martes, 7 de abril de 2009

Lunes Santo, Martes Santo. Semana de pasión (II)

El lunes y el martes, dentro de la Semana de Pasión, son días de escasa importancia, ni siquiera son propiamente días santos. Los llamamos así por extensión del calificativo oficial que tienen los días grandes, los sangrientos a tope el Jueves y el Viernes. El miércoles tiene un cierto tratamiento especial por aquello de la traición de Judas, celebración que, suponemos, tendrá relieve significativo en las provincias Vascongadas, por eso le dedicaremos una entrada. A estas alturas es dificil determinar quien hace el papel de traicionado y quien el de traicionante.
Resumiendo el lunes y el martes son días como de pelagrilla dentro del conjunto pasional. Ni siquiera son festivos, y los sufridos funcionarios que queramos disfrutar de asueto nos vemos obligados a sacrificar moscosos, esos sagrados días con los que la Administración intenta compensar, sin éxito, la miseria con la que nos remunera. No es mi caso, prefiero dejar esos días para mejor ocasión, máxime teniendo en cuenta que la situación económica familiar aconseja, ¡y de que manera!, disfrutar de la Santa Semana en el esplendor primaveral de la Sierra del Guadarrama.
El Lunes Santo rememoramos la Unción en Betania, por parte de las hermanas del resucitado Lázaro, de Jesús de Nazaret, con un carísimo perfume de nardos. Y aquí ruego, o más bien exijo, a los descreidos e iconoclastas, que no pretendan imaginarse a las ungientes hermanas del ex-cadáver con los nardos apoyados en la cadera requebrando al mismísimo Mesias , Hijo de Dios.
Espero que nadie tenga la mirada sucia sobre la unción propiamente dicha. Tal y como indica el grabado el restriegue y refrote se hizo, exclusivamente, sobre los pies del premartirizado, y a parte del cabello de la ungidora, que fue utilizado como toalla sin que nadie haya explicado nunca el porqué de tan extravagante uso, solo las manos actuaron como masajeantes. Hubo reproches, que los hubo, pero fueron por el costo de la operación dado que la esencia de nardo andaba por los trescientos denarios el tarrito, que aun desconociendo su equivalencia en euros parecía ser una respetable cantidad. El reprochante tuvo que ser el de siempre Judas Iscariote , siempre pegado a la realidad y al que los derroches sin sentido no acababan de convencer. Hay rumores, y cuando el río suena agua lleva, de que en el milagro de los panes y los peces , Iscariote, en su calidad de ecónomo del tinglado, tuvo mucho que ver, y que fue él, el que, al ver formarse tan ingente multitud le dijo al maestro , señalando la cesta con los cinco panes y los cinco pescados: "Esto es lo que hay, y el presupuesto de hoy está cerrado". Venían ya de lejos las divergencias con el más pragmático de los seguidores del Galileo, al que los efectos especiales en plan milagro le parecían útiles, pero sólo desde el punto de vista del agit-prop. No acabó nunca de entusiasmarse con la resurrección del propio Lázaro, sin ir más lejos, hecho que, siendo objetivo, lo único que consiguió fue crear un conflicto en el registro civil. Esperó siempre que los milagros contuvieran una finalidad política concreta, y esa no concreción en, por ejemplo, un buen ejército de ángeles con espadas de fuego, a falta de armas de destrucción masiva, que repartiera mandobles calentitos tanto a romanos imperialistas invasores como a sacerdotes y fariseos de espíritu, y acción, colaboracionista, terminó por alejarle definitivamente del Galileo y de eso trata precisamente el
Martes Santo, en el que se anticipa la traición de Judas y , también, las futuras negaciones del pescador Simón , que con el nick de Pedro,
acabó siendo el aparente jefe del tinglado en Roma, y digo aparente, porque la aparición, por sorpresa y después de que la parte desagradable del asunto: la traición, el prendimiento, el martirio , con su importante ración de azotes y flagelos, y sobre todo el momento cumbre de la faena, la crucifixión, hubiera terminado, de un ciudadano romano aunque hijo de judios fariseos llamado Saulo de Tarso va a restar protagonismo al ex-pescador de peces Simón transformado en el berroqueño pescador de almas Pedro. A pesar de la infusión científica a que fue sometido el pescador, su talla intelectual estaba muy lejos de la del ilustrado Saulo que tenía una sólida formación teológica, filosófica, jurídica, mercantil y lingüística (hablaba griego, latín, hebreo y arameo). Ello hizo que fuera este último , utilizando su nombre romano Pablo, el verdadero fundador de la Iglesia como católica, es decir universal dando el salto cualitativo necesario para pasar de ser una pequeña secta del judaismo a una religión globalizada en la que los no judíos, los gentiles, van a ser los que van a cabar cortando el bacalao, y en la que los judíos van a acabar por no ser muy bien vistos. En muchas ocasiones es conocido como el apóstol de los gentiles , cuando sensu strictu ni era en realidad un apóstol ni por supuesto un gentil, a pesar de su ciudadanía romana. Todas estas circunstancias hacen que la figura de San Pablo no tenga ninguna referencia en esta importante semana. Estamos en el año del jubileo paulino
y no está de más hacer una referencia al pergeñador de todo este enorme entramado, al que servidor administrativamente pertenece, llamado Iglesia Católica. En cuanto al anuncio de la traición de Judas cabe decir que se sella con un beso, dando lugar al primer tamayazo documentado de la historia, porque el apóstol traidor, por más que disfrazó de razones políticas su desafección a las prácticas del maestro, se cambió de bando por dinero, como hicieron Tamayo y Sáez, aunque estos últimos, lo cual es de agradecer, no se pusieron a besar a Rafael Simancas antes de entregarle en manos de Esperanza Aguirre.

1 comentario:

Blog de Paco Piniella dijo...

Muy puesto lo veo don Bolche en Historia Sagrada,... a mi me dieron una vez un premio de la vida de don Bosco, parece que le caía bien al cura... ¿o le gustaba? jajajaja