jueves, 22 de julio de 2010

Con respeto y afecto a Luis García Montero

Un tanto, a mi juicio, osadamente, el poeta, compañero y miembro de la dirección de de Izquierda Unida, Luis García Montero, califica, a los que defendemos, desde posiciones aparentemente acríticas, a la revolución cubana de estalinistas y, lo que es casi peor, neocolonolialistas. Yo no me considero, y no lo soy, ni una cosa ni la otra. Aún considerando como acertado, es más, muy acertado, el viraje estratégico impulsado, efectivamente, por Stalin en el VII Congreso de la Komintern, siempre he considerado negativo el hecho de que el dirigente soviético se constituyera en la única voz del Partido, y siempre me ha preocupado la gran cantidad de comunistas que fueron purgados y sufrieron persecución, cárcel y muerte. Lo de neocolonialista no lo considero más que una boutade, no le doy más importancia. Como quiera que mi secretario general ha contestado a lo escrito por el compañero, y yo, que estoy de acuerdo en casi todo lo que este manifiesta, no lo iba a expresar mejor, voy a limitarme a transcribir lo manifestado por el camarada secreteraio general.

José Luis Centella Gómez, Secretario General del Partido Comunista de España 16 de julio 2010

Permíteme querido Luis, que conteste a tu artículo en el que calificas a todo defensor de la Revolución Cubana como estalinista o neocolonialista. Quiero que me permitas explicarte por qué yo defiendo a Cuba sin fisuras, y por qué no me permito una crítica pública a su Revolución.

En primer lugar, porque no estamos ante un debate teórico académico en el que podemos situarnos por encima del bien y del mal, y repartir credenciales de demócratas desde nuestra torre de marfil, sino que estamos ante una realidad concreta, ante una situación en la que hay agresiones y agredidos y difícilmente permite la equidistancia.

Tú sabes que estamos ante un doble bloqueo y que, por una parte, Cuba sufre el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos desde hace más de cuarenta años, bloqueo carente de legalidad y legitimidad y deliberadamente diseñado para provocar hambre, enfermedades y desesperación en la población cubana. Según cálculos muy conservadores, el daño directo a Cuba como resultado del bloqueo, hasta diciembre del 2008, supera los 96.000 millones de dólares, cifra que ascendería a 236.221 millones de dólares si el cálculo fuera realizado a los precios actuales del dólar norteamericano. No es difícil imaginar el progreso que Cuba habría alcanzado, y del cual se le ha privado, si durante estos años no hubiese estado sometida a esta brutal guerra económica.

Pero también sabes que existe un bloqueo mediático que manipula y distorsiona todo lo que se dice sobre Cuba y su Revolución. Por poner un solo ejemplo de los que hay miles, te recordaría que las declaraciones de Silvio Rodríguez las sacaron de contexto y las presentaron como un enfrentamiento del cantante con la Revolución. Y cuando Silvio Rodríguez puso las cosas en su sitio, dejando claro que no aceptaba esta manipulación de sus propias declaraciones…“curiosamente” ningún medio de los que publicaron la noticia inicial se hizo eco de estas puntualizaciones.

Podías preguntarte por qué en ningún medio de comunicación aparecen noticias sobre los mas de 70.000 médicos/as y maestros/as cubanos, dedicados a ayuda humanitaria en más de 90 países. Tal como suena. Mientras otros países envían soldados a Afganistán, Cuba manda médicos a Pakistán, por poner un solo ejemplo. Los primeros médicos en llegar a Haití fueron los cubanos, que se sumaron a los que ya estaban en la isla mucho antes del terremoto ayudando desinteresadamente al pueblo haitiano; o de que Cuba forma cada año en sus universidades a 1.500 alumnos/as internacionales, incluidos norteamericanos, que no podrían estudiar en sistemas educativos en los que los más pobres no tienen sitio. Tú sabes que no se publica que Cuba opera en sus hospitales a miles de enfermos/as que no tienen recursos para ser operados en sus países de origen y que mantiene los niveles más altos de protección de los derechos sociales, como demuestra, por ejemplo, la estadística de muerte infantil que iguala e incluso mejora la del llamado mundo desarrollado.

Pero, tú y yo sabemos que la Guerra del imperialismo contra Cuba utiliza los medios de comunicación como arma para confundir, manipular y tratar de minar la solidaridad internacional con la Isla. Por eso me niego a realizar criticas públicas a la Revolución Cubana y le presto mi apoyo sin fisuras porque sabiendo que Cuba no es el paraíso, que existen dificultades y problemas, prefiero plantear mis opiniones en el marco constructivo de relaciones entre Compañeros.

En este sentido, respetando que a tí no te importe quién y para qué utilice tus opiniones, lo que quiero pedirte es el mismo respeto a los que nos negamos a ser utilizados y por ello te pediría que defiendas tus ideas sin descalificarnos ni injuriarnos. Yo no te voy a llamar a tí lacayo del imperialismo, porque se que no lo eres. No nos llames estalinistas porque sabes que no lo somos y, tú como yo, sabemos que uno de los peores sectarismos es el que ejercen los que se proclaman antisectarios y ante cualquier debate, a falta de otros argumentos, recurren el viejo truco de descalificar o etiquetar al divergente.

Para terminar, te digo algo que seguro que tú sabes y, es que en Cuba se ejerce la crítica con bastante mayor amplitud que en sociedades que se proclaman campeonas de la democracia. Sabes que hace pocos meses han desarrollado en Cuba un proceso de debate popular con miles de asambleas y con más de dos millones de aportaciones de ciudadanos que han elevado sus críticas y propuestas a las más altas instancias del Estado. Sus críticas, para mejorar la revolución desde la base, están sirviendo de guía para las actuaciones del Gobierno cubano

En el mismo sentido, estoy seguro de que eres conocedor que en cualquier encuentro con dirigentes del Gobierno Cubano lo primero que te piden es sinceridad y claridad en lo que quieras criticarles, porque son conscientes de que la crítica enriquece la Revolución. Eso sí, el cubano es un pueblo que debate y critica sobre temas de su vida diaria, pero que está dispuesto a defender hasta las últimas consecuencias esa Revolución, porque sabe lo que se juega.

Por último. te dejo en el aire una pregunta ¿Después de haber visto cómo cayeron regímenes como el de la URSS, Yugoslavia o Albania, crees realmente que la Revolución Cubana hubiera resistido un sólo día sin contar con el mayoritario apoyo activo del pueblo Cubano?,

En definitiva, desde el respeto y el cariño que mutuamente sabes que nos tenemos, te pediría ese respeto, que yo te concedo a tí, a los que decidimos una defensa sin fisuras de la Revolución y que nos negamos a que nuestras opiniones sean puestas al servicio de la contrarrevolución. Y tú bien sabes que no somos estalinistas porque tienes que admitir que existen comunistas y no comunistas, que sin ser estalinista ni tampoco neocolonialistas, tenemos legítimamente opiniones distintas a la tuya, y apoyamos sin fisuras una Revolución que hoy es referente de millones de seres humanos de todo el mundo, porque en caso contrario el problema no lo tendríamos nosotros.

1 comentario:

chus dijo...

Como diría mi abuela: soy toda una señora, que si no ... como está el patio en la izquierda unida. ¿El señor poeta está en la dirección de IU?. Ahí se ve que hace falta la renovación, sí.
Claro que a lo mejor lo de este erudito señor son licencias poéticas y no hemos sabido entenderlo los (y las) estalinistas.