jueves, 4 de octubre de 2018

Como hacerlo

En la entrada anterior intentaba, desconozco con que grado de éxito, construir un esbozo de estrategia tomando como punto de partida el trabajo teórico de V.I. Lenin, ¿Qué hacer?, sobre la confrontación entre política reformista y política revolucionaria. Esas dos políticas se  trasladaron de forma orgánica al propio Partido Obrero SocialDemocrata Ruso (POSDR) conformándose las fracciones   menchevique y bolchevique., que confrontaron en el II Congreso, celebrado en agosto de 1903 en Londres y Bruselas. Defendiendo su papel en ese congreso, en contra de las tesis defendidas por los mencheviques, capitaneados por Yuli Martov, escribe Lenin Un paso adelante, dos pasos atrás- La crisis en Nuestro Partido (en ruso  Шаг вперёд, два шага назад) en 1904,
 continuada, ya en 1905 por Dos tácticas de la socialdemocracia en la Revolución Democrática , siendo, a mi juicio, muy recomendable estudiarlas como un trabajo único
Creo que  hubiera sido intelectualmente honesto si hubiera continuado por ese camino, hubiera sido relativamente sencillo adjudicar a PODEMOS el papel de mencheviques del siglo XXI , de hecho lo son aunque muchos no lo sepan, y poner en primer plano la lucha ideológica con ellos, de hecho por muchos chistes y chascarrillos que hagamos, y yo soy el primero que los hago, con el telón de fondo de la Vida de Brian y las diferencias entre el Frente Judaico de Liberación y el Frente de Liberación Judaico, lo cierto es que la fortaleza del partido bolchevique se alcanza gracias, aunque puede que solo en parte, a la confrontación ideológica no sólo con mencheviques, sino también con socialrrevolucionarios (eseristas) y kadetes  (liberales) entre otros. Pero aún siendo intelectualmente honesto es claramente insuficiente. Ciertamente PODEMOS responde, a casi todas las características, a todas sería para nota, de un partido reformista de extracción pequeño-burguesa, a pesar, o más bien por mor, de un lenguaje radicalizado, cada vez más matizado por cierto, de tras del cual lo que hay son propuestas tendentes a mejorar las condiciones de vida de los de abajo, a "democratizar" o "humanizar" el sistema, pero no a destruirlo o superarlo. PODEMOS, y esto no tiene ningún carácter peyorativo, no deja de ser  una formulación socialdemócrata en el momento en el que la socialdemocracia tradicional, en España y fuera de ella, anda desnortada, carente de mensaje creíble. Pero no es suficiente, tenemos que ser autocríticos y analizar nuestra parte de culpa en la situación, poco halagüeña que atravesamos, porque ¿Hemos sido nosotros la formación combativa y revolucionario capaz de combatir el espontaneísmo oportunista  al que hacíamos referencia en la entrada anterior?
¿Hace falta que conteste a tan retórica pregunta?
A mi desde luego no me sirve, porque es básicamente falso, el argumento de que fue la potenciación mediática la que llevó a adelante el proyecto PODEMOS. A mi humilde entender no son más que excusas de mal pagador.
A lo largo de nuestra trayectoria, muy señaladamente desde el nacimiento de IU inicialmente como coalición electoral, pero ya anunciado por el eurocomunismo, hemos ido abandonando todas nuestras señas de identidad como partido revolucionario y combativo, adoptando las de un partido reformista de forma paulatina, casi sin darnos cuenta.
Y en ese contexto, compitiendo con PODEMOS, que nace de una base social que en gran medida está irritada por perder derechos disfrutados por la generación precedente y por tanto es esencialmente reformista, en su espacio político y con sus reglas y modos, dicho en castizo, nos han comío la tostá.
Por tanto y entrando ya en el como hacer lo que ya sabemos que hay que hacer tenemos que recuperar no solo nuestras señas de identidad, sino también nuestra forma de hacer política revolucionaria antitética del sistema capitalista.
La recuperación de nuestras formas organizativas es imprescindible, no descarto, aunque no oculto mi escepticismo, la posible utilidad de Asambleas populares o ciudadanas, en el marco de procesos de posible unidad popular, pero nuestra asistencia a esos espacios "por libre", sin haber discutido previamente la estrategia a adoptar en cada momento no solamente puede ser inútil, sino contraproducente. La imagen de dos compañeros, o camaradas, discrepando en un espacio unitario nos hace daño, o mi me lo parece y desde luego a mi me lo hace.
Independientemente de nuestra pertenencia a espacios unitarios, sean electorales o de otra índole, no debemos diluir ni nuestra política ni nuestra marca. .En los últimos tiempos, y es algo muy positivo, dentro de UNIDOS PODEMOS se perfila claramente que, y quien, es  IU, habiendo partido de una posición nada ventajosa ante los medios en la que esa coalición era PODEMOS con Alberto Garzón de Guest Star. Igualmente, en Ahora Madrid , fundamentalmente por las cuestiones presupuestarias y por la especulativa Operación Chamartín pero ha habido otras cuestiones en el pasado, está muy claro que Carlos Sánchez Mato y Mauricio Valiente son IU, una IU con una estrategia clara en lo presupuestario y lo especulativo.
Nosotros no podemos aparecer como una fuerza política más, crítica, o muy crítica, con el sistema pero formando parte de él. Nuestra acción política, en los parlamentos y en los ayuntamientos pero también en los barrios, las universidades, los institutos  y los sindicatos, tiene que venir determinada muy claramente por la confrontación con el sistema capitalista.
Esta estrategia, que no es ningún bálsamo de Fierabrás , presenta muchas complicaciones  y muchísimas aristas, no es nada sencillo.
Habría que irse preparando para dejar de aparecer como una fuerza política respetable heredera de aquellos "generosos comunistas" actores principales de la transición, lo cual, por otra parte lanza un mensaje edulcorado y falso de lo que fue la Transición, la bendita Transición, la maravillosa Transición. Efectivamente la Transición fue maravillosa y bendita para aquellos que pretendían un lampedusiano "Que todo cambie para que todo siga igual", es decir para el Sistema de Capitalismo Monopolista de Estado, que solo estaba dispuesto a aceptar un aggiornamiento de las reglas políticas. La Transición se hizo como se hizo en las condiciones que se hizo, con una cúpula militar profundamente fascista, un poder económico decidido a no ceder ni uno solo de los privilegios obtenidos durante el nacional catolicismo y en un contexto internacional que nos colocaba en el mundo capitalista tras el reparto de Europa en las conferencias de Yalta, Teheran y Postdam, sin que  se malinterprete hay que decir que solo Stalin propuso acabar con el régimen de Franco pero solo arrancó un boicot internacional que terminó con la consolidación de la guerra fría. Sin caer en una crítica estéril a lo que hicieron nuestros dirigentes de entonces, en la seguridad de que hicieron lo que pensaron mejor. Sin caer en un fácil te lo dije por parte de aquellos que como yo nos opusimos a aquella política y el 6 de diciembre de 1978 nos quedamos en casa tan rícamente. Aún reconociendo que este régimen de libertades formales es mil veces mejor que la dictadura fascista. No podemos permanecer hipotecados en nuestra posición de 1978, muchos no habían nacido o eran niños, no es mi caso, pero incluso para los que apoyaron, puede que manera entusiasta, aquel proceso,  el sistema político nacido de aquella negociación desigual, en el mejor de los casos está obsoleto y tenemos que oponernos de manera frontal. Nuestro republicanismo no solo ha de ser de bandera
                                                                     I República

                                                                      II República
Nuestro republicanismo ha de estar enmarcado en nuestra oposición al sistema capitalista.
Nuestro posicionamiento republicano y socialista, socialista en el sentido marxista del término, tiene que impregnar toda nuestra actividad política, cuando impulsamos una huelga, cuando estamos en un piquete para impedir un deshaucio, cuando participamos en un espacio unitario electoral o de otro tipo, hasta cuando ejercemos de presidente de nuestra comunidad de vecinos, o de vocal del AMPA de nuestros hijos.
Ni que decir tiene, la inteligencia del lector la presupongo' que no se trata de aparecer con la bandera en todos lados, tenemos la experiencia de muchos años de trabajo y lucha contra la dictadura. En cada tajo, en cada taller, en cada barrio, en cada facultad universitaria, en cada instituto, allí donde se desataba un conflicto estaban los comunistas, militantes del PCE o no, dispuestos a ponerse al frente, y sin hacer falta una declaración expresa de su militancia, la gente sabía muy donde estaban políticamente aquellos activistas. Y allí donde no se daban las condiciones subjetivas para que estallara un conflicto se trabajaba para crearlas desde las condiciones objetivas adecuadas. Para pasar de la reivindicación espontánea a la conciencia revolucionaria. Para generar conflicto político desde el conflicto social.
Básicamente nuestra estrategia, con todos los matices que se considere oportuno, tiene que ir por ahí. Parece fácil escrito desde el teclado por alguien que , como yo, y no me siento orgulloso por ello, ha dejado en la práctica la política activa. Reconozco que hoy, y todo lo que me ha ocurrido no debe servir de pretexto, yo no tengo fuerzas para sumarme activamente a la actividad militante, aunque me gustaría, y así lo espero, que esa situación revierta.

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