jueves, 4 de octubre de 2018

Como hacerlo

En la entrada anterior intentaba, desconozco con que grado de éxito, construir un esbozo de estrategia tomando como punto de partida el trabajo teórico de V.I. Lenin, ¿Qué hacer?, sobre la confrontación entre política reformista y política revolucionaria. Esas dos políticas se  trasladaron de forma orgánica al propio Partido Obrero SocialDemocrata Ruso (POSDR) conformándose las fracciones   menchevique y bolchevique., que confrontaron en el II Congreso, celebrado en agosto de 1903 en Londres y Bruselas. Defendiendo su papel en ese congreso, en contra de las tesis defendidas por los mencheviques, capitaneados por Yuli Martov, escribe Lenin Un paso adelante, dos pasos atrás- La crisis en Nuestro Partido (en ruso  Шаг вперёд, два шага назад) en 1904,
 continuada, ya en 1905 por Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática , siendo, a mi juicio, muy recomendable estudiarlas como un trabajo único
Creo que  hubiera sido intelectualmente honesto si hubiera continuado por ese camino, hubiera sido relativamente sencillo adjudicar a PODEMOS el papel de mencheviques del siglo XXI , de hecho lo son aunque muchos no lo sepan, y poner en primer plano la lucha ideológica con ellos, de hecho por muchos chistes y chascarrillos que hagamos, y yo soy el primero que los hago, con el telón de fondo de la Vida de Brian y las diferencias entre el Frente Judaico de Liberación y el Frente de Liberación Judaico, lo cierto es que la fortaleza del partido bolchevique se alcanza gracias, aunque puede que solo en parte, a la confrontación ideológica no sólo con mencheviques, sino también con socialrrevolucionarios (eseristas) y kadetes  (liberales) entre otros. Pero aún siendo intelectualmente honesto es claramente insuficiente. Ciertamente PODEMOS responde, a casi todas las características, a todas sería para nota, de un partido reformista de extracción pequeño-burguesa, a pesar, o más bien por mor, de un lenguaje radicalizado, cada vez más matizado por cierto, de tras del cual lo que hay son propuestas tendentes a mejorar las condiciones de vida de los de abajo, a "democratizar" o "humanizar" el sistema, pero no a destruirlo o superarlo. PODEMOS, y esto no tiene ningún carácter peyorativo, no deja de ser  una formulación socialdemócrata en el momento en el que la socialdemocracia tradicional, en España y fuera de ella, anda desnortada, carente de mensaje creíble. Pero no es suficiente, tenemos que ser autocríticos y analizar nuestra parte de culpa en la situación, poco halagüeña que atravesamos, porque ¿Hemos sido nosotros la formación combativa y revolucionario capaz de combatir el espontaneísmo oportunista  al que hacíamos referencia en la entrada anterior?
¿Hace falta que conteste a tan retórica pregunta?
A mi desde luego no me sirve, porque es básicamente falso, el argumento de que fue la potenciación mediática la que llevó a adelante el proyecto PODEMOS. A mi humilde entender no son más que excusas de mal pagador.
A lo largo de nuestra trayectoria, muy señaladamente desde el nacimiento de IU inicialmente como coalición electoral, pero ya anunciado por el eurocomunismo, hemos ido abandonando todas nuestras señas de identidad como partido revolucionario y combativo, adoptando las de un partido reformista de forma paulatina, casi sin darnos cuenta.
Y en ese contexto, compitiendo con PODEMOS, que nace de una base social que en gran medida está irritada por perder derechos disfrutados por la generación precedente y por tanto es esencialmente reformista, en su espacio político y con sus reglas y modos, dicho en castizo, nos han comío la tostá.
Por tanto y entrando ya en el como hacer lo que ya sabemos que hay que hacer tenemos que recuperar no solo nuestras señas de identidad, sino también nuestra forma de hacer política revolucionaria antitética del sistema capitalista.
La recuperación de nuestras formas organizativas es imprescindible, no descarto, aunque no oculto mi escepticismo, la posible utilidad de Asambleas populares o ciudadanas, en el marco de procesos de posible unidad popular, pero nuestra asistencia a esos espacios "por libre", sin haber discutido previamente la estrategia a adoptar en cada momento no solamente puede ser inútil, sino contraproducente. La imagen de dos compañeros, o camaradas, discrepando en un espacio unitario nos hace daño, o mi me lo parece y desde luego a mi me lo hace.
Independientemente de nuestra pertenencia a espacios unitarios, sean electorales o de otra índole, no debemos diluir ni nuestra política ni nuestra marca. .En los últimos tiempos, y es algo muy positivo, dentro de UNIDOS PODEMOS se perfila claramente que, y quien, es  IU, habiendo partido de una posición nada ventajosa ante los medios en la que esa coalición era PODEMOS con Alberto Garzón de Guest Star. Igualmente, en Ahora Madrid , fundamentalmente por las cuestiones presupuestarias y por la especulativa Operación Chamartín pero ha habido otras cuestiones en el pasado, está muy claro que Carlos Sánchez Mato y Mauricio Valiente son IU, una IU con una estrategia clara en lo presupuestario y lo especulativo.
Nosotros no podemos aparecer como una fuerza política más, crítica, o muy crítica, con el sistema pero formando parte de él. Nuestra acción política, en los parlamentos y en los ayuntamientos pero también en los barrios, las universidades, los institutos  y los sindicatos, tiene que venir determinada muy claramente por la confrontación con el sistema capitalista.
Esta estrategia, que no es ningún bálsamo de Fierabrás , presenta muchas complicaciones  y muchísimas aristas, no es nada sencillo.
Habría que irse preparando para dejar de aparecer como una fuerza política respetable heredera de aquellos "generosos comunistas" actores principales de la transición, lo cual, por otra parte lanza un mensaje edulcorado y falso de lo que fue la Transición, la bendita Transición, la maravillosa Transición. Efectivamente la Transición fue maravillosa y bendita para aquellos que pretendían un lampedusiano "Que todo cambie para que todo siga igual", es decir para el Sistema de Capitalismo Monopolista de Estado, que solo estaba dispuesto a aceptar un aggiornamiento de las reglas políticas. La Transición se hizo como se hizo en las condiciones que se hizo, con una cúpula militar profundamente fascista, un poder económico decidido a no ceder ni uno solo de los privilegios obtenidos durante el nacional catolicismo y en un contexto internacional que nos colocaba en el mundo capitalista tras el reparto de Europa en las conferencias de Yalta, Teheran y Postdam, sin que  se malinterprete hay que decir que solo Stalin propuso acabar con el régimen de Franco pero solo arrancó un boicot internacional que terminó con la consolidación de la guerra fría. Sin caer en una crítica estéril a lo que hicieron nuestros dirigentes de entonces, en la seguridad de que hicieron lo que pensaron mejor. Sin caer en un fácil te lo dije por parte de aquellos que como yo nos opusimos a aquella política y el 6 de diciembre de 1978 nos quedamos en casa tan rícamente. Aún reconociendo que este régimen de libertades formales es mil veces mejor que la dictadura fascista. No podemos permanecer hipotecados en nuestra posición de 1978, muchos no habían nacido o eran niños, no es mi caso, pero incluso para los que apoyaron, puede que manera entusiasta, aquel proceso,  el sistema político nacido de aquella negociación desigual, en el mejor de los casos está obsoleto y tenemos que oponernos de manera frontal. Nuestro republicanismo no solo ha de ser de bandera
                                                                     I República

                                                                      II República
Nuestro republicanismo ha de estar enmarcado en nuestra oposición al sistema capitalista.
Nuestro posicionamiento republicano y socialista, socialista en el sentido marxista del término, tiene que impregnar toda nuestra actividad política, cuando impulsamos una huelga, cuando estamos en un piquete para impedir un deshaucio, cuando participamos en un espacio unitario electoral o de otro tipo, hasta cuando ejercemos de presidente de nuestra comunidad de vecinos, o de vocal del AMPA de nuestros hijos.
Ni que decir tiene, la inteligencia del lector la presupongo' que no se trata de aparecer con la bandera en todos lados, tenemos la experiencia de muchos años de trabajo y lucha contra la dictadura. En cada tajo, en cada taller, en cada barrio, en cada facultad universitaria, en cada instituto, allí donde se desataba un conflicto estaban los comunistas, militantes del PCE o no, dispuestos a ponerse al frente, y sin hacer falta una declaración expresa de su militancia, la gente sabía muy donde estaban políticamente aquellos activistas. Y allí donde no se daban las condiciones subjetivas para que estallara un conflicto se trabajaba para crearlas desde las condiciones objetivas adecuadas. Para pasar de la reivindicación espontánea a la conciencia revolucionaria. Para generar conflicto político desde el conflicto social.
Básicamente nuestra estrategia, con todos los matices que se considere oportuno, tiene que ir por ahí. Parece fácil escrito desde el teclado por alguien que , como yo, y no me siento orgulloso por ello, ha dejado en la práctica la política activa. Reconozco que hoy, y todo lo que me ha ocurrido no debe servir de pretexto, yo no tengo fuerzas para sumarme activamente a la actividad militante, aunque me gustaría, y así lo espero, que esa situación revierta.

.

martes, 25 de septiembre de 2018

¿Qué hacer?

En una de las novelas del universo Carvalho, Asesinato en el Comité Central , del inimitable Manuel Vázquez Montalbán, uno de los personajes, un intelectual del Partido tiene la ocurrencia, propia de quien se cree, au-dessus de la mêlée , de proponer una actualización de Lenin adaptándole a la jerga cheli de la época,  de forma que ¿Qué hacer? pasaría a ser Como montárselo. Quizás quería el autor del que no soy un experto, por más que me gusten, y mucho, sus novelas, y muy especialmente las del detective, poner de manifiesto que más allá de modernizar el lenguaje y contextualizar época y país
cualquier mejora de lo escrito por el fundador del Partido Bolchevique es,como poco, complicado.
Los que me conocen un poco saben que ideológicamente soy, o intento ser, un tanto ortodoxo, y suelo recurrir a los clásicos cuando me encuentro un tanto atascado, y éste puede ser el caso, huyendo como gato de agua escaldada, en el caso de mi gato del agua en general, de esa suerte de mercachifles, que revestidos de una falsa pátina de intelectualismo, pequeño-burgués añadiría yo, amparado en una pomposa titulación universitaria, que en realidad es nadalogía, intentan explicarle a un pastor como amanece con peregrinas teorías sobre el modo de mamar de los pájaros. Estos teóricos del humo ideológico que apenas han leído a Marx o Engels, conocen muy de pasada a Lenin, de Leon Trostky saben que fue asesinado, que Antonio Gramsci era italiano, y nada, o casi nada, de KarKautsky, Nicolás Bujarin. Karl Liebknecht, Alejandra Kollontai o Rosa Luxemburgo, estos intelectuales de boca grande y mente estrecha pueden, sin pudor alguno, abrazar el postmarxismo de Ernesto Laclau, al que no me importa reconocer muchísima más talla intelectual que a la inmensa mayoría de sus supuestos seguidores, sin conocer, ni de oídas, a Jorge Abelardo Ramos. Claro que no sé de que me extraño, llevando toda la vida conviviendo con marxistas que desconocen a Marx y Engles leninistas sin Lenin.
Sin querer pasar, porque no lo soy y mi reconocida pedantería no da para tanto, por experto en nadie y teórico de nada, no me importa reconocerme una cierta habilidad para saber recurrir a lo más adecuado en momentos, como este, de gran incertidumbre, y en este preciso momento ¿Que hacer? me ha parecido lo fetén.
La primera vez que ley este trabajo lo hice en francés, fundamentalmente porque no tuve acceso a una versión en español, y mi conocimiento del ruso (Что делать?) que entonces estudiaba era muy limitado
La primera conclusión fue demoledora: Mi nivel de francés era bastante inferior a lo que yo creía y tuve muchas dificultades para comprender lo que leía, aunque años después, cuando ya pude releerlo sosegadamente en español comprobé que, básicamente, la comprensión fue correcta.
La segunda fue más gratificante, para comprender en su totalidad los análisis de Lenin sobre situaciones complejas, y sobre todo para comprender su metodología era, y sigue siendo, imprescindible conocer a Marx y Engels, a los dos, con un cierto grado de profundidad.
Este trabajo está escrito entre 1901 y 1902 e intenta analizar el oportunismo en lo que entonces se llamaba el movimiento socialdemócrata internacional, y aquí conviene aclarar que el término socialdemócrata tiene poco que ver a principios del siglo XX, con lo que pasó a significar después, sirva como ejemplo que Lenin era dirigente de la fracción bolchevique  (большевики), literalmente "miembro de la mayoría" del Partido Obrero Social Demócrata Ruso (POSDR) que tras la revolución pasaría a ser Partido Comunista Ruso (bolchevique), PCR (b) y finalmente Partido Comunista de la Unión Soviética

Alerta Ulianov sobre el auge que esta adquiriendo el oportunismo, que llama "economismo" cuando se refiere a Rusia, en el movimiento comunista internacional y el riesgo que corre la socialdemocracia en convertirse en un partido de reformas sociales olvidando su fin último, la construcción de la sociedad socialista, para evitarlo pone en valor, en el capitulo I "Dogmatismo y libertad de crítica", la importancia de la teoría revolucionaria, Sin Teoría Revolucionaria no hay Movimiento Revolucionario....Solo un Partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir su misión de combatiente de vanguardia de manera que pueda llevar a cabo la lucha de clases en su forma económica, política y teórica. Y de aquí saco yo una importante conclusión, lo primero que tenemos Que Hacer es abordar la tarea de construcción de un partido, el Partido Comunista, con la fuerza, numérica, disciplinada y firme, con la capacidad teórica suficiente como para abordar esa tarea combatiente. A mi juicio, y no quisiera pecar de sectario, aunque sé que puedo serlo, todos los intentos que hacemos por ampliar nuestra base de influencia social puede acabar siendo infructuosos si carecemos de la organización capaz de establecer una hegemonía firme que diseñe los principales aspectos estratégicos y tácticos. Lo ocurrido con el movimiento 15M puede servirnos de ejemplo, la incapacidad de las organizaciones de las que tengo carnet, CCOO, IU y PCE, de hegemonizar ese movimiento, en gran medida espontáneo, produjo, y aquí quizás fuera conveniente darle un repasillo a Gramsci  y echarle un vistazo a la "Carta al Comité Central del Partido Comunista Soviético" , un intelectual colectivo que devino orgánico y que básicamente identificaríamos con PODEMOS.
En los capítulos II (La espontaneidad de las masas y la conciencia de la socialdemocracia) y III (Política tradeunionista y Política socialdemócrata) se plantea el problema de la contraposición que puede producirse entre la política sindicalista y la política socialista, o lo que es lo mismo entre la política reformista y la revolucionaria, en definitiva entre la espontaneidad y la conciencia. Y aquí me voy a detener en un párrafo que reproduzco literal:
Todo lo que sea prosternarse ante el movimiento obrero espontáneo, todo lo que sea rebajar la importancia del "elemento consciente" la importancia de la socialdemocracia, equivale-independientemente de la voluntad de quien lo hace- a fortalecer la influencia de la ideología burguesa sobre los obreros.
Y tengo, necesariamente, que volver al 15M para analizar lo que hayamos podido hacer mal, que puede no ser poco, en relación a él. Parece obvio, si somos leninistas , y yo me congratulo de que el PCE vuelva serlo y el que día que hablemos, sin complejos, de la dictadura del proletariado será la monda, de que cada vez que hemos asumido que nuestra tarea es ser altavoz de lo que la gente quiere, estamos haciendo justo lo contrario que hay que hacer para luchar eficazmente contra el oportunismo, puesto que nos estamos subordinando, nosotros, el Partido, el Elemento Consciente, al movimiento espontáneo, La Gente. Sin que ello quiera decir, no vayamos a coger el rábano por las hojas, que haya que dejar de lado la lucha legítima de los trabajadores en la mejora de las condiciones de la venta de su fuerza de trabajo, entre otras cosas porque en esa lucha es donde se puede conseguir la evolución desde el elemento espontáneo al elemento consciente, pero siempre teniendo claro, y aquí vuelvo a citar textualmente:
La conciencia política de clase no se le puede llevar al obrero más que desde el exterior, esto es, desde fuera de la lucha económica, desde fuera de las relaciones entre obreros y patrones. y añado yo, aspirante a aprendiz de bolchevique, que la tarea, que podemos llamar como queramos, de conseguir la evolución del movimiento espontáneo al movimiento consciente, o de transformación de la lucha reformista económica en revolucionaria política o de obtención de las necesarias condiciones subjetivas, es en oposición simultánea al oportunismo pequeño-burgués, es una tarea complicada y ardua, pero imprescindible.
Lo dos siguientes capítulos, el IV (El primitivismo en el trabajo de los economistas) y V ("Plan" de un periódico para toda Rusia) están dedicados a las tareas organizativas, tanto del movimiento obrero como de su Partido político, un partido marxista revolucionario de combate capaz de resolver las tareas planteadas ante la clase obrera, destacando el instrumento de comunicación y propaganda,

La Iskra (Chispa) en la  Rusia de principios del siglo XX, como elemento fundamental como elemento de expansión y cohesión de un Partido combativo, único y centralizado. Y aquí tenemos que tener en cuenta la evolución, o mejor revolución, del mundo de las comunicaciones para generar un instrumento de propaganda eficaz.
Mientras escribía esta entrada y releía a Lenin y Gramsci he ido tomando conciencia, me he ido haciendo consciente, de lo que hay que hacer, e igualmente de las dificultades que se plantean lo que nos lleva de frente a ¿Cómo hacerlo? Pero eso habrá que hacerlo en otra entrada.
ACLARACION
En ningún momento, y de forma consciente y voluntaria, he hecho referencia alguna a las alianzas electorales, básicamente por dos razones:
Soy militante, aunque en estos momentos no muy activo, al corriente de pago, del Partido Comunista de España, y de una manera natural, sin que ello menoscabe mi libertad individual, concepto que apesta a mezquindaz pequeño-burguesa, asumiré la estrategia que elabore mi Partido, y si tengo que manifestar algo lo haré donde debo en el marco del centralismo democrático, y nunca fuera.
La importancia que concedo a los procesos electorales en el sistema que padecemos que no es otro, y voy a continuar con la terminología leninsta , que el Capitalismo Monopolista de Estado, con un alto grado de globalización, lo que le convierte, a su vez, en Imperialista, con las normas escritas por la democracia burguesa, es cada vez menor, y no preveo una disminución en ese escepticismo. Lo ocurrido en Grecia con Syriza es paradigmático (lo del movimiento 5 estrellas en Italia da para un trabajo amplio). Alcanzar el Gobierno sin fuerza suficiente para tener el Poder, no solo es frustrante, también es ilustrativo, y esa es la parte interesante. El Sistema, utilizando un lenguaje calderoniano de auto sacramental, es capaz, cuando sus propias contradicciones internas han generado unas determinadas condiciones, de asumir una cierta perdida de poder técnicamente político sin que llegue a sufrir el básico económico es decir, el real. Y si este entrara en riesgo, el Sistema estaría en disposición de utilizar instrumentos fuera de los canales de la democracia burguesa. Y a lo largo de la historia lo ha hecho cuando ha sido menester. Y con ello, no quiero decir que tengamos que abandonar los procesos electorales, no me he vuelto loco ni planteo echarse al monte, soy muy consciente de la importancia que tienen estos procesos, nos cohesionan, nos visibilizan y nos aportan medios económicos, lo que quiero decir, y digo, y a veces grito, con un éxito que oscila entre nada y cero, que las elecciones de la trucada democracia burguesa, no pueden convertirse en el centro de nuestra estrategia y lo que es más importante ¿Qué deben hacer, una vez electos, nuestros concejales y diputados? Eso también es motivo de reflexión aparte.
Esta bien, al hilo de preguntarme ¿Qué hacer? han surgido, al menos, tres futuras entradas. Prometidas


martes, 18 de septiembre de 2018

El Presidente

En España, sabido es, el Presidente no es el Jefe del Estado, cargo que ostenta, o mejor detenta, el Rey Felipe VI de manera vitalicia hasta que él mismo, acaso forzado por sus circunstancias, decida dimitir, dicho en terminología monárquica abdicar, para ser emérito.
De hecho, cuando se celebran elecciones generales los que participamos no elegimos ni al Presidente, ni al Jefe del Estado, al que no elegimos nunca, sino a unos señores y señoras que configuran el Poder Legislativo, es decir que tienen como misión elaborar leyes, aunque también son los que dan conformidad, o no, al señor o señora, que propone el Jefe del Estado. De manera que, aunque no se ha dado nunca el caso, pudiera ocurrir que el Jefe del Estado propusiera al Poder Legislativo candidatos sin posibilidades de ser elegidos. No se preocupen, no va a ocurrir, al menos mientras las mayorías parlamentarias electas no cuestionen radicalmente el sistema, el Jefe del Estado, a no ser que pierda el oremus y a día de hoy parece un tipo bastante equilibrado, no va a abrir una crisis institucional que podría llegar a costarle el sitio. Obviamente estamos en otro contexto, pero su bisabuelo, Alfonso XIII, se saltó las normas entregándole el poder a un militar, y a la postre le costó el puesto.
Sin embargo una vez electo, bien porque el poder legislativo ha ratificado la propuesta del Jefe del Estado, bien porque ese mismo poder legislativo ha aprobado una moción de censura que le incorporaba a él como candidato (aquí el Jefe del Estado no participa), el Presidente, con sus ministros, que él nombra, adquiere notable Poder.
Cuando la mayoría del grupo parlamentario socialista y la mayoría de la dirección del PSOE decidieron, literalmente acojonados ante la posibilidad de que una nueva convocatoria electoral les vapuleara aún más, cargarse a su propio Secretario General para regalarle el poder al Presidente del PP, nos vendieron el escenario de que la debilidad parlamentaria del gobierno iba a propiciar que, en la práctica, iba a ser el Parlamento el que gobernara.
Quizás una buena película de 1970 dirigida por Ken Hughes, 
                                                                       Cromwell 
les ha conducido ha engaño. La película nos cuenta lo ocurrido en la Inglaterra del siglo XVII, cuando Oliver Cromwell , en nombre del Parlamento y apoyado por él, depone primero y ejecuta después (única vez en que un rey es ejecutado en Inglaterra) a Carlos I. En la práctica nunca gobernó el Parlamento como tal sino que fue el propio Cromwell el que gobernó la efímera República. En cualquier caso ni estamos en el siglo XVII, ni estamos en Inglaterra, aquí pronto pudimos comprobar que las posibilidades de que el gobierno, amparándose en posibles incumplimientos de una ley superior como son los Presupuestos Generales del Estado, vete cualquier iniciativa legislativa parlamentaria son casi absolutas. En una situación de minoría parlamentaria un gobierno puede tener dificultades a la hora de llevar adelante sus iniciativas, pero no tiene, prácticamente, ninguna a la hora de impedir las que no son suyas. Cuando los Audax, Ditalco y Minuro del Secretario General del PSOE se dieron cuenta fue tarde y el "Roma traditoribus non  praemiatinexorable.
Pero tomó nota, y de que manera, el defenestrado, y aprovechando, muy eficientemente, el notable grado de estupefacción de una considerable parte de la militancia del PSOE noqueada por la imagen de unos diputados socialistas absteniéndose para facilitar el acceso al gobierno del PP, por la misma ventana que le habían hecho saltar trepó, reconquistó la secretaría general y se puso a trabajar para conquistar la Presidencia del Gobierno. Y llevó adelante, sin demasiadas resistencias pues ahora los noqueados son los que antes le tiraron por el balcón, lo que ya había intentado cuando hizo bandera del No es No, poner de acuerdo para echar al PP a todos aquellos que no quieren que el PP gobierne, que son la mayoría de los diputados y diputadas españoles representando a una  mayoría significativa de españoles y españolas, que preferimos cualquier cosa, la que sea, al PP, y a su regenerador socio ejerciente de pulcro pagafantas.
En la entrada anterior ya me consideré, por mi formación académica, incapaz de juzgar la calidad de la tesis doctoral del Presidente de Gobierno, aunque mi intuición señala que puede no ser especialmente brillante, pero lo que si creo tener es una cierta experiencia a la hora de catalogar actores políticos y me atrevo a calificar al Presidente como un sujeto listo, e incluso muy listo. Puede que con menos experiencia que yo, pero sin duda con más frescura e intuición mi hijo Álvaro definió al Presidente como la única persona que creía en ...el Presidente. Porque además de listo, y la listeza no tiene que ir de la mano de la inteligencia, sin duda es tenaz. No sé si es de izquierdas o derechas, creo que no lo sabe ni él, pero eso es normal tratándose de un dirigente del PSOE, que no es lo mismo que un dirigente socialista, pero ha demostrado cintura a la hora de sacar frutos de unos resultados electorales muy malos.
Ha conseguido el Presidente que su partido, desnortado como hace años que lo está la socialdemocracia europea, frene su caída libre, ha conseguido, igualmente, frenar la resistible ascensión del Arturo Ui barcelonés, y a lo que queda de izquierda transformadora, que más o menos viene a estar parlamentariamente representada por UnidosPodemos, Compromís y Las Mareas les deja la nada sencilla tarea de elaborar una estrategia factible y creíble para que esa parte de su electorado que tras el 15M abandonó el voto útil socialista no retorne a sus orígenes.
De esto último escribiré próximamente

Jodido Doctorado o Jodiendo el Doctorando

Creo que fue el premio Nobel , Don Camilo José Cela, el que para ilustrar la diferencia entre el gerundio y el participio, argumentó que no podía ser lo mismo estar dormido que estar durmiendo, puesto que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. Intachable argumento, o a mí, al menos me lo parece.
Viene a cuento este recuerdo al escritor gallego, después de la retirada, a instancias de la Universidad Autónoma de Barcelona, de la condición de doctorando, del currículo oficial de un líder político, que anda tronando por la regeneración de la vida política al tiempo que con sus apoyos parlamentarios ha sostenido un gobierno de un partido que, a tenor de los tribunales, se ha beneficiado de la corrupción. El ínclito, probo y nunca bien ponderado regenerador de la política española contaminada por bipartidismo y falta de fervor patrio era reconvenido por su Alma Mater, por no estar, en este momento, matriculado en nada relacionado con un futuro doctorado, mientras que el adalid de la transparencia y acrisolada honradez, junto con una abundante cohorte, o corte, de agradaores, entre los que destaca un cómico que, a su vez, se había maquillado el propio currículo, argumentaban, el adalid y la corte, o cohorte, con cómico, que puesto que era licenciado, y en algún momento de su vida había tenido la intención de abordar su tesis doctoral, era de aplicación el término doctorando. Llevando al extremo tan peregrino argumento yo mismo, que soy Licenciado en Ciencias, Sección Químicas, por la Universidad Autónoma de Madrid podría ser un Doctorando con una imaginaría tesis sobre, por ejemplo: Tribulaciones de un electrón desapareado víctima inocente de un efecto túnel. Y por lo mismo cualquiera que hubiera terminado el bachillerato sería un Licenciando, el que hubiera acabado la ESO un bachillerando, y así sucesivamente hasta que el embrión desarrollándose en el líquido amniótico del seno materno bien podría ser un parvulando, término mucho mas bonito y original que el de nasciturus, con el que la carcundia, autodenominada Pro Vida, suele acusarnos, a los que defendemos la vida digna para las mujeres, de asesinos, genocidas y otras lindezas, muy poco cristianas, por cierto.
Si alguno de mis lectores, si es que alguno hubiere, detecta algún tipo de animadversión hacia el líder del regenerador partido capaz de hacer pedagogía con un pastor enseñándole como amanece, ha acertado absolutamente, y es que el individuo en cuestión me repatea. Hay cuestiones que, dicen, tienen que ver con la química y aunque ese señor y yo no hemos coincidido nunca, que yo sepa, en el mismo espacio físico,no me transmite buenas sensaciones, digamos que no tenemos química.
No le soporto.
No soporto su aspecto de niño pijo barcelonés (si fuera un pijo madrileño me caería igual de mal o peor) siendo heredero de unos honrados tenderos, honrados pero tenderos.
No soporto su aire de superioridad no siendo más que un abogado, legítima profesión, como tantos pero al que una calculada operación generosa en medios, no sabemos financiada por quien, Cui bono? Cui Prodest? ha elevado a lo más alto del panorama político.
No soporto su españolismo de opereta mala del que es máximo paradigma el símbolo que exhiben en Cataluña del corazoncito con las banderas.
No soporto su ambigüo oportunismo que le permite defender una cosa y la contraria sin mover un músculo.
No soporto se séquito de aduladores, muy señaladamente una señoritinga paletamente endomingá que ha decidido repetir, machaconamente, un mentira: Yo he ganado las elecciones en Cataluña por si alguien acaba creyéndoselo, sin olvidar a un supuesto intelectual cuyo mayor mérito, parece ser, es imitar, mal, a Joan Manuel Serrat ni al cómico antes citado, al que podíamos calificar como pedagogando.
No le soporto.
Pues bien, este señor, con ese bagaje académico, es el que pone en tela de juicio la tesis doctoral del Presidente de Gobierno, del que tendremos que hablar, tarde o temprano.
No soy economista, y aunque profesionalmente convivo con bastantes, su cercanía no me transmite conocimientos suficientes como para valorar la tesis doctoral del Presidente, pero lo que si es cierto es que sobre la Universidad Española se está extendiendo un manto de sospecha preocupante. No me cabe la menor duda que la incorporación de España al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), popularmente proceso Bolonia, para la Universidad Española ha sido un desastre, no solo por la proliferación de Universidades privadas de dudoso prestigio,  ya había Universidades Privadas de probado prestigio: Universidad de Navarra, ICAI-ICADE, CEU-San Pablo, Químico de Sarriá y otras, sino por la privatización, en cuanto a objetivos de la Universidad Pública, con la rebaja de las licenciaturas de cinco a cuatro años (y creo que se pretende que sean tres) y lo proliferación de másteres, con escaso control académico, muy onerosos y que permiten lucrarse largamente a profesores sin escrúpulos. Másteres mediocres, que pueden dar lugar, a Tesis Doctorales igualmente mediocres.
Me queda una última reflexión. Efectivamente tenemos políticos muy mediocres, pero que los árboles no nos oculten el bosque, su mediocridad política no tiene nada que ver con su preparación académica. Nos visita con frecuencia José Alberto "Pepe" Mujica Cordano, presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, nunca llegó a terminar sus estudios universitarios, estudióen las escuelas de La Vida, y La Lucha, en ambas es Doctor cum Laude

lunes, 17 de septiembre de 2018

¿Que hacemos con el valle?

En la entrada anterior, y en referencia a un general que mandó mucho, despues de ganar una guerra que acabó con las expectativas de un pueblo de salir de un atraso finisecular para intentar abordar un futuro de progreso, y que está allí medio enterrado, hice referencia al valle de los caídos, calificándolo como monumento creado para glorificar la victoria de un ejército reaccionario, incapaz desde 1643 de obtener una victoria excepto en las guerras que emprendía contra su propio pueblo. Sin ir más lejos,en un acontecimiento tan significativo como fue la Guerra de la Independencia, tuvo que ser el pueblo en armas el protagonista de la resistencia. Si hubiera sido el ejército regular el encargado de organizar esa resistencia, no hubiera habido tal, y hoy otro gallo (coq) nos estaría cantando. A lo mejor hubiéramos salido ganando, pero esa es otra historia.
El caso, y es de lo que quería escribir ahora, sin liarme como me ocurre habitualmente, es que en plena Sierra de Guadarrama tenemos una construcción, me resisto a llamar monumento a semejante bodrio, que, como poco, afea, desluce, aja y estropea el paisaje.
Ya solo esas consideraciones puramente estéticas aconsejarían hacer algo, aunque haya quienes consideren que la consideración de algo como artístico, en el sentido positivodel término,  no deja de ser subjetivo, y puede que tengan razón, al fín y al cabo si en ese mismo emplazamiento hubiera, con dimensiones aproximadas, instalado un mocordo, moñiga o ñórdiga también habría, porque hay de todo en este mundo puesto que nadie pasa lista, quien le daría un cierto mérito escultórico, arquitectónico o ambas cosas, sin embargo a, a la inmensa mayoría de la población les parecería natural hacer algo, probablemente demolerla, con una mierda, instalada en la Sierra de Guadarrama, visible desde muchos kilómetros.
Pero hete aqui que esta mierda o monumento, haciendo un ejercicio de síntesis podríamos dejarlo en mierda de monumento o monumento de mierda, que aquí se cumple perfectamente la ley conmutativa, no son solo piedras reunidas con escaso acierto sino que también es una necrópolis, y nos damos de bruces con el culto a los muertos, y aquí me gustaría detenerme para hacer una aclaración de índole personal:
Por más que puedo estar de acuerdo en que uno de los más claros indicios de comienzo de inteligencia del ser humano puede ser su toma de conciencia de la existencia propia, y con ella su resistencia a abandonarla que implica el deseo de trascender "más allá" de la muerte y de ahí la consideración de los muertos como algo más que despojos y la inevitable invención de entidades suprafísicas: Dios, El Alma, etc. El que esto escribe no ha sentido nunca la necesidad de culto alguno hacia sus seres queridos desaparecidos, de manera que :
- No sé, a ciencia cierta, donde están las cenizas de mi padre.
- Acompañé a mi cuñada y sobrino a que fluyeran las de mi hermano por el asturiano Rio Narcea
- Las de mi suegra y mi madre compartieron una larga temporada el maletero de mi coche (aquí hay que aclarar que en vida se llevaron bien). Las de mi suegra terminaron en el Ebro y las de mi madre en un prado de su Cervantes (Zamora) .
-Las de mi mujer están en el comedor de mi casa a la espera de decisión definitiva, que no me urge, y si a algo rindo culto, que  lo hago, es a su recuerdo no a lo que pueda contener una urna (el 80% ceniza de madera del "envoltorio").
E incluso en su día, cuando aún existía la para mi siempre añorada y querida U.R.S.S., manifesté mi opinión sobre la oportunidad de retirar la momia del camarada Lenin porque a mi juicio se había convertido en una atracción turística. Aunque contradictorio, como ser humano que soy, tengo que confesar que siempre que paso por Paris me acerco a Les Invalides, en parte porque no puedo evitar rendir un cierto tributo a mi admirado Napoleon, no por su papel el 18 de Brumario, y aprovecho para animar a la lectura y estudio del trabajo de Marx, muy pedagógico para comprender como la burguesía, como clase social, culmina la toma del poder dejando de ser una clase revolucionaria,  obra, El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, diría que imprescindible para los marxistas que nunca han leido a Marx, sino porque fue el primer francés, aunque corso francés con todas las letras, que tuvo el detalle de intentar remediar la putada histórica que supuso la exportación de los Bourbon-Anjou al trono de España, instalándonos a su hermano José Bonaparte que también, y es la otra parte que justifica mi visita a Les Invalides, está allí y que junto con Amadeo de Saboya, forma la pareja de reyes que tengo por asumibles dentro de la España moderna, si exceptuamos, claro está, a los cuatro de la baraja.
Una vez hecha la aclaración sobre mi escasa, o nula, predisposición a dar a os muertos culto alguno tengo que aclarar también mi absoluto respeto por los que si lo tienen, tanto desde una perspectiva trascendente religiosa, como simplemente como un tributo a su recuerdo, por eso, por ese absoluto respeto puedo entender la lucha que llevan muchas familias por, al menos, conocer el paradero de sus seres queridos desaparecidos en dramáticas circunstancias y comprendo perfectamente la magnitud del problema que supone el hecho de que la mierda de monumento sea a su vez una necrópolis.
Como el victorioso general, su mayor victoria la logró contra su propio pueblo apoyándose en una parte importante del mismo, necesitó un pretexto para construir su megalómano monumento, se le ocurrió lo de la reconciliación de las dos Españas, agrupando muertos, caídos en la terminología oficial, de ambos bandos, sin tener en cuenta, para nada, la opinión de las familias de los fallecidos. Se trata, pués, de una necrópolis de guerra, en la que, de hecho, solo hay allí un muerto que no lo fue como consecuencia de la guerra, el propio general que la provocó.
No es menos relevante como se construyó el bodrio en cuestión y no me refiero a las técnicas de ingeniería empleadas, de las que no tengo ni siquiera un máster, sino a la mano de obra empleada, que fue, por más que allá revisionistas históricos que nieguen ese carácter, mano de obra esclava, procedente de los derrotados.
Y también hay que tener en cuenta el carácter religioso del monumento de mierda, que teniendo en cuenta los vigentes Acuerdos con la Iglesia Católica, herederos del viejo Concordato y que ningún gobierno democrático se ha atrevido a gestionar, que añade una complicación más con la existencia de una comunidad benedictina, allí instalada, que ha manifestado, por boca de suprior, opiniones muy segadas y sectarias en cuanto al general allí, provisionalmente, ubicado.
Así pues, la eficacia en este caso sugiere prudencia e ir quemando etapas:
La primera, que parece en marcha, es el entierro definitivo del general en algún lugar discreto que no acabe convirtiéndose en lugar de peregrinación.
La segunda, la ubicación de los allí enterrados, empezando por el fundador de Falange, en función de lo que prefieran sus familias y allegados, que bien pudiera ser un cementerio sin connotaciones religioso-políticas, muy al estilo de los cementerios de combatientes tras la guerra europea.
La tercera, con el necesario acuerdo de El Vaticano que no parece muy beligerante en el tema, sería el traslado de la comunidad benedictina a algún lugar adecuado donde pudieran continuar con su labor religiosa, que desconozco absolutamente, y posterior desacralización del recinto, que pasaría a ser a todos los efectos civil.
Y una vez vacío y desacralizado
 ¿Qué hacemos con él?
Creo que lo mejor sería dejar que la naturaleza fuera obrando, y así, poco a poco, las hierbas, los musgos, la erosión del aire y del agua, y otros posibles fenómenos atmosféricos, biológicos y erosivos irían poco a poco acabando con el monumento de mierda. 
Y si hay que hacer un museo de la memoria democrática, que a mi puede parecer necesario, hágase, pero en otro sitio.



domingo, 9 de septiembre de 2018

El general no tiene quien le entierre

Cuando para poner un título a una entrada , en un alarde de falta de ingenio, tengo que recurrir al ingenio que otros si tienen tomo conciencia, y también conscencia, de mis grandes limitaciones. Este es el caso, he tenido que remedar al genio de Aracataca para encabezar esta entrada, para intentar hacerla atrayente dado que va a tratar sobre un cadáver.
Ya nos hubiera gustado a muchos, a mi desde luego, que ese general solo hubiera existido en el universo de Macondo, o en cualquier otro dentro del realismo mágico. Pero no, ese general existió en el mundo real, tuvo su Otoño, como el Patriarca que nos describió Gabo, y aunque tuvo un invierno diferente también dejó un cadáver, que más de cuarenta años después continúa dándonos dolores de cabeza.
Yo recuerdo muy bien el día que murió el general, de hecho era la segunda vez que se me moría, su enfermedad anterior, una tromboflebitis, me pilló en Paris, con Carlos, mi amigo del alma y del que un día, y siempre con su permiso, os hablaré largo y tendido, y cuando deambulando, nuestra actividad favorita dada la precaria situación económica que disfrutabamos, por cualquiera de los bulevares de nuestro principal centro de operaciones, El Barrio Latino , nos cruzabamos con cualquier turista con pinta de español, y no se me pregunté porqué pero en 1974, en Paris, en el Boul'Mich, los turistas españoles tenían una inconfundible pinta de turistas españoles, le preguntabamos por la salud del general solían tener dos tipos de respuestas:
a) No sabían nada pero creían que era una dolencia sin demasiada importancia, respuesta de la que nosotros deducíamos que la censura del régimen estaba ocultando la extrema gravedad del general que estaba, prácticamente, agonizante.
b) Los que, como nosotros, tenían escasas simpatías por el general, su obra y su régimen, nos manifestaban que, junto antes de salir, un amigo, que tenía una prima que a su vez tenía un cuñado que trabajaba en la cafetería del Hospital , que hoy creo que se llama Gregorio Marañón, sin poder recordar su nombre de entonces, le había dicho que un celador afirmaba contundentemente que el general andaba pachucho, en definitiva, el general estaba , prácticamente, agonizante.
Cuando una o dos semanas después, la verdad es que no lo recuerdo bien, Le Monde informaba que el general reasumía el mando que, interinamente, había cedido al que a la postre fue su campechano sucesor, nos limitamos a comentar la mala suerte que había tenido Luis Ocaña en el Tour de ese año. Y a seguir celebrando, porque ,eso sí, llevabamos varios meses celebrando de que los militares portugueses hubieran puesto fin a su propio régimen, esperando, y confundiendo una vez más la realidad y el deseo, la llegada de nuestro propio MFA.
Un año después, algo más de un año, y después de un mes de septiembre muy complicado, en el que el general y sus ministros, solidariamente todos ellos, puesto que todos, de forma colegiada habían dado el enterado, habían decidido asesinar a unos jóvenes, el general, esta vez sí, se puso pachucho. El inesperado asesinato provocó las protestas de los de siempre: comunistas, rojos, masones, maricones, etc, el enemigo exterior que no cesaba en su campaña antiespañola, con la correspondiente respuesta patriótica en la plaza de Oriente y no descarto yo, que el fresquito de aquella mañana de octubre contribuyera al deterioro del general que, por más que intentaba disimular aparecía hecho un cascajo. A su lado, con aspecto serio y solemne, su designado sucesor, al que luego la ironía popular bautizó como el campechano, después, eso sí, de que el apodo inicial de El Breve, hubiera fracasado de forma estrepitosa, "Pa brevas nosotros".
Durante más de un mes, desde que comenzaron los rumores, a los que por razones obvias puse en razonable duda, de su enfermedad, el general fue deteriorándose, por más que un equipo habitual, en el que, al parecer de algunos de forma inexplicable, no estaba nadie habilitado para recoger la Copa de Él, sino que se trataba de un equipo de médicos reclutado por el yerno del general, un aristócrata de medio pelo, que entre juerga y juerga, había conseguido acabar la carrera de medicina, y que como mayor éxito de su vida estaba el haber conseguido los favores de la única hija del general, a la que el gracejo popular, sin demasiados elementos de juicio, creo yo, había dado en llamar la morita, malediciendo, sin duda, sobre la posible excesiva  cercanía de las tropas africanas , tantas, y tan efizcamente, comandadas por el general, y su señora esposa, conocida como la collares, en atención a las innumerables vueltas de collar de perlas que portaba ostentosamente.
Yo estoy convencido de que por más que hubiera nombrado a Campechano como sucesor ,el general no tenia previsto morirse nunca, es más, creo firmemente de que estaba convencido de que era inmortal porque no había Dios alguno capaz de tener el valor de llamarle a su lado, con el riesgo que suponía de que a la mínima le levantara el asiento. En ese escenario, no estando prevista la muerte, menos aún lo estaba su sepelio, y nada dejó el general dispuesto a tal efecto.
Bien es cierto que durante el mes largo en que el equipo dirigido por el yerno prolongó de forma cruel la agonía del general alguien podía haber pensado algo, pero....¿Quien tenia los bemoles de plantearlo? Circuló un chiste poco después de que un ojeroso presidente de gobierno anunciara el óbito a la nación:
"¡Españoles, El General ha muerto! a lo que una voz neutra respondía:
"¿Cómo se lo decimos?
En definitiva nadie era capaz de ponerle el cascabel al gato. Una vez que las "previsiones sucesorias", eufemismo tras el que se ocultaba la improbable muerte del general, se cumplieron y  Campechano juró los Principios del Movimiento Nacional, mientras su señor padre, hijo de un rey y que creía ostentar unos imaginarios derechos, lo veía por la tele, el encargado de decidir que hacer con los restos del general fue el propio monarca. No teniendo muy claro que hacer, debió pensar, todo esto lo supongo yo, que puesto que el general había puesto mucho interés en levantar un monumento que era la glorificación, pura y dura, de su victoria, que mejor sitio para dejar , al menos de momento, tan incómodos despojos, que igual concitaban amor y adhesión, no se olvide que fueron cientos de miles de españoles los que aguantaron inclemencias climáticas y horas de cola para dar un último adios, que aversión y desprecio, tampoco hay que olvidar que en los días inmediatamente posteriores a que el general fuera a pedir, o exigir, cuentas el consumo de vinos, cavas, e incluso champagnes se disparó muy por encima del tradicional de las fiestas navideñas.
Más de cuarenta años después el general, sus huesos o lo que quede de ellos, siguen ahí, de forma un tanto provisional, cubiertos por una piedra de Alpedrete, sin que nadie quiera hacerse cargo de él. Ni su familia, ni sus herederos políticos más evidentes.
A mí, personalmente, me importa un bledo lo que pase con los restos del general. Fui incapaz de derrotarle en vida no voy a ser tan mezquino de intentar derrotar su cadáver.
Sin embargo si me preocupa que el general siga ganando batallas, y es que, aunque no lo parezca, sus años de mandato  sirvieron para perpetuar su legado. Y no es precisamente el que defiende la fundación que se lleva su nombre.



lunes, 3 de septiembre de 2018

El Procès

Aunque algún amigo, que indudablemente me quiere bien, me dice que le interesa más cuando escribo de mi, de mis sentimientos, de mis angustias y preocupaciones que de política, no me queda otro remedio que hablar de lo que realmente creo saber algo, porque sinceramente, creo que  mi intimidad, más allá de los que bien me quieren, no le interesa a nadie y mis análisis sobre la situación, seguramente erróneos en muchos casos, pueden, o eso quiero creer , interesar a más gente.
Durante este periodo en el que he estado emocionalmente ausente, un término ha venido repitiéndose, de forma un tanto cansina, por toda clase de medios audiovisuales o escritos, El Procès, en resumen hemos tenido Procès por tierra, mar y aire. Siendo ese término, propio de la lengua catalana, que desgraciadamente no hablo pero puedo entender bastante bien gracias a Lluis Llach, Maria del Mar Bonet, Raimon y tantos otros entre los que cabría incluir a Serrat e incluso a La Trinca, un término que quiere resumir "El Proceso por el que Cataluña se separa del Reino de España constituyéndose en República independiente" dicho queda, y en adelante siempre hablaremos de El Procès.
Lo primero que se pone en cuestión es la existencia misma de España, ¿Existe España? A mi humilde entender, y más allá de la incuestionable existencia del Reino de España como realidad jurídica, España existe. Otra cuestión que puede ser relevante, a esta alturas puede que no mucho, y desde luego es discutible es:
 ¿Desde cuando existe España?
Hay quien opina que existe desde que un íbero, da igual que fuera ilergete, oretano, turdetano o de cualquier otro de los muchos grupos que componía el genérico término íbero, y una celta , que bien podía ser cántabra, carpetana, lusitana o de cualquier otro de los muchos grupos componían el término genérico celta, combinaron sus respectivas cargas genéticas para dar lugar al celtíbero, de existencia , para algunos, discutible que sería el antepasado universal del español.

Para otros sería la colonización romana la que daría lugar  a España, y de hecho la denominación en sí misma procede de la latina Hispania , como sustitución de Iberia , que tendría algo que ver con el río Ebro que atraviesa la península de Norte a Este. La colonización romana unifica lingüísticamente la península, si bien los vascones, que ni son asimilables ni a Íberos ni a Celtas, ya entonces van por libre y no son latinizados. Cabe destacar que para Roma, Hispania no constituye una única provincia de manera que la divide en:
Hispania Ulterior, Hispania Citerior , Bética, Lusitania, Cartaginense y Tarraconense


Cuando en el siglo V el Imperio Romano explota de forma definitiva, son los visigodos el pueblo germánico que ocupa la península ibérica, son unos treinta o cuarenta mil los que cruzan la frontera natural de los Pirineos, aunque también  vándalos y alanos  ocupan parten significativas del territorio
Podemos suponer que la sociedad hispanovisigótica no difería demasiado de la hispanorromana del final del Imperio, al fín y al cabo los visigodos eran ya un pueblo bastante romanizado
La Organizacón Peninsular a principios del siglo VIII, poco antes de la invasión musulmana.
Habrá quien piense, y no le faltarán razones , que el germen de España, una España culturalmente romana y religiosamente católica esta aquí
Puede ser interesante recalcar que estas Españas o preEspañas ocupan la totalidad del territorio peninsular. Portugal ni está ni se le espera.
La invasión musulmana, puede que unos siete u ocho mil invasores mayoritariamente bereberes, acaba rápidamente con la España visigoda, y a principios del siglo VIII ya tenemos, con un territorio prácticamente ocupado en su totalidad, la España musulmana que, curiosamente, es la única que nadie reivindica, de los defensores a ultranza de la antigüedad finisecular de España, como antecedente de la misma. Da la sensación de que los cuarenta mil godos que atravesaron la frontera de los Pirineos en el siglo V tenían más capacidad de "generar españolidad" que los ocho mil bereberes que atravesaron el estrecho trescientos años después.
Las guerras de resistencia, lo que siempre hemos conocido como Reconquista, término que a algunos les chirría como término científico van ,como nos han enseñado repetidamente en nuestra infancia, a configurar toda una serie de pseudoestados o reinos: 
Asturias, León, Castilla, Navarra, Aragón y Portugal que en virtud de alianzas, casi siempre matrimoniales, van agrupándose hasta que en el siglo XV tenemos:
Castilla y León (unidos desde Fernando III El Santo), Aragón (que incluye Cataluña desde la boda de Doña Petronila, reina de Aragón y Ramón Berenguer IV El Santo, conde de Barcelona), Navarra y 
Portugal
La boda de la reina de Castilla (Isabel I de Trastámara) y del rey de Aragón (Fernando II, también Trastámara), conocidos como los Reyes Católicos (RR.CC.),  la derrota del último reino musulmán, Granada,  y la anexión del reino de Navarra,, nos dejan a principios del siglo XVI un Península Ibérica aparentemente unificada (en la práctica los reinos continuaban siendo independientes, si exceptuamos Portugal ,que va ser, excepto con los reyes de la casa de Austria desde Felipe II, independiente Para otros en ese momento se constituye la España moderna.
Hasta la llegada de los Borbones, tras una guerra con el pretendiente de la casa de Austria, tras la muerte de Carlos II, no podemos hablar de una unificación política real con los decretos de nueva planta que se cargan de un plumazo las instituciones de Aragón (siempre incluyendo Cataluña, Valencia y Mallorca) . A partir de ahora ya podemos hablar con propiedad del rey de España, aunque puede , y esa es mi opinión, que no podamos hablar de un Estado moderno hasta la Constitución de Cádiz
Queda claro, a mi entender, que España existe desde hace mucho tiempo, y ocupa la Península Ibérica (excepto Portugal, Gibraltar y Andorra) , las Islas Baleares y Canarias y dos plazas de soberanía, que ahora llamamos ciudades autónomas en el norte de África.

Pero el hecho de que España exista desde hace trescientos , quinientos, setecientos o dos mil años , según el análisis histórico de cada cual, no significa que tenga que existir de forma sempiterna. A lo largo de la Historia, hay naciones que han nacido y otras que han desaparecido, sin que se modificase un ápice ni la rotación de la Tierra ni su giro anual alrededor del sol, en definitiva y esto es algo que parece costarles mucho a los defensores de la sacrosanta unidad patria, la futura existencia de España, tal y como la conocemos hoy, tiene que depender única y exclusivamente de los españoles,  sin que la historia, aun siendo estupendo conocerla, tenga que ser determinante.

Y pausadamente nos dirigimos al meollo de la cuestión: el choque de soberanías, y no es baladí la cuestión y hay que procurar hacer un análisis pausado.
Para los llamados constitucionalistas, más o menos PSOE , PP y Cs, la soberanía reside en el conjunto del pueblo español porque así lo dice la  vigente Constitución, y aquí se olvidan varias cosas importantes:
- La Constitución es fruto de una negociación desigual, en las que unos, los procedentes del régimen anterior, tenían todos los poderes reales: Ejército, Policía y Poder Financiero fundamentelmete y los otros su capacidad de movilización. No seré yo quien critique, ahora, a la izquierda política que pacto la sobrevalorada Transición ya lo hice, y no fui el único, en su momento. Quizás, y puedo asumir, aunque no compartir, el argumento de que "Se hizo lo que se pudo,...dadas las circunstancias".
Ese proceso dejo aparcado algo tan importante como la propia articulación del Estado, y ahora nos vuelve, o quizás nunca se fue, el encaje de catalanes, vascos, y cada vez más, gallegos en es España, que repito una vez más, es una realidad política y jurídica.
Los partidarios de la ruptura de España, en el caso de El Procès, PdeCat, ERC y las CUP, hay una soberanía catalana, efectivamente no reconocida por la vigente Constitución española, y que amparándose en el Derecho de Autodeterminación reconocido por la ONU exigen la celebración de una consulta, pactada como en Escocia y Quebec, reconociendo que las dos celebradas hasta ahora pueden tener valor como movilización pero no tienen garantía jurídica.
Nos encontramos en una difícil tesitura:
Si aplicamos la Constitución sensu strictu, procedería a reactivar el artículo 155, pero esta vez de verdad, con suspensión de las funciones de las instituciones catalanas, disolución de los cuerpos policiales propios , mossos d'esquadra, y ocupación militar del territorio. Y sin decirlo, porque como dice un conocido intoxicador radiofónico matinal no son más que unos maricomplejines, eso es lo que le gustaría a la mayoría de los votantes de la derecha política española. ¿Resolvería esto algo? La represión del nacionalismo identitario durante el régimen anterior, no sirvió de mucho, más allá de llenar las cárceles de presos y las cunetas de cadáveres. La existencia de presos polítcos (el eufemismo políticos presos da risa) tras la  suicida judicialización de la situación no solo no ha debilitado el secesionismo, lo ha potenciado.
La aplicación de ese Derecho de Autodeterminación, aplicación más que dudosa puesto que ese derecho se implementó para los procesos de descolonización, y este no es el caso, dejaría sin posibilidad de decidri sobre su futuro a millones de ciudadanos que verían como una realidad política, España, podía ser sustituida por otra, esencialmente distinta aunque también se llamara España.

Llegados a este punto no nos queda más remedio que analizar desde coordenadas de izquierda, superando la natural aversíón que nos producen los debates identitarios:

Tenemos que impulsar el cierre definitivo, por obsolescencia, de los resultados de La Transición, empezando por la propia Constitución que, a día de hoy, está más que superada por los acontecimientos. El establecimiento de un proceso constituyente sería la segunda fase de creación de una República en la que cada pueblo que se considere , a sí mismo, legítimo para hacerlo, diga lo que diga la historia, decida si quiere o no participar en ese nuevo proyecto republicano, al que en su momento dotaremos de nombre y símbolos.

¿Tenemos fuerza desde la izquierda política para impulsar ese proceso? Ni de lejos, tenemos mucho trabajo que hacer, en el algún momento hay que empezarlo, y bien puede ser ahora.

Yo sueño con una República Ibérica, con capital en Lisboa, pero no deja de ser un sueño.