creadores y divulgadores de chistes sobre Fernando Moran? ¿Que opinan del señor Wert o la señora Mato ? ¿No hay materia para chistes?¿Solo hay chistes de derechas? Acabo reiterando lo dicho al principio. Estoy acojonado, la situación es acojonante.  Rodríguez Zapatero nos condujo al borde del precipio, Rajoy Brey nos ha empujado a dar el paso al frente.
Ite missa est.
O mejor
Benedicamus Dómino
Deo gratias

miércoles, 20 de junio de 2012

Ayer contrarios, Hoy camaradas

El espía otomano escribe:
Parece que ha pasado un siglo, y aunque efectivamente hemos cambiado de siglo no hace tanto que este espía auscultaba las relaciones entre dos Partidos, el PCE y el PCP, que por razones diversas, ademas de su proximidad geográfica ambos eran el máximo exponente de la resistencia al fascismo, parecían condenados a entenderse. Y sin embargo no era así. Eran los años setenta del siglo pasado. Eran los años en los que el dueño de esta bitácora, mi anfitrión, estaba fuera de la organización oficial del PCE, harto del antisovietismo militante de la dirección del Partido, con Santiago Carrillo a la cabeza, junto con otros comunistas peleó al mismo tiempo, contra el revisionismo carrillista y contra el franquismo desde el PCE (VIII-IX) , que no eran demasiados, más bien eran muy pocos, pero con una incuestionable formación teórica aunque, a veces su excesiva ortodoxia marxista-leninista, les llevara a posiciones en exceso maximalistas, sirva como ejemplo su llamamiento a la abstención para las elecciones del 15 de junio de 1977, las que dieron lugar a las Cortes Constituyentes .

Con todo, este núcleo de comunistas participó activamente en el proceso que acabó, ya en los años ochenta con la unificación de la práctica totalidad de los comunistas que por diversas razones se habían ido oponiendo a la deriva ideológica y política que había supuesto el eurocomunismo en el PCpunto (posteriormente PCPE). El alejamiento de Santiago Carrillo de la dirección, que terminó siendo expulsado del Partido, y el cambio de estrategia que supuso el abandono de sus posiciones, facilitó que muchos comunistas se integraran, de forma natural, en el Partido del que se sentían, desde siempre, parte a todos los efectos, el Partido Comunista de España.
En esta deriva, sin sentido, por las aguas del eurocomunismo, el PCE no iba solo, a su lado comenzaban a naufragar el PCF de Georges Marchais, que lentamente parece recuperarse, y el PCI de Enrico Berlinguer, finalmente desaparecido como tal, aunque en parte el Partido de la Refundación Comunista recoge el testigo. Alvaro Cunhal y el Partido Comunista Portugués no les  acompañaron en ese viaje, se mantuvieron firmes en sus posiciones internacionalistas firmemente alíneados con la URSS y el campo socialista. Y con esas posiciones firmes, y fundamentalmente, a juicio de este espía, gracias a ellas, su protagonismo durante el periodo revolucionario iniciado el 25 de abril de 1974 le llevó a estar a punto de dar impulso definitivo a Portugal en el camino del socialismo real.
Durante este periodo, las relaciones entre ambos Partidos Comunistas ibéricos fue tensa, cuando no hostil, y de hecho en el proceso que había de dar lugar al PCpunto los comunistas portugueses no ocultaron sus preferencias.
Hoy las cosas han cambiado, las relaciones son fluidas, aunque el PCP no está, formalmente, en el Partido de la Izquierda Europea , si lo está la la coalición que impulsa, junto al Partido Ecologista "Os Verdes" (PEV) e Intervención Democrática  (ID),  la CDU, mientras que el KKE griego es radicalmente contario a esa estructura europea.
Si los Partidos Comunistas del Sur de Europa fueran capaces de elaborar una estrategia común, a juicio de este espía habrían dado un paso de gigante en el camino de Europa diferente de la que se está construyendo ahora.

miércoles, 13 de junio de 2012

Alcaldas, imputaciones y mejunjes

Andan revueltas las cosas por mi pueblo, Alpedrete, a la alcalda, y retomo esta denominación porque alcaldesa me sigue sonando a mujer del alcalde, un juez, o jueza, la ha llamado a declarar el 4 de julio. Y no la ha llamado a declarar como un testigo que pasaba por allí. No, la llama a declarar como imputada. E intuyo, y no creo ser por ello especialmente clarividente, que a la señora Casado no le ha gustado, ni poco ni mucho, nada. Entre otras cosas porque puede que no acabe de entender porque lo que hizo puede ser un delito. La acusan, los de CCOO, es decir unos resentidos sociales de colmillo retorcido, de haber contratado a unos trabajadores pasándose por el arco del triunfo la normativa vigente. Y además la acusan, y eso es lo malo, de que sabía, porque los expertos habilitados del ayuntamiento se lo habían dicho, que lo estaba haciendo de manera irregular. Y eso, dicen los que saben de esto, constituye un delito de prevaricación, y de ser condenada, y ni yo ni nadie podemos saber si lo será o no, será inhabilitada para ejercer cargo público, dejará de ser alcalda.
Hay que conocer Alpedrete, su peculiaridad sociológica, para entender la perplejidad en la que esta sumida su regidora. Cuando los estudiantes, de cualquier lugar de España, quieran saber de que se habla cuando se hace mención al caciquismo como algo característico de la organización social española del siglo XIX, que no husmeen en los libros, no hace falta, que se den una vuelta por mi pueblo. Valga un ejemplo: El pasado lunes, 11 de junio, en la plaza de Vicente Guillén Zamorano , alcalde franquista al que, inexplicablemente, se homenajea dando su nombre a una céntrica plaza, la de la Pozuela, del pueblo, un antiguo concejal del Partido Popular, pertenciente a una de las familias de más rancio abolengo, conseguido no sabemos como, daba instrucciones, revestido de una autoridad que tampoco sabemos quien le ha otorgado, a unos obreros que reparaban la farola central de esa plaza. Los que hayan descubierto a quien me refiero, los alpedreteños que me lean, todos sin excepción, pueden pensar que, dado el actual nombre de la plaza, el citado ilustre ciudadano puede pensar que es suya en concepto de herencia. Es posible. Pero entonces deben ser suyas muchísimas más cosas, porque muchos vecinos me han confirmado, algunos de ellos trabajadores municipales, que se trata de algo habitual el ver a tan preclaro hijo de Alpedrete dando instrucciones a trabajadores realizando obras municipales. Naturalmente este concejal ha solicitado, mediante entrada por registro, que se le aclare en función de qué, quien le ha nombrado, este señor se toma estas atribuciones. Y este concejal no espera ser contestado, lo cual dará lugar a la correspondiente interpelación al pleno municipal llegado el momento.
En ese contexto, en el que Alpedrete sigue siendo la finca partícular, el coto privado, el feudo de los de siempre desde hace generaciones, a la señora alcalda le causa extrañeza y desasosiego que le impidan hacer las cosas como le da la real gana, que haya leyes y normas que la obliguen. A ella, en su pueblo. A ella, que es más alpedreteña que nadie. A ella.
Tenemos un escenario complicado los que, sin ataduras ancestrales, hemos adquirido el compromiso de hacer avanzar a Alpedrete, de momento, hasta el siglo XX, para en un futuro próximo colocarnos en el XXI. Incluso una cierta autodenominada izquierda considera a estos personajes como alguien del pueblo de toda la vida, es decir un activo a respetar y mantener. En Izquierda Unida, desde luego, pensamos en sentido radicalmente contrario, creemos que estos personajes, estas familias deben dejar de tener toda clase de influencia social en nuestro pueblo. Y por eso exigimos a doña María Casado que dimita, que deje de ser un lastre que nos impide llegar hasta el presente. Habría muchas razones, las hay, para exigir su dimisión. Basta con asistir a un pleno municipal para ver el talante autoritario con el que lo dirige. Pero ahora además hay una imputación por un grave delito. Debe irse. Ya.