sábado, 27 de octubre de 2007

Beatificaciones y Canonizaciones

En principio, este tipo de ritos, ceremonias o como quiera que se llamen, parecen internos de una organización de carácter privado, por lo cual los que no pertenecemos a esta comunidad deberíamos mantenernos al margen, y que les nombren lo que les salga de las narices: santos, beatos, mártires,... o lo que buenamente quieran, están en su derecho; para el que esto escribe se trata de muertos, o asesinados si se prefiere, en el contexto de una guerra que iniciaron precisamente los que aparentemente eran más amigos de los asesinados.
Pero como quiera que esa organización de carácter privado, que recibe el nombre de Iglesia Católica Romana, en España esta sostenida por los impuestos de los españoles, y entre ellos el mío, puesto que aunque no ponga la dichosa crucecita en mi impreso de IRPF tendré que cubrir aspectos presupuestarios que los que ponen la crucecita no cubren, tengo todo el derecho del mundo a dar mi opinión sobre esa secta, y sobre todo en este tema, puesto que aparecen tan sensibles todo aquello que sea resucitar el pasado.
Para que las cosas queden claras desde un principio hay que decir que ni yo, ni nadie que yo conozca o haya conocido, se muestra orgulloso de que nadie, sin haber sido juzgado, o habiéndolo sido sin garantias, fuera ejecutado, independientemente del delito cometido. Se da la circustancia personal de que soy un firme y activo luchador contra la pena de muerte, de suerte que si las ejecuciones se hubieran producido después de un proceso con todas las garantías judiciales imaginables, me hubiera producido las mismas sensaciones. Y una vez dejada clara esta posición moral de una forma firme y carente de ambigüedad, vamos a entrar en materia.
Los asesinatos de estos religiosos católicos, ya lo he escrito antes, se producen en un contexto de guerra, una guerra iniciada por unos militares sediciosos, y por tanto criminales, que inmediatamente contaron con el apoyo explícito de la mayoría de la jerarquía católica y ,de forma también mayoritaria, del clero regular y secular.
No conozco la trayectoria personal de los cuatrocientos noventa y ocho religiosos que van a ser homenajeados, y voy a dar por buena la versión de que se trataba de una buenísimas personas que fueron arbitrariamente asesinadas por unos milicianos malencarados, sucios y peor afeitados, que además de matarlos los humillaron y torturaron mofándose de ellos. Pero en cualquier caso defendían una organización criminal, la Iglesia Católica, que en muchas zonas bajo el control de la República había sido puesta fuera de la ley por sus actividades en favor de los sublevados.
En un infecto programa emitido Telemadrid, el jueves 25 de octubre, un postulante, creo que es el término que empleó, de las beatificaciones reconoció abiertamente que la Iglesia se había comportado de forma hostil desde el mismo día de la proclamación de la República, argumentando que sentía un gran agradecimiento a Alfonso XIII, por la gran seguridad que había proporcionado a la Iglesia durante la dictadura del general Primo de Rivera. Es decir la Iglesia, o al menos la parte más significativa de su jeraquía, se muestra combativa contra la República. No quisiera obviar que viendo este programa, supuestamente documental, pase uno de mis peores momentos televisivos, cuando un vicepostulante de la catedral de Toledo, se atrevió a dar un beso a los restos incorruptos del deán de la catedral, uno de los futuros santos, no soy persona especialmente melindrosa , y sentí un asco enorme.
Soy consciente, y no aspiro, como otros, a negar cosas que ocurrieron, por tanto admito que incluso antes del levantamiento criminal fascista, hubo episodios de persecución hacia la Iglesia Católica, pero a nadie de los que con esos hechos se mesa los cabellos y rasga las vestiduras, le he visto la mínima intención de ponerse a reflexionar sobre porqué esa institución genera tanto odio, y sobre todo entre las clases más populares y desfavorecidas. ¿Tendrá algo que ver que desde hace muchos siglos la Iglesia se ha puesto sistemáticamente del lado de los poderosos? ¿Tendrá algo que ver que la Iglesia Católica sea la institución más profundamente anticristiana de las que ha creado la mano del hombre? Creo que deberían reflexionar sobre ello antes de beatizar o santizar a los dichosos mártires

10 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Sin ponernos de acuerdo, amigo Bolche, la Iglesia y su beatificación es el argumento de nuestras últimas entradas. Si no fuera porque son ellos los que nos persiguen con sus injerencias constantes en la vida civil, parecería que les perseguimos.
A lo mejor cuando dicen "bienaventurados los que sufren persecución... porque de ellos es el reino de los cielos" (joder como recuerdo el Ripalda) es por nosotros.

Salud y República

Freia dijo...

Os vais a condenar...¡Qué manera de meteros con la Obra..! ¿A vosotros no os han dicho que después de escribir estas entradas os van a salir cuernos y rabo? Es que no escarmentáis. Total, ¿qué os han hecho? ¿Os vais a meter con ellos sólo porque los que han montado el tinglado y el numerito de la peregrinación a Roma y la beatificación son los mismos que abogan por la pena de muerte sin que les tiemble lo más mínimo la voz; los mismos que amenazan con la excomunión a sus fieles que usen el preservativo, aunque saben perfectamente que eso representa un aumento de la ya de por sí terrorífica cifra de contagiados por el VIH; los mismos que llaman a capítulo a ciertos sacerdotes que se salen de la norma en sus parroquias de barrios obreros; los mismos que condenan la teología de la liberación, los mismos que disculpan a sus obispos o religiosos violadores de niños o monjas? Pues sí que os ha dado fuerte por tan poca cosa.

Sigurd dijo...

Iba a decirle que tras la felicidad con la que se comenzaron a asesinar religiosos en la zona republicana tras el 18 de julio, y sus previas malas relaciones con el régimen laicista republicano (entre otras cosas, la Constitución incluso decretaba la disolución de la Compaía de Jesús, en un acto de tolerancia y democracia que hiela la sangre de la emoción), lo raro es que hubieran hecho otra cosa.

¿Cómo se puede "entender" que tiene sentido que eliminasen a los religiosos (convertidos todos en criminales por pertenecer a una organización criminal, según señala usted) pero no que la Iglesia se pusiera del lado de los que tenían menos propensión a la caza del cura? ¿No eran tiempos de guerra y eso hace que se "entiendan" muchas cosas?

Si Gibson admite el genocidio de Paracuellos en su obra, pero lo entiende porque había mucho odio, ¿no vamos a entender la postura de la Iglesia, que no iba fusilando republicanos ni metiéndolos en sacas? Hay cierto desnivel en la capacidad de comprensión que me desconcierta.

Por otro lado, su posición respecto a la pena de muerte le honra. Iba a hacer un chiste metiendo esa idea y comunismo en la misma frase, pero casi mejor no, que no quiero disgustarle (espero me acepte la broma sin acritud).

Un cordial saludo.

atiko dijo...

Estoy de acuerdo en que es una secta como lo es el comunismo y la militancia ideológica. Sin embarg no hay que olvidar que la Iglesia, aunque sea por blanquear dinero, ofrece unas ayudas (residencias de ancianos, comedores de indigentes, etc) que el Estado por sí no podría cubrir.

Imperialista dijo...

La plabrería habitual, sin duda. Si en lugar de beatificar a curas y a monjas lo hicieran a Raúl, seguro que la opinión del señor Centeno sería diferente.

¡¡¡¡Raúl a los altares!!!! ¡¡¡¡Raúl beato!!!

Además, como todo buen beato, Raúl tiene un pasado pecador: era del Atleti.

J. G Centeno dijo...

Sigurd oculta lo que le da la gana, y me parece muy bien, pero conviene recordarlo:
La Iglesia Católica se opuso a la República desde el mismo día en que se promulgó, mucho antes de que se comenzara a redactar la Constitución.
Las congregaciones religiosas mantenían el absoluto monopolio de la enseñanza, que este monopolio pasara al estado para crear una educación pública laica, fué algo superior a sus fuerzas y su oposición a la República pasó a ser conspiración. No le quepa duda de que si la Compañia de Jesús de 1931, se hubiera parecido en algo a la que ha dado lugar a la teología de la liberación y la iglesia de los pobres en ningún caso se hubieran prohibido sus actividades.
Según usted la pertenencia a una organización de carácter delictivo y criminal, la Iglesia Católica de entonces, no implica que lo sean sus miembros, siguiendo con su argumento los miembros de ETA que aún no hubieran cometido delito deberían poder pasearse e incluso reunirse para poder conspirar. Y no tiene peor consideración, objetivamente, la ETA de hoy y la Iglesia de entonces. Por cierto no fue, a lo largo de la historia, la República Española la primera en declarar fuera de la ley a la Compañia de Jesús, un rey de España y un sumo pontífice también lo hicieron ¡Qué casualidad!
Por otra parte convendría que fuera usted un poco más preciso en el uso del castellano, genocidio es el exterminio de una raza o pueblo, y los muertos, o asesinados si usted lo prefiere, en Paracuellos, que yo sepa, eran de la misma raza que sus ejecutores, o asesinos si usted prefiere. Eran, y durante cuarenta años nos lo ocultaron, delincuentes conspiradores contra la República asediada por el fascismo, lo cual no justifica su triste final, no eran hermanitas de la caridad, eran, seguramente no todos, quintacolumnistas, utilizando el lenguaje de la época.
Y por último, y también sin acritud, debería usted saber Sigurd, que en la posguerra fueron numerosos los sacerdotes en ejercicio, que delataron a muchos rojosy jalearon las torturas y el fusilamiento de muchos de ellos.
Atiko, si el estado no llega a determinadas labores es entre otras cosas porque los dineros de todos no se utilizan adecuadamente, bastaría con reducir a cero los gastos militares y la asignación a la Iglesia católica para que hubiera recursos más que suficientes.

Jónathan Gil Guerrero dijo...

Como tu dices la iglesia ni me va ni me viene, es una institución privada. Y por supuesto tienes derecho a decir lo que quieras.
Saludos (creo que es la primera vez que escribo en este blog)

Blanca dijo...

Si lees a gracchus, no todos los nuevos beatos eran tan santos...

Anónimo dijo...

Que gentuza triste, fea , mala sois.
Alcalá Zamora dimitió porque no queria formar parte de la orgia de sangre que se pro ponia ya contra la Iglesia.Es la 2 persecución religiosa que ha habido junto a la epoca de Diocleciano.
desde luego su cara es el espejo de su alma.

Sigurd dijo...

Centeno, ¡no me compare a una monja de clausura con Otegi por amor de Dios!

La pertenencia a banda terrorista es delito porque la propia pertenencia tiene un fin ilícito.

Los 6.000 religiosos asesinados no formaban parte de una institución cuya única finalidad es criminal.

Los miembros del Partido Socialista no se convirtieron en criminales porque parte de la cúpula de su partido estuviera implicada en el GAL.

Las actividades que hace un miembro de ETA son delictivas en sí mismas. No se puede actuar para ETA y que esa ayuda vaya deslindada de la finalidad criminal de la banda.

Las actividades de una monja dificilmente pueden ser calificadas como criminales sólo por ser monja. Ser monja no es un crimen.

Usted hace el razonamiento al revés, considera que el apoyo del clero al levantamiento convierte a todos los integrantes de la organización en criminales.

Los cientos de niños menores de 14 años eran quintacolumnistas en potencia. Carrillo prevenido vale por dos (esta es la broma sin acritud del comentario).

La referencia a Paracuellos tenía como única voluntad señalar como "comprendemos" ciertas cosas "incomprensibles" a la vez que no "comprendemos" que la Iglesia se alienara con quien tenían menos tentaciones de liquidarla.

Respecto a lo de Genocidio. Veo que aplicando ese criterio usted era contrario a que empapelaramos a Pinochet por el delito de genocidio que le imputaba Garzón. Seguro que dicha opinión le granjeó no poca incomprensión.

Un saludo.