domingo, 9 de septiembre de 2018

El general no tiene quien le entierre

Cuando para poner un título a una entrada , en un alarde de falta de ingenio, tengo que recurrir al ingenio que otros si tienen tomo conciencia, y también conscencia, de mis grandes limitaciones. Este es el caso, he tenido que remedar al genio de Aracataca para encabezar esta entrada, para intentar hacerla atrayente dado que va a tratar sobre un cadáver.
Ya nos hubiera gustado a muchos, a mi desde luego, que ese general solo hubiera existido en el universo de Macondo, o en cualquier otro dentro del realismo mágico. Pero no, ese general existió en el mundo real, tuvo su Otoño, como el Patriarca que nos describió Gabo, y aunque tuvo un invierno diferente también dejó un cadáver, que más de cuarenta años después continúa dándonos dolores de cabeza.
Yo recuerdo muy bien el día que murió el general, de hecho era la segunda vez que se me moría, su enfermedad anterior, una tromboflebitis, me pilló en Paris, con Carlos, mi amigo del alma y del que un día, y siempre con su permiso, os hablaré largo y tendido, y cuando deambulando, nuestra actividad favorita dada la precaria situación económica que disfrutabamos, por cualquiera de los bulevares de nuestro principal centro de operaciones, El Barrio Latino , nos cruzabamos con cualquier turista con pinta de español, y no se me pregunté porqué pero en 1974, en Paris, en el Boul'Mich, los turistas españoles tenían una inconfundible pinta de turistas españoles, le preguntabamos por la salud del general solían tener dos tipos de respuestas:
a) No sabían nada pero creían que era una dolencia sin demasiada importancia, respuesta de la que nosotros deducíamos que la censura del régimen estaba ocultando la extrema gravedad del general que estaba, prácticamente, agonizante.
b) Los que, como nosotros, tenían escasas simpatías por el general, su obra y su régimen, nos manifestaban que, junto antes de salir, un amigo, que tenía una prima que a su vez tenía un cuñado que trabajaba en la cafetería del Hospital , que hoy creo que se llama Gregorio Marañón, sin poder recordar su nombre de entonces, le había dicho que un celador afirmaba contundentemente que el general andaba pachucho, en definitiva, el general estaba , prácticamente, agonizante.
Cuando una o dos semanas después, la verdad es que no lo recuerdo bien, Le Monde informaba que el general reasumía el mando que, interinamente, había cedido al que a la postre fue su campechano sucesor, nos limitamos a comentar la mala suerte que había tenido Luis Ocaña en el Tour de ese año. Y a seguir celebrando, porque ,eso sí, llevabamos varios meses celebrando de que los militares portugueses hubieran puesto fin a su propio régimen, esperando, y confundiendo una vez más la realidad y el deseo, la llegada de nuestro propio MFA.
Un año después, algo más de un año, y después de un mes de septiembre muy complicado, en el que el general y sus ministros, solidariamente todos ellos, puesto que todos, de forma colegiada habían dado el enterado, habían decidido asesinar a unos jóvenes, el general, esta vez sí, se puso pachucho. El inesperado asesinato provocó las protestas de los de siempre: comunistas, rojos, masones, maricones, etc, el enemigo exterior que no cesaba en su campaña antiespañola, con la correspondiente respuesta patriótica en la plaza de Oriente y no descarto yo, que el fresquito de aquella mañana de octubre contribuyera al deterioro del general que, por más que intentaba disimular aparecía hecho un cascajo. A su lado, con aspecto serio y solemne, su designado sucesor, al que luego la ironía popular bautizó como el campechano, después, eso sí, de que el apodo inicial de El Breve, hubiera fracasado de forma estrepitosa, "Pa brevas nosotros".
Durante más de un mes, desde que comenzaron los rumores, a los que por razones obvias puse en razonable duda, de su enfermedad, el general fue deteriorándose, por más que un equipo habitual, en el que, al parecer de algunos de forma inexplicable, no estaba nadie habilitado para recoger la Copa de Él, sino que se trataba de un equipo de médicos reclutado por el yerno del general, un aristócrata de medio pelo, que entre juerga y juerga, había conseguido acabar la carrera de medicina, y que como mayor éxito de su vida estaba el haber conseguido los favores de la única hija del general, a la que el gracejo popular, sin demasiados elementos de juicio, creo yo, había dado en llamar la morita, malediciendo, sin duda, sobre la posible excesiva  cercanía de las tropas africanas , tantas, y tan efizcamente, comandadas por el general, y su señora esposa, conocida como la collares, en atención a las innumerables vueltas de collar de perlas que portaba ostentosamente.
Yo estoy convencido de que por más que hubiera nombrado a Campechano como sucesor ,el general no tenia previsto morirse nunca, es más, creo firmemente de que estaba convencido de que era inmortal porque no había Dios alguno capaz de tener el valor de llamarle a su lado, con el riesgo que suponía de que a la mínima le levantara el asiento. En ese escenario, no estando prevista la muerte, menos aún lo estaba su sepelio, y nada dejó el general dispuesto a tal efecto.
Bien es cierto que durante el mes largo en que el equipo dirigido por el yerno prolongó de forma cruel la agonía del general alguien podía haber pensado algo, pero....¿Quien tenia los bemoles de plantearlo? Circuló un chiste poco después de que un ojeroso presidente de gobierno anunciara el óbito a la nación:
"¡Españoles, El General ha muerto! a lo que una voz neutra respondía:
"¿Cómo se lo decimos?
En definitiva nadie era capaz de ponerle el cascabel al gato. Una vez que las "previsiones sucesorias", eufemismo tras el que se ocultaba la improbable muerte del general, se cumplieron y  Campechano juró los Principios del Movimiento Nacional, mientras su señor padre, hijo de un rey y que creía ostentar unos imaginarios derechos, lo veía por la tele, el encargado de decidir que hacer con los restos del general fue el propio monarca. No teniendo muy claro que hacer, debió pensar, todo esto lo supongo yo, que puesto que el general había puesto mucho interés en levantar un monumento que era la glorificación, pura y dura, de su victoria, que mejor sitio para dejar , al menos de momento, tan incómodos despojos, que igual concitaban amor y adhesión, no se olvide que fueron cientos de miles de españoles los que aguantaron inclemencias climáticas y horas de cola para dar un último adios, que aversión y desprecio, tampoco hay que olvidar que en los días inmediatamente posteriores a que el general fuera a pedir, o exigir, cuentas el consumo de vinos, cavas, e incluso champagnes se disparó muy por encima del tradicional de las fiestas navideñas.
Más de cuarenta años después el general, sus huesos o lo que quede de ellos, siguen ahí, de forma un tanto provisional, cubiertos por una piedra de Alpedrete, sin que nadie quiera hacerse cargo de él. Ni su familia, ni sus herederos políticos más evidentes.
A mí, personalmente, me importa un bledo lo que pase con los restos del general. Fui incapaz de derrotarle en vida no voy a ser tan mezquino de intentar derrotar su cadáver.
Sin embargo si me preocupa que el general siga ganando batallas, y es que, aunque no lo parezca, sus años de mandato  sirvieron para perpetuar su legado. Y no es precisamente el que defiende la fundación que se lleva su nombre.



lunes, 3 de septiembre de 2018

El Procès

Aunque algún amigo, que indudablemente me quiere bien, me dice que le interesa más cuando escribo de mi, de mis sentimientos, de mis angustias y preocupaciones que de política, no me queda otro remedio que hablar de lo que realmente creo saber algo, porque sinceramente, creo que  mi intimidad, más allá de los que bien me quieren, no le interesa a nadie y mis análisis sobre la situación, seguramente erróneos en muchos casos, pueden, o eso quiero creer , interesar a más gente.
Durante este periodo en el que he estado emocionalmente ausente, un término ha venido repitiéndose, de forma un tanto cansina, por toda clase de medios audiovisuales o escritos, El Procès, en resumen hemos tenido Procès por tierra, mar y aire. Siendo ese término, propio de la lengua catalana, que desgraciadamente no hablo pero puedo entender bastante bien gracias a Lluis Llach, Maria del Mar Bonet, Raimon y tantos otros entre los que cabría incluir a Serrat e incluso a La Trinca, un término que quiere resumir "El Proceso por el que Cataluña se separa del Reino de España constituyéndose en República independiente" dicho queda, y en adelante siempre hablaremos de El Procès.
Lo primero que se pone en cuestión es la existencia misma de España, ¿Existe España? A mi humilde entender, y más allá de la incuestionable existencia del Reino de España como realidad jurídica, España existe. Otra cuestión que puede ser relevante, a esta alturas puede que no mucho, y desde luego es discutible es:
 ¿Desde cuando existe España?
Hay quien opina que existe desde que un íbero, da igual que fuera ilergete, oretano, turdetano o de cualquier otro de los muchos grupos que componía el genérico término íbero, y una celta , que bien podía ser cántabra, carpetana, lusitana o de cualquier otro de los muchos grupos componían el término genérico celta, combinaron sus respectivas cargas genéticas para dar lugar al celtíbero, de existencia , para algunos, discutible que sería el antepasado universal del español.

Para otros sería la colonización romana la que daría lugar  a España, y de hecho la denominación en sí misma procede de la latina Hispania , como sustitución de Iberia , que tendría algo que ver con el río Ebro que atraviesa la península de Norte a Este. La colonización romana unifica lingüísticamente la península, si bien los vascones, que ni son asimilables ni a Íberos ni a Celtas, ya entonces van por libre y no son latinizados. Cabe destacar que para Roma, Hispania no constituye una única provincia de manera que la divide en:
Hispania Ulterior, Hispania Citerior , Bética, Lusitania, Cartaginense y Tarraconense


Cuando en el siglo V el Imperio Romano explota de forma definitiva, son los visigodos el pueblo germánico que ocupa la península ibérica, son unos treinta o cuarenta mil los que cruzan la frontera natural de los Pirineos, aunque también  vándalos y alanos  ocupan parten significativas del territorio
Podemos suponer que la sociedad hispanovisigótica no difería demasiado de la hispanorromana del final del Imperio, al fín y al cabo los visigodos eran ya un pueblo bastante romanizado
La Organizacón Peninsular a principios del siglo VIII, poco antes de la invasión musulmana.
Habrá quien piense, y no le faltarán razones , que el germen de España, una España culturalmente romana y religiosamente católica esta aquí
Puede ser interesante recalcar que estas Españas o preEspañas ocupan la totalidad del territorio peninsular. Portugal ni está ni se le espera.
La invasión musulmana, puede que unos siete u ocho mil invasores mayoritariamente bereberes, acaba rápidamente con la España visigoda, y a principios del siglo VIII ya tenemos, con un territorio prácticamente ocupado en su totalidad, la España musulmana que, curiosamente, es la única que nadie reivindica, de los defensores a ultranza de la antigüedad finisecular de España, como antecedente de la misma. Da la sensación de que los cuarenta mil godos que atravesaron la frontera de los Pirineos en el siglo V tenían más capacidad de "generar españolidad" que los ocho mil bereberes que atravesaron el estrecho trescientos años después.
Las guerras de resistencia, lo que siempre hemos conocido como Reconquista, término que a algunos les chirría como término científico van ,como nos han enseñado repetidamente en nuestra infancia, a configurar toda una serie de pseudoestados o reinos: 
Asturias, León, Castilla, Navarra, Aragón y Portugal que en virtud de alianzas, casi siempre matrimoniales, van agrupándose hasta que en el siglo XV tenemos:
Castilla y León (unidos desde Fernando III El Santo), Aragón (que incluye Cataluña desde la boda de Doña Petronila, reina de Aragón y Ramón Berenguer IV El Santo, conde de Barcelona), Navarra y 
Portugal
La boda de la reina de Castilla (Isabel I de Trastámara) y del rey de Aragón (Fernando II, también Trastámara), conocidos como los Reyes Católicos (RR.CC.),  la derrota del último reino musulmán, Granada,  y la anexión del reino de Navarra,, nos dejan a principios del siglo XVI un Península Ibérica aparentemente unificada (en la práctica los reinos continuaban siendo independientes, si exceptuamos Portugal ,que va ser, excepto con los reyes de la casa de Austria desde Felipe II, independiente Para otros en ese momento se constituye la España moderna.
Hasta la llegada de los Borbones, tras una guerra con el pretendiente de la casa de Austria, tras la muerte de Carlos II, no podemos hablar de una unificación política real con los decretos de nueva planta que se cargan de un plumazo las instituciones de Aragón (siempre incluyendo Cataluña, Valencia y Mallorca) . A partir de ahora ya podemos hablar con propiedad del rey de España, aunque puede , y esa es mi opinión, que no podamos hablar de un Estado moderno hasta la Constitución de Cádiz
Queda claro, a mi entender, que España existe desde hace mucho tiempo, y ocupa la Península Ibérica (excepto Portugal, Gibraltar y Andorra) , las Islas Baleares y Canarias y dos plazas de soberanía, que ahora llamamos ciudades autónomas en el norte de África.

Pero el hecho de que España exista desde hace trescientos , quinientos, setecientos o dos mil años , según el análisis histórico de cada cual, no significa que tenga que existir de forma sempiterna. A lo largo de la Historia, hay naciones que han nacido y otras que han desaparecido, sin que se modificase un ápice ni la rotación de la Tierra ni su giro anual alrededor del sol, en definitiva y esto es algo que parece costarles mucho a los defensores de la sacrosanta unidad patria, la futura existencia de España, tal y como la conocemos hoy, tiene que depender única y exclusivamente de los españoles,  sin que la historia, aun siendo estupendo conocerla, tenga que ser determinante.

Y pausadamente nos dirigimos al meollo de la cuestión: el choque de soberanías, y no es baladí la cuestión y hay que procurar hacer un análisis pausado.
Para los llamados constitucionalistas, más o menos PSOE , PP y Cs, la soberanía reside en el conjunto del pueblo español porque así lo dice la  vigente Constitución, y aquí se olvidan varias cosas importantes:
- La Constitución es fruto de una negociación desigual, en las que unos, los procedentes del régimen anterior, tenían todos los poderes reales: Ejército, Policía y Poder Financiero fundamentelmete y los otros su capacidad de movilización. No seré yo quien critique, ahora, a la izquierda política que pacto la sobrevalorada Transición ya lo hice, y no fui el único, en su momento. Quizás, y puedo asumir, aunque no compartir, el argumento de que "Se hizo lo que se pudo,...dadas las circunstancias".
Ese proceso dejo aparcado algo tan importante como la propia articulación del Estado, y ahora nos vuelve, o quizás nunca se fue, el encaje de catalanes, vascos, y cada vez más, gallegos en es España, que repito una vez más, es una realidad política y jurídica.
Los partidarios de la ruptura de España, en el caso de El Procès, PdeCat, ERC y las CUP, hay una soberanía catalana, efectivamente no reconocida por la vigente Constitución española, y que amparándose en el Derecho de Autodeterminación reconocido por la ONU exigen la celebración de una consulta, pactada como en Escocia y Quebec, reconociendo que las dos celebradas hasta ahora pueden tener valor como movilización pero no tienen garantía jurídica.
Nos encontramos en una difícil tesitura:
Si aplicamos la Constitución sensu strictu, procedería a reactivar el artículo 155, pero esta vez de verdad, con suspensión de las funciones de las instituciones catalanas, disolución de los cuerpos policiales propios , mossos d'esquadra, y ocupación militar del territorio. Y sin decirlo, porque como dice un conocido intoxicador radiofónico matinal no son más que unos maricomplejines, eso es lo que le gustaría a la mayoría de los votantes de la derecha política española. ¿Resolvería esto algo? La represión del nacionalismo identitario durante el régimen anterior, no sirvió de mucho, más allá de llenar las cárceles de presos y las cunetas de cadáveres. La existencia de presos polítcos (el eufemismo políticos presos da risa) tras la  suicida judicialización de la situación no solo no ha debilitado el secesionismo, lo ha potenciado.
La aplicación de ese Derecho de Autodeterminación, aplicación más que dudosa puesto que ese derecho se implementó para los procesos de descolonización, y este no es el caso, dejaría sin posibilidad de decidri sobre su futuro a millones de ciudadanos que verían como una realidad política, España, podía ser sustituida por otra, esencialmente distinta aunque también se llamara España.

Llegados a este punto no nos queda más remedio que analizar desde coordenadas de izquierda, superando la natural aversíón que nos producen los debates identitarios:

Tenemos que impulsar el cierre definitivo, por obsolescencia, de los resultados de La Transición, empezando por la propia Constitución que, a día de hoy, está más que superada por los acontecimientos. El establecimiento de un proceso constituyente sería la segunda fase de creación de una República en la que cada pueblo que se considere , a sí mismo, legítimo para hacerlo, diga lo que diga la historia, decida si quiere o no participar en ese nuevo proyecto republicano, al que en su momento dotaremos de nombre y símbolos.

¿Tenemos fuerza desde la izquierda política para impulsar ese proceso? Ni de lejos, tenemos mucho trabajo que hacer, en el algún momento hay que empezarlo, y bien puede ser ahora.

Yo sueño con una República Ibérica, con capital en Lisboa, pero no deja de ser un sueño.





sábado, 1 de septiembre de 2018

Septiembre de 2018

No publicaba nada en esta bitácora desde noviembre de 2016, en aquella entrada, ya lejana en el tiempo, y casi en el espacio, me asombraba un tanto irónicamente de la rasgadura de vestiduras , que había supuesto la elección de Donald Trump como todopoderoso presidente y comandante en jefe de la no menos poderosa república conocida tanto por su nombre oficial United States of America (USA) como simplemente América , o Norteamérica, hasta tal punto se identifica esa república con el continente que la alberga que a los naturales de allí les llamamos, a veces, americanos, ignorando a la mayoría de los habitantes de ese continente, más frecuentemente, norteamericanos, olvidando a canadienses y mejicanos, y casi nunca estadounidenses, atendiendo a su nombre oficial traducido al español Estados Unidos de América (EE.UU.) En lo que a mi respecta suelo llamarles simplemente gringos, sin ninguna, ¡lo juro!, intención despectiva y atendiendo, exclusivamente, a una denominación frecuentemente utilizada en America Latina y que tiene que ver, creo recordar, con alguna guerra mejicano-estadounidense y la locución green go! mediante la cual se instaba a algún batallón con casaca de color verde a que atacara. En el Martín Fierro (1879) José Hernández utiliza el término en diversas ocasiones

Allí un gringo con un órgano,
y una mona que bailaba, 
haciéndonos reír estaba,
cuanto le toco el arreo,
y tan grande el gringo y tan feo,
¡lo viera como lloraba!

Tras tantos meses de silencio debo reconocer que sentía angustia al enfrentarme de nuevo a una hoja en blanco, y esta pequeña introducción que de una forma un tanto autónoma nos ha llevado desde Martin Fierro a Donald Trump me ha servido para reencontrarme con la escritura, actividad que estaba necesitando pero a la que tenía un, puede que infundado, respeto.
En efecto, son muchas las cosas que me han sucedido desde que el , aparentemente y solo aparentemente, descerebrado pelirrojo llegara al poder, la más demoledora, sin duda alguna, el adiós de mi compañera del alma, mi siempre recordada Olga , la persona que más ha influido en mi vida y la que hoy sé que mas he querido,  aún quiero, creo que siempre querré, y desde luego siempre tendré conmigo, sin que importe el convencimiento de que ella no está en lugar alguno. Existe su recuerdo, existe su memoria y estarán conmigo hasta que yo exista.


No es comparable, pero sumó, y mucho, que una semana después, mi fiel compañero, mi amigo peludo siguiera el mismo camino. Ya estaba mayor, es verdad, mi querido Lenin, el labrador que nos había acompañado los últimos diez años, extraordinario sucesor de Serko, Thor y Mini y cuyo nombre suscitó recelo en algún presunto comunista, algo corto de entendederas que lo consideró una falta de respeto. Los sucesos que vinieron a continuación impiden que que conserve testimonio gráfico de mis fieles amigos caninos. Un mes, exactamente un mes, después de la marcha de Olga, ardió mi casa

Y en ese incendio, entre otras muchas cosas desparecieron muchos albumes fotográficos.
Todo ello concatenado en un mes hizo que mi supuesto, por los demás, temple de aprendiz de bolchevique se viniera abajo. La química, bendita química, con sus ansiolíticos, antidepresivos y somníferos, mis buenos amigos y camaradas, mi exigua familia, y sobre todo la compañía y el apoyo de mi hijo, que también había perdido madre, perro y casa han conseguido que no me volviera más loco de lo que soy de natural, que no es poco, y que vaya recobrando cierto equilibrio, sin que se mitigue, y no sé si quiero que eso ocurra, el profundo dolor que siento, y con el que he de aprender a convivir.
Pero por mucho que a mi me haya parecido que mis desgracias eran el centro del universo, la tierra ha seguido girando y los acontecimientos se han sucedido, o los sucesos han acontecido, que cada cual, escoja la fórmula que mas le agrade. Y sobre ellos, el Procès y la cisis constitucional, Pedro Sánchez y el PSOE, el avance de la extrema derecha, en Europa y en España, los refugiados, el valle de los Caídos, etc, etc,...tengo intención de dar mi opinión, sin agobios, sin calendario, a mi aire. Espero hacerlo, y si a alguien le interesa me alegraré, y si no, me servirá, al menos, para ir recobrando mi equilibrio

jueves, 10 de noviembre de 2016

Vestiduras rasgadas

No me voy a rasgar las vestiduras por el triunfo de Donald Trump en la elección como Imperator de un señor de estética tan particular e ideas tan peligrosas. De hecho, que hubiera ganado la candidata de Wall Street, o más propiamente del establishment, Hillary Rohdman no hubiera sido como para tirar cohetes, si tenemos en cuenta su cercanía política, la otra cercanía no me interesa, con la administración presidida por William Jefferson Clinton.
Sin embargo puede ser un buen momento, aunque siempre lo es, para intentar analizar porqué la, a mi juicio, evidente crisis global del sistema está siendo el abono adecuado para que las soluciones fáciles a problemas complejos, el populismo, se constituyan como alternativa a las estructuras políticas clásicas del sistema, vertebradas en el eje liberalismo vs socialdemocracia, mientras que la izquierda revolucionaria, que llevamos toda la vida proponiendo una alternativa seria al capitalismo, el socialismo, quedamos, al menos electoralmente, reducidos a la mínima expresión. No me duele dar la razón, por más que ideológicamente tengamos poco que ver, a  Íñigo Errejón cuando, en clara referencia a nosotros, a IU o al PCE, dice que deberíamos analizar el porqué si tenemos, o creemos tener, razón en nuestros análisis recibimos tan poco apoyo, y vuelvo a repetir que, al menos, electoralmente. Es un análisis que tenemos pendiente desde hace mucho y que nos resistimos a hacer a fondo, puede que por miedo a unos resultados que nos hagan modificar toda una estrategia con una enorme inercia. Y si pudiera, y no tengo ninguna necesidad de poder, le diría, con absoluta sinceridad, a Errejón que ese camino fracasado: la constitución de una estructura política capaz de representar los intereses de la mayoría social perjudicada por el sistema capitalista, sin atender a más que al hecho objetivo de la existencia de ese perjuicio, sin tener en cuenta el grado de conciencia de cada una de las clases que componen esa teórica mayoría social, ese camino, repito, fracasado, que tomamos en su día es, sin demasiados matices, el que él propone para su formación política, quizás más descarnadamente, al proponer eliminar el eje izquierda-derecha del discurso y la estrategia. Nosotros, por más que nuestros documentos, análisis y resoluciones, puedan decir lo contrario, y aunque, un tanto teóricamente, pongamos siempre de manifiesto que la contradicción capital-trabajo es la contradicción principal, en la práctica hemos seguido ese camino, y cuando hemos ocupado cargos institucionales, concejalías, alcaldías y escaños parlamentarios, hemos trabajado, en aras de esa mayoría social que decimos, o queremos, representar, para mejorar las propias instituciones del sistema, en lugar de contribuir a la demolición, desde dentro, de esas mismas instituciones, convirtiéndonos, de facto, en parte del sistema, no en su alternativa global y radical. Ese camino, en el que como bien dice Errejón, hemos fracasado de forma notable es el que, paulatinamente va adoptando PODEMOS algo que se acelerará si la estrategia de Íñigo se acaba imponiendo. El asumir como estrategia principal nuestra participación en las instituciones a través de mecanismos electorales del sistema democrático-burgués, que bien podríamos llamar dictadura de la burguesía, puesto que es la burguesía quien impone las reglas, incluso las morales o de conducta, ha sido nuestra práctica habitual, aunque dijeramos otra cosa, olvidando nuestra tarea principal: la generación, o potenciación, del conflicto social para acabar convirtiéndolo en conflicto político, mejorando el grado de conciencia de la clase trabajadora, de manera que pueda convertirse en hegemónica dentro de esa mayoría social, hegemonía que hoy detentan sectores pequeño-burgueses, verbalmente, y solo verbalmente, muy radicalizados. Nos hemos apoltronado en los grupos municipales y parlamentarios, trabajando mucho, eso sí,  para defender los intereses de esa mayoría social a la que hacemos constante referencia e incluso, y esto es paradójico y dramático, hemos contribuido a mejorar, con nuestro trabajo, las instituciones de un sistema que aspiramos a demoler. Deberíamos, dar un giro copérnicano en nuestra estrategia y buscar convertir las instituciones en las que participemos, porque debemos participar, en un instrumento de lucha. No sé si puede servir de ejemplo, pero cuando, en los años sesenta, las incipientes Comisiones Obreras deciden participar en las instituciones del Sindicato Vertical no era, precisamente, para mejorarlo. Todo ello si no hemos asumido, yo desde luego no, el capitalismo y su expresión parlamentaria democrático-burguesa, como el mejor de los sistemas posibles, un camino que ya siguió en su momento lo que hasta entonces considerabamos socialdemocracia.
Había  comenzado esta entrada manifestando un cierto grado de indiferencia ante los resultados electorales del Imperio para intentar averiguar porque en estos momentos de evidente crisis del sistema, la izquierda es incapaz de conseguir un mínimo protagonismo, y como es natural, de manera no forzada me he venido al entorno que mejor conozco, o que únicamente conozco, la sociedad española. Desconozco, en gran medida, la realidad social norteamericana y por tanto no me es sencillo porque un obrero de Pennsilvania o Michigan, de Pittsburg o de Detroit, ha terminado votando un discurso radicalmente xenófobo, pero me imagino que la deslocalización industrial producto de una globalización gestionada de forma ultraliberal, que ha hecho que la sustitución como fuerza de trabajo de ese obrero norteamericano, por la de un trabajador del tercer mundo colonizado con ingresos muy inferiores ha tenido algo que ver.
Con todo, he decir que esa indeferencia  sobre quien se ganaba el puesto de Imperator no es absoluta. Me preocupa mucho que el camino de normalización que la administración Obama había iniciado con Cuba pueda verse dificultado o, incluso, interrumpido, pero no pongamos la tirita antes de que se produzca la herida. Cabe recordar que el intento de invasión de Playa Girón, no de produjo con el reaccionario Richard M. Nixon sino con el apuesto progresista, y nunca bien ponderado,  liberal John Fitzgerald Kennedy icono ideológico de la derrotada Hillary.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Roma no paga traidores

Podía haber llamado a la entrada Audax, Ditalcos y Minuros, traidores a Viriato, o Marco Junio Bruto, uno, aunque puede que no el más importante, de los conspiradores que acabaron por apuñalar a Cayo Julio Cesar.
Que nadie se confunda, no está en mi ánimo, ni de lejos, comparar a Pedro Sánchez con el pastor lusitano  o con el dictador romano que acabó con la República Romana para dar lugar al Imperio. Viriato siempre tuvo muy claro cual era su enemigo y quien lo encarnaba, y cuando sus  capitanes, curiosamente naturales de Osuna (Sevilla), le traicionan es por una cuestión estratégica, porque en el fondo no le veían  salida a la situación, mientras que Pedro Sánchez, también víctima de una conspiración sevillana, ha demostrado no tener claro ni quien es su enemigo real, ni quien realmente lo encarnaba, aunque hubo quien le recordó, tanto los intereses actuales, tras el correspondiente uso de la puerta giratoria adecuada, como el pasado, dicen que trufado de cal viva, de algún, autodenominado, jarrón chino.
Por otra parte, Julio Cesar, cuando atraviesa el Rubicón, está dando por muertas las instituciones de la República porque las considera obsoletas para la expansión de Roma, y los que le apuñalan, lo hacen porque ni querían ver mermado su poder, ejercido a través del Senado, ni consideraban necesaria expansión alguna que mejorara su cómoda situación. Sin embargo, a mi juicio, no parece que Pedro Sánchez tuviera muy claro porque hacía lo que hacía, con continuos cambios estratégicos nunca explicados. Así, por ejemplo, tras las elecciones de diciembre de 2015 viaja a Portugal con la intención de trasladar aquí el modelo portugués de gobierno socialista apoyado, sin participar en él, por el resto de la izquierda parlamentaria (Bloco, PCP), sin embargo, tras una intervención, puede que poco afortunada en la forma, de la dirección de PODEMOS ofreciendo un gobierno de coalición, da un volantazo a la derecha para firmar un acuerdo con la "derecha moderna" que puede representar CIUDADANOS esperando, y ahí demostró escaso olfato político, una respuesta análoga a la que tradicionalmente había tenido IU: Cualquier cosa con tal de que no gobierne el PP, es decir esperando apoyo, o al menos abstención, sin tener en cuenta, por eso hago referencia a su escaso olfato político, que ni PODEMOS era IU, ni es lo mismo tener una decena, acaso dos en los mejores tiempos, de diputados, que más de setenta. Tras las elecciones del pasado junio muchos nos quedamos estupefactos al ver a Pedro Sánchez, y no solo a él, exultante, pese a sus pésimos resultados, por el simple hecho de haber evitado el temido sorpasso. Y desde entonces sigue errante, como una especie de boxeador sonado, proponiendo, a troche y moche, extraños pactos a fuerzas políticas que, cada una de ellas, se considera incompatible con las otras, si bien, hay que decir en su descargo, camina, es un decir, en zigzag con los tobillos trabados por unas líneas rojas, marcadas por el Comité Federal, absolutamente esquizofrénicas:
-No a Rajoy ni al PP
-No a un pacto que incluya partidarios al "derecho a decidir".
-No a terceras elecciones.
Algo imposible en si mismo, si tenemos en cuenta que, sobre todo, CIUDADANOS pero también UNIDOS PODEMOS, han dejado meridianamente clara su mutua incompatibilidad. Y es curioso que los mismos que le obligan a tener que ir dando bandanzos, con tan absurda resolución, son los que ahora le apuñalan sin remordimiento alguno. Y ahí también ha demostrado Pedro Sánchez que poco tiene que ver con Julio Cesar que si bien acabó traicionado y asesinado, antes tuvo la fuerza y el coraje de consolidar su poder, algo que la ha faltado al, creo que de momento, secretario general socialista, a la hora de abordar su particular, y necesaria, batalla de Farsalia.
¿Y ahora...? 
 Hay amigos, buenos amigos, que me reconocen cierta, y puede que inmerecida, lucidez a la hora de analizar lo que ha ocurrido, sin embargo, yo mismo reconozco que desde esos análisis, puede que certeros, tiendo a equivocarme con cierta facilidad. Con todo voy a atreverme a hacer un pronóstico:
En lo que respecta a Pedro Sánchez, a pesar de su resistencia numantina, creo que sus días están contados, al menos de momento, aunque, incluso a mi me ha causado una cierta ternura, no cabe duda de que ha ganado mucho prestigio entre la militancia socialista de "a pie", por lo que no es descartable que vuelva a dar la batalla en el inevitable futuro Congreso Extraordinario.
 En cuanto al futuro gobierno...Cuando los poderes reales, lo que popular y con no demasiado rigor llamamos el Ibex 35, han dado el paso de hacer emerger alguno de sus submarinos, como el jarrón chino, es para que se consolide un gobierno capaz de llevar a cabo los dramáticos ajustes que exigen los poderes económicos, en definitiva los poderes reales y efectivos, europeos. Que vaya a estar presidido por Rajoy, Nuñez Feijoo, Susana Díaz, Fernández Vara o Albert Rivera es irrelevante, aunque puestos a apostar yo lo haría por el registrador de la propiedad pontevedrés, lo relevante es que va estar sustentado por las estructuras políticas que apoyan la pervivencia del sistema económico capitalista, y ahí, tristemente, están los cuadros del PSOE, aunque no la mayoría de la militancia, y no es que yo considere a Pedro Sánchez un feroz anticapitalista.
La durabilidad de ese gobierno es una incógnita, al menos para mí, pero puestos a pronosticar sigo con la tarea. Creo que una vez abordadas las medidas de ajuste, que van a ser muy duras porque la situación económica es crítica, y para eso van a bastar, como mucho, un par de años, puede que año y medio, con la deuda y el deficit razonablemente embridados, el gobierno caerá por si mismo. Es decir, acabaremos en terceras elecciones, aunque, utilizando le terminología cospedaliana, en diferido.
Y lo que ocurra ahí ha de ser motivo de otra reflexión que, a lo mejor, abordo un día de estos.
   

viernes, 12 de agosto de 2016

La República, apuesta de futuro

Desde el poder político establecido, los defensores de la monarquía parlamentaria, con indudable éxito, han construido un mensaje tendente a considerar a los republicanos, independientemente de su consideración ideológica, como una especie de nostálgicos del régimen del 14 de abril, aspirantes a colocar una tercera franja en la bandera de España como máximo objetivo político. Error. Los republicanos no somos eso, los colores son, a mi juicio, un elemento secundario y de hecho, dato que algunos desconocen, la Primera República no modificó los colores de la bandera, aunque sí el escudo.
Si los republicanos de hoy ponemos una, a veces, exagerada vehemencia a la hora de reivindicar la bandera tricolor,
fundamentalmente se debe a que los militares facciosos que provocaron un golpe de estado, convertido en guerra por la resistencia popular, que desenvocó en la llegada al poder de la mayor organización terrorista de la Historia de España, y puede que del Mundo, el Movimiento Nacional, tomaron como colores los rojigualdos como propios con el águila de San Juan, que ya figuraba en el escudo de Isabel La Católica, si bien cayó en desuso en 1580, como insignia desde 1938.

Con la muerte de Franco, su régimen, que no podía, por su carácter unipersonal, sobrevivir sin él, sin abordar, al menos, cambios formales, evoluciona, a través de un proceso que conocemos como La Transición, y cuyo análisis no vamos a hacer aquí y ahora, hasta la monarquía parlamentaria cuyo texto básico es la Constitución de 1978. Constitución, por cierto, que fue aprobada con el águila de San Juan como escudo oficial del estado.
La actual bandera oficial del Estado, con el nuevo escudo,

ni siquiera aparece, como tal, descrita en la vigente Constitución, que se limita en el artículo 4.1 a señalar que:
La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.
Sin referencia alguna al escudo, que sólo se va a adoptar como oficial, muy posteriormente, en octubre de 1981.
En definitiva, la actual bandera, es un vano intento de conseguir legitimar los colores rojigualdos, que perdieron la legitimidad, que históricamente pudieron tener, al ser adoptados por los aliados del nazismo y el fascismo



De este recuerdo, que muchos nos negamos a borrar, procede la aversión que tenemos por esos colores, y no de nostalgia por ninguna franja, conscientes como somos que amparados en los colores republicanos se cometieron, por ejemplo, la masacre de Casas Viejas, entre el 10 y el 12 de enero de 1933, y la salvaje represión posterior al Huelga de 1934.
La República es una apuesta de futuro. La única que puede sacarnos de la crisis en la que estamos sumidos, tanto desde el punto de vista institucional, con un nuevo escenario parlamentario, que no parece eventual, que impide gobiernos estables, como territorial, ya que la chapuza para salir del paso que fue el Estado de las Autonomías, hoy ya no sirve.
Solo la República Federal ( a mi me encantaría la República Federal Ibérica con capital en Lisboa) podría, si no es demasiado tarde, reconducir la estructura del Estado hacia una fórmula en la que todos nos sintieramos razonablemente cómodos.
Los símbolos mismos del Estado estarían por definir

Alguna sugerencia:

 Aunque a mí la única que realmente me emociona es esta:




martes, 2 de agosto de 2016

¿Dónde estamos?

Saco mi querida bitácora, siempre la querré como un arma útil, siempre la tendré a mi disposición, de su estado de reposo, siempre temporal, por la perplejidad en la que estoy sumido.
Han pasado muchas cosas desde que en mi anterior entrada, con un poema de Pablo Neruda, quise rendir homenaje a la gesta de Stalingrado. Una de esas cosas, quizás la más relevante, ha sido la repetición de las elecciones ante la impotencia de ese mecanismo de representación, propio de la democracia burguesa, llamado, pomposamente, Parlamento, de configurar, adecuadamente, un gobierno capaz de continuar asegurando la dictadura de clase de la burguesía, porque vamos a decirlo claro: La democracia burguesa, con sus libertades burguesas y su burguesa interpretación de los derechos humanos, no es más que la estructura política, el Estado Capitalista, de la dominación y hegemonía de la burguesía como clase. A esa estructura política los comunistas, muy claramente los marxistas, oponemos la democracia obrera, que correspondería a la dictadura de clase del proletariado, con sus correspondientes libertades e interpretación de los derechos humanos. Hace tiempo que abandonamos el término Dictadura del Proletariado, fundamentalmente, porque hemos perdido la guerra del lenguaje, y si lo empleáramos, con ningún rigor, pero mucha eficacia, nos sacarían a relucir las fosas de Katyn, la Checa de Fomento,... y las mil y un mentiras que una excelente campaña de propaganda ha terminado por imprimir en cerebros con poca, o nula, conciencia política. En su día, hasta las declaraciones de la inefable Svetlana Stalin, quejándose, a su llegada a los Estados Unidos, de que su padre la trataba como a cualquier otra niña, sirvieron, eficazmente, de propaganda anticomunista, como si el principal error de Stalin, de haber alguno, hubiera podido ser ese. No utilizamos, por tanto, el término, pero no hemos abandonado, al menos yo, el concepto.
Retomando el hilo inicial, y habiendo dejado clara la ineficacia del sistema nos hemos visto abocados a una nueva cita electoral con un cambio, en lo que a mi respecta, muy importante. La formación política en la que milito, y cabe recordar que, de una manera u otra, llevo cuarenta y tres años de militancia a cuestas, el PCE, decidía apoyar la integración electoral de IU, movimiento sociopolítico de referencia de los comunistas, militantes del PCE o no, en una coalición electoral llamada Unidos Podemos, interpretando un papel claramente secundario, con nuestro principal activo electoral Alberto Garzón, relegado al quinto puesto en la lista de Madrid.
En una entrevista que me hicieron en la cadena SER Sierra dije, con la brevedad que la entrevista exigía, más o menos lo que pensaba sobre lo ocurrido, y tras asegurar, y sigo asegurando, que voté Unidos Podemos y volvería a hacerlo, y en relación a lo ocurrido parecía que, por una vez y sin que sirva de precedente, Íñigo Errejón podría tener, al menos en parte, razón y, en política, no siempre uno más uno suman dos. Muchos votantes de PODEMOS, básicamente hartos de corrupción e ineficacia, pero que no cuestionan ni el Estado burgués, ni su estructura político-económica básica, no votaron unas listas con nuestra presencia, su destino final fue diverso. En cuanto a "los nuestros", básicamente a nuestro electorado, un electorado que ha sido fiel en condiciones adversas, soportando tsunamis del triunfo del PSOE en el 82, en que el PCE fue barrido, o más recientemente, en 2008, reducidos a nuestra mínima expresión, no fue seducido por las ventajas del acuerdo. El papel secundario en las listas tuvo que ver, y también tuvo que ver la errática y extraña campaña electoral llevada a cabo. A mí, personalmente, se me quedó cara de imbécil, y no sé si se me ha pasado, cuando escuché a Pablo Iglesias Turrión afirmar que sentía muy orgulloso de "haber sido un joven comunista" pero que, una vez madurado, abrazaba con pasión la fe socialdemócrata que a su juicio, y el mío, el PSOE había abandonado. ¿Seré, a mis sesenta años un inmaduro?. Probablemente, no dispongo de datos al respecto, la mayoría de los militantes del PCE y de IU fuimos a votar con disciplina y sin ilusión, pero esa disciplina no parece poder aplicarse a una parte significativa de nuestro electorado.
Y ahora ¿Dónde estamos? Parece evidente que estamos en un embrollo importante y tenemos que salir de él.
A mi juicio, profundizar, como parece ser la posición mayoritaria dentro de IU y del PCE, en la vía Unidos Podemos es un gran error, somos diferentes, hacemos análisis diferentes, y, lo que es más importante, tenemos objetivos diferentes. Ellos limpiar, renovar y adecentar el sistema, nosotros acabar con el sistema capitalista, incluidas sus formulaciones políticas básicas.
Nuestro papel ha de ser otro, más complicado y difícil, que tiene que ver con la escasa implicación de la clase trabajadora como tal, en la acción política. ¿Quiero decir, con lo dicho hasta ahora, que debemos abandonar la política institucional, presentarnos a las elecciones, etc?. No, ni mucho menos, pero hay que resituar esa política en el orden de prioridades, y tener clara su utilidad. La acción institucional no debe hipotecar nuestra política, no podemos ser una fuerza reformista sino revolucionaria. Nuestro papel esencial está en el conflicto, intentando convertir cualquier conflicto social, una huelga, una reivindicación vecinal, etc, en un conflicto político. Tenemos que conseguir elevar, y no es fácil, el nivel de conciencia política de los trabajadores. Conseguir que, efectivamente, se empoderen, tomen conciencia de su papel esencial en el proceso productivo y, por tanto, de que son la única clase capaz de acabar con el sistema capitalista. Lo demás: "lo que quiere la gente", los "de arriba y los de abajo", etc no es más que humo vacuo. Alguno lo definiría como"significantes vacíos".