lunes, 3 de marzo de 2014

Ucrania

No me importa reconocer, casi me gusta hacerlo, que hay cuestiones, la de Ucrania es una de ellas, en las que me encuentro mediatizado por mis lecturas de tardoniñez y adolescencia. El título con que bautizé esta bitácora, en contra de lo que algunos creen, no hace referencia a personaje alguno de la revolución bolchevique, sino a una novela "Así se templó el acero" escrita por el héroe socialista ucraniano Nikolai Ostrovski, prematuramente muerto a causa de una enfermedad, que hoy conocemos como espondilitis anquilosante, que le redujo a la paralisis y la ceguera. Ostrovski, crea un personaje, Pavel Korchaguin, con características claramente autobiográficas, a través del cual, el autor nos relata los primeros tiempos de la Revolución y la Guerra Civil. No quedan muy bien parados los independentistas ucranianos, opuestos al Poder Soviético, comandados por el Atamán Petliura, a quien el autor no duda en calificar como bandido, y a sus seguidores como unos facinerosos, portadores de la bandera azul y amarilla, responsables de mil y un desmanes. Quiere decirse que, desde siempre, los partidarios de la independencia de Ucrania no han sido santo de mi devoción y, a día de hoy, ver como se celebra como un triunfo el derribo de una estatua de Lenin no contribuye, precisamente, a que me identifique, o al menos tenga algo de simpatía, por unos manifestantes capaces de arriesgar su vida por conseguir un mayor acercamiento a una estructura, la de la Unión Europea, que a juicio de muchos, entre los que me encuentro, ha contribuido decisivamente al empeoramiento de nuestras condiciones de vida. Cabe preguntarse ¿Qué les han dicho que es la Unión Europea? Tambien marcó mi juventud la lectura de "El Don apacible" , de indudable calidad literaria, de Mijail Sholojov, comunista y escritor, que ganó el premio Nobel de 1965, que narra las aventuras y desventuras de Gregori Panteleivich Melejov, personaje literario, no sé si tiene correspondencia con algún personaje real, que alcanza el grado de general de los Cosacos blancos, es decir, opuestos a la Revolución Bolchevique, a diferencia de los Cosacos rojos. Tampoco esta novela estimula las simpatías por los partidarios de una Ucrania independiente del Poder Soviético. Y aprovecho aqui para hacer un inciso y recomendar, también de Sholojov, Tierras roturadas, novela que puede ayudar a comprender el fenómeno conocido como stalinismo.
Se deduce, fácilmente, mi escasa simpatía por los opositores de Yanukovich, y como es este un personaje que tampoco me produce un especial simpatía voy a limitarme a reproducir el comunicado del Partido Comunista de Ucrania



Queridos camaradas comunistas,
Me dirijo  a vosotros en uno de los momentos más dramáticos en la historia de nuestro país. Durante los trágicos acontecimientos de los últimos tres meses, se ha derramado sangre, ha muerto gente. La integridad territorial de Ucrania se ha visto amenazada, su existencia misma como Estado soberano, independiente y unido.
Estos acontecimientos tienen un carácter ambiguo. La participación en ellos de gran cantidad de gente refleja el profundo descontento en la sociedad con la política del régimen de Yanukóvich y de su entorno, que han mostrado su incapacidad a la hora de gobernar el país, engañando al pueblo, incumpliendo todas sus promesas preelectorales y abandonando cobardemente su puesto en el momento más difícil.
La desvergüenza con la que se ha enriquecido el clan formado en torno a Yanukovich, que recibió el nombre de “Familia”, ha alejado de ellos a la mayoría de sus partidarios y electores.
Pero las manifestaciones de protesta de las masas no adquirieron el carácter de confrontación de clases. Esa lucha cruenta se ha producido entre los dos grupos de la misma clase de explotadores, la burguesía oligárquica, de los cuales la mejor preparada ha resultado el grupo que ha unido a las fuerzas proocidentales, nacionalistas de ultraderecha. Estas fuerzas han sabido hábilmente utilizar el descontento de la gente y con su ayuda consumar un golpe de Estado.
Al mismo tiempo, Occidente abiertamente, sin ceremonias, se ha inmiscuido en los asuntos internos de nuestro país, apoyando al actuación de las fuerzas ultraderechistas, por cuanto están encaminados a una profunda transformación de la situación geopolítica en Europa y el mundo, a destruir los lazos de varios siglos, económicos, culturales y espirituales de los pueblos ruso y ucraniano y de los demás pueblos hermanos de la antigua Unión Soviética, entregando a Ucrania  como protectorado de los EEUU, la UE y la OTAN, del FMI y de varias multinacionales.
La actuación de los grupos ultraderechistas, encabezados por fuerzas abiertamente neonazis, surgidas al calor del régimen de Yanukovich, y herederas ideológicas de los ocupantes hitlerianos, van acompañados por un nuevo y extremadamente peligroso resurgimiento de la histeria anticomunista, que se manifiesta en la destrucción generalizada de los monumentos a Lenin, a los héroes de la Gran Guerra Patria, por asaltos criminales a las sedes de nuestro partido, en Kiev y en otras ciudades del país, por el terror moral y físico contra los comunistas y en las exigencias de prohibir la actividad del Partido Comunista.
Todo esto deja bien a las claras, que las fuerzas que se han hecho con el poder, pueden recurrir a cualquier acto ilegal, sin detenerse ante posibles represalias, no solo contra los dirigentes del partido, sino contra los comunistas de base. Hay que estar preparados para eso.
En la situación que se ha generado, la más importante de las tareas que tenemos por delante, es mantener la estructura del partido, sus cuadros, estar alerta y no caer en provocaciones.
Es vital utilizar todas las posibilidades para explicar a los trabajadores el sentido del golpe que se ha dado y el peligro de las consecuencias que acarreará para las gentes sencillas: un dramático empeoramiento de la economía, crecimiento del desempleo, impago de salarios y pensiones, subida de precios y tarifas, el desenfreno de la delincuencia y el empobrecimiento de la gente.
La dirección del partido, nuestro grupo parlamentario en la Rada, va a hacer todo lo posible, para en estas dificilísimas condiciones, defender los intereses de los trabajadores, conservar el partido y defender la unidad del país.
Querido camaradas, ante el partido, ante cada uno de nosotros, se presentan nuevos y difíciles desafíos. Unamos nuestras filas, multipliquemos los esfuerzos en la lucha por una causa justa, como es el socialismo.
Piotr Simonenko


No he cambiado una coma de lo que dicen los camaradas ucranianos, ellos son de allí, están allí y tienen elementos de jucio que nosotros, que solo recibimos opinión sesgada , no podemos tener. Y que nadie se equivoque, mi opinión sobre Putin y lo que representa dista mucho de estar cercana a la simpatía
 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Elecciones europeas o la Unidad seguida de ceros

Cuando uno era un párvulo, y ya ha pasado tiempo de aquello, y comenzaba a hacer sus pinitos con la Aritmética, las matématicas estaban en un plano superior, tenía maestros que insistían en enseñarnos a usar el cero. El cero es un concepto abstracto que un niño asimila con cierta dificultad, y de hecho hasta que los matemáticos árabes no lo definen de forma correcta, el cero no existía en la práctica cotidiana.
Es curioso lo que ocurre con el cero. Para cualquier conjunto de números, naturales, enteros, racionales o reales, y en relación con la operación que conocemos como suma o adición, el cero es el elemento neutro, 
 de manera que sumando cero a cualquier número, éste no se modifica.

                                                             A+0=A
Sin embargo no ocurre lo mismo con la operación que conocemos como multiplicación o producto, en la que el cero actúa de forma diferente si va sólo o acompañado o si se ubica en la izquierda o en la derecha. Si el cero va solo el efecto es demoledor puesto que anula, sin paliativos, al número sobre el que actúa.
                                                             Ax0=0
 Cuando va acompañado, por ejemplo de la Unidad, del uno (1), su acción va determinada por su ubicación:
Si está en la derecha, hablaríamos con propiedad de la unidad seguida de ceros, su efecto multiplicador en el número sobre el que actúa es importante, y cuanto más cantidad mejor. 
                                                            5x10=50
                                                            5x100=500
Los ceros aumentan el valor en la derecha.
En la izquierda va a depender  de si van, los ceros, solos  o acompañados. Si van solos, dando igual su si son muchos o pocos, su efecto es ninguno.
                                                            Ax01=A
                                                            Ax001=A
La cosa cambia si los ceros van acompañados de una sutil partícula llamada coma (,) o, en alguna notaciones punto (.), puesto que, dependiendo de la ubicación de la partícula en cuestión pueden disminuir, en mayor o menor medida, el valor del número tratado
                                                           5x0,1=0,5
                                                           5x0,01=0,05
Los ceros disminuyen, o en el mejor de los casos no afectan, el valor en la izquierda.
A estas alturas, y siempre suponiendo que alguien lea esto que escribo, habrá quien se malicie el porque escribo esto, sobre todo teniendo en cuenta que en el título de la entrada hago referencia a las elecciones europeas, a la unidad y a los ceros.
Al calor de las elecciones europeas, y estoy seguro de que el fenómeno se agrandará a medida que nos vayamos acercando a  las municipales y generales, están naciendo ceros por doquier, en la derecha y en la izquierda.
 En la derecha con un efecto positivo, para la derecha se entiende, recogiendo el voto desencantado por los "incumplimientos prográmaticos" gubernamentales.
En la izquierda con un efecto negativo, divideinedo, curiosamente en nombre de la unidad, las posibilidades de avanzar hacia otro tipo de sociedad.
Termino con dos preguntas y una reflexión:
¿Sabemos quién, y porqué, elige los participantes de, no importa cual, tertulia telesiva?
¿Sabemos porqué se oculta el dato de que miles de activistas afiliados a IU  forman parte destacada, en plataformas y mareas, de la respuesta social a la agresión del sistema.?
El, por algunos alabado, movimiento 5 estrellas italiano, es uno, aunque no el único, de los elementos objetivos que han contribuido a que Berlusconi conserve una cuota de poder político.
                                

lunes, 7 de octubre de 2013

La arítmetica y el poder popular

Ha tenido lugar este sábado, en el auditorio Marcelino Camacho de CCOO, la Conferencia de Organización y Estatutos de IUCM. Se trataba de un mandato de la pasada Asamblea Regional de IUCM, celebrada en diciembre de 2012, y que se cerró, a que negarlo, con una organización dividida. Para los que procedemos de una determinada cultura organizativa, los que somos o hemos sido militantes comunistas, la situación es insólita e indeseable. A lo largo de mi militancia, en múltiples procesos congresuales, he quedado en minoría en infinidad de ocasiones y, en general, he asumido con naturalidad esa situación y he procurado colaborar honestamente con los camaradas, o compañeros, cuyas posiciones fueron mayoritarias en el proceso en cuestión. De hecho, en el VIII Congreso del PCM iba en una lista diferente a la que contaba con el actual Secretario General, y desde el minuto uno consideré que la pertenencia a una u otra lista terminaba una vez elegidos los órganos de dirección. Siempre en el escenario de que la Organización está por encima de un militante, huyendo de un cierto individualismo que tiene mucho de pequeño-burgués. Cuando mis discrepancias con la dirección han sido insalvables porque, a mi juicio, afectaban a principios básicos, me he apartado, incluso, de la militancia. De hecho comencé mis andanzas de joven comunista en un grupo, en la práctica, apartado de la línea oficial del Partido, a raiz de los sucesos de 1968 en Checoslovaquia condenados por Santiago Carrillo y la mayoría del Comité Ejecutivo (la cuestión nunca se dabatió en un pleno del CC, ni mucho menos en un Congreso, que hubiera sido el VIII, como pedía el entonces secretario de organización Eduardo García ). No soy, desde luego, ni he sido nunca un militante cómodo a la dirección, y cuando hay que exigir debate lo exijo, y acepto el resultado del mismo o me voy. Lo que nunca he hecho, ni creo que haga nunca, es actuar desde la minoría, por muy ajustada que fuera, como si fuera mayoría.
Cuando comencé a militar, un veterano camarada, del que nunca supe su nombre real y al que recuerdo perfectamente, nos enseñó, a varios jóvenes, casi niños, que cuando en un órgano del Partido, incluyendo la propia organización de base, la célula, se llegaba a una votación se había producido una derrota del propio Partido. Por dos razones, argumentaba el camarada, una, porque el órgano en cuestión había sido incapaz de encontrar una solución de síntesis, la otra, y no menos importante, porque los camaradas que perdían la votación se quedaban con una sensación, nada positiva, de derrota. A día de hoy, y tanto en el Partido como en IU, el debate es lo de menos, la votación es lo importante, votación que al venir predeterminada hace el propio debate inútil. Es la muerte para organizaciones que deben tener como elemento fundamental la elaboración colectiva, algo muy alejado de lo que hoy algunos llaman política de mesa camilla que sustituye los acuerdos en los órganos por acuerdos de fontanería.
Tristemente, de manera, para mí, preocupante, una parte no desdeñable, aunque heterógenea, muy heterógenea, porque a la Asamblea Regional concurrieron en dos listas muy diferentes, ha decidido no participar en la Conferencia de Organización, con el argumento de que debía repetirse el escenario de ochocientos y pico delegados con que se celebró la Asamblea Regional. En la práctica, se venda como se venda, se trataba de provocar un Asamblea Extraordinaria que revirtiera laos acuerdos de la Ordinaria. Digamos las cosas como son, sin disfraces. La Asamblea Regional tuvo el resultado que tuvo, por ajustado que fuera, y no aceptarlo es antidemocrático y desleal. La Arítmética es como es 51 es más que 49 y, desde luego 61(tanto por ciento de afiliación representado el sábado) bastante más que 39, siendo ésta última una cifra importante que haría mal la dirección, de la que no formo parte, en ignorar.
Un argumento de la, insisto, muy heterógenea minoría (aunque, a fuer de sincero, hay que decir que tampoco la mayoría es absolutamente homogénea) estriba en que la mayoría está en otros espacios, en las calles, barrios y pueblos, donde se está gestando el poder popular. Este argumento es falso y peligroso. Falso porque, a día de hoy, no hay ningún germen de poder popular, más allá de un, idealista, poder moral que poco o nada puede contra el poder real de la oligarquía, sus medios de comunicación y sus cuerpos represivos, ejército y policía. Si los soviets en la Rusia de principios del siglo pasado se constituyeron como poder popular no fue, precisamente, con argumentos de orden ético rodenado simbólicamente la Duma.
Peligroso, porque contrapone en, dialéctica falsa, los movimientos con la organización política.  Es imprescindible, para poder dirigir, y esa es la obligación del PCE e IU, la resistencia a la agresión del sistema y conventirla en ofensiva anticapitalista, contar con una organización numerosa y bien organizada. El sábado avanzamos en ese sentido, pero con la colaboración de los compañeros que no asistieron hubieramos avanzado mejor   

jueves, 13 de junio de 2013

Aportación a la Reflexión

Mi amigo, compañero, camarada y compañero Iván García Vacas desde Moralzarzal ha escrito, en relacioón con mi entrada "El reto de la izquierda" lo siguiente:

Creo que estamos cayendo en visiones demasiado electoralistas de la
realidad cuando IU ni está subiendo en una medida desorbitada, ni estamos
convirtiéndonos en una fuerza política ni mucho menos hegemónica. No
tenemos grandes plazas taurinas (ñec, mal ejemplo en esta organización) en
nuestros gobiernos y ni siquiera hemos recuperado por ahora alguna de
ellas como la histórica Córdoba, solo sustentamos nuestro poder si quiera
municipal en el bastión de San Fernando o Rivas. Esta es la única realidad
y lo demás encuestas en las que el margen fluctúa y que más allá o más acá
ni disputamos el poder institucional al PP y, ni mucho menos, a la alianza
PP+PSOE+nacionalistas conservadores y demás fuerzas centralistas de
diferente índole nacionalista españolista. Para resumir, ni somos Syriza
ni estamos en su realidad electoral (por ahora)

No tenemos por tanto, pruebas reales que permitan conocer una rivalidad
entre la derecha política y una débil IU+resto de fuerzas políticas de
izquierdas, aunque cabe matizar el ascenso de AGE, ERC o Bildu, no
entendiendo yo su poder en su discurso nacionalista progresista o por su
progresismo nacionalista ¿dónde poner el burro y dónde poner la zanahoria?

Ante un débil ascenso en las encuestas lo que si veo en muchos
compañeros/as es el nerviosismo del niño con el pastel en la puerta,
subimos un poco en las poco fiables encuestas y ya caemos en creer que la
mitad del trabajo hecho, pues bien ni somos un poder político con
capacidad de transformación (por el momento), ni tenemos bases para crear
ese poder (por el momento), ni siquiera somos un grupo nuclear en el que
orbiten otros poderes (por el momento).

Estamos en fase de construcción en muchos casos (los mejores) y aun más,
en fase de deconstrucción en algún caso como el de IU-CM, con una
organización con pocos militantes, muchos líderes y demasiadas rivalidades
de medio pelo.

Que estamos mejor políticamente que hace 5 años es una evidencia, en esos
momentos eramos casi extraparlamentarios y más divididos a nivel regional
y federal, si cabe, y además no había movimientos sociales con la
capacidad de la PAH o las muestras de poder ciudadano como el 15M que
entre otras cosas demostró su capacidad de decir NO a una sentencia
judicial injusta y ver que no pasaba nada cuando el poder está de tu lado
(de la calle, demostrado en miles de personas en la Puerta del Sol en la
jornada de reflexión) ¿para que puede valer? 1º como elemento pedagógico
de poder popular, a medio plazo está todavía por ver. Es mucho desde hace
5 años y es poco por el momento.

Pero efectivamente yo también digo lo que digo y no otra cosa. Y por
resumir: es que la transformación sin herramientas de transformación es
una tarea realmente complicada. IU puede ser útil o puede que no, si no
demuestra estar más a la altura de las circunstancias, si no hay muestras
de generosidad por parte de los polos enfrentados de la organización y si
no ponemos las necesidades populares por delante de las necesidades
burocráticas.

El ejemplo traído del PCI es realmente interesante, porque como marxistas
debemos analizar la realidad y no hacer predicciones de un pasado que no
fue y haciendo una revisión ideal de una cosa que no pasó, es decir, EL
PCI se fue y Rifundazione, que en algunos momentos ha tenido una mayor
representación que IU, está como está, es decir, no es que no haya
izquierda organizada en Italia, que si que la hay, es que una organización
como el PCI maniobró como maniobró y dejó las huellas que dejó en la
sociedad, que es muy diferente a decir que con el PCI se estaría mejor, no
es ni similar el análisis, es más, yo opinio que la realidad italiana en
estos momentos es en parte responsabilidad del PCI que se fue en su
descomposición irresponsable, entre otras cosas, agrediendo a futuribles
aliados a su izquierda.

¿Puede ser que IU sirva para perder esperanzas depositadas en ella con
futuras maniobras suyas, propias e internas? Puede que si, puede que
tengamos un futuro errático como el del PCI y hagamos más llevadero el
bipartidismo aun con otras siglas Ciudadanos, UpyD,... si hacemos que la
ciudadanía más consciente pierda sus últimas esperanzas en la izquierda
organizada y esa realidad está en parte en nuestras manos, en nuestras
maniobras políticas como organización y como militantes a corto y medio
plazo.

Creo que como comunistas tenemos una gran responsabilidad en estos
momentos, estamos obligados a crear estructuras de poder popular abiertas,
inclusivas, democráticas y participativas. Estamos obligados a ondear la
bandera de la izquierda transformadora, estamos obligados a crear un
Bloque Social Alternativo (que será IU o será UI o UU o II...) estamos
obligados a bajar al lodo y juntarnos con compañeros de diferentes siglas
y diferentes movimientos y sin siglas ni movimientos para crear esas
estructuras de poder popular que estarán por encima de las siglas actuales
aunque por ahora, como es lógico, nadie desprecia las suyas. Pero no
trabajamos para la herramienta, trabajamos para la transformación que ni
es lo mismo y que en algunos casos como ha demostrado el caso italiano es
muy diferente que la herramienta.

Los comunistas queremos la transformación al socialismo y nuestra honradez
política debe ser ejemplo hacia los demás como siempre ha sido y como
deberá seguir siendo si queremos ser más y mejores.

Caminemos con los demás para esta transformación, rechacemos las
burocracias de IU y del PCE y del resto de nuestras organizaciones,
abramos puente de colaboración con los compañeros de nuestras
organizaciones y del resto de organizaciones, rechacemos el sectarismo y
la explosión de nuestras organizaciones en alardes de extremismos
izquierdistas, trabajemos más que nadie por esto para ser ejemplo, seamos
audaces y valientes como siempre hemos sido los comunistas, dejémonos de
derrotismos y personalismos, creemos y trabajemos en plataformas,
coordinadoras,... seamos hegemónicos políticamente, co-lideremos el
desencanto y construyamos con los demás el poder transformador.

El momento actual es crucial y apasionante y los comunistas con las demás
gentes de izquierdas tenemos que asumir (y también en nuestras
estructuras) la importancia del momento histórico que puede liberarnos o
sumirnos en una pesadilla muy larga en el tiempo.

No quiero compañero que lo que digo sea entendido dentro de un discurso
buenista, ni mucho menos, hay ejemplos de palos en las ruedas constantes
en nuestras organizaciones y debemos asumir su denuncia como un deber,
todos en principio construimos pero a muchos se les ha pasado el tiempo de
dirigir el cambio que ya en otras ocasiones se han mostrado incapaces,
pero construyendo alternativas.

Y sobre todo, huyamos de vanas esperanzas en forma de encuesta que se
pueden diluir fácilmente con otra encuesta posterior más perjudicial, solo
la creación de fuertes lazos de solidaridad y poder popular valen como
camino, el resto es perderse en laberintos llenos de faunos.... y no me
enrollo más.


No he tocado una sola coma.

martes, 11 de junio de 2013

El reto de la Izquierda

Todo parece indicar, y no me refiero solo a encuestas, algunas de ellas de dudosa fiabilidad, que la izquierda transformadora en fechas no muy lejanas, y en cualquier caso para 2015, va a ser determinante a la hora de formar gobiernos. Y no se me mal interprete, en ningún momento seré yo quien afirme que la Izquierda Plural, sea quien sea quien la conforme, va a formar parte de futuros gobiernos, la experiencia demuestra, y no sólo ha ocurrido en Grecia, que los restos de lo que un día fue socialdemocracia, hoy poco queda del programa socialdemócrata, es más proclive a pactar con la derecha que con la izquierda real, de manera que tras las próximas elecciones generales, se produzcan cuando se produzcan, un gobierno PSOE-PP apoyado, con participación en él o sin ella, por nacionalistas conservadores o UPyD, la mezcla de los dos parece complicada pero todo puede ser, me parece el escenario más factible. Es más, un Gran Acuerdo de estas características, se llevaría por delante, por pura lógica, posibles acuerdos de gobierno de progreso nacidos de las elecciones autonómicas y locales si estas se celebraran antes, o los imposibilitarían si se celebraran simultánea o posteriormente. Aun así, creo estar en condiciones de afirmar,  por un lado, que un acuerdo de esas características vendría determinado por el ascenso, tanto institucional como de influencia social, de la izquierda transformadora y por otro, que tal clase de acuerdo pondría fin al proceso iniciado con el consenso constitucional y los Pactos de la Moncloa, y que comunmente llamamos Transición, al colocar de forma significativamente opuesta a los que, con más o menos matices,  conforman el apoyo al sistema capitalista frente a los que, de manera también matizable, nos oponemos a ese mismo sistema.  La derecha política, el PP,  no tiene experiencia, en España, en este tipo de grandes acuerdos, pero sí la derecha económica, la poseedora de los medios de producción, de comunicación y financieros, en definitiva la burguesía, que lleva tiempo llegando a acuerdos de paz social con la parte más liquidacionista de la dirección de los sindicatos de clase. Además, la fuerza política, que en su día fue socialdemócrata, la dirección del PSOE, si tiene experiencia en pactar con la derecha política, baste recordar la legislatura 93-96, en la que Felipe González no dudó en apoyarse en Jordi Pujol, despreciando a IU con el hipócrita argumento, de se constituía una especie de pinza con el PP al no apoyarse al Ejecutivo en temas tan sensibles como la corrupción o los GAL.
Efectivamente, el modelo político, nacido en la Transición, y que tenía como uno de sus objetivos políticos, desde luego no el único, limitar la influencia de los comunistas, organizados en el PCE o fuera de él, tanto en el terreno electoral como sociopolítico, parece abocado a una transformación de fondo que pocos cuestionan, mientras que el régimen, cuyas principales características son el sistema económico capitalista y el sistema político de monarquía parlamentaria, aunque evidentemente erosionado, no parece correr un riesgo inmininente, por más que haya quienes, con más voluntarismo que análisis riguroso, vean su caida como algo próximo. Los datos son tozudos y, a día de hoy, la mayoría de los ciudadanos, y dentro de ellos, y para un marxista es un dato relevante, la mayoría de los trabajadores no cuestiona la esencia del sistema de producción capitalista, por ello hablar del noventa y nueve frente al uno por ciento, no deja de ser una consigna, menos brillante que aquellas de Seamos realistas pidámos lo Imposible o Prohibido Prohibir , pero igualmente inoperante por irreal. Pero estoy escribiendo lo que estoy escribiendo, y no estoy escribiendo lo que no estoy escribiendo, puede parecer una perogrullada, pero no lo es. En ningún momento he restado importancia, diría muy poco de mi capacidad de análisis, a la multiplicidad de movimientos o mareas que se están oponiendo a las agresiones generadas por el sistema, mareas de diversos colores, Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), movimientos vecinales de distinta índole, 15M, etc...Toda esta movilización contiene, en mayor o menor medida, un claro componente anticapitalista, y nuestra obligación, como izquierda política organizada, es conseguir que ese anticapitalismo que hoy es netamente defensivo, evolucione hacia posiciones de ofensiva buscando no ya oponerse al sistema, sino superar al sistema avanzando hacia una alternativa diferente, que para mi, como es lógico, es el socialismo.
Conseguir que la parte políticamente más consciente, más avanzada, de todas estas mareas y movimientos, supere un cierto anticapitalismo primario y se sume a avanzar políticamente hacia el socialismo es una tarea prioritaria que no está, ni mucho menos, exenta de dificultades. De vez en cuando no está de más recurrir a los clásicos del marxismo, por ejemplo a Antonio Gramsci, y para ello nadie tan autorizado como José María Laso. Refiriéndose a los grupos sociales, Gramsci escribe: "Cada grupo social, naciendo en el terreno propio de una función esencial en el mundo de la producción económica, crea con él orgánicamente, una o varias capas de intelectuales que le dan su homogeneidad y la conciencia de su propia función no solamente en el terreno económico, sino igualmente en el terreno social y político" . Salvando las lógicas distancias existentes entre la Italia de los años veinte del siglo pasado y la actualidad,  el análisis me parece absolutamente vigente: Estos movimientos nacidos de la reacción a la agresión del sistema que son, desde el punto de vista de la composición de clase, completamente heterogéneos, generarán el intelectual colectivo que los hegemonice y, y aquí está la clave del problema, de la composición de ese intelectual va a depender si esos movimientos, plataformas y mareas son capaces de sumarse a la lucha por el socialismo, o por el contrario terminan por convertirse en colaboradores objetivos del sistema revestidos, eso sí, de un lenguaje ultraizquierdista. Y no tengo reparo en acudir a otro clásico, en este caso Lenin, recomendando muy especialmente la relectura de los capítulos destinados a la participación de los revolucionarios, tanto en los sindicatos reaccionarios como en los parlamentos burgueses, de El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo 
Hoy, a mi juicio, la situación es preocupante y estamos corriendo el riesgo de que aparezcan fenómenos del estilo Grillo, responsable último de que Berlusconi, aunque sea indirectamente, participe en el gobierno y que estuvo a punto de provocar que un mafioso presidiera el Parlamento italiano. Si bien, y es parte importante del problema, la inexistencia de izquierda política italiana ha contribuido notablemente al fenómeno. No sabemos muy bien que es el llamado Partito Democratico, pero en su comportamiento cada día recuerda más la izquierda de la Democracia Cristiana dirigida por Benigno Zaccagnini, y que tenía por seña de identidad principal la colaboración con la izquierda exceptuando a los comunistas. A nadie se le oculta hoy, que la desaparición del PCI, por muy eurocomunista, revisionista, liquidacionista y cuantos istas se nos ocurra aplicar que fuera, ha terminado siendo un auténtico drama para la izquierda italiana. En España no estamos en esa situación, al menos de momento aunque hay quien, de forma suicida y aventurera, pide la disolución de la izquierda política en el seno de otra cosa. La izquierda política existe, no solo IU y el PCE aunque sean estas las fuerzas más importantes y parece crecer al menos en influencia, y probablemente en presencia institucional, sin embargo adolece de una preocupante debilidad orgánica y numérica, algo que dificulta el análisis político y el debate sosegado y reflexivo. Prácticamente, cada uno de los militantes participamos en más de una marea o movimiento más las correspondientes coordinadoras o plataformas, además de las responsabilidades propias de la organización, absolutamente imprescindibles para que funcione, y, en muchos casos la representación institucional en Ayuntamientos y Parlamentos. En esas condiciones, el análisis medianamente riguroso que de lugar a un debate político de cierta entidad es complicado, cuando no imposible.Quizá por ello algunos compañeros o compañeros están cayendo en análisis  con escaso contenido. Así, junto al incorrecto diagnóstico, siempre desde mi perspectiva, que intento objetiva y desapasionada, de la crisis del régimen, que ya he caracterizado como inexistente, aparece el Proceso Constituyente como si aquí y ahora se estuviera produciendo. Falso. Y afortunadamente es falso, porque en la actual correlación de fuerzas, con los medios de producción, financieros, represivos y de comunicación en manos de la burguesía, cualquier atisbo de proceso constituyente, y paradigmática fue la reforma constitucional PSOE-PP priorizando el pago de la deuda en el mismísimo texto constitucional, iría en nuestra contra. Solo revirtiendo esa correlación de fuerzas estaríamos en condiciones de avanzar hacia ese proceso, con garantías. Ejemplificando, cuando todo ese importante conjunto de mareas, movimientos y plataformas, no se limiten a exigir el cese de las agresiones sino que de forma organizada y coordinada pasen a tener objetivos políticos superadores del sistema capitalista, estaremos en el camino de avanzar hacia un proceso constituyente de características adecuadas. Ese es un reto de la izquierda política, conseguir esa transformación, conseguir que en el gramsciano intelectual homogeneizador de estos grupos sociales a que antes hacía referencia la clase trabajadora sea el elemento fundamental, siendo la izquierda política la parte más consciente y avanzada, su vanguardia.. Como abordar ese reto parece, en principio, no muy difícil. Se trata de trabajar, honestamente, y hay que recalcar honestamente, dentro de ellos, pero no estando por estar, apareciendo como un bulto sospechoso, sino con voluntad de hegemonía, planteando nuestras políticas.  A veces me da la sensación, puede que sea una falsa percepción subjetiva, de que compañeros muy activos actúan de forma cuasi clandestina, como si no quisieran que se conociera su militancia en IU o el PCE. A mi juicio, lamentable, y no soy yo de los que piensan que la acción política pasa, inexorablemente por eshibir una bandera cuanto más grande mejor, pero si creemos que nuestras posiciones y miltancia, amparándonos en motivos tácticos o estratégicos, deben permanecer ocultas es porque no tenemos confianza en ellas. Desde luego no es mi caso, allí donde participo se sabe de sobra que milito en el PCE y en IU. 
Tras toda esta reflexión se adivina una cuestión, el poder. Pero el poder real, no ese inexistente empoderamiento que, a juicio de algunos, se está produciendo en calles y plazas. En su segunda acepción empoderar, en la primera es un sinónimo de apoderar,  es hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido. Los ciudadanos, por muchos que hayan sido, en calles y plazas, se han podido cargar de razones morales o éticas, su acción reivindicativa, es innegable, es de extraordinaria importancia, y com tal hay que analizarla, pero quien ha seguido siendo poderosa y fuerte ha sido la Policía como elemento represor al servicio de la burguesía. Tengámoslo claro. Para los comunistas el poder es una cuestión esencial, de las que primeras cosas que aprendí cuando empecé a militar, allá por el año Pum, es que los comunistas tenemos como objetivo la toma del poder para transformar la sociedad, y para tomar el poder usaremos los mecanismos a nuestro alcance. A día de hoy, en España, no veo otra forma de tomar el poder que no pase por, previamente, conseguir el gobierno. Al menos yo no la veo.




jueves, 4 de abril de 2013

Infantas (o Infantes) de España

Que una Infanta de España esté imputada en la comisión de un delito representa una evidente contradicción. Tradicionalmente este clase de personas solo eran juzgadas de un posible delito, el crimen de lesa majestad y eso sólo ocurría, aunque con alguna frecuencia, todo hay que decirlo, cuando intentaban sustituir al monarca ejerciente de manera diferente a la que la naturaleza marcara. En todo lo demás, los infantes y príncipes, de España o de fuera, estaban por encima de cualquier ordenamiento jurídico que pudiera regular la vida del común de los mortales, de manera que el hecho de que un príncipe pudiera robar a manos llenas era algo natural. Pero los tiempos cambian y tienen las dinastías reales, y en eso los Borbones destacan, un arraigado sentido de supervivencia y acomodación a las circunstancias, de manera que, y muy especialmente tras la suerte que corrió el ciudadano Luis Capeto, han venido a acloparse a la modernidad en esa estupidez intelectual que da en llamarse monarquía democrática. Ya hace veintitrés siglos, ya ha llovido, Aristóteles consideraba a la monarquía y la democracia formas de gobierno diferentes, aunque ambas, junto a la aristocracia, eron consideradas formas puras de gobierno, por contraposición a las impuras que eran la tiranía, la oligarquía y la demagogia.  Y no voy a ser yo, no creo tener la autoridad intelectual suficiente, quien lleve la contraria, nada más y nada menos, que al mismísimo Aristóteles. Monarquía y Democracia son dos formas de gobierno diferentes, y ser, al mismo tiempo demócrata y monárquico es, como poco, muy complicado.
En España tenemos monarquía porque el régimen criminal fascista, surgido de la guerra civil que siguió a una rebelión militar, decidió que su continuidad pasaba por la instauración (que no restauración) de una monarquía, la monarquía del 18 de julio, encarnada en una persona diferente de la que los monárquicos tradicionales consideraban depositaria legítima  de los derechos borbónicos Juan de Borbón Battenberg que, siempre según los monárquicos, hubiera debido ser Juan III. Incluso el nombre elegido para reinar por el actual monarca, un nombre compuesto completamente ajeno a la tradición española, en la que los reyes, que en la pila bautismal recibían una retahila de nombres, escogían solo uno para reinar, es indicativo del origen franquista de la actual monarquía, por más que un proceso constituyente, la Transición, llevado a cabo con una correlación de fuerzas desfavorable a los demócratas, algo que debería hacer reflexionar a los que afirman que estamos, ahora mismo, en un proceso de esas características, intentó, con un éxito relativo, dar lustre democrático a la institución. Juan Carlos I es el jefe del estado porque esa fue la voluntad expresa de Francisco Franco.
Que Cristina de Borbón Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg (lo del apellido Grecia no deja de ser un invento para ocultar el origen prusiano) este imputada y, probablemente, vaya a ser juzgada por un delito relacionado con la estafa o el robo pone de manifiesto la crisis de la institución monárquica, crisis que unida a la económica, crisis cada vez más claramente sistémica, hace que haya quien abiertamente hable de crisis de régimen, aunque esta terminología a mi no acaba de convencerme, más por el origen de quien, inicialmente, acuñó estos términos que por su estricto significado.
A mi juicio, y puedo estar equivocado, la monarquía ha entrado en barrena, lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que la llegada de la República sea inminente. Ahora lo importante es conseguir hegemonizar y dirigir el proceso siguiente evitando un proceso lampedusiano, que todo cambie para que todo siga igual,  No podemos resignarnos a asistir a un proceso que nos lleve a un régimen, formalmente republicano, en el que la estructura de dominación de clase característica del sistema capitalista quede intacta. Para ese viaje no hacen falta alforjas. Para poder abordar, con garantías, el camino hacia una República Federal Solidaria que nos permita avanzar hacia el socialismo tenemos que alcanzar el gobierno, para, desde el gobierno y con la movilización social, tomar el poder (que no siempre es lo mismo que el gobierno) revirtiendo la correlación de fuerzas, hoy desfavorable. Estaremos, entonces, en condiciones de pilotar el Proceso Constituyente, ahora sí, con garantías.



lunes, 1 de abril de 2013

Escrache

Grabé el debate de la otra noche en La Sexta sobre el llamado escrache con el que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) está informando a los diputados renuentes a dar su aprobación a la ILP que, respaldada por un millón y medio de firmas. cuenta con el apoyo de la mayoría de la nación española. El haberlo grabado me ha permitido, además de constatar que soy un enfermo con difícil solución, verlo una segunda vez sin el apasionamiento que me produjeron algunas intervenciones, no es difícil imaginar cuales y, a partir de ahí, sacar algunas conclusiones que pueden ser medianamente objetivas.
La primera conclusión se deriva del hecho innegable de que cuando uno habla convencido de lo que dice, y además sus argumentos son de peso, está por encima de sus interlocutores. Y así ocurrió, tanto Rafa Mayoral como Ada Colau estuvieron muy por encima del resto de los intervinientes, hasta el punto de que un provocador nato como Fernando Sánchez-Dragó mantuvo un perfil bajo, pretendiendo, él ,que disfruta provocando al defender las causas más reaccionarias que pueda uno imaginarse, colocarse en terreno de nadie, equidistante de todo. Patéticas resultaron las intervenciones del director de La Razón, Francisco Marhuenda, que, con el norte definitivamente perdido y una empanada mental notable, llegó, intentando defender lo indefendible, a afirmar que los desahucios son una invención de la propia PAH. Si esos son los argumentos del  director, poco se puede esperar de ese periódico.
La segunda conclusión no merece perder demasiado tiempo con ella. Para ser concejal del PP vale cualquiera. El que asistió, de Elorrio, estuvo, utilizando un lenguaje taurino, fuera de cacho en todo momento dejando algunas afirmaciones que más que del Club de la Comedia, pudieran serlo del del Drama. En el mismo discurso, por definirlo de alguna manera, defendió que los ciudadanos protestaran y se manifestaran y que apoyaran las medidas del gobierno. Y no era esquizofrenia, simple estupidez.
Y la tercera, más que una conclusión es una reflexión. Tanto Colau como Mayoral consiguieron, con notable éxito, que el debate no girara en torno al escrache, que era, inicialmente, el tema para el que se había convocado, sino sobre los propios desahucios, la ley hipotecaria e incluso la calidad misma de este sistema democrático. Y es que este tipo de acciones, y no afirmo, si acaso me pregunto, pueden dar lugar a que la PAH pase de estar a la ofensiva, parando deshaucios, a estar a la defensiva, entrando en un debate espúreo sobre si son acciones violentas o no, sobre si atentan, o no, a éste o aquel derecho individual.  Porque ese no debe ser el debate, Y creo, humildemente, que la PAH comete un error si entra en la calificación de estas acciones como violentas o no violentas. Primero porque las etiquetas éticas desde le código moral burgués son, casi siempre mentirosas y segundo porque la violencia puede ser perfectamente legítima. Lo es cuando uno, por ejemplo, intenta defenderse de un atracador, ¿No ha de serlo cuando un desahuciado increpa a un legislador que tiene en su mano revertir una injusticia y no lo hace? Los discursos victimistas de algún diputado quejándose por el sufrimiento de sus hijos, son pura anécdota, ante el drama real de familias con sus hijos en la calle.