miércoles, 26 de marzo de 2008

Parlamentarismo e Izquierda Transformadora

El varapalo electoral sufrido por nuestra, ya de por sí sufrida, Izquierda Unida, ha puesto en marcha mecanismos que propician algo que hacía mucho tiempo que no ocurría en nuestra organización. Estamos hablando de política, de POLÍTICA con mayúsculas, de manera tanto regular, a través de los órganos regulares, comités políticos o asambleas, como irregulares, reuniones, más o menos informales, de afilados de diferentes asambleas. Todo parece indicar que, independientemente de si se está adscrito a una determinada sensibilidad (palabra que me recuerda los tiempos en los que en CCOO estábamos literalmente a hostias) hay dos maneras de concebir nuestra organización como movimiento sociopolítico. La una, la que representaría, la actual dirección federal, pone todo el trabajo político, o el más importante, en las instituciones. Desde las instituciones: Congreso de los Diputados, Senado, Parlamentos Autonómicos, Concejos Municipales, Diputaciones provinciales o forales, se conforman mayorías de gobierno, si conseguimos formar parte de esas mayorías de gobierno, influiremos positivamente en ese gobierno, estaremos contribuyendo, en definitiva, a transformar la sociedad. Una Izquierda Unida con un único diputado, el de Gaspar Llamazares, puesto que el otro pertenece a ICV, que no es, ni mucho menos, nuestra referencia en Cataluña, no tiene nada que hacer en ese supuesto, nada más que prepararse a modificar su mensaje, de manera que en próximos comicios electorales podamos obtener mejores resultados. La otra forma de entender nuestra organización, y es mi forma de verla, afirma que nuestro movimiento sociopolítico sólo tiene sentido si es un movimiento que tiene como objetivo la Sociedad Socialista, es decir con los medios de producción en manos de la propia sociedad, un movimiento que ha de tener en el republicanismo, el federalismo y el anticapitalismo sus señas de identidad. Simplificando, esa izquierda transformadora tiene que ser una izquierda revolucionaria. Y al llegar a este punto, surge la pregunta clave, ¿Es esa izquierda revolucionaria, transformadora, anticapitalista, etc, incompatible con el parlamentarismo? Y tenemos que contestar es incompatible, nunca vamos a conseguir transformar la sociedad avanzando hacia el socialismo utilizando las vías parlamentarias. Llegado, incluso, el caso ideal, el caso, muy improbable, de que alcanzásemos la mayoría parlamentaria, el sistema habilitaría las medidas oportunas, más o menos violentas, para defenderse con uñas y dientes. Recordemos lo ocurrido en Chile en 1973, con la Unidad Popular del doctor Salvador Allende. Idéntica suerte hubieran corrido los Partidos Comunistas italiano y francés, potentísimos tras la II guerra mundial, si hubieran conseguido una victoria parlamentaria. En 1974, se pudo dar un avance importantísimo hacia el socialismo aprovechando el empuje de la Revolución de los claveles, sin embargo la postura reaccionaria de Mario Soares y los suyos frustraron las enormes expectativas que generó aquel movimiento revolucionario. Es más que improbable que, utilizando únicamente las vias parlamentarias, electoralistas, falsamente democráticas , nos acerquemos vagamente a nuestros objetivos de una sociedad más justa, más solidaria, más igualitaria, más libre, porque la primera libertad es el derecho a ser igual. Si, de lo anterior alguien deduce que debemos abandonar las vías parlamentarias, coger la escopeta y echarnos al monte, es que me he expresado fatal. La concurrencia a comicios y elecciones es muy importante, y el tener buenos resultados también, multiplica nuestra presencia en la sociedad, sirve de altavoz al trabajo que contra las instituciones propias del sistema capitalista, tenemos que hacer desde los sindicatos, los movimientos ciudadanos, ecologistas, feministas, estudiantiles, etc...Pero no debemos hacer de ello nuestra única forma de hacer política. Seamos capaces de aprender de las experiencias de otros. ¿Por dónde anda el PCF, el partido que se arrugó en el Mayo del 68? ¿Que es del PCI tan pendiente de sorpassar a la Democracia Cristiana que se pasó de frenada y despareció?. Por no hablar del triste papel que históricamente han desempeñado los partidos socialdemócratas hasta convertirse en una de las dos ruedas, la que lleva engranada la cadena, de la bicicleta capitalista, por más que ahora quiera llamarse economía de mercado.

7 comentarios:

AF dijo...

Le veo a usted no ya rojo, sino un tanto incendiario. Lo cual no es que me parezca mal, sino que me asombra tal fuego.

Pero entrando en materia: para sorpresa, quizás, de usted y de algunos más, le diré que mi opinión respecto a lo que usted propone es coincidente sólo en parte. Me explico.

Creo que la cuestión en estos momentos es la definición de una estrategia para el cambio de la sociedad, (no otra cosa es lo que usted ha pergeñado en los breves párrafos de su nota), lo cual puede empezar a hacerse mediante la implantación de un mínimo "catecismo" que comience por describir la sociedad que queremos cambiar (probemos a hacerlo y veremos que no es tan sencillo y que quizás no está tan hecho como podría suponerse); que continúe con identificar las características principales y suficientes del mundo al que queramos dirigirnos; que dilucide si hay una mayoría suficiente de personas en el ámbito del que hablemos (Ejpaña, el planeta entero o sólo Villar de Cañas) que pueda estar objetiva y subjetivamente interesada en llegar a ese mundo; y, finalmente, que establezca los métodos por los que creamos más oportuno llevar a cabo el trabajo.

A todos estos pasos yo no les andaría poniendo de momento nombres y apellidos, aunque sí procuraría ser cuidadoso para no dejarme nada en el morral y para no acabar limitándome a sacar conejos de la chistera.

Habrá quien a unas cosas las llamen socialismo; habrá quien llame revolucionarias a otras. Pero lo importante es conseguir ver el mismo paisaje sin pretender antes estar de acuerdo en si aquello que vemos en primer plano es un pino o un abeto.

En fin, bien hallado sea, don Javier (y gracias por removerme un poco).

Un saludo.

RGAlmazán dijo...

D. Bolche está usted haciendo una dicotomía que sólo en el caso de que no fuera posible una mezcla armoniosa debería darse. No estoy de acuerdo en que es incompatible el parlamentarismo y el anticapitalismo (con todo lo demás). Puede serlo si así lo decidimos, pero no es un principio inamovible. Hombre decir que no ha cambiado nada es mucho decir, aunque sea verdad que no se ha cambiado al ritmo que quisiéramos. Yo creo que es el momento de buscar lo común que es mucho y tratar de prepararnos para tiempos mejores. O hacemos eso o nos vamos al monte a esperar tiempos mejores y preparar la revolución.
De acuerdo con D. Antonio, definamos cuál es el problema, qué ha pasado, qué sociedad de este mundo (no de otro) queremos y empujemos todos si podemos para hacer lo posible por conseguirla, aunque sea poco a poco.

No estoy totalmente seguro de conseguirlo pero creo que hemos de empujar en lo común aunque haya diferencias sensibles. Y creo que entre todos podremos.

Dejemos de mirarnos el ombligo. Trabajemos desde nuestras bases, en nuestras asambleas, como usted ha pedido en otras ocasiones, y lavemos bien nuestros trapos que los necesitamos limpios. A partir de ahí saldrá nuestra oferta a esta sociedad y veamos si tiene acogida.

Salud y República

J. G Centeno dijo...

Estaba echando yo en falta los siempre, excepto cuando se habla de fútbol, atinados comentarios de mi kabileño favorito, y por fin ha llegado, y constato que no me he explicado nada, pero que nada, bien. En ningún momento he intentado excluir, es más creo haberlo considerado muy importante, el trabajo destinado a obtener buenos resultados electorales. Pero si sólo, y eso es lo que hemos hecho hasta ahora, nos dedicamos a buscar buenos resultados electorales, y dedicamos, los que se lo dediquen, la mayor parte de nuestras energías a buscar acomodo institucional, de concejal, diputado o archimandrita general castrense. Los cargos electos tienen que tener claro para que están, y desde ellos defender nuestro camino hacia el socialismo. Y si Iu no es un movimiento sociopolítico sino una coalición electoral, que se diga, y se expresen también quienes son los coaligados. A mí sigue pareciéndome imposible la via parlamentaria al socialismo, al menos nunca se ha conseguido, pero no es cuestión de descartarla de antemano. Desde luego de la base de Iu no sobra nadie, piense lo que piense, de la dirección no lo tengo tan claro.

fritus dijo...

Don Bolche: Cuente conmigo para tomar el Palacio de Invierno, pero tendremos que ser unos cuantos más que si no vamos a hacer el rídiculo.

Que el Señor nos de salud

Fritz dijo...

Hace algún tiempo me hubiera echado unas risas, hace mucho, pero mucho más, quizá hubiera criticado con dureza sus comentarios. En mi infancia hubiera tratado razonar con usted.

Hoy es que estoy de humor y por eso dejo el comentario.

Pues si los "auténticos socialistas", los del socialismo real tienen mucho peso en esa organización a la que usted vota solo puedo desearle (a la organización) suerte, suerte y más suerte.

Dejando de lado que su visión de las cosas no tiene nada que ver con la realidad, vamos, ... ¡qué cayó el Muro!!!! sucede que no tiene "ustedes", en efecto, nada que hacer.

Suerte.

Saludos

SPOOK dijo...

Hoy es fácil estar de acuerdo con usted.
Eso de ”la Sociedad Socialista, es decir con los medios de producción en manos de la propia sociedad” es estupendo, solo le falta explicar que entiende por sociedad.
Como se administran los medios de producción en manos de la sociedad?? Porque verá usted, a mi me da igual ser propietario de los medios de producción si no me son reconocidos ninguno de los derechos que dicha propiedad conlleva. ¿Me explico?...me da igual que los medios de producción sean mios si la administración y el provecho es para unos pocos capitalistas o para unos pocos miembros del partido bolchevique. Bueno, digo a mi, pero estoy seguro que todos los proletarios opinan igual que yo.

A que se refiere con ”el sistema habilitaría las medidas oportunas, más o menos violentas, para defenderse con uñas y dientes”?? si se refiere al sistema capitalista pues estoy de acuerdo. Y usted estará de acuerdo que en ausencia de democracia parlamentaria ni siquiera necesitaría esas medidas, al menos en democracia el capitalismo ha de renunciar a ciertos privilegios para mantener un mínimo de estado de bienestar social, ergo no ganamos nada si perdemos la democracia. NO, no es el capitalista el más interesado en la democracia.

”de la bicicleta capitalista, por más que ahora quiera llamarse economía de mercado”
No es equivalente economía capitalista y economía de mercado.
Históricamente ha existido economía de mercado anterior al capitalismo, e igualmente ha existido capitalismo sin mercado (capitalismo estatal).
Si es cierto que actualmente el sistema económico predominante es el mercado capitalista (mercado más capitalismo) con sus ventajas e inconvenientes.
Por ello ya conoce mi propuesta, mercado SI, mercado intervenido democráticamente para evitar las injustas desigualdades a que conduce el capitalismo liberal.
Poder político diferenciado e independiente del poder económico. Y por supuesto, el poder político superior y con capacidad de condicionar al poder económico.
Intervención para asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a los bienes que democráticamente se definan como de acceso público (medio-ambiente, salud, educación, información, comunicación, justicia).
Y para conseguir esto no es necesario, ni conveniente, el asalto al palacio de invierno.
Si es necesario y conveniente el trabajo político fuera de las instituciones, tal como usted propone. Como le decía al inicio hoy es fácil estar de acuerdo con usted, ¿está usted de acuerdo conmigo??

Juan Fernando dijo...

He aquí un fascismo que merece ser frenado:

"Jiménez Losantos: ¿Intrépido justiciero, o delincuente?"

http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/posts

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