jueves, 22 de enero de 2009

De Homenajes y Efemérides


Ayer se cumplían 85 años de la muerte de Владимир Ильич Ульянов, Ленин, es decir de Lenin, para los que, incomprensiblemente , no dominais el alfabeto cirílico, y este aspirante a aprendiz de bolchevique , que se confiesa ideológicamente leninista guardó silencio de forma consciente y voluntaria ¿porqué?

En primer lugar porque creo que el haber convertido su momia en objeto de adoración, inicialmente, y en atracción turística , en estos momentos, se aleja mucho del respeto debido a un revolucionario de la talla del carimástico comunista ruso, una de las personalidades más influyentes del siglo XX, y , y se trata sin duda de una apreciación subjetiva, mientras sus despojos sigan sirviendo de hito turístico en la Plaza Roja de Moscú cualquier homenaje me parece poco serio, estamos hablando de un hombre, de un hombre muy importante, indudablemente, pero no de un dios ni un semidios, las adoraciones, beatificaciones y santificaciones para el Vaticano , yo no estoy en ese registro.


Por otra parte, y eso me molesta porque nos meten a todos en el mismo saco, hoy se considera, o mejor se autoconsidera leninista cualquier revolucionario de barra de tasca, para el que el leninismo constituye una actitud, consistente en intentar repetir de forma mimética los pasos del POSDR(b) hasta tomar el poder. Y no es eso, ni mucho menos. Lo que aporta Lenin al marxismo es la capacidad de leer el momento subjetivo en el que la clase obrera de la época está en disposición de intentar el asalto al poder y a partir de ahí elaborar una estrategia destinada a conseguirlo, y la lectura y estudio de su obra teórica, sin duda el mejor homenaje que podemos rendirle, está destinada a sistematizar ese proceso, que es el proceso de la clase obrera rusa de principios del siglo XX en la sociedad, industrialmente poco desarrollada, rusa de principios del siglo XX. Si bien, y esto no es baladí, hay cuestiones que son generalizables, en mayor o menor medida, como la estructura del estado basada en la dictadura del proletariado , que no la dictadura de partido alguno, entendiendo como tal la posición hegemónica que tiene que tener la clase obrera en el proceso de transformación de la sociedad hacia el socialismo, y , cuando el estado ya no sea necesario, el comunismo. Tambien es importante la concepción leninista del partido comunista, muy alejada de lo que el común de los mortales considera un partido de corte leninista, o mejor un partido de nuevo tipo utilizando la terminología del propio Ulianov :

El partido de la clase obrera es indispensable porque mientras el imperialismo y las clases explotadas cuentan con una gran organización que va desde la estructura económica, hasta los sofisticados medios modernos de difusión y propaganda, la clase obrera no puede luchar contra la explotación sólo a través de los sindicatos, en primer lugar porque su lucha se reduciría únicamente a la lucha económica y no llevaría a cabo su tarea histórica que es destruir el sistema de la propiedad privada sobre los medios de la producción económica, y en segundo lugar, porque la lucha política de la clase obrera requiere de todos los conocimientos, de toda la cultura que la humanidad ha forjado a través de su devenir histórico y porque sólo el partido de clase aglutina a los elementos más conscientes del proletariado, a los más atrevidos, a los más decididos a arrostrar los peligros que entraña enfrentarse a los intereses de los explotadores, del imperialismo.

Lenin nunca abogó por un partido en el que la discusión estuviera, en modo alguno cercenado, es más abogó porque:

"Debemos alentar a las masas para que se integren a esta discusión. Los obreros conscientes tendrán que encargarse de ello, organizando la discusión y presionando a “los de arriba”.

Pero siempre consideró que la voz del partido, una vez resueltas todas las discusiones sin ahorrar tiempo, debía ser único.

Resumiendo leamos a Lenin para comprender a Lenin y luego, si queremos, le homenajeamos, sin ritos ni adoraciónes más idolátricos que revolucionarios, y por favor, que lo entierren de una vez.

4 comentarios:

Kaneda dijo...

¡Gran entrada, camarada!

Recibe un cordial saludo.

AF dijo...

Curiosamente (o no, quien sabe) están don Ricardo y usted de acuerdo en este tema, que podría parecer, a priori, muy espinoso para buscar acuerdos entre dos especímenes distintos dentro de las similitudes (me ha quedado francamente críptico, ¿no?).

Y yo estoy de acuerdo con ambos en lo que respecta a desacralizar la figura de Lenin, ese gran revolucionario, para bien y para mal, como ángel y como demonio.

Con respecto a su entrada, que es más concreta que la de don Ricardo, sólo me atrevo a a puntar algo en lo que seguro que está usted de acuerdo. Dice usted que "Lo que aporta Lenin al marxismo es la capacidad de leer el momento subjetivo en el que la clase obrera de la época está en disposición de intentar el asalto al poder". Mi matiz es que pronto se reveló que Lenin fue quien mejor supo leer ese momento concreto, en ese país concreto. Trostki, como no podía ser de otra manera, fue capaz de leer eso mismo para toda una época.

La teoría de la Revolución Permanente, a nada que la miremos detenidamente, la encontraremos de nuevo actual. De hecho, mucho más actual de lo que se veía hace veinte o treinta años.

El resto de mi homenaje a Lenin lo dejo en mi blog.

Un saludo.

J. G Centeno dijo...

Antoñito, Antoñito, que ya estamos mayores para andar con fuegos artificiales. Sería, al menos, discutible el que la Revolución Permanente, al menos como la formula Lev Davidovich, fuera compatible con la estrategia de Vladimir Ilich, de consolidación, como primera y principal tarea del poder soviético. Cualquier análisis suficientemente riguroso de ambas estrategias, revelaría de forma notoría la multitud de contradicciones entre ambas. La reivindicación de la figura de Lenin que en los años setenta llevó a cabo la LCR, a mi siempre me pareció, y lo digo sin ánimo de ofender, un tanto oportunista, y no pocos seguidores de la IV Internacional, en concreto los que no seguían la dirección del Secretariado Unificado de Ernest Mandel, estarían de acuerdo conmigo. Con todo, me congratulo, sinceramente, de que continúe usted reivindicando la figura de Lev Davidovich Trotsky, personalidad, a mi juicio, importantísima para comprender el desarrollo de la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia, y que al igual que ocurre con Lenin no es comprendida porque no está suficientemente estudiada y analizada. Se lo digo en su bitácora y lo repito aquí, mi chucho, Lenin, al escuchar sus ladridos, pretendidamente en forma de fandango, sufrió un ataque de ansiedad perruno.

J. G Centeno dijo...

¡Ah se me olvidaba! con don Ricardo además de muchos desencuentros, públicos y notorios, me unen acuerdos, no explícitos, sobre lo que debe ser la democracia dentro de IU. Y el que estemos de acuerdo en desacralizar revolucionarios es perfectamente normal, ninguno de los dos vamos a misa, a ninguna clase de misa, que yo sepa.
Y se me olvidó en el comentario anterior, a pesar de su reivindicación trotskista no ha firmado, ¿o si? el manifiesto de Izquierda Anticapitalista