lunes, 8 de febrero de 2010

Una forma de hacer política



Este pasado fín de semana en el Hotel Convención de Madrid se han celebrado una jornadas promovidas por la secretaría federal de economía de IU, en la que humildemente colaboro, y organizadas por la Fundación por la Europa de los Ciudadanos (FEC), en las que he tenido oportunidad de intervenir como ponente en el Taller 3: Sectores económicos prioritarios en el nuevo modelo productivo, defendiendo, decir que se trataba de una ponencia hubiera sido un tanto pretencioso por mi parte, que la agricultura debería ser uno de esos sectores prioritarios. Ni que decir tiene que los datos que manejé, son los mismos que, en parte, yo mismo contribuyo a elaborar en mi ocupación nutricia del Instituto Nacional de Estadística., y más exactamente, en el Área de Estadísticas Agrarias.
Los resultados, las conclusiones, las síntesis, cuando haya sido posible sintetizar, seran debidamente dadas a conocer por los medios oficiales de IU, y no es de eso de lo que quiero tratar.
El título de la entrada es Una forma de hacer política y es por algo. En muchas ocasiones, y yo el primero, nos quejamos de la excesiva interiorización de nuestra organización, de que nos tensionamos, de que ponemos nuestras capacidades al máximo, cuando de lo que se trata es de hegemonizar nuestra organización, de hacer mayoritarias nuestras posiciones dentro de IU, sin embargo, bajamos el listón, relajamos la actividad cuando se trata de elaborar políticas activas con las que debemos presentarnos ante los segmentos y clases sociales a los que aspiramos a representar, y a veces somos perezosos a la hora de llevar esas políticas que tanto nos cuesta elaborar a la acción política cotidiana. Estas jornadas, y sobre todo el clima de trabajo que ha habido en ellas, han circulado en sentido contrario, y yo me congratulo de ello.
En primer lugar hay que destacar que no han sido, ni mucho menos, unas jornadas internas de IU, ha habido una nutrida participación de movimientos de toda índole, todos ellos coincidentes en que hay que construir un modelo productivo nuevo, sirvan como ejemplo Yayo Herrero de Ecologistas en Acción, Lourdes Lucía de ATTAC o Begoña San José del Foro de Política Feminista, junto a profesores universitarios como Fernando Luengo, sin faltar representantes del mundo del trabajo como Jordi Ribó, responsable de Economía Social de la Ejecutiva Confederal de CC.OO.. Y en segundo lugar, esta amplia pluralidad, pluralidad en la izquierda indudablemente, ha podido debatir sin cortapisas de ningún tipo.
Esta vía de debate y análisis con el conjunto de la izquierda social, al menos con la izquierda social que quiere debatir y analizar es un camino, a mi juicio, correcto, pero sólo es el principio, tenemos que profundizar en él, hacerlo cotidiano. Tenemos que demostrar que es una vía útil para ir construyendo una alternativa que atraiga por un lado a esos sectores, a mi juicio profundamente sectarizados, que, a día de hoy, están convencidos de que las masas revolucionarias están maduras y sólo necesitan una señal para lanzarse a la toma del poder, y por otro lado a los que, cada vez más, van tomando conciencia de que los partidos clásicos de la socialdemocracia, en España y fuera de ella, llámense PSOE, SPD o Labour Party, son incapaces, no ya de hacer una revolución, en la que nunca creyeron, sino ni siquiera de practicar políticas de corte keynesiano que en algún momento contribuyeron a crear el espejismo del capitalismo renano, del estado del bienestar aún a costa de ahondar, en clave internacional, las diferencias entre ricos y pobres.
No es el momento de echar las campanas al vuelo, estamos empezando a transitar por una vía que durante mucho tiempo hemos cegado para movernos en la lucha interna, una lucha que es positiva si es dialéctica e ideológica y mala si solo se refiere a nombres, puestos y cargos. A mi me gustaría que fuera significativo, y a lo mejor es simplemente coyuntural, que las jornadas las abriese Inés Sabanés y las cerrase Cayo Lara, o que en la rueda de prensa que informó sobre ellas estuvieran Adolfo Barrena, José Antonio García Rubio, Cayo Lara y Gaspar Llamazares .
Pero cuidado, no nos llamemos a engaño, y fue un debate que se suscitó en alguno de los talleres, ¿Qué estamos proponiendo a la sociedad? ¿Medidas reformistas o revolucionarias? ¿Estamos acometiendo nosotros eso mismo que durante años hemos criticado a la socialdemocracia tradicional? ¿Estamos contribuyendo a la estabilidad del capitalismo, mejorándolo en lugar de contribuir a su superación o, dicho más claro, su destrucción? Este debate no se puede resolver en dos patadas, salvo que recurramos a una acumulación insostenible de tópicos. Para los comunistas, si volvemos a conceptos un tanto tradicionales, el programa que hoy debe intentar construir Izquierda Unida, es un programa de transición, es decir un programa esencialmente reformista que permita avanzar lo máximo en el camino hacia el socialismo sentando las bases para un cambio estructural radical, cuya máxima manifestación política sería la III República y el Estado Federal. Para llegar a ese momento, siempre siguiendo con la terminología marxista más clásica, será necesario que las condiciones subjetivas, es decir la toma de conciencia de la clase trabajadora y sus aliados, haya evolucionado positivamente de manera que, entonces sí, estaríamos en condiciones de abordar medidas revolucionarias tendentes a la toma del poder por parte de la clase obrera. Y este proceso es culaquier cosa, menos fácil, ahora lo importante es que hemos empezado a habler de política, esperemos que dure.

1 comentario:

lenguadebrujo dijo...

Síntesis camarada, síntesis, que me jartao de leer.