miércoles, 18 de febrero de 2015

Ganemos Alpedrete

El domingo próximo, 22 de febrero de 2015, el que ha venido haciendo de grupo motor se disuelve y nace Ganemos Alpedrete, sin la constancia de que ese vaya a ser su nombre ya que a la posible imposibilidad legal derivada de que alguien haya registrado esa marca, se añade la que marca la lógica democrática: serán los propios integrantes de ese espacio los que, en asamblea, decidan sobre su nombre definitivo. Sobre su nombre definitivo y sobre todo, su metodología de funcionamiento, sus candidatos, su logo y su programa.
En la puesta en marcha de este espacio, un espacio de unidad popular, la Asamblea de Alpedrete de Izquierda Unida ha tenido mucha importancia, pero no ha estado, ni mucho menos, sola. Ha tenido protagonismo Republicanos desde la primera reunión y también ciudadanos independientes.
Para Izquierda Unida de Alpedrete, y para mí mismo, no ha sido un camino fácil. Desde el principio quedó claro que la dirección de IUCM era, aunque lo manifestó de forma explícita, contraria a este tipo de convergencia: Entorpeció cuanto pudo el proceso de primarias abiertas imponiendo la existencia de dos urnas, afiliados y simpatizantes, que no tenían otro objetivo que deslegitimar el proceso si el resultado entre los afiliados era diferente al resultado entre los simpatizantes, algo que, para su desgracia, no ocurrió e incluso estableció unas extrañas, y por nadie aprobadas, normas que limitaban la inscripción de simpatizantes para, siempre según esa dirección de IUCM, impedir la "invasión de miembros de otros partidos" . Fueron elegidos, y con ellos el modelo de convergencia que propugnaban, candidatos que no eran del gusto de la cúpula. Y cuando la elección fue incontestable decidieron dinamitar el proceso argumentando que lo que se había elegido "eran las cabezas de lista y nada más", como si los nombres no fueran acompañando un programa. Y amparados en las mayorías que tienen en los órganos, Presidencia y Consejo Político, derivadas de la última Asamblea Regional, y que hoy, como poco, están en cuestión, aprueban un método de convergencia que, en la práctica, impide la convergencia, no sólo porque fuerza la forma jurídica, Coalición Electoral sí o sí, sino porque impide la elección de integrantes en las listas de una forma diferente al pacto entre coaligados, y el mantenimiento de las siglas, algo a lo que renunció el propio PCE al generar izquierda Unida como lugar de convergencia. De hecho, aplicando lo aprobado en las últimas Presidencias y Consejos Políticos Regionales de IUCM, nosotros tendríamos que abandonar el espacio Ganemos Alpedrete. El documento ético organizativo que propone el grupo motor choca, frontalmente con IUCM pero sin embargo se adecúa perfectamente a las políticas sobre convergencia que viene elaborando la dirección federal de IU, y que se han puesto, claramente, de manifiesto el pasado día 13 de febrero. La dirección de IUCM, sus órganos, ha venido ignorando las Resoluciones de la dirección federal sobre la responsabilidad política de los portavoces, en el Grupo Parlamentario de la Asamblea de Madrid y en el Grupo Municipal en el Ayuntamiento de Madrid, responsabilidad que no solo se circunscribe al uso de las tarjetas Black en Cajamadrid/Bankia, que ya de por sí nos avergüenza convenientemente, sino a las muchas decisiones que aceptaron, sin rechistar, quienes actuaban, en esa entidad, en nuestro nombre, si bien es cierto que puede que no fueran ellos dos los únicos, junto con un diputado autonómico, responsables. Y no tengo más remedio que hacer referencia a la intervención de uno de esos portavoces, junto con una miembro de la Ejecutiva de IUCM, en 13TV, el canal de la Conferencia Episcopal, en la que tras insultar a quien va a ser nuestro candidato en las elecciones generales Alberto Garzón se colocaron en abierta rebeldía con la dirección federal de IU, y con el argumento, parece ser que cierto, de que IUCM tiene personalidad jurídica propia han decidido actuar al margen del resto de la organización en el conjunto del estado. Llegados a este punto, nuestra humilde Asamblea de Alpedrete que no aspira, ni mucho menos, a tener un proyecto distinto y diferente del que tiene Izquierda Unida Federal con Alberto Garzón como candidato, hemos tomado la decisión de reconocernos en los órganos y estructura de IUCM y sí en nuestro proyecto federal y así se lo hemos comunicado a nuestro coordinador federal, Cayo Lara, y al coordinador de la Presidencia Federal, José Luis Centella.
No ha sido fácil continuar en Ganemos Alpedrete, pero continuaremos.
Todos los que componemos este espacio, afiliados a IU o no, hemos hecho un gran esfuerzo por conseguir una plataforma en el que pudiera referenciarse toda la izquierda de nuestro pueblo y no ha sido posible, pero desde luego no por nuestra culpa. Hemos demostrado una voluntad negociadora y una flexibilidad máximas. Hemos sido capaces de poner todo en cuestión, incluso de aceptar un fórmula jurídica que pudiera no gustarnos. Incluso hubieramos podido debatir el mismo nombre de este espacio, sin elegir uno que fuera el de uno de sus componentes dicho de otra forma, Unida en Alpedrete la Izquierda, no nos hubiera parecido una proposición honesta a no ser que nuestra voluntad fuera, en último extremo, no llegar a acuerdos.
Queda claro, a mi juicio, porqué Izquierda Unida de Alpedrete se ha sumado, e incluso ha impulsado, Ganemos Alpedrete, pero ¿y yo? Las razones políticas son básicamente las mismas de las organizaciones en las que milito o estoy afiliado, otra cosa sería esquizofrenia, y aunque muchos, justificadamente, dudan de mi salud mental no he llegado, creo, a ese punto, pero además hay serie de cuestiones que parten de un análisis personal y que me gustaría aclarar.
Posibilidad de derrotar al PP en Alpedrete: Existe, pero para que la llevemos a cabo es necesario generar una alternativa potente, capaz de aglutinar a toda la izquierda de nuestro pueblo, porque ¿a que engañarnos? El  reciente triunfo, dentro del PSOE de nuestro pueblo, de la parte partidaria del PGOU diseñado por los de siempre, allana el camino de la derecha en nuestro pueblo. Puede que no tenga la mayoría absoluta, pero puede encontrar apoyos para seguir gobernando con cierta seguridad con concesiones: plenos por la tarde, preguntas del público, etc sin cuestionar cosas básicas: PGOU, servicios externalizados, participación ciudadana efectiva, etc. La nuestra es una tarea difícil, muy difícil, pero no imposible. Debemos pelear por ser la primera fuerza de la izquierda en Alpedrete, en caso contrario, aun superando, que hay que superarlos, los resultados tradicionales de IU habremos fracasado y nos abocaremos a otro mandato de resistencia. Pero es muy importante, siempre a mi juicio, que las señas de identidad de la izquierda sean las nuestras: republicanismo, valores laicos, anticapitalismo, etc. Que seamos la Izquierda, única izquierda reconocible en nuestro pueblo es fundamental.
Algunos, de dentro y fuera de IUCM, nos acusan, a los que apostamos por procesos de convergencia ambiciosos, o nos definen, como quintacolumnistas que queremos entregar a nuestra organización, atada de pies y manos, a PODEMOS. Nada más lejos de la realidad, no oculto que hubiera sido, a mi entender, positivo para nuestro pueblo llegar a acuerdos electorales con PODEMOS, una formación que, a mi entender, es una reformulación de la socialdemocracia tradicional, con un discurso excelentemente construido y una logística de comunicación que admiro muy sinceramente, indudablemente hubiera sido positivo, sobre todo para Alpedrete, pero de ahí a buscar integrarnos en ellos hay un abismo que yo no voy ni a intentar saltar. Y no voy a intentarlo porque mis diferencias con esa formación política son importantes, a saber:
Programáticas: Sus programas, tal y como he manifestado anteriormente, son vagamente socialdemócratas, con una calculada indefinición sobre que tipo de sociedad aspiran a construir, más allá de manidos lugares comunes sobre honradez, transparencia y participación, y, lo que es más importante, sin determinar a quienes se dirige, términos como "la gente" o "la mayoría social" no dicen nada si no se explicita, claramente, quien es "la gente", que composición tiene "la mayoría social" y para mí, que soy marxista y no solo por nombre, es imprescindible que esas definiciones y concreciones se hagan desde un análisis de clase y teniendo en cuenta, porque sigo siendo marxista, que la pertenencia a una clase viene determinada por su posición en el proceso productivo, extraes plusvalía o te la extraen, y no por el poder adquisitivo, por la capacidad para consumir, todo ello sin ignorar que las condiciones de vida, la precariedad, el paro, las carencias sociales van a influir en que capas o segmentos sociales no pertenencientes sensu strictu, a la clase trabajadora, pero fuertemente afectados por la crisis, se coloquen en un lugar u otro del conflicto derivado de la inevitable lucha de clases. La terminología basada en "clases medias", propia del postcomunismo, me es ajena. Por eso yo milito en organizaciones que ponen en primer plano el conflicto capital-trabajo y a la clase trabajadora como protagonista principal de ese conflicto, sin despreciar ni olvidar las capas sociales que en cada momento pueden ser aliadas objetivas. Y habría, y ello alargaría y dispersaría el objetivo de esta entrada, que definir adecuadamente a la propia clase trabajadora fuera del modo de producción fordista, hoy obsoleto.
Organizativas: Creo que la militancia debe basarse en la elaboración colectiva, que efectivamente no tiene porque ser presencial, y no en el apoyo, mediante un doble click en el ratón, de lo que han elaborado otros. Aún reconociendo que las actuales estructuras de los Partidos no sirven, o son mejorables, no creo que sustituirlas por el anonimato de una dirección IP mejore las cosas. Si son poco operativas las reuniones multitudinarias de Comités Centrales, Consejos Políticos,etc con centenares de miembros, no son más eficaces las "asambleas populares" cuando son realmente masivas, porque en ellas no hay posibilidad real de expresión, terminan hablando aquellos que tienen más facilidad de palabra, y los que hemos asistido a muchas, sobre todo en el ámbito universitario, sabemos hasta que punto es manipulable una asamblea muy grande por un grupo preparado y organizado. En todos mis años de militancia, clandestinidad incluida, no he conocido fórmula más democrática y participativa que la estructura, en pequeñas células, que tenía el Partido Comunista. Daba confianza, para expresar sus opiniones a aquellos que tenían menos facilidad de palabra o miedo a hablar en público y la elaboración colectiva, teórica y práctica, era más eficaz.
En definitiva, no se trata, a mi juicio, de buscar confluencia, sí o sí, con esta o aquella formación política, por más de moda que esté, sino de buscar el ampliar espacios comunes para ir avanzando en el camino de romper con el sistema capitalista. por eso apuesto por GANEMOS



miércoles, 2 de julio de 2014

Hay un fantasma que recorre IU

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes. ¿Qué partido de oposición no ha sido motejado de comunista por sus adversarios en el poder? ¿Qué partido de oposición a su vez, no ha lanzado, tanto a los representantes de la oposición, más avanzados, como a sus enemigos reaccionarios, el epíteto zahiriente de comunista?
  Me he permitido tomar como referencia para lo que, humildemente, quiero expresar algo que se escribió, parece mentira, hace ya más de ciento cincuenta años El Manifiesto Comunista y aunque ahora ya no es Europa a la que aterra, parece que el temido fantasma sigue asustando por doquier en una organización en la que milito Izquierda Unida, al menos a tenor de lo que han manifestado algunos, más o menos, destacados, más o menos, relevantes, conocidos, cada cual en su ámbito, miembros de esta organización. Como se da la circustancia de que además de pertenecer a Izquierda Unida, según mi ficha de afiliación desde 1992, porque no fui un entusiasta del proyecto desde el primer momento, soy militante comunista desde tiempo inmemorial, algunos años antes de la desaparición física del precedente al anterior Jefe del Estado,aunque no siempre con las mismas siglas, porque soy un poco culo inquieto, puede darse el caso de que esté asustando, siempre en la dimensión política que pueden alcanzar las palabras, a compañeros que conmigo comparten la acción política cotidiana. Si es así lo lamento pero tengo una ideología política que no puedo, ni me apetece cambiar, los comunistas hemos sufrido largos periodos de clandestinidad y persecución, y ni siquiera en esos momentos renunciamos, aunque no exhibieramos de forma suicida, a nuestras señas de identidad, no vamos ahora a soportar una segunda clandestinidad, indudablemente mas sutil que aquella, que nos fuerce a retirar, en el marco del postcomunismo que nos circunda, nuestras banderas, retratos, hoces y martillos. Nosotros no necesitamos un retrato que nos identifique, somos fácilmente identificables por lo que fuimos, lo que somos y lo que aspiramos a ser. Si alguien lee esto que escribo, y eso es algo que nunca dejará de asombrarme, a estas alturas del relato estará preguntándose ¿a que viene ahora esta defensa de los comunistas? ¿porqué ahora, estas alusiones, para algunos puede que, algo sentimentalonas y demagógicas al glorioso pasado de los comunistas españoles? Bien es cierto que en fechas recientes una conocida cargo público, con una proyección mediática que otros cargos públicos de IU no tienen, alguien sabrá porqué, manifestó que el PCE es un problema dentro de IU, sin duda el dichoso fantasma anda por ahí, pero han pasado varios días desde aquellas declaraciones y he permanecido en silencio, pero es ahora cuando, en mi escenario político próximo,  parece arreciar la campaña anticomunista a tenor de lo que están afirmando, algunos, muy pocos, escasísimos,  miembros de IU, agitando el miedo a ese fantasma al que hacía referencia al principio ¿Porqué aquí? Este espacio, mi humilde blog, es de los pocos espacios en el que los comunistas podemos expresarnos. No es exagerado afirmar que los comunistas no somos bien vistos como somos, organizados como Partido, y como los comunistas somos hombres y mujeres que libre, y voluntariamente, hemos escogido trabajar políticamente en ese espacio llamado Partido Comunista, si no se nos deja participar como tales, como miembros del Partido, y en su nombre y representación nos sentimos, y por tanto estamos, expresamente excluidos de cualquier espacio en el que se nos obligue a participar  a título individual. Afortunadamente, estamos muy lejos, y espero que seguiremos estando muy lejos del individualismo reaccionario pequeño-burgués. Y así se da la paradoja de que se pueda hablar de comunistas, sin nuestra presencia, porque siempre hemos tenido, y tenemos, presencia en los movimientos sociales y  hablar de política institucional sin hacer referencia a los comunistas es complicado por más que hayamos delegado, de manera absoluta, nuestra participación electoral en IU. Hay más de un  concejal comunista de la Sierra. Nos gustaría, porque nos gusta debatir, hablar de estos temas en cuantos foros se planteen, pero sin abandonar nuestros principios organizativos. Quedamos constreñidos al mundo, muy limitado en lo dialéctico, de los blogs y redes. A ello vamos
Y hablando de blogs me ha llamado, poderosamente la atención el de  un antiguo concejal de IU en Collado Villaba que afirma en su blog, en referencia a las relaciones entre el PCE y su principal elemento estratégico, casi la niña de sus ojos: "Hasta donde yo lo conozco, sé que esto es hablar de un tema tabú en IU. Hay que señalar que las diferencias entre los “pcs” y entre las organizaciones federadas en IU es enorme. Hay sitios donde en su momento el Partido Comunista cedió todo el protagonismo público a IU, mientras que en otros es lo contrario: no hay más que acercarse a algunas sedes de IU para ver hoces y martillos en lugares destacados y en la entrada del local , que es compartido (entre IU y PCE), imágenes de Lenin presidiendo, hay que “pasar” por debajo de la simbología comunista para entrar en la sede de IU ¿alguien piensa que esto resulta atractivo para la ciudadanía en general, para los no afiliados?" Si pudiera preguntarle, públicamente en algún  foro, al ex-concejal en cuestión, algo que parece imposible si intento hacerlo como lo que soy, secretario político de la Agrupación del PCE, le preguntaría: "¿Fue la profusión de simbología comunista, las hoces y martillos, banderas rojas y retratos de Lenin la que propició que tras su paso por el equipo de gobierno, IU tuviera unos resultados, creo yo, francamente mejorables"? Evidentemente su gestión fue excelente, yo no me permito dudarlo, pero el lastre que suponía entonces y supone hoy, me imagino, la presencia de los comunistas con sus obsoletas formas organizativas, es el que impide que lleguemos, perdón que llegue IU, a esa mayoría social del 99% superando, ¡que ya es hora!, las ideologías clásicas, comunismo, socialismo, socialdemocracia, anarquismo y tambien las recientes ¡que coño! el poscomunismo, ecopacifismo, etc, en aras de una democracia radical que tenga como eje fundamental la defensa de los derechos humanos ¿Porqué será que esto me suena al más rancio de los mensajes de la burguesía ilustrada de siempre? Quizás porque intento ser marxista, ¡a estas alturas de siglo!. Pero tiene razón, a los comunistas nunca nos va a ver peleando por los derechos de ese 99%. Somos más humildes, nos limitamos a un porcentaje sensiblemente menor, que yo no sé cuantificar. El que represente a los explotados y no a los explotadores, a los oprimidos y no a los opresores, teniendo en cuenta, porque la lucha de clases, ¡hala otra vuelta al pasado! tiene reglas inexorables que implican que lo consecución de los derechos para esas clases, y muy fundamentalmente la clase obrera, y deberíamos definir sus características de hoy no las del siglo XIX, implica, necesariamente el cercenar los privilegios, revestidos de derechos, de los explotadores y opresores. Y puede que le preguntara, si le traiciona el subconsciente cuando en la siguiente entrada y refiriendóse a las características que debería tener un sistema radicalmente democrático dice: "Creo sinceramente que es algo defendible aquí y en todas partes (desde Madrid a cualquier país y ciudad, de Europa a América y Cuba, pasando por Marinaleda)". No dice de Europa e Italia a América y Haití, por ejemplo. No. Tiene la necesidad, no sé si voluntaria o inconsciente de reflejar su profundo anticomunismo. Me gustaría habérselo preguntado, y habérselo preguntado en público, pero el secretario político del PCE en la Comarca, como tal, no puede. Tendría que hacerlo yo, a título personal, y lo que piense este ciudadano, legítimamente, a mi personalmente, me importa un bledo, porque la relevancia de este ciudadano, fuera del lugar en que milita es idénticamente igual a cero.

lunes, 9 de junio de 2014

Las primarias (abiertas)

Tras los resultados de las europeas, y el indudable éxito de PODEMOS, que, al menos aparentemente, ha utilizado este sistema para confeccionar su lista, desde sectores que pretenden, y puede que en parte consigan, analizar el resultado, para mi no del todo satisfactorio, de Izquierda Unida, han vuelto a poner en primer plano la necesidad de elecciones primarias abiertas para conseguir avanzar electoralmente. Incluso Inés Sabanes, en la primera tertulia post electoral que celebró La Sexta, llegó a afirmar que de el resultado de estas elecciones podía concluirse que aquellos que no adoptasen este método, las primarias abiertas, estaban condenados al fracaso, afirmación, a mi juicio, algo aventurada. Por mi parte he recuperado una sanísima costumbre que hacía tiempo no practicaba, polemizar con Antonio, mi amigo del alma, en esta ocasión atravesando su Rubicón . Como le conozco desde hace muchos años, quizás demasiados, y conozco el grado de sacrificio y entrega que le ha supuesto su militancia de muchos años no puedo utilizar con él, el argumento, quizás válido para otros, de que limitar la participación militante a votar por Internet, que ha sido el método de PODEMOS, diseña una militancia muy cómoda en el que la elaboracíón colectiva queda en manos de muy pocos. Es fácil, y además no compromete a nada, leer con atención lo que propone cada candidato, valorarlo y analizarlo, para a continuación, pulsar una tecla. Y eso en un hipótetico caso ideal de que el votante se lea lo propuesto por cada cual. Todo ello suponiendo, que es mucho suponer, que los internautas votantes estén identificados, al menos en líneas generales, con las líneas, perdón por la redundancia,  maestras de la organización en cuestión, líneas, y más que redundancia es contumacia, que habrán siod elaboradas por no sabemos quien, mejor dicho si sabemos quien, lo que no sabemos es elegido como.
A día de hoy, ser militante de un partido, como el PCE,  de un movimiento sociopolítico como IU o de un sindicato como CCOO está seriamente criminalizado, es decir, el que esto escribe se siente tres veces criminal, sin saber muy bien porqué. O peor, sí que lo sé. Hasta el punto de que hay compañeros y camaradas que cuando participan o trabajan en esta o aquella instancia unitaria no voy a decir que ocultan, que algunos casos se da o se ha dado, su condición militante pero si no hay que expresarla, mejor. Algunos, y no es mi caso porque allí donde esté y donde se esté haciendo política dejo clara mi militancia, parecen estar sufriendo una segunda clandestinidad. Y los que sufrimos la primera no vamos a dejar que se nos condene a esta segunda. El lenguaje es difícilmente neutro y en política nunca, y cuando se está criminalizando a los partidos de la casta de forma indirecta, o a veces directamente, se criminaliza una determinada forma de hacer política. Puede, yo no lo sé, que en el emisor del mensaje no esté esa intención, de hecho suele relacionar siempre la casta con el bipartidismo. Pero no es lo mismo la intención del emisor, que voy a suponer buena, que la percepción del receptor, y, en este caso, la percepción del receptor es contundente: Todos son iguales, la política es basura,  corrupción es  sinónimo de partido político, de cualquier partido político, y eso es, radicalmente, injusto. No cabe duda de que en mí pesa mi propia tradición política, he militado siempre en lo que podríamos llamar, de vez en cuando no está mal emplear eufemismos, partidos herederos de la III Internacional, más que nada porque rechazo, por superficial y acientífico el término estalinismo. Me siento cómodo con una metodología que permita, desde las organizaciones de base, hoy Asambleas o Agrupaciones, ayer Células, ir elegiendo a los compañeros y camaradas más capaces, o con más capacidad de trabajo o sacrificio, que van a ir conformando los sucesivos órganos colegiados que van a acometer, cada uno en su nivel, la dirección de la organización, incluyendo la elección de los más adecuados para acceder a cargos institucionales, y si de ahí alguien deduce que tampoco me gustan las primarias sin participación externa, ha acertado. Resumiendo yo, libremente y sin imposición de nadie, prefiero el modelo organizativo que hoy tiene, por ejemplo IU, y lo prefiero hoy, que puedo ser considerado un cuadro, y lo he estado prefierendo los muchos, muchísimos, años que he sido un militante de base. Y todo ello reconociendo que no se trata de un modelo idílico o ideal, está cargado de dificultades determinadas, en gran medida, por la condición humana. Se tiende a generar una superestructura, que vulgarmente conocemos como aparato que tiende a perpetuarse, y puede a llegar a esclerotizar la organización, y conseguir evitar esta esclerotización no es tarea fácil. Con todo, hasta la fecha, y en lo que yo conozco, todo tipo de organización acaba generando esa superestructura aparatera.
Pero que yo prefiera mi forma de organización, que es mia y de muchos compañeros y camaradas, no deslegitima otras formas de organización, ni mucho menos. He expuesto los problemas que, a mi juicio, genera ese modelo organizativo, pero sería injusto y sectario sino renocociera, y las tiene, sus ventajas, la más obvia de todas ellas es que permite participar, aunque sea modestamente, a gente que, de otra manera, dificilmente participaría. Y ese dato es importante, porque puede que sea injusto, a mi me lo parece, que todos, indpendientemente de nuestro compromiso, tengamos el mismo peso a la hora de elegir a nuestros dirigentes y candidatos, y otra cosa es que se ignoren sus opiniones.  En lo que a IU Alpedrete respecta convocamos como abiertas, absolutamente todas nuestras reuniones, incluidas aquellas que tienen como objetivo la elección de candidatos y si bien la lista es elegida por los afiliados, las opiniones de los que no lo son son tenidas en cuenta. Claro que se trata de una organización, la de Alpedrete, pequeña que puede permitirse "lujos" participativos que otras no pueden.
En cualquier caso, es mi opinión, se trata de formas de organizarse diferente que, en futuro, si es que hay un futuro de confluencia, deberán respetarse mutuamente no tratando unos de imponer su modelo a otros, por más que a cada uno, nuestro modelo, nos parezca mejor.

martes, 3 de junio de 2014

Sigo sin ser del "Aleti"

Puede que me haya determinado el hecho de que en mi preadolescencia, en uno de esos momentos claves del desarrollo personal en los que la vida va abriendo nuevas perspectivas, no se acercara a mi una mozita con camiseta a rayas y botella- en aquellos tiempos no había botes- de Coca-Cola. Claro que tampoco se acercó a mí mozita alguna, con camiseta de clase alguna, ya fuera blanca o monocroma, a franjas de da igual que color, o sentido, o incluso arlequinada. De haber sido ese el elemento determinante, hoy sería de esos que, con apabullante superioridad intelectual, tronan aquello de: "A mí no me gusta el fútbol, el sábado, a la hora del partido, yo estaba viendo una obra maestra de Fassbinder en versión original alemana con subtítulos en francés"
Tras el partido de Lisboa, del pasado 24 de mayo, se agudizó el sentimiento de culpa que, desde tiempo atrás, viene anidando en lo más profundo de mi interior y que se expresa en sentido contrario a una exitosa campaña publicitaria ¿Porqué no soy del Aleti? Creía, y creo, haber superado, desde hace tiempo, esa gran cantidad de lugares comunes que , con escaso rigor intelectual y nulo conocimiento de la historia, suelen ponerse de manifiesto cada vez que expreso mi amor por el Madrid, y que podría resumirse en el cansino, y diría también antiguo y memo, latiguillo ¿Cómo es que un comunista es del Madrid? No parece oportuno, o a lo mejor sí lo es, volver a repetir que no sólo no considero contradictorio ser ambas cosas al mismo tiempo, sino complementario, ser madridista, para mi,  implica la búsqueda de la victoria, ser comunista, para mi, implica la búsqueda del poder. De los métodos hablamos otro día y siempre que seamos capaces de desprendernos de la ética, o la moral, burguesa. Tampoco parece oportuno, o a lo mejor sí, traer a cuenta estadísticas que dicen que hasta mediados de los años cincuenta, y desde el año treinta y nueve el fascismo estaba en el poder, el Madrid no ganó nada, mientras el Athletic (entonces Atlético) de Bilbao, el Atlético de Madrid (durante unas temporadas de Aviación, dada la excelente relación con dicho arma del ejército vencedor) y FC Barcelona (dirigido por la élite política que durante la guerra dió en llamarse "grupo catalán de Burgos") ganaban la mayoría de Ligas y Copas del Generalísimo, entregadas, estas últimas, siempre y en todo momento, por el mismísimo Caudillo. Y desde luego esta sepultado por el tiempo el Madrid (entonces sin real) que saluda puño en alto durante la guerra contra el fascismo.
Por ninguna de estas falsas razones se ha movido un ápice mi madridismo militante, han sido otras las razones por las que yo mismo he intentado socavarlo, sin éxito.
Durante toda la temporada se ha instalado como políticamente correcto el tener simpatía al Aleti, ser del Aleti, como alternativa al odiado duopolio Madrid-Barça, odiado no sabemos muy bien por quien, dado que de las estadísticas que obran en poder de Gol TV o Canal+, que son las plataformas que retransmiten el fútbol, se deduce que los partidos en los que no juegan uno de los dos tienen un audiencia que apenas sobrepasa el número de familiares y amigos de los jugadores.
Lo que mola que lo flipas es ser del Aleti, como un trasunto de la defensa de causas perdidas. Ser del Aleti es lo simpático, es ser defensor de los pobres, de los oprimidos, de los que nunca ganan, condición que sin duda tienen Miguel Ángel Gil Marín (dueño del club) , Enrique Cerezo (su presidente) o Cayetano Martínez de Irujo, Marqués, o Conde, de Salvatierra (que no oculta su condición de colchonero militante). Alguién podrá argumentar, aunque sea con pobre argumento, que en todas partes cuecen habas, y ahí está el efusivo abrazo, en Lisboa, de Florentino Pérez con José María Aznar. ¿Y?. Si uno hiciera un repaso de los mandatarios de los clubs de fútbol, de todos Rayo Vallecano incluido, no encontraría, como lo ocurrió a Abraham en Sodoma y Gomorra, no ya diez ni siquiera un solo justo.
A pesar de todo, por no ir contra corriente, he intentado ser del Aleti y no lo he conseguido. Quizás ha podido, en esa impotencia, la práctica de lo que algunos llaman ir al límite del reglamento, y que no deja de ser una sucesión  de patadas, codazos y agarrones impropias, a mi juicio, de la práctica del fútbol. Hay jugadores, que no hace falta que yo nombre, que repiten la indefendible acción de Pepe contra el Getafe varias veces por partido, con la sutil diferencia de que mientras el jugador madridista sufrió una larga, y justa, sanción, los rojiblancos, a juicio de cierta prensa, lo que hacen es utilizar sus armas.
Puede que también contribuya a mi imposibilidad absoluta de conseguir una mínima simpatía hacia el equipo del Manzanares, pobre rio, a su carácter de aprendiz hay que añadirle el baldón de ser identificado con estos colores, y no es otra que la tipología de su entrenador. Durante pasadas campañas se ha sacudido duramente, y no entro ahora a valorar si con razón o no, al anterior entrenador del Madrid Jose Mourinho por sus actitudes, a juicio de muchos, antideportivas. ¿Es mejor Diego Simeone? Con su actuación en la final, propia de un chulo de cabaret, queda respondida la pregunta.
Tras la emoción, que nubla cualquier objetividad, vivida el sábado 24, volví a ver el Partido  a través de Canal+ Liga de Campeones con los comentarios de Michael Robinson, que no pasa por excesivamente madridista, y no dejé de ver un partido, malo o muy malo desde el punto de vista estrictamente futbolístico, en el que unos pusieron fútbol y otros patadas y violencia.
Lo siento, sigo sin ser del Aleti.

lunes, 2 de junio de 2014

Pesado Pesoe

No sé si es una virtud o un defecto, pero tengo una excelente memoria, y con la memoria, sin duda, lo mejor que se puede hacer  es aprovecharla.
Cuando se produce el óbito de Franco andaba uno, siempre rebelde, fuera de las filas de lo que llamábamos el carrillismo que fue lo que acabó dando lugar al eurocomunismo. Andaba yo militando en las filas del más ortodoxo de los prosovietismos posibles, el PCE (VIII-IX) cuando se produce la foto en la que Santiago Carrillo y parte de su dirección aparecen con la bandera bicolor en sus manos anunciando su aceptación como bandera oficial de España. A pesar de no ser legales, aquel Partido no lo fue hasta el principio de los años ochenta y no lo fue por su negativa a modificar los estatutos. estábamos, de alguna forma tolerados, e incluso teníamos un local en el número 20 del Paseo de Santa María de la Cabeza, y como yo vivía muy cerca, en la calle Canarias 24, de hecho pasaba más tiempo en el local que en mi propia casa. Tiempo después, no demasiado, y con los locales del PCE adorrnados con la dichosa bandera mantuve una conversación, informal nada orgánica, con Eduardo García, secretario general de aquel mi Partido, y que, como consecuencia de su cargo pasaba también mucho tiempo en aquel local. Yo estaba escandalizado con aquella aceptación de símbolos del enemigo que habían acometido los que despectivamente llamábamos la Agrupación Carrillista, por más que fuesen infinitamente más numerosos e influyentes que nosotros, que nos considerábamos el verdadero Partido. De una manera muy pedagógica, como eran los veteranos camaradas de entonces, enfrió mi indignación. La bandera de los comunistas, me dijo, es la roja con la hoz, el martillo y la estrella de cinco puntas, si bien teníamos el mayor de los respetos por la bandera republicana, no en vano la habíamos defendido, sin matices, con las armas en la mano. El verdadero problema, a su juicio, no estaba en la bandera, ese cambio simbólico no era más que un síntoma de la grave enfermedad que, a su juicio, padecía ese partido. Yo hoy milito en el PCE como continuidad natural de aquella militancia de juventud, mi Partido tiene como bandera la roja con la hoz y el martillo, sin estrella de cinco puntas, y en sus actos oficiales ondea la tricolor republicana.
En aquellos mismos tiempos el refundado, o renovado, PSOE, y no voy a entrar aquí en como se renovó o refundó, que también tiene su miga, hacía gala de un republicanismo militante, e incluso en el debate final del texto, en las Cortes Constituyentes, con la boca cada vez más pequeña, abogó por la forma republicana, e incluso las JJ.SS, vieron en 1977 suspendido su Congreso por Rodolfo Martín Villa al negarse a retirar la bandera republicana, si bien un artículo de fondo de su revista, Renovación, que creo que se llamaba La coña de la banderita empezaba a dar pistas de la ruta a seguir. Parecía un contrasentido los socialistas cuestionaban una monarquía que los comunistas defendían. Hoy en las sedes del PSOE ondean banderas monárquicas, que ellos dicen constitucionales.
Siempre he considerado, y considero hoy, con algunas excepciones que tienen que ver con Alpedrete, que los militantes sociales son gente honestamente de izquierda con una inexplicable tendencia a elegir como dirigentes a lo peor de sus filas. Siempre que he discutido con militantes del PSOE se han sentido sinceramente republicanos pero...nunca era el momento. En la transición por la amenaza del Ejército, ni que decir tiene tras el 23-F, después apuntalar el Estado, después desapuntalar las conspiraciones, despues,....¿Y ahora? Con una monarquía en descrédito y un futuro Jefe del Estado con ninguna legítimidad más allá de la bragueta de su augusto Padre. ¿Ahora tampoco? Parece ser que tampoco. Parece ser que la historia se ha tragado a aquel Partido fundado en un taberna de la calle Tetuán de Madrid, por el abuelo Pablo Iglesias, que dirigido por Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero o Indalecio Prieto (citando tres familias diferentes dentro del Partido) que fue capaz dedefender a la República en 1934 y 1936 y ahora usurpan sus siglas personajes como un consejero de Gas natural, Felipe González, un ilustre mediocre como José Luis Rodriguez Zapatero o un aparachtik profesional como Alfredo Pérez Rubalcaba.
¡Que pena! Haber sustituido el pasado del PSOE, por un pesado pesoe.

12 de abril-25 de mayo

El 12 de abril de 1931 unas elecciones no convocadas a tal efecto, municipales, daban por concluida el sistema político salido de la Restauración, la monarquía que entonces encarnaba Alfonso XIII
Ya no tengo el amor de mi pueblo declaró el monarca antes de partir hacia Cartagena y de ahí al exilio, aunque luego, desde ese mismo exilio actuó con la mayor de las deslealtades y no fueron pocos los que se sumaron al levantamiento fascista pensando en una restauración monárquica.
Las elecciones del pasado domingo han puesto de manifiesto que tampoco hoy Juan Carlos I tiene el amor de su pueblo, y en un intento, ya veremos hasta que punto efectivo, de salvar la institución el monarca ha decidido dejarla en manos de su heredero. Piensa, a mi juicio equivocadamente, que la mayor erosión a la institución monárquica ha procedido de las cacerías en Botswana o los negocios del yerno -de los suyos mejor no hablamos-, cuando es posible que la institución haya dejado de ser atractiva para una gran mayoría,
En cualquier caso es momento de movilizarse
A las 20 horas en Sol.
Para los de la sierra a las 19:00 en la Estación de Villalba.

jueves, 29 de mayo de 2014

Con calma

Tras la agitación producida, auténtico terremoto, por los resultados del domingo, viene el momento de la reflexión serena y calmada. Durante esta campaña he venido preguntándome si La Sexta, con accionariado mayoritario del Grupo Planeta, iba a conseguir llevar a alguien al Parlamento Europeo, recordando como, hace años la misma cadena, entonces en manos de Mediapro, propiedad de Jaume Roures, productor que alardea de haber sido militante de la LCR, algo que desconozco, llevó a Eurovisión en 2008, tras una intensa campaña mediática a un personaje ficticio Rodolfo Chiquilicuatre, interpretado por el actor David Fernández. En algunos ambientes de mi pueblo, Alpedrete,  esta comparación se ha tomado como una especie de insulto al grupo de ciudadanos que han apoyado a la candidatura de Pablo Iglesias. Lo siento, porque no estaba en mi ánimo, menos mal que no hice referencia, porque son fenómenos sociológicamente distintos aunque ambos recojan cierto sentido de cabreo, a la Agrupación Ruiz-Mateos que en 1989 y con más de 600.000 votos puso dos diputados en el Parlamento Europeo. En cualquier caso, por si hay alguien con la piel excesivamente fina, y  ya ha habido quien me ha recordado que pertenezco a la Izquierda burocrática estalinista,  y para no poner obstáculos a nada, retiro, solemnemente, lo dicho: Desde ninguna cadena de televisión se ha hecho de altavoz de ninguna candidatura con el objetivo de limitar el crecimiento de ninguna otra fuerza política. Dicho queda, espero que, con esta solemne retirada, las sensibilidades de algunos queden satisfechas.
En algunos sectores de IU, e incluso del propio PCE , se percibe una cierta prisa, un tanto irreflexiva, a la hora de analizar, con sosiego y perspectiva, lo que está ocurriendo. Tranquilidad.
En primer lugar convendría hacerse una pregunta ¿De haberse presentado juntos IU y Pablo Iglesias hubieran sacado 11 escaños? Hay quien opina que sí, e incluso hay quien opina que su hubiera producido una sinergia que hubiera atraído a electores de otras opciones, muy singularmente de Primavera Europea (Equo-Compromís). Por utilizar un manido recurso de estilo iba a escribir que tenía serias dudas, pero según he comenzado a escribirlo me he dado cuenta de que era mentira, no albergo ninguna clase de duda. La respuesta es NO. Una gran mayoría de los votantes de Pablo Iglesias, y hago referencia exclusivamente a él, porque es su foto la que aparece en la papeleta, o procedían del electorado tradicional del PSOE, o eran nuevos votantes, o eran tradicionalmente, de forma política, no circunstancial,  abstencionistas. Muy pocos tradicionales votantes socialistas, por muy cabreados que estén con el PSOE van a votar jamás una opción electoral en la que apareciera IU, al menos mientras esté ahí el PCE. De los nuevos votantes poco podemos decir pero probablemente en en ese colectivo es en el único en el que muchos hubieran votado esa hipotética unión electoral, en cuanto a los tradicionales abstencionistas, que lo son porque, según ellos, denostan el sistema, pertenecen a lo que podríamos la Izquierda estupenda, se trata de un segmento social que con una elevada superioridad moral, lo que la convierte en estupenda, lanza rayos de pureza ideológica sobre todo lo que huela a burocracia estalinista, por más que, en algún caso, no duden en guarecerse bajo su paraguas a la busca de un escaño o una concejalía. Son los que, en el mismo discurso y sin solución de continuidad, pueden criticar la posición de IU en Andalucía y Extremadura, y con los mismos argumentos, me es difícil imaginar, a muchos de ellos, votando algo que tenga nada que ver con el arcaico, obsoleto, esclerotizado, burocrático y estalinista Partido Comunista de España, máxime si sobre la mesa se pone a una dirigente del movimiento obrero, de CCOO, porque para estos posibles, pero dificiles, compañeros de viaje, en el actual momento de la lucha de clases, el enemigo de la clase obrera no es la patronal, sino la cúpula sindical. La contradicción principal no es capital-trabajo, sino Comité de empresa-Trabajador. Y es que de un análisis somero de la composición de la lista podemos deducir que no nos estamos dirigiendo exactamente  a la misma base social. La lista que encabeza Pablo Iglesias, y acompaña con su foto, está mayoritariamente compuesta por profesores universitarios y, en general, con gente con formación universitaria, y solo muy avanzada la lista encontraríamos lo que popularmente conocemos como un o una currante. Y es que mi pertinaz burocraticismo estalinista me lleva a hacer análisis de clase, como consecuencia de mi recalcitrante marxismo, y ese es un defecto que no tengo ningún interés en eliminar.
Pero que no nos dirijamos a la misma base social no es necesariamente malo, todo lo contrario, porque en estos momentos de ofensiva capitalista salvaje lo que si pueden ser los mismos, y de hecho lo son, son los intereses y objetivos. Y si PODEMOS, y ahora hay que añadir algo más que el nombre y la foto de Pablo Iglesias, es capaz de movilizar en clave anticapitalista a sectores a los que ni IU ni el PCE podemos o sabemos llegar, ¡Bienvenido sea! Porque ahí está la clave de futuras confluencias, en una especie de juntos pero no revueltos, porque además no habiendo boda, dificilmente habrá divorcio.
La cuestión, y no es una cuestión menor, es como articulamos esa confluencia. En el día a día, en la lucha cotidiana, no hay ningún problema se da de forma natural, hemos, y seguiremos estando, codo con codo en las marchas y mareas, en las luchas contra la precariedad o los desahucios, y esos espacios, en los que hemos conseguido importantes grados de unidad de acción, hay que mantenerlos y potenciarlos y no creo que sea excesivamente difícil, aunque no automático. Más complicada es su articulación más institucional. De lo analizado por mi, hasta ahora, puede deducirse que yo, desde luego, no considero un escenario especialmente catastrófico, el que, a próximas concurrencias electorales acudieramos en listas diferentes, la colaboración, la confluencia, sería posterior. Es cierto que la aplicación de la ley D'Hont penaliza la concurrencia en dos listas al ser mucho menor la cantidad a dividir, pero a lo mejor ese efecto queda, de sobra, compensado por el hecho, anteriormente analizado, de que una lista movilice votantes que nunca votarían a la otra. De no ser así, de avanzar hacia listas unitarias, el proceso habrá de ser extraordinariamente respetuoso con la metodología que tiene cada cual para seleccionar sus candidatos. A mi me produce escalofríos pensar en primarias abiertas, por más que algún joven comunista, con alguna carencia formativa, ande por ahí intentando combinar primarias abiertas, centralismo democrático y marxismo-leninismo, sin embargo respeto, sin problemas, que otros lo consideren el sistema idóneo.
Tenemos trabajo.