lunes, 11 de mayo de 2009

Zigotos, blastocitos, embriones y fetos

Prescindiendo de las muchas ayudas que el desarrollo científico, con la siempre militante oposición de la Iglesia (la católica y todas las demás), presta a la consecución de embarazos deseados, podemos afirmar:
Que si un hombre y una mujer han practicado un coito
Que si ninguno de ellos ha utilizado un método anticonceptivo: preservativo, anillo vaginal, anovulatorios, espermicidas, dispositivos intrauterinos, coitus interruptus, etc...,
Y que si un espermatozoide consigue fecundar el óvulo, que liberado de su folículo baja por la trompa de Falopio, transmitiéndole su carga cromosómica (tanto el óvulo como el espermatozoide son células haploides de 23 cromosomas) se creará una célula diploide (con sus 46 cromosomas reglamentarios) a la que llamaremos, sin que ella previamente nos haya hecho nada, zigoto.
En su descenso por la trompa de Falopio el óvulo fecundado va dividiéndose formando una estructura celular a la que, y sin ningún ánimo racista ni ofensivo, llamámos mórula.
Cuando la estructura procedente de la mórula se transforma al moverse las células que la forman, blastómeros, que se llaman así a pesar de estar muy bien educados, dentro de un líquido, en una cavidad llamada blastocele, ya tenemos formado el blastocito que se adhiere al endometrio, que no es ningún señor con nombre en desuso, para comenzar a nutrirse de los vasos sanguíneos de las paredes del Útero, que no es ningún reformador de la Iglesia, según unos, ni ningún hereje, según otros.
Esto ha ocurrido en los cuatro o cinco primeros días despues de que el señor y la señora decidieran pasárselo bien jugando con los aparatos que también tienen como utilidad el hacer pis , y se ve muy mono en esta animación que he encontrado en la bitácora de Pablo Villoch. Por intentar resumir toda esta sarta de cochinadas, las primera fase del embrión humano, aquella en la que podemos llamarle como tal sin que sea un insulto es la de blastocito.
Una vez que el blastocito queda implantado en el útero comenzamos, generalmente, a hablar del embrión, que en la segunda semana de embarazo genera la placenta, en la tercera el tubo neural antecedente de lo que luego será el sistema nervioso.Cuando termina el primer mes, ya han empezado a desarrollarse todos los órganos importantes. Los ojos son perceptibles, los brazos y las piernas empiezan a aparecer y late por primera vez un corazón de cuatro cavidades, aunque lo hace de manera automática, sin estar controlado por ningún sistema nervioso parasimpático .
¿Cuando un embrión deja de serlo para convertirse en un feto ?
Científicamente un embrión se convierte en feto desde que ha completado la creación de todos sus órganos, es decir durante la vida fetal no se producen órganos ni tejidos nuevos, sino que van madurando los creados durante la etapa embrionaria. Y si quisieramos poner una fecha diríamos que a partir del tercer mes de embarazo podemos hablar de feto humano, y hablaremos de feto viable a partir de del séptimo mes de embarazo, si bien los continuos avances de la neonatología están consiguiendo sacar adelante fetos con poco más de cinco meses de desarrollo intrauterino.
La confesión religiosa a la que administrativamente pertenezco, según su particular método de reclutar al personal nada más abandonar la condición de feto, y de la que no pienso borrarme hasta que ellos mismos me excomulguen, argumenta que desde el mismo momento de la concepción, más o menos desde que el óvulo y el espermatozoide se encuentran en la trompa de Falopio (si se encuentran en la de Eustaquio es que hemos hecho algo mal, o lo hemos hecho bien pero con otro objetivo), la célula resultante es un ser humano, con todos sus derechos, aunque, nadie puede negar que, con pocas o ninguna de sus características esenciales. No pueden evitar mis padres espirituales que uno de sus principales referentes filosóficos Tomás de Aquino bebiera en las fuentes del hilemorfismo aristotélico que considera que todo lo existente lo es primero en potencia antes de serlo de forma efectiva. Así en el capítulo 1 de Los principios de la naturaleza escribe:
"Observa que algo puede ser, aunque todavía no sea, y que algo ya es. Aquello que puede ser, se dice que es en potencia; aquello que ya es, se dice que es en acto. Pero el ser es doble, esto es, el ser esencial de una realidad o ser substancial, como por ejemplo ser hombre, y esto es ser a secas; y el otro es el ser accidental, como por ejemplo que un hombre sea blanco, y esto es ser algo o según algo. Respecto de uno y otro ser, hay algo que es en potencia: en efecto, hay algo que es en potencia para ser hombre, como el esperma y la sangre menstrual; hay algo que es en potencia para ser blanco, como el hombre. Tanto aquello que es en potencia respecto del ser substancial, cuanto aquello que es en potencia respecto del ser accidental, puede ser llamado materia: como el esperma puede ser llamado materia del hombre, y el hombre materia de la blancura; pero difieren en que la materia que es en potencia respecto del ser substancial, se llama materia a partir de la cual y la que es en potencia respecto del ser accidental, se llama materia en la cual. "
Desde ese punto de vista desde que el tipo se desabrocha la bragueta, o la tipa se baja las bragas, existe el ser humano, existe en potencia, y tras el periodo de folleteo y gestación que brevemente hemos descrito al principio acaba existiendo en acto. Desde su punto de vista religioso y filosófico su oposición a cualquier Interrupción Voluntaria del Embarazo (Aborto) está más que justificada, y que una católica interrumpa voluntariamente su embarazo es una infracción (pecado) de extrema gravedad (pecado mortal). Ninguna católica coherente deberá, en ningún caso, abortar. Ningún médico católico deberá prestar su colaboración para ello.
¿Y los que no son católicos?
¿Y los que pertenecemos a la Iglesia Católica pero ni practicamos sus ritos ni creemos en uno sólo de sus principios?
En general ¿Qué ocurre con aquellos para los que el hilemorfismo, la potencia, el alma, etc...no tienen ningún valor, ni ético, ni moral, ni científico, ni nada?
En el fondo, su argumento último consiste en afirmar que la vida es creada directamente por Dios, que en el caso de la vida humana adquiere carácter racional gracias al alma, siendo ésta, el alma, una entidad puramente inmaterial, que es, por decirlo de alguna manera, implantada en el instante mismo de la concepción, en pleno polvo, habiendo que suponer que si el zigoto se divide inopinadamente, dando lugar a dos blastocitos, y en último extremo a dos gemelos monozigóticos, el alma inmortal deberá seguir el mismo proceso de división, evidentemente previsto por la omniscencia de Dios. Con ese argumentario no pueden imponer sus tesis a los no creyentes, a día de hoy, en el pasado sí podían, de manera que tienen que construir uno, un argumentario, con la pretensión de universalizar sus creencias, y a ese código argumental han venido a llamarlo Derecho Natural. Y lo que se sale de ese derecho natural, debe ser declarado como ilegal o ilegítimo. ¿Quien dicta las reglas de ese código natural? Nunca se dice de forma explícita, pero no es difícil adivinar la figura de Dios, interpretado, naturalmente, por los que creen en Dios. Y en ese Derecho Natural, cuestiones como la homosexualidad, para ellos una enfermedad o una desviación, o el aborto, no tienen cabida, incluso algo tan usual como el divorcio tiene difícil asiento.
Como tampoco la aplicación del Derecho Natural es fácilmente universalizable, porque siempre habría contumaces que negamos la existencia de ese código, han acabado recurriendo a argumentos de carácter pseudo o paracientífico. El argumento se las trae: Como en el zigoto inicial ya está toda la información genética que va a dar lugar, al terminar la gestación, a un ser humano, éste, el zigoto, debe tener todos los derechos que va a tener aquel, y el primero de ellos es el derecho a la vida, y no dudan en calificar sus campañas antiabortistas, con las que pretenden universalizar una creencia no científica, como campañas pro-vida. No hace falsa ser un lince, de esos que los señores sacerdotes lamentan no poder follarse impunemente, para percatarse de que un zigoto por si mismo es absolutamente inviable fuera del útero, es decir su derecho a la vida es inexistente al no poder ejercerlo . Sin embargo el Derecho Positivo, que es con el que ser social codifica su convivencia, ha evolucionado en el sentido de ir otorgando derechos al embrión en función del periodo de gestación en que se encuentra.
Y en ese punto es en el que el poder civil, la sociedad, tiene que regular el proceso por el que una mujer puede, sin más requisitos que el desearlo, interrumpir su embarazo, es decir ejercer un legítimo derecho sobre su cuerpo, intentando, porque es de sentido común, salvaguardar los derechos que podría llegar a tener el no nacido, incapaz por si mismo de vivir fuera del espacio intrauterino.
Ahí está el debate, lo demás son cuestiones derivadas de la superstición, la ignorancia y la mezquindaz intelectual. Hay quien no puede soportar que no sólo es posible explicar la vida sin dios, sino que con él es improbable, por no decir imposible.

2 comentarios:

Mayoyo dijo...

Se le entiende a usted más, y mejor, que a Tomás de Aquino. Por algo será....

AF dijo...

Pues tras esta extensa disertación mitad divulgativa, mitad filosófica, he de decirle que un solo argumento invalida la construcción de Tomás de Aquino y la suya de usted, que por mucho que pretenda ocultarlo, le sigue en cada paso.

Tiene ello relación con una frase que evacua usted: "Desde ese punto de vista desde que el tipo se desabrocha la bragueta, o la tipa se baja las bragas, existe el ser humano, existe en potencia, y tras el periodo de folleteo y gestación que brevemente hemos descrito al principio acaba existiendo en acto (...)". Pues bien, tengo pruebas palpables de que eso no es cierto. De que del dicho al hecho es largo el trecho y que puedo yo haber prácticamente bajado la cremallera de la bragueta en múltiples ocasiones (es un decir, en realidad suelo limitarme a mínimos escarceos carentes de gracia), y eso no ha provocado interés alguno en la hembra objetivo de mis atenciones, descartándose por tanto la futura e inminente conversión de la posibilidad en potencia, mucho menos en acto.

No, don Javier, lo mire usted por donde lo mire, ligar es mucho más difícil de lo que dicen...

Un saludo.