viernes, 10 de diciembre de 2010

Deporte bajo sospecha

Tras la caida del muro de Berlín, el mundo libre, libre de dignidad, se apresuró a echarse encima de los logros deportivos del mundo del socialismo real. El mundo libre, libre de vergüenza, que de la mano de un falangista, es decir un fascista, en este caso catalán, que no dudó en convertir el deporte en un gigantesco negocio, arremetió contra las medallas que, sobre todo, la DDR había ganado en Olimpiadas y Campeonatos Mundiales. Como caballo de batalla: el uso de anabolizantes, esteroides y otras substancias dopantes. El mundo libre, libre de decencia, presumía: Contra atletas limpios, que solo tenían la ayuda del entrenamiento y el pundonor, teniendo como horizonte el altius, citius, fortius, se habían estado enfrentando atletas tramposos que, probablemente obligados por el dictatorial y tiránico régimen comunista, se habian envenenado para obtener mejores resultados. La desaparición de tan odioso sistema, que tanto ha beneficiado (¿el sistema o su desaparición?) a la humanidad no podía tener más resultado, en lo que a lo deportivo se refiere, que la llegada de la limpieza absoluta.
No más ayuda ilegal a los deportistas.
Mentira, mentira y mentira.
No seré yo quien justifique el dopaje. Ni siquiera estoy, del todo, de acuerdo con las premisas del barón de Coubertain, padre del Olimpismo Moderno, que llevadas a la práctica de forma absoluta significaban que la práctica deportiva de alto nivel sólo quedaria al alcance de los gentlemen, de las clases pudientes, en definitiva. Pero la absoluta profesionalización del deporte tenía que, necesariamente, llevarnos hasta este punto. Los deportistas profesionales tienen que seguir, a toda costa, a un alto nivel, porque, en caso contrario, tienen que despedirse de becas, ayudas ADO, etc..., en definitiva, su modus vivendi, que también incluye sponsors y patrocinios. Y no sólo es el atletismo, o el ciclismo, ¿alguien se acuerda del paso por Italia de ese modélico entrenador, que desde su púlpito nos da, al común de los mortales, continuas lecciones de ética y comportamiento, y que atiende al nombre de Pep Guardiola?

3 comentarios:

KobaRascayú dijo...

Anécdota "tonta" al respecto: se las vieron y desearon ayer todas las televisiones para acompañar la noticia de la detención de Marta Domínguez con imágenes de vídeo en donde no saliera envuelta en la bandera roja y amarilla del Estado monárquico. Llegaron a utilizarse algunos en donde sale la tramposa atleta muchísimo más joven ondeando la bandera de Castilla y León (supongo que sería esa). Y claro, lo de los besos, abrazos y saludos en plan colega con los Príncipes, con ZP, Lissavetzky, Esperanza por mal nombre y alcalde de Madrid ... se han debido perder.

Joaquín dijo...

¿ese del que hablas al final tuvo algo que ver con cierto resultado relacionado con el número de dedos de una mano y que tanta rabia e inquina ha producido en un segmento de la sociedad patria que no soporta que su icono del poder esté de capa caída?

el espía otomano dijo...

Da la sensación, don Joaquín, que si se multa al señor Guardiola por exceso de velocidad ha de ser porque el guardiacivil de tráfico es un forofo madridista que no ha podido digerir un resultado un tanto anecdótico