jueves, 11 de febrero de 2010

Miguel Hernández y el PP de Alpedrete


El pasado viernes, día 5 de febrero, el grupo municipal de Izquierda Unida-Los Verdes en el ayuntamiento de Alpedrete y dado que celebramos el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, fue a nacer el oriolano el 30 de octubre de 1910, exactamente un año después que mi padre, presentó una moción, para que el pleno municipal alpedreteño, además de reconocer la figura del poeta, instase, a quien corresponda, para que fueran anulados los cargos que provocaron su condena e incluso el proceso mismo, por ilegítimo, como ilegítimo fue el franquismo en su conjunto, como ilegítima es, si se me apura, su continuidad, transición mediante, esta pantomima chapucera que algunos, bien por ignorancia, bien por maldad, osan llamar sistema democrático. No somos ingenuos, sabíamos de sobra que el PP de Alpedrete no iba a apoyar la moción, algo que si hicieron los concejales de PSOE y UNPA. Su argumento era que se extendiese la condena a todos los injustamente tratados, ¡¡¡atención!!!, antes, durante y después de la guerra. Nosotros no vamos a caer en la trampa de meter en el mismo saco a un condenado por un sistema legitimo como Jose Antonio Primo de Rivera, más allá de la postura de cada cual sobre la pena de muerte, con un represalido por un gobierno ilegítimo y asesino, como nuestro poeta. Por otra parte ese mismo argumento utilizaron sensu contrario cuando se empeñaron en que a una rotonda de Alpedrete se le pusiese el nombre Miguel Ángel Blanco mientras que nosotros argumentábamos que no debíamos distinguir una víctimas del terrorismo de otras. Pero en realidad, el argumento es otro, ellos no pueden homenajear a un comunista que dedicó a Dolores Ibárruri un poema como este:

PASIONARIA
Moriré como el pájaro: cantando,
penetrado de pluma y entereza,
sobre la duradera claridad de las cosas.
Cantando ha de cogerme el hoyo blando,
tendida el alma, vuelta la cabeza
hacia las hermosuras más hermosas.

Una mujer que es una estepa sola
habitada de aceros y criaturas,
sube de espuma y atraviesa de ola
por este municipio de hermosuras.

Dan ganas de besar los pies y la sonrisa
a esta herida española,
y aquel gesto que lleva de nación enlutada,
y aquella tierra que de pronto pisa
como si contuviera la tierra en la pisada.

Fuego la enciende, fuego la alimenta:
fuego que crece, quema y apasiona
desde el almendro en flor de su osamenta.
A sus pies, la ceniza más helada se encona.

Vasca de generosos yacimientos:
encina, piedra, vida, hierba noble,
naciste para dar dirección a los vientos,
naciste para ser esposa de algún roble.

Sólo los montes pueden sostenerte
grabada estás en tronco sensitivo,
esculpida en el sol de los viñedos.
El minero descubre por oírte y por verte
las sordas galerías del mineral cautivo,
y a través de la tierra les lleva hasta tus dedos.

Tus dedos y tus uñas fulgen como carbones,
amenazando fuego hasta a los astros
porque en mitad de la palabra pones
una sangre que deja fósforo entre sus rastros.

Claman tus brazos que hacen hasta espuma
al chocar contra el viento:
se desbordan tu pecho y tus arterias
porque tanta maleza se consuma,
porque tanto tormento,
porque tantas miserias.

Los herreros te cantan al son de la herrería,
Pasionaria el pastor escribe en la cayada
y el pescador a besos te dibuja en las velas.

Oscuro el mediodía,
la mujer redimida y agrandada,
naufragadas y heridas las gacelas
se reconocen al fulgor que envía
tu voz incandescente, manantial de candelas.

Quemando con el fuego de la cal abrasada,
hablando con la boca de los pozos mineros,
mujer, España, madre en infinito,
eres capaz de producir luceros,
eres capaz de arder de un solo grito.
Pierden maldad y sombra tigres y carceleros.

Por tu voz habla España la de las cordilleras,
la de los brazos pobres y explotados,
crecen los héroes llenos de palmeras
y mueren saludándote pilotos y soldados.

Oyéndore batir como cubierta
de meridianos, yunques y cigarras,
el varón español sale a su puerta
a sufrir recorriendo llanuras de guitarras.

Ardiendo quedarás enardecida
sobre el arco nublado del olvido,
sobre el tiempo que teme sobrepasar tu vida
y toca como un ciego, bajo un puente
de ceño envejecido,
un violín lastimado e impotente.

Tu cincelada fuerza lucirá eternamente,
fogosamente plena de destellos.
Y aquel que de la cárcel fue mordido
terminará su llanto en tus cabellos.
Y es que ellos son más de homenajer a otra gente:

1 comentario:

Carlos dijo...

La mejor izquierda reconoció que fue un error el fusilar a José Antonio Primo de Rivera, que hubiera cumplido los más altos fines del ideario proletario.
Aquí parece que no dejáis hablar más que a la izquierda que más daño hizo a la revolución de los parias de la Tierra.