
Con todo, con su mar y su playa, no han sido unas vacaciones destinadas exclusivamente a la holganza, el relajo y el papeo, si bien, y sobre todo en la etapa levantina este último ha tenido suficiente notoriedad como demuestra la caldereta de langosta que nos apretamos sin ninguna clase de remordimiento. No le dedicamos ni un segundo a plantearnos la desigualdad universal, evidente, que determina que no todo el mundo, ni siquiera nosotros si hubieramos sido los paganos del evento, se puede permitir estos dispendios solo posibles gracias a una familia económicamente poderosa. Cumplimos con el ritual de engullirla sin contemplación alguna

No solo hemos cuidado los más aspectos más lúdicos, al bogavante que liquidamos en otro momento no le hice foto, tambien hemos intentado cuidarnos espiritualmente, de manera que aprovechamos la relativa cercanía del Maestrazgo para acercarnos a Morella, capital de la comarca de Els Ports, y de la que uno había oido hablar gracias al inmortal Vázquez Montalban:
“…Se puso Fuster a la tarea mientras Beser les daba a picar migas de pan fritas con chorizo y butifarras de sangre de Morella. Sacó una garrafa de vino de Aragón, y los vasos parecían una cadena de cubos de agua en el trance de apagar un incendio. Fuster había traído del coche una caja de cartón aceitosa a la que trataba como si guardara un tesoro. Curioseó Beser el contenido y gritó:
-¡Flaons! ¿Tú has hecho esto por mí, Enric?
Se abrazaron como dos paisanos que se encuentran en el Polo y explicaron al avinado Carvalho que los flaons son el escalón superior del pastisset, de todos los pastissets dels Països Catalans. En todo el Maestrazgo se hacen con harina amasada en aceite, anís y azúcar, y se rellenan de requesón, almendra molida, huevo, canela y raspadura de limón.
-Mi hermana me los trajo ayer. El requesón es una cosa muy jodida y se estropea en seguida….”

Ni que decir tiene que compramos unos flaonscomo recuerdo de la visita morellana. No nos arrepntimos de la visita, tiene el enclave toda una historia que conviene conocer, llena de conquistas, reconquistas y contraconquistas. Y es que su situación invita a ello con el castillo dominando toda la comarca , quiere decirse que el dominio de ese castillo era militarmente determinante. Esa situación en otros tiempos determinante es la que hoy marca su relativo declive al haber quedado reducida a una localidad exclusivamente turística, lo cual por otra parte no deja de ser una ventaja, porque al menos en





Estando en Alcoceber nos pareció obligado conocer su madre que no es otra que Alcalá de Chivert, encontrando allí un auténtico monumento de esos que le reconcilian a uno con la humanidad



O Cenicero del que misteriosamente he perdido las fotos. la parte más espectacular del viaje, y sin duda la más cansada para el conductor, o sea yo, es la que va desde el desfiladero de Pancorbo hasta el Puerto del Escudo atravesando las Merindades de Castilla. Luego ya desde Santander la única parte de autovía, la A8, exceptuando el tramo entre san Vicente de la Barquera y Llanes, para llegar a El Caliero, en Selgas, concejo de Pravia donde está el refugio familiar.


No somos los únicos en veranear en Pravia, parece ser que una señora muy importante en la Comunidad de Madrid lo hace en esta casa



Además de la playa, con el agua gélida todo hay que decirlo, tambien tuvimos nuestras escapadas culturales a Oviedo para ver la catedral




Sin olvidar a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo auténticos hitos del prerrománico


Y de vuelta en Alpedrete, a continuar con el Censo Agrario, que en España hay muchas plantas, y de muchas clases

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