domingo, 30 de enero de 2011

Enfocando

El Espía Otomano opina:
Cargado de razón está don Bolche, responsable de esta bitácora, cuando manifiesta que no le gusta el decreto que aprobó el Consejo de Ministros, y nadie más que el Consejo de Ministros, por el cual se introducen importantes recortes en derechos esenciales de los trabajadores. Es cierto, y hay mucha gente a quien no le ha gustado, entre ellos a muchísimos afiliados a CCOO, que se ha producido una negociación que ha atemperado las fortísimas agresiones que producían las intenciones iniciales del gobierno, probablemente el gobierno más reaccionario y neoliberal, a juicio de este espía, desde la muerte del dictador, incluidos los presididos por el neofascista Aznar. Pero desenfocan su punto de mira aquellos que focalizan sus ataques en CCOO, porque no es Toxo quien decreta lo que decreta el Gobierno de España. Le parece a este espía que hay quien, desde un infantilismo izquierdista muy bien caracterizado por Lenin, se suma alegremente a las campañas antisindicales de origen más que conocido. Es fácil, y demagógico, acusar a los sindicatos de clase, y aquí siempre me refiero a CCOO, sin perjuicio de que pueda haber otros, porque es el sindicato de referencia de los comunistas, y es a los comunistas a los que mas espío y ausculto. Y hacen gala los comunistas de una extraordinaria, y acertadísima, prudencia a la hora de valorar el papel de CCOO en el proceso, al manifestar, al mismo tiempo, su desacuerdo con el decreto gubernamental y su respeto a CCOO, respeto que les permite, dada su obligada condición de afiliados a CCOO, manifestar sus posiciones políticas y sindicales allí donde estén presentes. Y esa acción política, no tiene nada que ver con estrategias chapuceras que algunos hacen equivaler al llamado entrismo trotsquista. Si los comunistas, como algunos visionarios pretenden, abandonaran CCOO, para ubicarse en CGT, que es un sindicato respetabílisimo pero de origen e ideología anarco-sindicalista estarían cometiendo el error que ya cometieron en los años treinta, bajo la dirección comunmente considerada como sectaria de Bullejos, Adame y Trilla, fundando la CGTU. Focalícese el enemigo que es el Gobierno de España, y no CCOO. Me parece a mi.

4 comentarios:

///Esfera Comunista\\\ dijo...

CCOO actualmente es un sindicato de mierda, hablemos claro, que lucha tarde y mal por los derechos de los trabajadores.
El camino no está en afiliarse a la CGT, sino en tomar CCOO y limpiarla de socialdemócratas dispuestos a lamer el esfínter del PSOE.

Pedro dijo...

Vamos a dejarnos de rollos: CGT es algo así como CCOO pero con pocos afiliados y bajísimos niveles de representatividad. Lo de anarcosindicalismo no saben ni lo que es, entre otras cosas porque es un sindicato que se ha nutrido de todos los rebotados de CCOO que a algún sitio tenían que ir (y en donde sí puede decirse que funcionó hace años eso que llaman entrismo trostquista). Nadie duda de quien gobierna (PSOE y su Gobierno) y quien es quien vía BOE da luz verde a los dictados de Banca, Patronal y representantes de la burguesía. Tampoco hay que confundir prudencia y respeto con no hacer nada. Las vacaciones del PCE (con o sin IU, al ser tan difícil diferenciarlos) son ya de demasiados años. Puede que no haya que dudar de las intenciones del PCE respecto de CCOO (no está claro en que sentido por el nivel de integración con las distintas y sucesivas direcciones del Sindicato en todos los niveles de su estructura de la inmensa mayoría de afiliados al PCE, quienes, por cierto, se hacen notar muy poco o nada en los escasísimos momentos de lucha ideológica permitidos por CCOO en su seno), pero sí se puede dudar de la verdadera importancia de los afiliados del PCE en CCOO. Muchos no son, desde luego, y combativos en el seno del Sindicato, muchísimos menos. El señor Espía tendrá datos al respecto, al igual que los tendrá de los afiliados a CCOO que en distintos momentos de los últimos veinticinco años han hecho público y notorio abandono de su condición de afiliados al PCE para ser bien vistos, poder sobrevivir o medrar en el seno de CCOO. La desideologización, individual y colectiva, en CCOO es tal que no tiene vuelta atrás. Los nuevos afiliados y los pocos que queden de la lucha antifranquista serán quienes tengan que recuperar o enterrar las que fueron Comisiones Obreras. Debería ser pronto dado lo que se nos va viniendo encima. Salud.

jotake dijo...

en mi pueblo todos los obreros fachas les ha dado por afiliarse a ccoo¿por ke sera?http://wwwelsilenciodeloscorderos.blogspot.com/ por si a alguien le interesa leer un poco estees mi blog

BelphegorRed dijo...

En ocasiones, tras leer los escritos del señor García Centeno en este su excelente blog, me queda una sensación muy difícil de explicar. De un lado la satisfacción de acceder a informaciones de su Partido y a opiniones personales mesuradas, razonadas y consecuentes con la militancia de Acero bolchevique, pero también algo parecido al rechazo que producían en mí frases como aquella de una cosa es predicar y otra dar trigo. El respeto a CCOO no deja de parecer el equivalente a como es nuestro sindicato de referencia, que hagan lo que quieran, que se lo podremos afear en algún momento pero no hacemos nada para cambiarlo o quizás es una mentira piadosa autocomplaciente ante la posible falta de implantación real del PCE en el mundo laboral. Los que durante años hemos sufrido a diario en CCOO la creciente derechización, burocratización, amarillismo, falta total de democracia interna, pancismo, pérdida de referentes ideológicos y desprecio por el Partido que mayoritariamente las conformó, entendemos difícilmente que el PCE siga entregado en los brazos de un sindicato que está totalmente imbricado en el sistema y que se define desde hace años como uno de los apoyos más fuertes y seguros del PSOE.
Cierto es que en CCOO aún quedan dirigentes en todos los niveles de las hinchadas estructuras que están también en IU (o al menos lo dan a entender) y, sin ser especialmente malpensado, puede que haya una cierta comunidad de intereses entre muchos cuya profesión y medio de vida es el sindicalismo, entendido al estilo actual: que decidan los jefes que yo no me busco problemas, trabajo poquito y ya les mandaré algún mensaje de correo electrónico a los afiliados o un SMS que es más moderno. El mensaje contradictorio del que han hecho gala los señores Lara y Centella en los últimos cercanos tiempos (críticas al Gobierno del PSOE amagando con acciones en la calle, apoyo al PSOE allí donde IU pinta algo -independientemente de la tropelía a defender- y silencio absoluto -o confianza y respeto- ante las decisiones de CCOO) además de la desaparición de la publicitada pero nunca explicada refundación de la izquierda (catorce o quince mil banderitas de paseo por Madrid un único día no parece ser mucha cosa) no permite hacerse ilusiones acerca de si todo se reduce a intentar pillar unos votos más en las próximas elecciones (¿qué puede cambiar a favor de la clase trabajadora que IU tenga algún diputado más en unas Cortes dominadas con holgura por el PP y sus socios nacionalistas ideológicos?) y seguir formando parte residual o aledaña del entramado del Estado o es una extraña manera de intentar poner la lucha de clases como referencia del hacer y la lucha de un Partido que se sigue llamando comunista pero que aparte de lo que en sus escritos figura (y defiende gente militante y honesta como el señor Acero bolchevique) no se ve por ningún sitio. Mal asunto la falta de una alternativa sindical real apoyada o propiciada por los comunistas a los sindicatos del sistema. Por cierto: con la situación que se da con las Cajas de ahorro, ¿van a seguir financiando las campañas electorales como hasta ahora?.